Acción Poética en el Rastro


 La cultura en los barrios marginales

         Acción poética es una iniciativa mundial nacida en 1996 que busca plasmar expresiones poéticas, generalmente optimistas,  en los muros de las ciudades. En Melilla existirán una docena de esas frases., firmadas siempre con el nombre del colectivo, presente en países de habla hispana. Desde el Instituto de Las Culturas de Melilla, en su etapa inicial (actualmente ha sido reorientado), se buscó llevar la cultura y la pintura a los barrios marginales, enfocándose su acción principalmente sobre el conocido barrio del Rastro. Hubo una iniciativa, denominada proyecto Kahinarte, que dibujaba y pintaba trampantojos, definidos así por la Real Academia de la Lengua: Trampa o ilusión con que se engaña a alguien, haciéndole ver lo que no es. Eso es exactamente, ver lo que no es, casi como la propaganda.

         Una pequeña ilusión, una estampa fugaz, sobre barrios abandonados durante décadas, a escasos metros del centro de la ciudad. Hay una Acción Poética dirigida u orientada desde el Poder público, y otra surgida del propio barrio. El contraste entre la frase promovida desde la cultura oficial y la surgida de la expresión espontánea no puede ser más grande. Incluso la presencia de la garcilla sobre la demoledora frase no puede resultar más reveladora, de la distancia real entre verdad oficial y realidad urbana. Hay proyectos e iniciativas para desarrollar el Rastro, pero si no calan en el espíritu del barrio y no profundizan en su realidad social, no serán más que proyectos cosméticos. Se actúa, o se piensa en actuar, con una década o más de retraso.

          Al entrar en uno de esos espacios interiores, ocultos a la vista, preguntaba a los allí presentes: ¿Qué es esto, una casa o un almacén?. Con toda naturalidad y amabilidad me respondieron : pues ni una cosa ni otra. Exacto. Espacios abandonados, indefinidos, que no son nada.

             Nota:http://www.accionpoetica.com/

En marzo, marzadas


 

              ¿Qué es un marzada?, pues no está definido por la Real Academia, pero por lo leído en el refranero acerca de la climatología del mes de marzo, parece referirse a lo impredecible de su carácter. Cuando hay situaciones de atasco o comprometidas o incomodas, como en un ascensor, se suele hablar del tiempo, que puede resultar un tema interesante si se da con las claves adecuadas. Realmente es un buen tema de conversación y de escritura, aunque sea banal, siempre se aprende algo.

             Hay un acontecimiento anual que se celebra en la ciudad de Zaragoza y es la cincomarzada, que recuerda el intento de asalto carlista a la ciudad el 5 de marzo de 1833, y que acabó  con un rotundo fracaso. A veces ocurre que tras un artículo potente, como el que precede a esta entrada (https://elalminardemelilla.com/2017/03/26/krzysztof ), la mente y la escritura quedan bloqueadas y se necesita dar un giro grande o encontrar una vía de escape.

              Marzo, una vez más, está próximo a su fin y podemos decir que ha resultado tal y cual se espera de él, o sea, cualquier cosa. «En marzo, marzadas, aire frío y granizadas», «de marzo no te fíes que es traidor, tan pronto frío como calor». Es verdad que el aire de marzo resulta engañoso, porque los días pueden ser muy soleados, pero el aire frío cortar como un cuchillo.

             En cuanto al espantoso temporal que hemos padecido, también está previsto por el refranero del tiempo: «Viento marzal, buen temporal». Todo ocurre, pero todo ha sucedido ya. No hay sorpresas pues en ese sentido. Obviamente estamos utilizando el refranero español. Marzo de 2017 ha dejado grandes imágenes y fenómenos climatológicos extraños, brumas y neblinas. Colores rara vez vistos. Contraste amplio entre agua y sol: «aguas marceras son muy hierberas y sol de marzo hiere con mazo».

      Nota:http://www.refranerocastellano.com/index.html

Krzysztof Charamsa, el inquisidor rebelado


La Primera Piedra de monseñor Charamsa

       Un Inquisidor del Santo Oficio, de la Congregación para la Doctrina de la Fe (el lugar más selecto de la Iglesia) abandona el sacerdocio y la congregación, y publica un libro en donde revela los secretos del “martillo de herejes” de La Iglesia. Esto supone un auténtico regalo del cielo para cualquier investigador de la fe y de la religión.

        Leyendo el libro La Primera Piedra del ex sacerdote, teólogo y ex miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Krzysztof Charamsa; lo primero que hay que decir es que nadie necesita justificar su condición sexual, ni tan siquiera está obligado a manifestarla. En la cuarta línea de su libro se afirma como gay. Es una manera de condicionar la lectura e incluso el juicio, pero él quiere hacerlo así y está en su derecho. No son muchos los sacerdotes y teólogos escogidos para integrar la Congregación de Ratzinger, al que admiraba y en la que deseaba estar.

    En un proceso de exculpación “naif e ingenuo” por emplear sus propias palabras y quizá no necesario, porque la orientación sexual no necesita ser justificada, se tiende a señalar hacia los que le rodean cuando uno cree ser descubierto en algo. Así afirma, con exageración indemostrable, que la mitad de la Curia Romana y del clero católico es homosexual. En el caso de que así fuese, no supondría menoscabo alguno, como tampoco lo es la heterosexualidad o el lesbianismo. Lo único que exige la Iglesia Católica es la obligación del celibato, y tampoco con demasiado celo por lo que cuenta el teólogo de la Doctrina de la Fe, quién escribe que un cardenal curial afirma “ser un padre feliz”. Fue expulsado de la Congregación, pero por presentar a su novio formalmente al Prefecto, algo que también hubiese ocurrido presentando una novia al Papa. Lo que la Santa Iglesia no acepta es la ruptura pública de la obligación del celibato. No es así en la tradición ortodoxa, en la que el sacerdote puede casarse.

     El segundo paso es hacer retraer la condición sexual, homosexual en este caso, hasta los tiempos remotos, como posible justificación, tampoco necesaria. Como él mismo reconoce, la relación sexual entre hombres en el pasado, como Grecia o Persia, no era considerada como homosexualidad. En cualquier caso, Krzysztof Charamsa ofrece dos regalos teológicos. El de la 2ª de Corintios 12, 7; y la alusión de Pablo: “se me dio una espina en mi carne, emisario de Satanás, para que me apuñee”. Es una cita muy oscura de imposible interpretación. Aluda a lo que aluda, no hace desmerecer la obra teológica y fundadora de Saulo de Tarso, pero tampoco le añade un valor posterior.

      La lectura en clave homosexual del episodio narrado por Lucas 7, 1-10, resulta sorprendente, algo que inimaginable, pues se trata de la frase más célebre de la Liturgia Católica: “No soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme”. En estos párrafos y en su desarrollo, Charamsa muestra de dónde procede. Están a gran altura. El libro es denso y más allá de las anécdotas, parece enviar mensajes cifrados y también abiertos a la Curia Vaticana. ¿Existe un lobby gay en el Vaticano, como afirmara Ratzinger?, ¿Hay una dictadura hetero y homofóbica, como expone Charamsa? ¿Justifica una afirmación la otra?

      Sin embargo, la fuerza de su testimonio, valiente y honesto, se diluye en una diatriba ingenua contra La Iglesia, a la que lapida. Esto ya lo hizo Martín Lutero en 1517, en sus insuperables 95 Tesis contra Roma. El enfrentamiento de Lutero provocó la reforma protestante y la mayor fractura conocida del mundo católico. Charamsa invita a que el clero homosexual, que calcula en la mitad, abandone el sacerdocio para dejar así las iglesias vacías, lo que forzaría a la aceptación de la condición homosexual en el sacerdocio. Hay una frase, realmente buena, para alguien que ha tenido en sus manos la salvaguarda de la fe, cuando al describir su primera ruptura del celibato con otro sacerdote, dice de él: “Sus prejuicios le impedían disfrutar del momento de su pecado mortal”. Disfrutar del pecado mortal, una antítesis excelsa.

      A estas alturas, si alguien conoce mejor que cualquiera la carnal condición humana, es la propia Iglesia, cuyos ministros han cometido todos los pecados del catálogo. Si alguien no se asusta de nada, es también ella. Sentirse pues engañado resulta una afirmación sorprendente, para quien procede de su parte más exigente y elevada, la de la Doctrina de la Fe. En su sentido más amplio, y también en el más ceñido: la Iglesia no engaña a nadie. En algunas partes su libro destila verdadero odio a La Iglesia.

     La iglesia no necesita quien la defienda, ni quien la ataque. Cinco siglos después, no se puede decir sobre ella una barbaridad superior a cualquiera de las que dijo Lutero.  Escribo esto, porque el ex inquisidor y teólogo sigue refiriéndose a ella como “mi iglesia, mi Dios o mi Jesucristo”. Es tan simple como que no tiene nada que ver la fe, la creencia, o el sentimiento de pertenencia a la iglesia, con la condición sexual y la bondad de la persona. Tan buen sacerdote puede ser un hetero como un gay (uso el término utilizado por Charamsa) incluso como podría serlo una mujer, que son las negadas en la Iglesia de Cristo, salvo en aspectos secundarios. En algún momento del libro alude a la especial sensibilidad para lo espiritual de los homosexuales, aunque luego rebaja la afirmación y afirma no estar de acuerdo con ella.

      ¿Se puede cambiar a la Iglesia? Sería antes necesario hacerlo con la sociedad patriarcal y su ideología machista, que oprime tanto a los hombres, como a las mujeres, pero sobre todo a estas últimas. La sociedad patriarcal no acepta disidencias entre sus filas. La ideología feminista se les escapó y por eso la combaten duramente. Aun así creo que la persecución contra la homosexualidad ha sido más dura en países de tradición protestante (Inglaterra, Alemania o Estados Unidos), como también lo fue la Inquisición en ellos. Calvino y Lutero fueron infinitamente más intolerantes que la Iglesia de Roma.

      Krzysztof Chaamnsa, 12 años en la Doctrina de la Fe, profesor de la Gregoriana de Roma, sacerdote, pide “la ilegalización” de la Congregación a la que perteneció. ¿Puede ser homofóbica una Iglesia que tiene a la mitad de sus integrantes como homosexuales ocultos?, según sus apreciaciones. Hay homófobos, pero sobre todo misóginos, pero no solo en la Iglesia, sino en cualquier lugar. Es el caldo de cultivo del Patriarcado.

    Que la Congregación para la Doctrina de la Fe no debate sobre la prueba indubitable de la resurrección de Cristo, o sobre la aparición del enésimo y definitivo 5º evangelio, es algo que conoce todo el orbe, pero deben tener un trabajo más serio que dictaminar si un médico sursfricano puede masturbarse para una prueba de fertilidad, como escribe monseñor Chraramsa .

       El ex inquisidor resulta a veces demasiado disperso, pretende sacar categorías de las anécdotas, pero posee una formación sólida y apunta muy alto. Su confesión de que las afirmaciones doctrinales del Papa Francisco hacen temblar hasta las vigas del Santo Oficio, dibujan una lucha feroz en el seno de La Iglesia.  Su calificación de Benedicto XVI como feroz homófobo a la vez que se refiere a su pontificado como el más gay de la historia, no se corresponde con la admiración que despertaba en él.  En lo que lleva razón es en que no se puede odiar a nadie por su condición sexual, ni por nada, pero esto lo sabemos hace mucho.

       Nota:http://www.periodistadigital.com/religion/libros/2017/03/26/las-mil-pedradas-del-inquisidor-krzysztof-charamsa-religion-iglesia-libros-homosexualidad-vaticano-doctrina-fe.shtml

El sistema perfecto


 

             Esta es la parte alta del Rastro, o también del barrio del Polígono. Justo arriba está el monte de Mª Cristina, una zona de accesibilidad difícil. La calle que rodea esa parte se llama Río Duero. Allí las calles son muy estrechas, incluso para ir andando. Palabras como «accesibilidad», «peatonalización», son quimeras en estas zonas de Melilla, la ciudad de las diferencias. Bajar desde la zona alta en busca de un contenedor o de una papelera, son auténticos retos.  Allí arriba, donde están esas calles, solo son transitadas por quienes viven en ellas. Es una ciudad distinta, en la que todavía quedan algunas casas «modernistas». Las calles son muy empinadas. Nadie quiere vivir allí. La Empresa Municipal de la Vivienda (Emvismesa), construyó casas de protección oficial en el barrio, pero con resultado ruinoso. Desde entonces está en quiebra técnica. La zona constituyó el primer ensanche de la ciudad tras los acuerdos de demarcación de límites.

         Volvemos al título. El tubo de evacuación de escombros, de una obra en la calle Río Duero, se ha convertido en un sistema perfecto para arrojar la basura, salvo por el detalle de que no existe contenedor. La idea es buena.

Clarines y trompetas de semana santa


                Comienzan los ensayos de las banda para semana santa, ésta es la de la Cofradía de Jesús Cautivo de Medinaceli y Mª Santísima del Rocío de Melilla. Una banda musical aficionada. Tiene el recorrido más largo  de todas y sacan a la Virgen del Rocío dos veces, viernes y domingo. Van y vuelven del templo a la calle. Es el mayor esfuerzo de la semana santa melillense, pero lo aguantan, año tras año. El Jueves Santo salen con el Cautivo a la calle y liberan al preso, como a Barrabás. Semana Santa es tiempo de oración, y de descanso, pero huele a incienso y suena la música de  clarines, trompetas y tambores. En semana santa cada uno puede encontrar aquello que quiera. Estos son los ensayos en el lugar conocido como «patio del cura».

 

Modas urbanas


    Tumbar señales

         Hay extrañas modas urbanas, que una vez iniciadas se repiten por todos los lugares de la ciudad. La de tumbar señales, y no por la torpeza en el manejo del automóvil, parece ser una. Hay veces que aparecen en la dirección de la marcha de los vehículos, y puede provocar la duda, pero cuando aparecen dobladas por su base, sin huella de golpe de vehículo, entonces cabe deducir que se ha producido por la aplicación de la fuerza bruta. Hay demasiada en las ciudades, y muy sobrealimentada por productos de nutrición deportiva. Ese exceso de fuerza hay que demostrarlo de alguna manera, como las pruebas nucleares, y una buena opción, barata y casi sin riesgos, parece ser la del doblado de señales. No parece tampoco atribuible a la acción del viento. Se ven muchas en los suelos. Hay que emplear mucha tracción humana.

    Nota:https://elalminardemelilla.com/2015/08/30/comerse-las-senales-de-trarfico/

 

Manuel Soria respuesto en Seguridad e Higiene Laboral


                            Un ecologista político en acción

        Manuel Soria González es una persona muy conocida en Melilla, tanto por su actividad ecologista en Guelaya, organización de la que fue presidente durante doce años, como en la formación política Equo, de la que es secretario general desde hace cinco años. Su vida laboral se ha desarrollado en diversos ornanismos de la Administración del Estado, desde el Ministerio de Hacienda, hasta el Instituto Nacional de Estadística.

             El Gabinete de Seguridad e Higiene en el Trabajo, dependiente del Instituto Nacional, es un órgano administrativo que llevaba casi un año descabezado en Melilla, sin nadie al frente, y con muchas obras menores en dependencias de la Administración paralizadas, porque nadie podía supervisarlas. A lo largo del año 2015 se decidió cubrir la vacante por el proceso denominado como «libre designación» en fase de concurso-oposición.

        Este procedimiento administrativo está regulado por la Ley de Administración Pública, y al final del mismo, Manuel Soria obtuvo la plaza por reunir todos los medios exigidos en la convocatoria, y nombrado como Director del Gabinete el 20 de noviembre de 2015. Ese mismo día, fue destituido por una Orden procedente de la Delegación del Gobierno. Esa actuación alteró de manera injustificada, un proceso administrativo público.

         Esto es lo que dice la Sentencia nº 87/2016-E, del Juzgado Central de lo Contencioso Administrativo Nº 2, que anula y deja sin efecto la acción no justificada, de destituir a un funcionario público, que había ganado el nombramiento, mediante un proceso administrativo legítimo y regulado.

            La sentencia declara la nulidad radical de la acción gubernativa, y ordena reponer en su puesto de trabajo al funcionario Manuel Soria Gonzaléz, con condena en costas para la Administración del Estado, y con abono de haberes desde noviembre de 2015, más los intereses devengados.