En el día siguiente


Al borde del derrumbe

        Lo único que le faltaba a esta ciudad, para acentuar su aspecto de decadencia, era un terremoto como el del pasado día 25. Es verdad que no ha habido que lamentar ninguna desgracia personal, salvo los 26 heridos. El movimiento sísmico de Lorca en mayo de 2011 se produjo durante el día, lo que agravó sus consecuencias, además de que la ciudad se encontraba casi sobre  el mismo epicentro. Las fuerzas de la naturaleza desencadenadas no son visibles ni predecibles. Todo lo demás sí.

         Las réplicas no cesan desde el pasado jueves, y se producen a una media de entre 80 y 100 diarios, que pese a no ser sentidas (salvo una de cada diez), sí actúan sobre el terreno y sobre edificios en mal estado. Salvo algunos que nadie podía imaginar, como el del Ayuntamiento o la capilla Castrense, todos los demás que han sufrido daños presentaban un estado ruinoso en sus fachadas. Han sido décadas de descuido.

            Hay edificios afectados seriamente y de casi reciente construcción, pero hay otros que llevan en abandono total desde hace más de 10 años, como este inmueble del inicio de la calle del General Astilleros. Hace años que existía ahí un taller, un puterío con el nombre que existe en su fachada, y en el que todavía quedan dos negocios, una tienda de ropa y un estanco. El estado de la techumbre de tejas, asentada sobre vigas de madera, es el que se ve en la foto. En cualquier momento, en un nueva réplica, todo eso puede venirse al suelo. Estas son las cosas que sí pueden evitarse. Ahora la esquina está acordonada, pero si el tejado se derrumba, pueden correr peligro los propietarios de los negocios allí asentados.

Virgen de La Victoria, 260 años de su patronazgo


                           José Luis Blasco, historiador religioso de Melilla

     Nuestra ciudad carece de muchas cosas, entre otras de la de un historiador religioso, reconocido como tal, porque de hecho sí lo tiene y es José Luis Blasco. Según Claudio Barrios, profesor de Historia de Melilla, al historiador se le distingue porque cita sus fuentes. No hay más. Luego se podrá hacer historia buena o mala, al servicio de una idea o no, bendecido por la Iglesia o en la senda de la herejía.

     El historiador religioso, como cualquier otro, debe contarlo todo, y si una campana está atada al gancho con una «picha de toro», debe contarse, y decirse que fue fray Felipe de Coín el que realizó el nudo y tuvo la feliz ocurrencia. Escribir desde la pacatarería, o la mojigatería, por creerse que así se agrada a la Iglesia no sirve de nada. Si a la Iglesia no le gusta que se escriba de un modo libre, científico, correcto e histórico, entonces es que ese modelo de iglesia no sirve. El estilo capillita es material perecedero donde los haya, sirve para una palmadita en la espalda pero para nada más. José Luis Blasco nunca ha sido nada de esto último, y además, procede del propio mundo eclesial, lo que le convierte en el más indicado para hacer convertirse en el historiador de la iglesia en Melilla.

     Ocurre que siempre es e mejor escribir sobre plagiado, no citar ni rendir la debida referencia a todos los que han escrito antes, gusten o no, y presentar como propio un material que solo es refrito. Este es un mal que devora la historiografía de la ciudad. José Luis Blasco ha escrito mucho, cedido mucho material, y le han citado y reconocido muy poco.

      Este artículo que hoy presentamos como colaboración, fue escrito y publicado en 1990. Desde entonces nadie ha avanzado más, en cuanto al estudio de la propia imagen de la Virgen de La Victoria, que algunos proclaman, sin mucho sentido, como Patrona de todos los melillenses, ya sean de confesión musulmana, cristiana o judía. Es indubitablemente la Patrona de la ciudad, pero nunca debió ser nombrada alcaldesa honoraria. Eso  fue un acto arcaísmo innecesario.

LA MILAGROSA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA DE LA VICTORIA, PATRONA CORONADA Y ALCALDESA HONORARIA PERPETUA DE LA CIUDAD Y PLAZA FUERTE DE MELILLA

 José Luis Blasco López. Protector  Patrimonio Histórico de la Ciudad de Melilla 

INTRODUCCIÓN

En 1497 se ocupa la Ciudad de Melilla para la Corona de España. Los Franciscanos que llegan junto a la tropa que acompaña a D. Pedro de Estopiñán portan la imagen del Cristo de la Vera Cruz, devoción muy extendida y propagada por la Orden Franciscana, cuya talla podemos admirar en la Capilla del Baptisterio de la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción de Melilla (actual Parroquia de la Purísima Concepción.)

LAS LEYENDAS

Hasta el día de hoy ningún historiador nos ha revelado dato alguno que haga referencia a la llegada de la imagen de Ntra. Sra. Sin embargo, recreé una leyenda por la que conocemos una piadosa tradición según la cual, la Virgen de la Victoria fue embarcada en Sanlúcar de Barrameda, y de allí salió camino de América después del Descubrimiento. Pero fue arrastrada hacia las costas de Melilla por un fuerte temporal. Tras el naufragio, fue reembarcada de nuevo para proseguir su rumbo, momento en el que volvió la mirada a la muralla de la ciudad, entendiendo los que con Ella navegaban quería quedarse aquí.

Existe otra leyenda. En ésta se denomina a Ntra. Patrona con el sugerente título de Ntra. Sra. del Mar de Alborán. Refiere su autor, don Luciano Tejedor Mata (actual Defensor del Patrimonio),cómo los Rusaditas habían creado una gran riqueza coralífera bajo las aguas del mar.

Asediada la Ciudad fueron destruídos todos los campos coralíferos; un fuerte movimiento sísmico dio origen a la erupción de un volcán, seguido de un tremendo maremoto motivo por el cual surgió la Isla de Alborán.

Cuenta la misma leyenda que pasados cinco años desde la total destrucción de los huertos coralíferos tuvo lugar un hecho milagroso y que el escenario sería en las proximidades de la isla de Alborán, en la que consiguieron salvarse milagrosamente más de trescientos remeros y ciento veinte buceadores, después de aquella terrible tempestad, atribuyéndole tal milagro a la poderosa intercesión de Ntra. Sra. del Mar de Alborán.

Se cuenta que para conmemorar aquel prodigio fue erigida una ermita en la actual Plaza de Armas… Hasta aquí la otra leyenda.

LAS ERMITAS

Sea como fuere, lo cierto es que los cristianos levantaron la primera iglesia en la Plaza de Armas y que en este lugar estuvo hasta el año 1550 dicha iglesia, y hasta 1741 la última de sus ermitas.

Es precisamente en esta Plaza, donde según los trabajos de investigación de Fernández de Castro y Pedrera, comienza a denominarse a la Patrona de Melilla con el título de Ntra. Sra. de las Victorias a partir del año 1571. Advocación mariana debida a la devoción del Papa Pío V para conmemorar la Batalla de Lepanto.

En el siglo XVI su ermita se denomina «Ntra. Sra. de la Victoria» y así permanece y se le nombra hasta que por estorbar a la defensa de la Plaza ha de derribarse y cambiarse de lugar en tres ocasiones.

En su tiempo fueron usadas como «Iglesia Parroquial» hasta la nueva construcción de la Iglesia de San Miguel Arcángel en el lugar que hoy ocupa la actual Iglesia de la Concepción.

Según Juan Antonio de Estrada, corría el año 1631 cuando «entraron varios moros (sic) en su ermita con el fin de hacerse con la imagen y no pudiendo moverla le cortaron los tres dedos para sacarle las joyas, llevándose las coronas y alhajas».

En esta Plaza de Armas permanecería la imagen de la Virgen hasta el año 1720 en que fue trasladada de forma provisional a la Iglesia de la Concepción mientras se construía su tercera ermita.

Para trasladar la imagen de la Patrona desde su segunda ermita a la Iglesia de la Concepción formó toda la guarnición y se cerraron las Puertas del Campo (llamada en algunos documentos Puerta de la Victoria.)

Se celebró un solemne oficio litúrgico con Exposición del Santísimo.

Hacia 1741 se derriba la tercera ermita y es trasladada definitivamente a la Iglesia de la Concepción, al Camarín que ocupa desde entonces, construído sobre la cabecera de la Capilla Mayor dedicada a Todos los Santos en el año 1682 por el Gobernador don Diego Toscano de Britto.

Desde 1741 pues, la imagen de Nuestra Señora de la Victoria permanece ininterrumpidamente en el Camarín de la Iglesia de Capuchinos.

LOS ELOGIOS DE ESTRADA

En 1746 el Pagador de la Ciudad D. Juan Antonio de Estrada escribía su obra titulada «Población General de España» y la dedicaba a «María Santísima de la Victoria que se venera en la Ciudad de Melilla». No dudaba Estrada en dedicarle bellos elogios y así, de esta forma, escribe refiriéndose a Ella:

«A la Serenísima Madre del Verbo Encarnado, Dios, y Hombre Verdadero, Reyna de Ángeles, y Hombres María Santíssima Señora Nuestra, en su bella, y milagrosa imagen de la Victoria, venerada por Patrona en la Ciudad, Plaza, y Presidio de Melilla». (sic.)

Luego a lo largo de varias páginas le dedicará nuevos elogios, declarándose al final como: «Vuestro rendido esclavo»

No es de extrañar el lenguaje de Estrada, el mismo o parecido es el que se usará en el año 1756 cuando la Guarnición y la Población de la Plaza inician unos «Autos sobre la Ratificación del Patronazgo a la Virgen de la Victoria».

Para la información de estos «Autos» se sirvieron del Archivo de la Iglesia de la Concepción, concretamente del Archivo de la Hermandad de Nuestra Señora de la Victoria, donde de forma cronológica, sus hermanos fueron recogiendo toda la historia de dicha imagen.

Así gracias a ellos sabemos que…

«Anualmente en la festividad de Todos los Santos se celebre una función a nuestra Santísima Patrona en conmemoración y gracias de la preservación del terremoto, en cuyo día se ratifique este VOTO pidiendo igualmente por las felicidades de la Monarquía… para que sirva a los futuros siglos de conservación inviolable el TITULO DE PATRONA…»

Continúa el documento describiendo:

«Las obligaciones del reconocimiento por las piedades recibidas de María Santísima de la Victoria, cuyo nombre de Patrona, tiene radicalmente establecido, así la inmemorialidad, como por la REAL APROBACIÓN en la parte que la nomina la Real Orden o Decreto de conservación de la Ración que el Rey le tiene señalada para su culto…»

Pero todavía se afirma mucho…

«… más al confesar el agradecimiento manifestado en todas las obras los amores que todo el vecindario tiene a este Divino Simulacro, y pocos como yo podían asegurarlo con tan sólido fundamento, como acaban de ver sus magnánimos corazones dedicados al culto reverente de un SOLEMNE NOVENARIO en hacimiento de gracias franqueándome de sus cortos caudales cuando fuere preciso a satisfacer los gastos de tener expuesto al Señor Sacramentado por mañana y tarde todos los nueve días, procesión de rogativa el primero, y de gracias con sermón el último, que para la cortedad de este recinto se prueba bien que obras son amores.»

LA MILAGROSA IMAGEN

Todo el siglo XVIII y siguientes serán testigos del amor del Pueblo de Melilla hacia la Virgen de la Victoria.

Sería imposible seguir relatando minuciosamente todos y cada uno de los acontecimientos históricos relacionados con esta milagrosa imagen ya que la extensión y lujo de detalles con que son descritos necesitarían mayor espacio.

Así, el pueblo reconoce que la Virgen de la Victoria está presente en hambres, vientos, terremotos, temporales, tempestades, naufragios, epidemias, calamidades y un largo etcétera.

También en los SITIOS a los que fue sometida la Plaza por los distintos Sultanes de Marruecos.

De ello queda constancia escrita… «para conocimiento de las generaciones».

No podemos silenciar la consignación que hace referencia al temblor de tierra del año 1660.

Dice así: «En cinco de agosto de 1660, día en que se celebra la festividad de Nuestra Señora de las Nieves, a las seis de la tarde, se sintió un temblor de tierra tan dilatado y cruel, que atemorizó a la gente, viéndose las murallas separadas del Terraplén más de una Vara, dando vaivenes a una parte y a otra los edificios, desmoronándose algunos, y del todo los alojamientos, abierta la Torre Quemada, que guarda las Puertas Principales, hundido medio puente y absolutamente abiertos otros muchos, que después se cayeron totalmente con las lluvias, y quedó esta Plaza con muy poca o ninguna seguridad por lo respectivo a murallas, fuertes y demás edificios, por cuyo motivo parece que esta Guarnición VOTÓ una fiesta anualmente en el propio día de Nuestra Señora de las Nieves, y se continúa de presente habiendo señalado el Gobernador, Veedor y Oficiales de Estado Mayor, y Compañías de Dotación la limosna que por razón de sus empleos debe dar, en una Junta General que celebraron el día cinco de agosto de 1721… «PARA QUE POR NINGUN PRETEXTO DESAPAREZCA ESTE VOTO».

JOSÉ LÓPEZ DE LA MOTA

También su Hermano Mayor don José López de la Mota nos dirá en 1746:

«CONOZCO CLARAMENTE QUE EL DEVOTO FERVOR DE ESTE VECINDARIO ES UNA VIVA LLAMA QUE PERENNEMENTE ARDE EN SUS SAGRADAS ALMAS y deseosos de comunicar este fuego a sus hijos, nietos y descendientes… a fin de que resulte a mayor honra y gloria a María Santísima de la Victoria, Patrona que sea eternamente alabada y venerada.»

A lo largo de estas líneas hemos podido comprobar cómo desde el primer instante de la presencia de la Virgen en nuestra ciudad hasta el día de hoy, la imagen ha estado y sigue estando íntimamente ligada a la Población y a la Guarnición.

CORONACIÓN CANÓNICA

Innumerables son los acontecimientos relacionados con el continuo peregrinar de esta imagen por la Ciudad. Ninguno ganó en belleza y devoción a los actos celebrados con motivo de su Coronación Canónica de 1948. Desde el día 3 de febrero de 1756 día de la Ratificación del Patronazgo que poseía desde tiempo inmemorial, los melillenses no habían contemplado ningún acto de exaltación mariana de mayor trascendencia en la historia de la devoción a nuestra Patrona.

Hecho grandioso que pasó a los anales de la historia de esta ciudad y del que tomó buena nota y dio cumplida información el diario melillense «El Telegrama del Rif» durante todo el desarrollo de dichos actos. A plena portada y cinco columnas, en su edición el 13 de junio de 1948 proclamaba:

«HOY SERA CORONADA LA VIRGEN DE LA VICTORIA Y PROCLAMADA REINA POR EL PUEBLO QUE LA VENERA».

Anteriormente se habían llevado a cabo Misiones Populares y Ejercicios Espirituales en los que participaron afamados predicadores de las Provincias Capuchinas de España. Alguno de ellos se desplazó de Navarra, caso del padre Capuchino Fray Felipe de Barañaín.

La imagen de la Virgen fue llevada a todas y cada una de las Parroquias de Melilla sin olvidar los Hospitales y la Gota de Leche. Se repartieron grandes sumas de dinero y comidas a los pobres, se celebró un solemne triduo en su santuario, organizándose una grandiosa peregrinación al mismo.

Salió la Imagen hacia la Parroquia del Sagrado Corazón, desde allí fue llevada a la de la Medalla Milagrosa, luego a la «Gota de Leche» y desde allí al Hospital Militar Pagés, a las puertas de cuyo establecimiento fue recibida por las heroicas Hijas de la Caridad y enfermos acogidos en dichos centros hospitalarios, donde después de ser introducida en la Capilla de Cristo Rey sería trasladada a la Parroquia de San Agustín. Desde San Agustín acompañaron a Nuestra Señora los Padres Paúles hasta los límites parroquiales, haciéndose cargo de la imagen los marineros de la Compañía de Mar para devolverla a su Santuario introduciéndola en su Camarín. Se cuentan por miles los melillenses que se agolparon a su paso.

Visitas éstas que duraron desde el 30 de mayo al 8 de junio.

Para los actos de la Coronación llegaron distintas autoridades de la Iglesia y del Estado. El Padre Provincial de los Capuchinos con su Definitorio, el Arzobispo de Granada, obispos y prelados incluidos los de Gibraltar y Tánger. También llegaron los de Jaén y de Cádiz, Málaga y Guadix. Los Alcaldes de Málaga y Ceuta, Capitán General de Granada y el Alto Comisario de España en Marruecos. Entre todos estos se podía comprobar la presencia de las autoridades civiles y militares de Melilla.

Aparte, fueron desplazados expresamente desde Nador a Melilla, en los trenes de la Compañía Española de Minas del Rif, 1.500 legionarios por Orden del Comandante Jefe del X Cuerpo de Ejército de Marruecos, 101 División del Ejército del Maestrazgo. Todos acudieron a la amplia y generosa llamada de la alcaldía que presidía don Rafael Álvarez Claro, para en medio de una impresionante manifestación de fe, a las doce en punto del mediodía, en la españolísima Plaza de España, el día 13 de junio de 1948, ante el bullicio del público y del repicar de las campanas de las iglesias, al tiempo que atronaban los cañones de la Batería de la Costa, previa lectura del Breve Pontificio, fuera coronada canónicamente por el Arzobispo de Granada don Balbino Santos Olivera, a quien acompañaba el Teniente General Varela, a la sazón Alto Comisario de España en Marruecos y Representante del Jefe del Estado para la Coronación. A la imagen de la Virgen de la Victoria le fueron concedidos HONORES DE CAPITÁN GENERAL SÓLO Y EXCLUSIVAMENTE PARA EL DÍA DE SU CORONACIÓN (La Batería de la Costa realizó trece disparos de cañón -Orden de Plaza-.)

Desde aquel lejano 13 de junio de 1948 la Virgen de la Victoria es PATRONA CORONADA DE TODOS LOS MELILLENSES por ser tal y como recoge el Breve Pontificio: «INSIGNE POR SU ANTIGÜEDAD E ININTERRUMPIDO CULTO DE LOS FIELES Y POR LA FAMA DE CELESTIALES PRODIGIOS.»

Stalingrado


    El 2 de febrero será siempre el día Stalingrado, ciudad situada en la orilla derecha del Volga,  no era una ciudad cualquier. No era Moscú, ni Kiev, ni Leningrado. Era la ciudad de Stalin. La máxima militar soviética era que las capitales no se entregaban, fuese cual fuese el precio en vidas que hubiese que pagar. Las guerras también se ganan con el aparato de la propaganda, y el éxito o el fracaso en una ciudad que llevaba el nombre de Stalin, era algo que supieron ver tanto uno como otro dirigente. Una de las muchas diferencias entre ambos, era que el dirigente comunista Josip Stalin dejaba hacer a su Estado Mayor, mientras que con Hitler, el mandatario nazi, el único camino a seguir era la ciega obediencia de sus órdenes, por muy disparatadas que fueran. Afortunadamente para el Mundo, para Europa, la victoria soviética en la ciudad más emblemática, cambió el curso de la marea bélica, que empezó a retrodecer hacia Alemania.

                        Stalingrado desde Melilla en El Telegrama del Rif

          Resulta muy curioso pasar las páginas del Telegrama a partir del mes de octubre de 1942, cuando la ciudad de Stalingrado ya se daba por conquistada, y releer los titulares y abundante información que se ofrecía sobre la batalla en curso.

           El 1 de noviembre ya se daba por conquistada la ciudad, y el diario ofrecía una imagen da soldados alemanes paseando por el centro de la misma. Tres días después, se informa a los melillenses de que uno de los barrios había sido completamente destruido, aunque no se especificaba cuál. Resulta curioso contemplar la gran cantidad de fotografías publicadas, y ver el grado de destrucción de la ciudad, que llegó casi al 100%, sin que quedasen ya indicios de la resistencia soviética. El turrón y el champán ya se preparaba en la Cancillería del III Reich, y en los palacios de sus amigos y aliados, los franquistas españoles. El periódico mostraba cierto interés por las durísimas condiciones de vida de la población civil de Stalingrado, mientras que el Reich Alemán, la normalidad era absoluta. El diabólico doctor Goebbels, recibía a una comisión de escritores alemanes. Estamos en la mitad de noviembre y la lucha en el interior de la ciudad era feroz.

               Sin embargo había un detalle que el Estado Mayor alemán no sabía, y era que en ese momento, el VI Ejército Alemán del General Paulus ya estaba atrapado sin remedio, en el interior de una ciudad de la que no volverían a salir nunca. Pero esto no se sabía entonces. El Telegrama del Rif seguía inasequible al desaliento, e informaba de las «operaciones de limpieza de focos de resistencia bolchevique». España, con su Caudillo al frente, se encontraba, una vez más, en el lado correcto de la historia, junto al Eje del Mal, y había que transmitir esa sensación a la población. Franco, el vencedor del bolchevismo, conducía a la nación, hacia una victoria que duraría mil años. El 20 de noviembre llegó hasta nuestra ciudad el General Yagüe, conocido como la hiena de Badajoz, para participar en los actos del homenaje a José Antonio. También se informaba a los melillenses de que el estado de Stalingrado, era ya el de una escombrera. Mientras tanto, el Generalísimo recibió en audiencia al alcalde de la ciudad, Rafael Álvarez Claro. La normalidad era absoluta.

         Pese a que la conquista era algo dado por hecho, todos los días se informaba de una nueva eliminación de un foco de resistencia, de un nuevo barrio destruido, o de la llegada de las fuerzas alemanas a la fábrica de Barricada. A finales de diciembre, los alemanes ya están cercados en Stalingrado. Ya no tienen posibilidad de escapar, ni de avanzar. En realidad ya se está defendiendo, pues la operación Urano, desencadenada por el ejército soviético, ha cerrado la tenaza sobre la ciudad. Europa contenía el aliento, porque se sabía lo que estaba en juego en la lejana ciudad del Volga, mientras que en España y Melilla, se vivía en un sueño, que en realidad era pesadilla, la de Franco.

       En la mitad del mes de enero de 1943, y con temperaturas de -40º, el VI Ejército de Paulus vive sus últimos días. En la prensa de Melilla se sigue informando de que cada día se captura más material y más territorio en Stalingrado. Lo raro es que todavía les quedase algo en su poder. El 20 de enero, Adolfo Hitler recibió en Berlín a una delegación de Falange, presidida por su entonces jefe, el camarada Arrese. El General Paulus ya sabe que su resistencia está al límite, en solo diez días deberá rendirse.

       En la prensa algo ha cambiado y se informa, el día 25 de enero, de que las fuerzas alemanas se «defienden» con brillante heroísmo, pero que aún así, la ciudad de Stalin, será el crisol de la victoria definitiva alemana. En los últimos días Paulus es ascendido a mariscal de campo. Hitler y Goebbels informan de que en el vocabulario alemán no cabe la palabra capitulación. Los otrora atacantes y firmes conquistadores son ahora heroicos resistentes.

         El día 3 de febrero, Von Paulus ya se había rendido. Una última noticia informa de que el nuevo mariscal continuaba la resistencia. Será la última vez que el nombre de Stalingrado aparezca en la prensa de Melilla. Europa entera celebró la victoria, y la gente se echó a las calles. En Alemania se declararon tres días de luto. En España no se volvió a mencionar nunca lo sucedido. En la capital de Francia, todavía una plaza lleva el nombre de la ciudad de Stalingrado.

        PD: El bombardeo de castigo llevado a cabo por la Lufttwaffe sobre la indefensa ciudad de Stalingrado en agosto de 1942, causó un número de víctimas civiles superior al bombardeo aliado de la ciudad de Dresde.

La tina del parque forestal


          En la mañana del día 25 de enero, después del terremoto, se hacía difícil volver a las casas. Las réplicas no cesaban y cada uno hizo lo que creyó más conveniente, dada la ausencia de «instrucciones oficiales». Así pues, cada uno hizo acopio de la información acumulada y actuó como mejor supo o pudo. Uno de los lugares más seguros, en esa soleada mañana (siempre se ha oído decir que los terremotos están asociados al calor), era el parque forestal. Allí todo está despejado, se puede llegar andando y se fue llenado de gente a lo largo de la mañana.

          El problema de pasear, o de regresar a un lugar determinado hace algún tipo, es que se observa la lenta decadencia a la que está sometido todo en Melilla, por la desidia en la gestión. El templete de estilo nazarí está muy deteriorado, y la pequeña tina central, que en algún momento debió ser una pequeña fuente ornamental, se encontraba en un estado algo lamentable.

           Un mirlo buscaba alimento en el suelo, lo que suele ser una buena señal. El que las aves estén tranquilas.

Melilla bajo los terremotos


 

      Las preguntas que nadie responde sobre los movimientos sísmicos

     La serie de terremotos que sacuden toda la zona norte de Marruecos, en la que se encuentra Melilla, tienen su epicentro en una pequeña zona del Mar de Alborán, a unos 100 kms. de la costa y a diez kilómetros de profundidad. Según uno de los expertos que en estos días están emitiendo sus opiniones, esa situación está sirviendo de colchón para que los daños no sean mayores, o simplemente devastadores. En realidad debe hablarse de maremotos, pues estos movimientos, aunque producidos en la profundidad del manto terrestre, están produciéndose en el mar, y no en la superficie terrestre.

           ¿Que diferencia un terremoto de una réplica?

     El seísmo principal es el que recibe la calificación de terremoto, y todos los posteriores son las réplicas. Esto está claro, pero nadie ha explicado como pueden producirse dos seísmos importantes, el del día 21 (5,1), y otro cuatro días después, el día 25 (6,3); tan cercanos, cuando se supone que el movimiento principal libera casi toda la energía procedente del rozamiento o fricción  de las placas.

            ¿Por qué las réplicas siguen una pauta y una frecuencia casi exacta?

     Lo normal es que tras un movimiento importante de placas tectónicas, las replicas se vayan espaciando y disminuyendo en intensidad. Nada de eso ha ocurrido en Melilla y la zona de Alborán desde la madrugada del pasado día 25. Las réplicas continuadas están siguiendo unas frecuencias temporales (entre 15 y 30 minutos), con parecida intensidad y algunos picos importantes que superan la intensidad 3, pasando algunos incluso por encima de 4.  Al menos un 3% de cada 100 movimientos diarios, están superando estas intensidades. Este es otro de los elementos que llaman la atención de los movimientos que están afectando a la costa comprendida entre Alhucemas y Melilla. No solo existe una frecuencia, sino que además hay una cantidad parecida de movimientos diarios, originados todos en la misma zona. Esto podría indicar una actividad constante, por causas no explicadas, con claros repuntes de intensidad. ¿Son todo réplicas o estamos ante una serie de movimientos sísmicos con su grupo de réplicas cada uno?.

                    El efecto sobre la ciudad y la zona oscura de La Cañada

       Movimientos tan constantes y tan prolongados en el tiempo, están afectando seriamente a la ciudad. los bomberos están en situación de permanente alerta. La situación de los edificios afectados en la zona centro de la ciudad, se está agravando con el paso de los días. Las grietas se agrandan y todos los días no sólo hay que derribar algo más, sino que también aparecen nuevos daños en edificios. También están apareciendo grietas longitudinales en el pavimento en algunas zonas de la ciudad, tales como el Barrio del Tesorillo y la zona inicial de la carretera de Hidúm , a la altura de la barriada de Las Palmeras. En algunos edificios de la zona han aparecido grietas.

                       ¿Existió la protección civil la madrugada del día 25?

                La ciudadanía se las arregló como pudo y sin información directa por parte de las autoridades competentes. Desde las seis de la mañana, en cada barrio de la ciudad, debería haber habido un vehículo de la policía local con megafonía, dando consejos a la población que a esa hora, estaba ya concentrada en los bancos de las calles o en sus vehículos. Los simulacros de catástrofes resultan siempre un éxito, hasta que esta llega de verdad. Todas los melillenses se movieron en la madrugada del día 25, con los conocimientos que poseía cada cual, pero en desorden, porque ninguna autoridad avisaba sobre qué debía hacerse o dónde debía concentrarse. A día de hoy, no hay ningún plan que esté en conocimiento de los ciudadanos, aunque consta, que la Junta de Seguridad estaba reunida desde las 6 de la madrugada.

                 Los vecinos de las barriadas de Palmeras, Pinares y monte de Reina Regente, se quejaron de que nadie se acercó hasta allí para transmitirles qué debían hacer o dónde concentrarse, pese a que se trata de una zona de difícil o imposible acceso en caso de catástrofes naturales, dado su desordenado urbanismo.

               En el momento de escribir estas líneas, en la última hora del día 27, se han producido 4 movimientos, todos comprendidos entre 3,1 y 3,8

125 aniversario de la muerte de Sor Patrocinio


        El 27 de enero de 1891, fallecía en Guadalajara, a los 80 años de edad, Sor Mª de los Dolores y Patrocinio, conocida en su tiempo como la monja de Las Llagas. En la muerte alcanzaba al fin el reposo que nadie le había concedido en vida. Ha pasado ya mucho tiempo, demasiado para poder acercarnos ya a su época, pero sí a las personas que la conocieron en vida, y que dejaron testimonios escritos sobre ella, o incluso muy próximos al tiempo de su fallecimiento, cuando su recuerdo estaba todavía sin apagar.

            Hay fechas que se repiten de modo enigmático en una vida. Nació y murió un día 27. Murió en enero, en el mismo mes que nació a la vida en Cristo, o sea, que ingresó como novicia, en la comunidad del Caballero de Gracia. Nació en 1811, y murió en 1891. Ambas cifras empiezan y acaban en 1.

                           Nacimiento de la futura madre Patrocinio

             María Josefa Dolores Anastasia de Quiroga Capopardo, nació el 27 de abril de 1811 en el pinar de San Clemente de La Mancha, siendo abandonada por su madre inmediatamente. Los padres huían por separado de la invasión francesa.  La niña sobrevivió de modo milagroso, y a los tres días pasó por el lugar su propio padre, Diego de Quiroga, no sabemos si en su busca o de modo casual, como explica la cronista y secretaria personal, Sor María Isabel de Jesús. El caso es que unos llantos infantiles permitieron al padre encontrar a su hija recién nacida, que puso al cuidado de su abuela, Romana del Castillo. Este hecho tiene una difícil explicación, y sentará las bases de una tormentosa relación entre madre e hija. La pequeña Lolita, o Dolores, será la cenicienta de la familia, y su madre se convertirá en la malvada madrastra, que la atormentará hasta el final, aunque en su momento postrero, solicitará el perdón de su hija.

                     Ingreso en el convento y persecución de Olózaga

              Tras la reposición en el Trono de España de Fernando VII, Diego de Quiroga, padre de «Dolores», recuperará su cargo de funcionario de Palacio, pero una muerte repentina  dejó en desprotección casi total a la familia. Para una joven viuda con cinco hijos, la existencia se tornaba muy dura. La única posibilidad de mantener la posición social era un nuevo matrimonio o el de una de las hijas. Según las crónicas y fotos disponibles, Dolores era una mujer muy bien parecida y de mirada profunda y cautivadora por lo que la madre concibió para ella unas expectativas muy diferentes, de las que la propia niña manifestaba para sí misma.

                    Con tan solo 17 años, un 19 de enero de 1929, Dolores, apadrinada por la duquesa de Benavente, ingresó en el convento del Caballero de Gracia de Madrid, para profesar como novicia, con el nombre de María de los Dolores y Patrocinio. Dotada de una vida espiritual intensa y de gran inteligencia social y política, alcanzó pronto gran fama, tanto por la aparición de «llagas» en su cuerpo, en los mismos lugares que las de Cristo, como por lo atinado de sus profecías y consejos.

       Con la notoriedad pública llegó la atención de la gente, con ella la de la Regente María Cristina y su hija Isabel, y con ellos, justo detrás, la obsesión del diablo, en este caso Salustiano de Olózaga, solo seis años mayor que ella. Era un hombre acostumbrado a conseguir todo, incluso por la fuerza. Se obsesionó con ella de manera enfermiza. Hombre de Estado, diputado, gobernador civil de Madrid, Liberal, intrigante, Presidente del Consejo de Ministros, implicado en uno de los sucesos más escabrosos de la política española, y del que los historiadores pasan de puntillas. No dudó en utilizar los poderes del Estado en su contra, en contra de una mujer a la que se acusó de absolutamente todo, incluso del intento de asesinato de Isabel II, a manos del sacerdote demente conocido como «el cura Merino«.

       Hemos encontrado testimonios sobre su vida, libros y artículos de prensa. Testimonios poco conocidos, e incluso su propia obra, unos ejercicios espirituales a la Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordia, de más de 600 páginas, en una edición personal pagada por la propia Reina Isabel (Reina y súbdita, amiga y confidente). Dos mujeres zarandeadas por el violento mundo de los hombres.

                Si Salustiano Olózaga, político indigno donde los haya fue su particular demonio (empleamos los términos de la época), su hermano Juan Antonio Quiroga será su personal ángel de la guarda, que la defenderá en el Congreso de los Diputados, aunque nadie tendrá la capacidad de evitarle destierros y sufrimientos, ni siquiera la propia Reina, en un país y época dominada por los espadones: Espartero, Narváez y otros muchos. La propia hermana de la Reina Isabel II, Luisa Fernanda se convertirá en una de sus  peores enemigas, junto con su marido, Antonio de Orleans, duques de Montepensier, instalados en Sevilla, ciudad a la que convirtieron en capital de la intriga política. Su vida y los acontecimientos que la rodearon, son un ejemplo de cómo se ha hecho la política en España.

             Su nombre salió a la luz pública en 1835, cuando por orden del gobernador civil de Madrid, Salustiano Olózaga, y con el permiso del Ministro de  Gracia y Justicia, la fuerza pública entró en su convento para arrestarla, bajo la supervisión del juez Modesto Alcazar. La orden era «curar a la fuerza» sus llagas en manos y pies y examinarlas. La prensa de la época se llenó de opiniones e interpretaciones del suceso. Hasta ese momento, su vida como monja solo era conocida en el ámbito eclesiástico y popular. A partir de ese momento todo fue de dominio público, en un país acostumbrado a usar la religión, ya sea a favor o en contra, como ariete político. Fue uno de los más grandes ejemplos de prevaricación administrativa y abuso de autoridad, por aprte del Estado,  aunque ninguno de esos  delitos no estaban contemplados entonces, por ser moneda común en el ejercicio político de aquellos tiempos.

          Desde 1835 hasta su exilio en Francia en 1868, tras «La Revolución» (auspiciada entre otros por el propio Olózaga), y deposición del trono de Isabel II, su vida será un torbellino de destierros en el propio país, y bajo acusaciones de todo tipo. Unos la acusaban de nombrar ministros y otros querían usar su supuesta influencia sobre la Reina Isabel, que la propia monarca  desmentirá en una carta fechada en 1904, unos meses antes de su muerte. En España, de muy poco sirve decir la verdad. Entre 1868 y 1877 permanecerá exiliada en Francia, en donde ya había estado desterrada entre e 1825 y 1853.

            A Sor Mª de los Dolores y Patrocinio se la permitirá regresar en 1877, y ya permanecerá en el convento de Guadalajara hasta su fallecimiento en 1891. La Restauración Borbónica de 1875 aflojará la tensión en torno a La monja de las llagas, pero no con respecto a Isabell II que morirá en París. Sus influencia y vida religiosa desaparecerá del espacio público y sobre su nombre empezará a cubrirse con el manto del olvido.

                   En 1925, tras la muerte de la que fuera su secretaria personal, Sor Isabel de Jesús (la francesita), su recuerdo volverá a cobrar actualidad, al iniciarse su causa de beatificación, promovida desde la Diócesis Primada de España, la de Toledo. Un escritor laico, Benjamín Jarnés, realizará una excelente biografía en ese mismo año. El texto de Jarnés pretende ser una visión científica, leteraria y equilibrada sobre la persona de Sor Patrocinio, pero acabará cautivado por la potencia de su ejemplo y sobre todo, por la virulencia de las fuerzas que se aliaron en su contra.

      La madre Isabel de Jesús lo escribió todo de modo claro y preciso, en una visión hagiográfica, pero de la que se extraen con facilidad la realidad de los hechos. Los biógrafos externos, como Jarnés,  quedaron atemorizados y sorprendidos ante la revelación de algunos hechos, que llegan hasta uno de los asuntos más sórdidos y tenebrosos de la historia de España, el ya mencionado «incidente Olózaga».

        Hay mucho más que contar y escribir, pero debe hacerse de modo ordenado. La puerta está ya abierta. El eco de lo sucedido está preservados por las silenciosas piedras del convento de Guadalajara, el de las Concepcionistas Franciscanas en el que reposa, y por otros sumidos en el silencio, como el del Real Sitio de San Ildefonso en Segovia.

      Todo se ha mantenido a salvo, aguardando el tiempo de ser contado sin apasionamientos, sin prejuicios, retirando la hojarasca y la maleza con la que se ha cubierto su nombre y su vida, que se desarrolló en un siglo feroz. Aun así, hay que conducirse con cuidado, porque las fuerzas que la acecharon, tanto a favor como en su contra, permanecen aletargadas esperando el momento de volver a entrar en conflicto.

Balance tras el terremoto de Melilla


 Grietas en las Torres del V Centenario

      Los trabajadores que estaban las Torres de V Centenario el pasado jueves 21, en el terremoto de las  14h 47 (con una magnitud de 5,1), sintieron la violenta oscilación del edificio, tanta que muchos sufrieron mareos y dolores de cabeza. Aquel terremoto fue mas corto. El del día 25 se produjo a las 05h 22´, con una duración de 20 segundos, y con una magnitud de 6,3. A esa hora el edificio está solo habitado por el delegado de Hacienda y su familia y el personal de seguridad. La crudeza del terremoto debió ser considerablemente mayor.

        Hay que tener en cuenta que se trata del edifico más alto de Melilla, y que solo cuenta con muros en los laterales Este y Oeste del edificio, ya que el resto son cristaleras. Los únicos muros que conforman las torres desde el suelo hasta la undécima planta son los de los huecos de las escaleras y los que rodean los ascensores. el resto son cristaleras. Estos muros son de un gran espesor y es ahí en donde han aparecido las grietas.

         Tras recorrer por completo las escaleras de ambas torres se percibe que las grietas han aparecido en las dos, pero con una diferencia sin explicación aparente, y es que las grietas en la torre Sur, que son más acusadas, asciendes desde la planta 6ª hasta la undécima, mientras que en la torre Norte, las grietas son más leves y van desde la planta 5ª hasta la planta baja. La torre Sur presenta sus grietas en ambos laterales de la escalera, en la parte maciza y en la de las puertas. Las grietas de la torre Norte son solo en la zona maciza, siendo más acusadas en las plantas bajas, mientras en que la torre opuesta las grietas son del mismo tamaño, independientemente de la planta en la que se encuentren. ¿Quiere esto decir algo?. Es una respuesta que solo podrán evaluar los técnicos.

                                    Una obra muy polémica

        Las Torres del V Centenario fueron una obra polémica desde su inicio, edificadas en la época del cesarismo conmemorativo, con el que el entonces presidente de Melilla, Ignacio Velázquez, qusio fijar para la historia la efeméride del V Centenario de la conquista de Melilla, llevada a cabo en 1497.

         Fue una obra muy cara, de estilo faraónico y megalómano, concebidas para un fin muy distinto del uso actual, que no es otro que el de almacén de la Administración del Estado. El Consorcio que gestionaba las torres se encontraba en quiebra en el 2002, fecha en la que se obligó a las diferentes instituciones estatales a trasladarse hasta allí. Su estado actual es de deterioro acelerado e irreversible, que obligará a desalojarlas en un periodo no muy largo de tiempo. La estructura metálica está en muy mal estado y el edificio presenta un aspecto muy envejecido, pese a no tener ni siquiera dos décadas de antigüedad.

         La obra en su conjunto presentó problemas de cimentación, un gran retraso en su acabado, y desprendimientos de cristales en su etapa inicial. El platillo superior, concebido como una zona de ocio y de restauración, alberga ahora al Tribunal Contencioso Administrativo. El ascensor panorámico no funcionó nunca, y fue demolido en la mitad del año 2015.