Nuestra Señora de París


           No hay ningún aspecto que pueda destacarse por encima de otro en una ciudad como París.. En cada viaje, en cada momento, se prestará más atención a unas cosas que a otras. Todo es París, y París es todo. Por eso, ante la dificultad de la elección, una opción es escoger lo primero que se ha visto o lo más clásico. Si hay un nombre que resuena en el mundo entero, es el de la catedral gótica de Nuestra Señora de París, inmortal por sí misma y por la novela homónima de Víctor Hugo. El genial escritor francés fijó por primera vez la atención de la humanidad lectora, en la vida de los desheradados de la fortuna, tanto en ésta novela como en otra igualmente conocida «Los Miserables». Sus personajes son también inmortales.

            Notre Dame (Nuestra Señora) es un símbolo del poder de Francia, pero también lo es de la vida de aquellos que no tuvieron fortuna alguna. Representa ambas cosas y por eso la hemos escogido para reiniciar la marcha del Alminar, tras los turbulentos acontecimientos de los últimos días, y de los que también hemos dado cuenta.

              La grandeza de Francia como nación es incuestionable. La monarquía de Francia fue muy poderosa y muy absoluta. Igualmente La Iglesia francesa tuvo y sigue detentando un gran poder, tanto como para rivalizar con Roma y haber llegado a ser sede Papal. Todo esa magnificencia se plasmó en espectaculares edificaciones, que siguen sorprendiendo por sus enormes dimensiones. Sin embargo, ahí estuvo Víctor Hugo para mostrar al mundo entero, que debajo de todo Poder y magnificencia, siempre hubo pobres, miserables y desheredados, que con el correr de los siglos, en un día glorioso para La Humanidad entera, alumbraron La Revolución Francesa, que es un patrimonio del mundo entero.

   Todo Poder que se crea inmortal acabará desmoronándose tarde o temprano. Quién más alto suba, se precipitará igualmente con más estruendo. Todos estos espléndidos edificios son una muestra de ello.

Ante el asesinato de Hannan Outmane


        El género de la violencia contra las mujeres

        Terrorismo machista, violencia de género, violencia contra las mujeres, son expresiones que se evitan en nuestra ciudad, aunque los hechos demuestren que son claros sucesos encuadrados en estas denominaciones. Hannan Outmane cumplió 18 años el pasado mes de julio, tenía una hija de dos años y un largo pasado de violencia y agresiones físicas en el matrimonio.

       Hannan Outmane, nacida en Farhana, cumplió con todos los pasos que recomiendan las Consejerías de La Mujer y con todo lo indicado en los protocolos de Violencia contra las Mujeres. A Hannan Outmane le fallaron las instituciones, esas mismas que editan las  guías. Cuando llega un caso como este, las instituciones se vuelven rígidas y las autoridades insensibles.   Los lemas y las concentraciones se nos tornan como farsas, porque Hannan ya está muerta, y ello lo avisó, y lo decía a quién quisiese oírla o tuviese unos minutos para escucharla. Me lo dijo en todas las ocasiones en que pude hablar con ella, desde el pasado mes de julio, cuando relaté su historia en El Alminar  y en el diario Melilla Hoy*, en el mes de julio pasado.  Si no existiese ese artículo, hoy muchos podrían seguir enmascarando la ineficacia de las instituciones en este caso.  Sin embargo el artículo existe y allí está todo expresado. La tragedia quedó escrita y anunciada con antelación suficiente, tanta como para haber tomado medidas que quizá hubiesen podido evitar esta muerte. Lo principal era haberla creído y trasladado fuera de Melilla, en donde podría haber esperado con tranquilidad su documentación.

    Cuando la conocí venía acompañada de José Adongo, un inmigrante camerunés llegado a Melilla en 1992, y que ahora reside en la urbanización de Las  Palmeras, me pidió unos minutos para poder explicarme el caso de estas dos jóvenes mujeres (18 y 22 años), primas y acogidas en aquel momento en un piso para mujeres maltratadas, o víctimas de violencia de género. No habían conseguido documentar el maltrato físico, por haberse producido en Marruecos, o por no haber podido salir de sus casas para presentar las denuncias.  Sin embargo, eran objeto de acoso continuo por parte de sus parejas, residentes en Melilla. Ambas estaban pendientes de que se aceptase su solicitud de residencia, por ser víctimas de violencia de género o machista, caso que contempla la Ley.

         La que más peligro corría era Hannan Outmane, la joven mujer asesinada de modo brutal. Era constante objeto de acoso y amenazas por parte de su ex pareja.   Su miedo era constante, y por eso siempre se hacía acompañar por un amigo o un familiar en sus desplazamientos por la ciudad.  Intentaba rehacer su  vida, aunque con una tranquilidad pasmosa, siempre comentaba que tenía claro que tarde o temprano su final sería la muerte. En las tres veces que pude verla, nunca perdía la sonrisa o la esperanza de lograr una vida feliz, aunque tenía claro que para eso debería  obtener la residencia y salir de Melilla . En una de esas ocasiones le indiqué la dirección de un amigo y abogado, para que pudiese orientarla sobre los pasos legales a seguir.  Los ciudadanos crean redes de protección y ayuda, mientras las autoridades responsables viven en su mundo de ediciones, eslóganes, y representaciones.

            Al no poder documentar los malos tratos, tuvo que abandonar el piso en donde estaba acogida y quedó en situación de desprotección. Además,  su ex marido la seguía por todos los centros de acogida en donde estaba y le gritaba desde la calle que o salía de ellos  o la mataría en cualquier momento. Dentro o fuera, de modo voluntario o forzado, quedó en situación de desamparo absoluto, sin documentación, que se demoró mucho, y en la ciudad, al alcance de las ansias feminicidas de su marido y presunto asesino. Hannan Outmane debió ser trasladada junto a su hija fuera de la ciudad, dada la evidente situación de peligrosidad en la que se encontraba, y que percibía cualquiera que hablase con ella, salvo para quienes debieron asistirla y ampararla.

    Todo lo que se diga suena ya a palabrería política hueca y sin alma. Se la acogió, pero las estancias en los pisos tienen sus límites temporales. Se la protegió, pero no lo suficiente. Se la escuchó, pero no la creyeron.  Las leyes, como decía Montesquieu tienen espíritu,  y no puede aplicarse la literalidad solamente al débil.

                Cuando se quiere aparecer a  la víctima como la culpable

      La violencia homicida contra las mujeres tiene sus pautas, y el tratamiento informativo para ocultarla también. Se tarda en aceptar que es un caso más de terrorismo machista. Se intenta diluir la responsabilidad del asesino con información que pretende desacreditar a la víctima, de la que se juzgan hasta sus intenciones. La realidad es que cuando una mujer da el paso de denunciar a su pareja ante la Justicia, es que ya el desastre está próximo, y el peligro es una evidencia para casi todos.

         Si alguien escribió en un informe, luego  publicado en prensa que: » esta mujer quiere aprovecharse de las ventajas de ser considerada una mujer maltratada», es que nos encontramos frente a las tinieblas de la frialdad administrativa más absoluta.  Si los que redactaron esa frase y las autoridades que se ampararon en ella y la dieron por buena, bajaron la guardia frente a Hannan Outamne por este motivo y piensan ahora en la consecuencia final (la que ella anunciaba siempre), se enfrentan ahora a algo que no les volverá a dejar tranquilos nunca, porque este final estaba escrito, desde el mes de julio.

PD: A su prima y amiga, Karima H., que la acompañaba en el artículo y que convivía con ella en el centro de acogida, le acaban de desestimar el recurso de reposición, a la denegación de su petición de residencia, por violencia de género no demostrada.

Nota*: https://elalminardemelilla.com/2014/07/24/la-violencia-contra-las-mujeres/

El efecto del espejo


            Siempre existe la posibilidad de redondear un final, hacerlo más atractivo o fijarlo en nuestra memoria con una buena imagen. No escogemos los finales, pero sí los hacemos buenos o no depende de nosotros. Un final no puede alterarse, pero hay que saber detenerse. Hay imágenes que no puede pasarse por alto, ni dejarlas perder. Hay días que sobre la bahía del puerto compartido de Melilla Y Beni Enzar, en la línea de playa que hace siglos se extendía sin obstáculos hasta el río Muluya, se produce el efecto espejo. Esos días se inician cubiertos de bruma, con nubes altas que retrasan la aparición de la luz solar, pero la nitidez del fondo resulta diáfana. El campo de visión no se agota. Cuando el Sol lentamente consigue abrirse paso, se enciende como una antorcha sobre el mar, produciéndose un espectacular efecto espejo.

         Esta hermosa imagen, este efecto único, solo es posible verlo desde las Torres del V Centenario (en su lado sur), construidas por  la Ciudad Megalómana de Melilla. Algún día habrá que echarlas abajo, de momento ya se ha desmontado su ascensor panorámico, sin embargo, al menos, para el futuro quedará la constancia de estas imágenes, que sí merecen la pena. El Alminar es un blog que utiliza las imágenes como complemento imprescindible de la palabra escrita, y con las imágenes también se descansa. Es lo que pretendemos e iniciamos en este primer día de diciembre y que anunciamos en el día último de noviembre. Hemos prolongado un poco el final, eso sí puede hacerse.

El Alminar en noviembre


Melilla desde el otro lado

      El arroyo de Farhana y el Río de Oro juntan sus cauces en la llamada avenida de Barcelona. Esto es una ladera del monte de Reina Regente y al abrirse paso entre las nubes, el Sol nos sorprendió detrás del alminar de la mezquita del califa Abu Bakr as-Siddiq, primer sucesor del profeta Mahoma y primero de los califas del Islam. Nadie viene por aquí. Esto es la Melilla oculta, la que está más allá de esa frontera no visible que divide los dos realidades principales de la ciudad. Esto es el Distrito V.  Sin embargo, la vida se abre paso de cualquier forma y en cualquier lugar, aunque sea una vida sin opciones de futuro.

    Desde la calle Canteras de Reina Regente la vista de la ciudad es muy hermosa. Las moderadas temperaturas de noviembre y la ausencia de lluvias, hacían soportable estar en este lugar. La calle está sobre la descuidada y peligrosa ladera del monte, que está siendo saneada y asegurada, ante el peligro de desprendimientos. Toda la zona es bastante inaccesible, lleno de escaleras muy estrechas, calles no asfaltadas y con grandes pendientes.

        El final del mes de noviembre, el de los días más cortos, nos sorprende en un lugar distinto. Por San Clemente (día 23), alza la tierra y tapa la simiente. Es mes de siembra y de cubrir bien la semilla para que no la echen a perder los tiempos fríos de diciembre y de enero, del que también dice el refrán que la climatología es similar a la de este mes que acaba. Noviembre y enero tienen un mismo tempero.

         No hay comentarios o visitas,  si no hay entradas. Para que otra realidad  pueda ser conocida, debe ser mostrada y puesta por escrito. Los hechos existen y seguirán sucediendo, aunque no cuenten con un observador que los relate. Desde este lugar iniciamos un tiempo de descanso.

 

La parroquia de La Medalla Milagrosa


             Hoy se conmemora la advocación de la Virgen de la Medalla Milagrosa, culto procedente de la católica, revolucionaria y también laica Francia. Según refleja Blasco Ibañez en su novela «La Catedral», el catolicismo francés siempre fue respetuoso con los avances científicos y se adaptó a ellos, mientras que el español fue siempre más tradicionalista y apegado a Roma. Francia fue sede Papal.

                        La iglesia en la frontera

           Hace siete años, cuando escribí la historia heterodoxa de las iglesias melillenses, denominé a esta iglesia como la de la frontera, porque el territorio de la fe de Cristo se ha reducido mucho en Melilla, dominando ya solo en el llano. A partir de aquí, se extiende, sin solución de continuidad,  la otra confesión religiosa mayoritaria en la ciudad, la musulmana.

              Esta iglesia, cuyo origen se remonta a 1922, nació como las escuelas del Ave María, inspiradas en la visión pedagógica del Padre Manjón. La inauguración del conjunto, escuelas y capilla, se llevó a cabo el 2 de diciembre de 1923. Aquí ofició misa el sacerdote melillense y vecino del barrio Diego Jaén Botella, que se secularizó durante La República y que luego fue martirizado y fusilado por las autoproclamadas  autoridades nacionales. Esta parroquia ejercía su administración sobre los barrios de Batería Jota, Cabrerizas y el del Príncipe. Es conocida en la ciudad como la parroquia de Batería Jota o la de La Medalla Milagrosa, advocación extendida en la ciudad bajo la influencia de los Padres Paúles, y que puede encontrarse en casi todas las iglesias de Melilla.

                             El día de La Medalla Milagrosa

       El 27 de noviembre de 1830, La Virgen se apareció por 2ª vez a Santa Catalina Labouré, y el oficio religioso del día conmemora ese hecho. Durante tres días a partir de hoy, desde  las 18h 30´ de la tarde, la asociación de La Medalla Milagrosa, celebra un Triduo en su honor, con rezo del Santo Rosario, exposición del Santísimo y celebración Eucarística. No es usual ver abierta esta iglesia, salvo los sábados y domingos, en los que se celebran las misas de precepto. El resto de la semana no tiene actividad y sus puertas están cerradas. Apenas queda ya población de confesión cristiana en el barrio, sin embargo, muchos de los antiguos residentes de Batería Jota y Cabrerizas, siguen acudiendo a esta capilla, para la celebración de los oficios religiosos.

            Muchos recuerdan también lo diferente que era esta iglesia, en dónde se originaron las célebres «peregrinaciones de San Nicolas», tras abatirse sobre ella el rigor de los iconoclastas (1974-1982). Desaparecieron imágenes y los pasos tradicionales del barrio. La iconoclasia acabó también con los exornos donados a la parroquia durante décadas, y algunas de sus imágenes más emblemáticas, como la Virgen del Mayor Dolor, ya no pueden verse en el templo. El Resucitado original se encuentra en la capilla de San Francisco Javier.

          La imagen de San Nicolás se veneraba en un altar que fue tapiado, y redescubierto en las obras de remodelación del templo en la década de 1990.

Una imagen del Distrito V


             El Distrito V, el que están desarrollando a base de rotondas, ludotecas y campos de fútbol, presenta aspectos que solo conoce el que vive, pasa o trabaja allí. Cuando cae la noche la presencia humana desaparece de las calles, que suelen ser ya inhóspitas durante el día. Aquí no ha inversiones, presencia de las administraciones, ni casi de la ciudad de Melilla. Solo la red clientelar de los Planes de Empleo se pasa por aquí, sobre todo cuando pueden coincidir con épocas electorales. Entre un periodo de votaciones y otro, solo queda el vacío y la nada.

           Esto debió ser en su día un coche, víctima quizá de un incendio. Ahora no es tan siquiera un coche abandonado. Parece un símbolo de arte urbano antisistema, un aviso a navegantes, o cualquier otra cosa. Se encuentra situado en la prolongación de la calle Juan Sebastián Elcano, puro Distrito V. Esta es la imagen del día. La composición de ropa de colores y bolsas de leña seca merecerían estar en un museo de Arte Contemporáneo, quizá en el de Melilla La Vieja. Algún día el Distrito 5º melillense será tan legendario como Harlem o el Bronx.

Vivir en la Edad Media melillense


             Conocíamos la existencia de esta vivienda desde hace mucho. El Gobierno de la Ciudad se enterará ahora. Melilla es la ciudad de los contrastes, de la reiteradas y repetidas inversiones en los mismo barrios y la del abandono absoluto en otros, de las desigualdades abismales. Hoy damos a conocer la realidad de una vivienda de la Edad Media, sin agua ni luz eléctrica, con una sola habitación, letrina dentro del habitáculo que sirve como residencia y cocina integrada. Aquí dentro viven dos mujeres mayores, una de ellas desde hace décadas. La puerta del fondo es la «vivienda» que ocupaba su hija hasta que se marchó de Melilla, imaginamos que para avanzar varios siglos en cuanto a calidad de vida. Con que haya llegado al siglo XX será suficiente. Esta realidad supone un  regreso al pasado y demuestra que los viajes en el tiempo sí son posibles. Las mujeres ancianas que aquí residen no pueden tener agua ni luz eléctrica, no ya porque no disponga de cédula de habitabilidad, es que ni siquiera disponen de habitabilidad.

            Damos a conocer esta situación el mismo día en que se inicia una nueva inversión millonaria en un barrio de Melilla, el del Real, que no responde a las necesidades de la zona. Se ha utilizado a una asociación pantalla, para suplantar la voz de todo el barrio y justificar una  inversión de tintes electoralistas.  Esta no es la única casa en condiciones parecidas en el afamado Distrito V. Quizá esta sea la más extrema, pero hay otras similares, en muchos otros lugares de la ciudad. En este distrito el paro azota con crudeza, sin embargo ya tienen ludoteca, rotondas y campo de fútbol.

      Los cabezas de familia (hombres y mujeres), no disponen de un trabajo y de un salario con el que sostener su «modus vivendi». Ese sería el verdadero desarrollo de la ciudad y del distrito. En Melilla no hay equilibrio ninguno. La Edad Media está solo a la vuelta de la esquina, pero muchos siguen sin querer verla. Prefieren creerse su propia propaganda.