


Todos los viernes , a las 15 horas, sale el barco de la ya casi inexistente naviera ARMAS, reducida al mínimo para sanear sus desmesurados números rojos; en dirección al llamado puerto de Motril, localidad que es está a 70 kms de Granada, a 90 de Málaga y a 110 de Almeria, o lo que es lo mismo, en medio de la nada.
Ninguno de los embarcados se queda en Motril, que en su mayoría se dirigen a Almería o a Granada, porque para ir a Málaga ya existe la línea propia, que opera Balearia. El barco se llena porque es la última oportunidad de salir de Melilla el viernes. La hora es irremediable y aunque en la sea en la última del día, un poco antes de la media noche se está en la península.
La otra opción es salir en el minuto cero del sábado en dirección a Málaga, llegando a esta capital a las 07h 00 de la mañana. En la misma noche del sábado el barco de Motril regresa a Melillla, imaginamos que sin pasaje, pero con carga, porque entonces no tendrían sentido alguno estás maniobras nocturnas. El volcán de Timanfaya queda amarrado en la ciudad hasta el domingo siguiente. El flamante Rusadir reposa en Málaga todo el sábado y no regresa hasta el domingo por la noche, para retomar sus rutas. Esto es el sábado sin barcos en nuestra ciudad.
El extraño reparto de líneas, destinos y horarios del «contrato salomónico», consensuado entre nuestras autoridades locales y estatales, con muy desigual calidad de los barcos, proyecta líneas de sombra sobre cualquiera de sus aspectos. Dijeron que en épocas claves habría refuerzos y no se ven ni escuchan por ningún lado. La Operación Paso del Estrecho está encima, ha pasado semana santa, estamos inmersos en el Aid el Kebir y el verano está a las puertas, y la inquietud es máxima.
Se supone que los Comités de expertos son de gente entendida, pero qué es lo que tienen en cuenta y a quiénes, a usuarios o a navieras.