Comerse las señales de trárfico


            Esta frase hecha es ya una realidad diaria en las calles de Melilla. El estrechamiento de las calzadas, la ubicación de las señales sobre las zonas de giro, hacen que los automovilistas “se coman”  literalmente las señales de tráfico. En el Barrio del Real es una situación cotidiana. Los golpes contra las señales de tráfico son constantes. Algunas han sido derribadas hasta tres veces, como la de la calle Cataluña en su intersección con el sentido ascendente de la calle de La Legión. Lo peor es que ésta última ni siquiera ha sido repuesta y ahora no indica la ausencia de preferencia de paso para los vehículos que circulan en dirección a la calle Gurugú. El lunes de este semana que se cierra, un vehículo que giraba hacia la calle Castilla, se tragó la señal de tráfico, junto a la conocida cafetería de La Campana. Esta es la situación que han creado., la del colapso y el caos en el tráfico, tras años de amontonamiento de obras, sin un plan de ciudad colectivo. Se diseñan obras para áreas concretas, pero sin un plan conjunto o colectivo. El resultado es que esas obras provocan la saturación de vías urbanas que nada tenían que ver con las obras.

                 Ninguna administración, salvo que actúe de manera irresponsable, cercena vías principales de tráfico, como ha ocurrido en las calles de La Legión y de Carlos Ramírez de Arellano. La peatoalización de esa calle, provoca una densidad mayor en la colindante Duquesa de La Victoria, lo que convierte en un riesgo el simple hecho de cruzar un paso de peatones. El pasado viernes hubo allí un atropello, y al carecer de vías alternativas para evacuar el tráfico, el embotellamiento fue inmediato. La ambulancia tuvo dificultades para encontrar una posición, que no obstaculizara aún más el tráfico, pese a la actividad de la Policía Local.

                     Todavía no ha empezado al actividad normal de la ciudad. Los melillenses están acabando de regresar en estos días y el curso escolar no ha comenzado aún. En muy poco tiempo vamos a comprobar el impacto que estas obras van a provocar sobre los ciudadanos. El fluido de tráfico de la calle Luis de Sotomayor está estrangulado por el mega paso de peatones (el absurdo entre los absurdos) frente al Parque Hernández.  Todo era propaganda. La realidad es otra cosa.

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8 Respuestas a “Comerse las señales de trárfico

  1. En tus (cada vez más asiduos) comentarios sobre este tema, nunca o casi nunca has hecho mención alguna al otro causante, además desencadenante: el coche. La forma de “conducir” del melillense. Aparcar donde le placen a sus gonadas a cada quien. Que no se multe. Que si se hace se tire de teléfono de amigote para que en Comisaría la quite. No se si hay accidentes por las obras. Los hay seguro porque todo el mundo hace lo que quiere ante la pasividad de la policía, la ineptitud cagona de los políticos que los mandan y el incivismo de la mayoría.
    La única forma de que el tráfico fluya no es por medio de dejar todo como esta, que esta mal y tiene un mal uso. Es que los coches comprendan, a multas y a restar privilegios, que Melilla no es suya.
    Y esto no tiene que ver con hacer mal o bien una obra. Esto es la base.

  2. Muy buen resumen del día a día circulatorio/melillense, Nacho… tb vale para el tema de tirar las basuras cuando al vecino le apetece… para convertir las aceras en grandes estercoleros de cagadas y meadas de mascotas… para las obras que impiden el paso a los peatones…. para el salvajismo urbano existente….

    “la pasividad de la policía, la ineptitud cagona de los políticos que los mandan y el incivismo de la mayoría”

  3. En todo caso, la falta de civismo que parece que existe, será un problema a añadir, no por eso se va a dejar de hablar de las obras mal hechas. ¿Es que no es cierto que están empeorando la circulación, que en una calle recién reformada no pueden pasar los bomberos? Los primeros responsables del trafico son, por supuesto, los gestores políticos.

  4. Disiento de la opinión de que en Melilla, por las características de su población, la gente sea más incívica que en otros lugares. Lo que sí pienso es que nuestras autoridades solo gobiernan en el área de la Plaza de España.
    La responsabilidad de regular el tráfico, de obligar a respetar las normas, de formar una conciencia cívica, de sancionara los infractores, es de aquellos que nos gobiernan.
    Lo que no hay en Melilla es Gobierno.

  5. Melilla es sui géneris en todos los aspectos. Cuando recorres la Península te das cuenta. Una pregunta, ¿para qué tanta calle peatonal en Melilla si luego siguen pasando los coches?
    Veo que El Alminar ha estado muy activo últimamente, señal de que sigue vivo y con energía para empezar un nuevo curso. ¡Enhorabuena!

  6. Gracias Santos. Regresar y encontrar todo en su lugar es importante, como los/as comentaristas del Alminar.

  7. Es peculiar, pero cualquier ciudad abandonada a su suerte, acaba convirtiéndose en Melilla.

Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

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