En cuarentena contra el picudo rojo


La plaga del picudo rojo asola el palmeral melillense

          Oficialmente no se ha reconocido nada, pero Melilla está «en cuarentena» contra el picudo rojo. Cada días se ven más palmeras descopadas, o con las capuchas de plástico. En el Parque Hernández se empezó con tres palmeras afectadas y hoy ya superan la docena. El picudo rojo ha recorrido la ciudad entera, hasta su extremo final en la calle Andalucía, que es la más alejada de las que hemos visto afectada por esta plaga, no reconocida porque en nuestra ciudad no hay plagas de nada, ni siquiera de roedores o insectos.

           Hemos visto todos los jardines con palmeras y es un hecho que el picudo prefiere un determinado tipo de palmeras, pero también, como leímos en un enlace de La Junta de Andalucía, una de las causas que extiende su avance es «las malas podas», o las podas a destiempo, llevadas a cabo sin orden ni concierto. Pues bien, en aquellos jardines, públicos o privados que llevan años sin ser podados, no hay una sola palmera afectada por este mal. Las podas, si no son rigurosas, desprotegen al árbol, la palmera en este caso,  de sus defensas naturales. Así pues, pensamos que esas malas podas, han podido contribuir a la extensión total de la plaga, que ha llevado a decretar la cuarenta del palmeral, por parte de la enmudecida Consejería de Medio ambiente. La Consejería está enviando cartas con instrucciones a todos los organismos públicos que tengan palmeras en sus jardines, con instrucciones para detectar la presencia de este dañino insecto.

Napoleón y La Grande Armée


       Es cierto que resulta curiosa la existencia en nuestra ciudad de una calle dedicada al Gran Corso, a Napoleón. Un melillense afincado ya en Málaga mantiene una larga batalla para desposeer al general y Emperador francés de es honor en el callejero melillense. Es algo de lo que ya hemos escrito. En el puente de La Constitución, pude fotografiar el Arco de Triunfo que Napoleón erigiera a La Grande Armée, el ejército con el que pretendió liberar a Europa de las últimas tinieblas medievales que todavía reinaban en Europa, y que fue finalizado con posterioridad a la derrota de Waterloo. El arco abre el paso a los jardines de Las Tullerías.

      En realidad Francia desencadenó una gran guerra europea, casi un antecedente de la I Guerra Mundial. Derrotado en Rusia, en el paso del Beresina, en Bailén, y finalmente en Waterloo, Napoleón fue desterrado a la isla de Elba.

             Su acción demostró cosas de las que todavía puede sacarse lecciones, la primera es que no se puede trasladar sistemas sociales, como La Democracia, a otros pueblos o países mediante la guerra. Cada pueblo, cada sociedad, necesita su evolución. La política de la Comunidad Internacional ha demostrado en Iraq, Afganistán, Libia, Siria y en tantos otros lugares, que nada se ha aprendido de los errores de Napoleón. Muchas veces, como en el caso de España en (1808-1814), los pueblos demuestran que prefieren sus tinieblas (Fernando VII), que las pretendidas luces que ofrecen los invasores (José Bonaparte).

           La otra lección, es que la victoria y la derrota se deciden en un estrecho margen, como en el caso de Waterloo. A veces sucede también que quien pierde acaba ganando, y quien cree haber vencido acaba perdiendo. Hay una última cosa y es que para vencer no es condición necesaria tener razón, ni defender la causa justa. Solo es cuestión de dinero y apoyos. Esto ya lo dijo el español más valiente, Miguel de Unamuno, frente a Franco y Astray en 1936: «Venceréis pero no convenceréis, venceréis porque habéis demostrado tener suficiente fuerza bruta». Hay que sacudirse estas tinieblas que tenemos encima. Las fuerzas de La Ilustración, parecen darnos una nueva oportunidad.

La función del Alminar


             Un alminar, un torre, un faro, un campanario,  deben verse desde lejos. Cumplen funciones variadas, desde la de defensa, hasta la de orientación y guía. Incluso también desde los campanarios y alminares se invoca a aquello que está, o debería estar por encima de nosotros. Está concluyendo el año cuarto de la existencia del Alminar, concebido y creado con las mismas funciones que tiene ahora (servir de altavoz a todos aquellos a los que no tienen voz, ver y mostrar las cosas de otra manera y servir de protección y guía todos/as  los que quieren acercarse hasta sus inmediaciones o formar parte de su comunidad.  Si el alminar es alto, o  la torre, o el campanario, llama la atención de todos, tanto de los amigos como de los adversarios.  Cuanto más alto, más se le conoce e incluso se le respeta. Cuantas más personas se congreguen en torno a él, otorgará más protección, y causará también más temor a los enemigos.

         Todos los humanos ascienden y caen, cualquier torre por muy alta que sea puede caer, pero también, si alguien se empeña en derribar algo muy alto, deberá llevar a cabo un mayor esfuerzo. Cualquiera que sepa algo de tácticas militares, sabe que es mucho más difícil y requiera más constancia e inteligencia un asedio, que una defensa. Uno puede llevar a cabo una defensa eficaz, con pocos medios y  efectivos.

       Estamos en el último día de la semana quincuagésima del año, en la que hemos vuelto a rebasar por segunda vez en apenas dos meses, las 12.000 visitas en el conjunto de la semana y superado por tercera vez en nuestros 1300 días de existencia, las 5000 visitas en una sola jornada. Son unas cifras que estremecen, pero que no nos mueven de nuestra pretensión de objetividad y modestia absoluta. Cuanto más alto subimos, más precavidos nos volvemos, porque cada vez la atención que recae sobre El Alminar es mayor. Cuanto más alto se está, el campo de visión es mayor, pero hay que tener siempre un cuidado extremo, porque la distancia que separa  la victoria de la derrota es muy estrecha.

Desembalando a Crono


   Melilla y los monumentos absurdos

              Los lectores del Alminar van a ver antes que nadie el futuro monumento al dios Crono, un monumento absurdo instalado en la plaza del 1º de Mayo, plaza de los trabajadores. En Melilla, cuando no hay un suceso bélico que conmemorar o acciones militares que enaltecer, ya no se sabe qué colocar en las calles, qué otros hechos o qué personas (hombre o mujeres), son dignos de ser recordados en las calles. Esta es la plaza del los trabajadores y aquí solo debería haberse erigido un monumento a todos los trabajadores y trabajadoras que han hecho posible la existencia de la ciudad a lo largo de sus cinco siglos de historia. Esto es demasiado pedir, a un gobierno de estas características.

                                          La historia de Crono

                Nadie que conozca la mitología erigiría un monumento a Crono, uno de los dioses más despiadados del Olimpo. Crono era uno de los 7 titanes engendrados por Urano en la Madre Tierra, el que mató a su padre cortándole los genitales con una hoz que llevaba en su mano izquierda, que desde entonces es considerada como una mano de mal agüero. Por esto nadie saluda con la mano izquierda. Sin embargo, de la castración de Urano cayeron tres gotas de sangre sobre la madre Tierra, de las que brotaron  las tres Erinias o Furias (Alecto, Tisífone y Mégera), que vengan los crímenes del parricidio y del perjurio. Tras este hecho, Crono se hizo dueño del Olimpo y ejerció su poder con tiranía, casándose con su hermana Rea.

                  La madre Tierra y el moribundo Urano profetizaron que Crono sería destronado por su propio hijo, por lo que éste, devoraba continuamente a sus hijos nada más nacer. Con grandes dificultades, Rea consiguió esconder a su tercer hijo varón, Zeus, que vivió oculto en Creta hasta su mayoría de edad. La guerra entre Zeus y Crono duró diez años, pero al final fue vencido, sobre todo porque su abuela, la madre Tierra; le recomendó que para vencer a Crono, debía valerse de todos aquellos que habían sido desterrados y humillados por él. Crono fue derribado definitivamente por el rayo de Zeus. Quien erige un monumento a Crono, está anunciado su propio fin.

                     Aparte está el hecho de que cuando un Régimen tiene su artista oficial, todos los monumentos se parecen.

Nuestra Señora de París


           No hay ningún aspecto que pueda destacarse por encima de otro en una ciudad como París.. En cada viaje, en cada momento, se prestará más atención a unas cosas que a otras. Todo es París, y París es todo. Por eso, ante la dificultad de la elección, una opción es escoger lo primero que se ha visto o lo más clásico. Si hay un nombre que resuena en el mundo entero, es el de la catedral gótica de Nuestra Señora de París, inmortal por sí misma y por la novela homónima de Víctor Hugo. El genial escritor francés fijó por primera vez la atención de la humanidad lectora, en la vida de los desheradados de la fortuna, tanto en ésta novela como en otra igualmente conocida «Los Miserables». Sus personajes son también inmortales.

            Notre Dame (Nuestra Señora) es un símbolo del poder de Francia, pero también lo es de la vida de aquellos que no tuvieron fortuna alguna. Representa ambas cosas y por eso la hemos escogido para reiniciar la marcha del Alminar, tras los turbulentos acontecimientos de los últimos días, y de los que también hemos dado cuenta.

              La grandeza de Francia como nación es incuestionable. La monarquía de Francia fue muy poderosa y muy absoluta. Igualmente La Iglesia francesa tuvo y sigue detentando un gran poder, tanto como para rivalizar con Roma y haber llegado a ser sede Papal. Todo esa magnificencia se plasmó en espectaculares edificaciones, que siguen sorprendiendo por sus enormes dimensiones. Sin embargo, ahí estuvo Víctor Hugo para mostrar al mundo entero, que debajo de todo Poder y magnificencia, siempre hubo pobres, miserables y desheredados, que con el correr de los siglos, en un día glorioso para La Humanidad entera, alumbraron La Revolución Francesa, que es un patrimonio del mundo entero.

   Todo Poder que se crea inmortal acabará desmoronándose tarde o temprano. Quién más alto suba, se precipitará igualmente con más estruendo. Todos estos espléndidos edificios son una muestra de ello.

Ante el asesinato de Hannan Outmane


        El género de la violencia contra las mujeres

        Terrorismo machista, violencia de género, violencia contra las mujeres, son expresiones que se evitan en nuestra ciudad, aunque los hechos demuestren que son claros sucesos encuadrados en estas denominaciones. Hannan Outmane cumplió 18 años el pasado mes de julio, tenía una hija de dos años y un largo pasado de violencia y agresiones físicas en el matrimonio.

       Hannan Outmane, nacida en Farhana, cumplió con todos los pasos que recomiendan las Consejerías de La Mujer y con todo lo indicado en los protocolos de Violencia contra las Mujeres. A Hannan Outmane le fallaron las instituciones, esas mismas que editan las  guías. Cuando llega un caso como este, las instituciones se vuelven rígidas y las autoridades insensibles.   Los lemas y las concentraciones se nos tornan como farsas, porque Hannan ya está muerta, y ello lo avisó, y lo decía a quién quisiese oírla o tuviese unos minutos para escucharla. Me lo dijo en todas las ocasiones en que pude hablar con ella, desde el pasado mes de julio, cuando relaté su historia en El Alminar  y en el diario Melilla Hoy*, en el mes de julio pasado.  Si no existiese ese artículo, hoy muchos podrían seguir enmascarando la ineficacia de las instituciones en este caso.  Sin embargo el artículo existe y allí está todo expresado. La tragedia quedó escrita y anunciada con antelación suficiente, tanta como para haber tomado medidas que quizá hubiesen podido evitar esta muerte. Lo principal era haberla creído y trasladado fuera de Melilla, en donde podría haber esperado con tranquilidad su documentación.

    Cuando la conocí venía acompañada de José Adongo, un inmigrante camerunés llegado a Melilla en 1992, y que ahora reside en la urbanización de Las  Palmeras, me pidió unos minutos para poder explicarme el caso de estas dos jóvenes mujeres (18 y 22 años), primas y acogidas en aquel momento en un piso para mujeres maltratadas, o víctimas de violencia de género. No habían conseguido documentar el maltrato físico, por haberse producido en Marruecos, o por no haber podido salir de sus casas para presentar las denuncias.  Sin embargo, eran objeto de acoso continuo por parte de sus parejas, residentes en Melilla. Ambas estaban pendientes de que se aceptase su solicitud de residencia, por ser víctimas de violencia de género o machista, caso que contempla la Ley.

         La que más peligro corría era Hannan Outmane, la joven mujer asesinada de modo brutal. Era constante objeto de acoso y amenazas por parte de su ex pareja.   Su miedo era constante, y por eso siempre se hacía acompañar por un amigo o un familiar en sus desplazamientos por la ciudad.  Intentaba rehacer su  vida, aunque con una tranquilidad pasmosa, siempre comentaba que tenía claro que tarde o temprano su final sería la muerte. En las tres veces que pude verla, nunca perdía la sonrisa o la esperanza de lograr una vida feliz, aunque tenía claro que para eso debería  obtener la residencia y salir de Melilla . En una de esas ocasiones le indiqué la dirección de un amigo y abogado, para que pudiese orientarla sobre los pasos legales a seguir.  Los ciudadanos crean redes de protección y ayuda, mientras las autoridades responsables viven en su mundo de ediciones, eslóganes, y representaciones.

            Al no poder documentar los malos tratos, tuvo que abandonar el piso en donde estaba acogida y quedó en situación de desprotección. Además,  su ex marido la seguía por todos los centros de acogida en donde estaba y le gritaba desde la calle que o salía de ellos  o la mataría en cualquier momento. Dentro o fuera, de modo voluntario o forzado, quedó en situación de desamparo absoluto, sin documentación, que se demoró mucho, y en la ciudad, al alcance de las ansias feminicidas de su marido y presunto asesino. Hannan Outmane debió ser trasladada junto a su hija fuera de la ciudad, dada la evidente situación de peligrosidad en la que se encontraba, y que percibía cualquiera que hablase con ella, salvo para quienes debieron asistirla y ampararla.

    Todo lo que se diga suena ya a palabrería política hueca y sin alma. Se la acogió, pero las estancias en los pisos tienen sus límites temporales. Se la protegió, pero no lo suficiente. Se la escuchó, pero no la creyeron.  Las leyes, como decía Montesquieu tienen espíritu,  y no puede aplicarse la literalidad solamente al débil.

                Cuando se quiere aparecer a  la víctima como la culpable

      La violencia homicida contra las mujeres tiene sus pautas, y el tratamiento informativo para ocultarla también. Se tarda en aceptar que es un caso más de terrorismo machista. Se intenta diluir la responsabilidad del asesino con información que pretende desacreditar a la víctima, de la que se juzgan hasta sus intenciones. La realidad es que cuando una mujer da el paso de denunciar a su pareja ante la Justicia, es que ya el desastre está próximo, y el peligro es una evidencia para casi todos.

         Si alguien escribió en un informe, luego  publicado en prensa que: » esta mujer quiere aprovecharse de las ventajas de ser considerada una mujer maltratada», es que nos encontramos frente a las tinieblas de la frialdad administrativa más absoluta.  Si los que redactaron esa frase y las autoridades que se ampararon en ella y la dieron por buena, bajaron la guardia frente a Hannan Outamne por este motivo y piensan ahora en la consecuencia final (la que ella anunciaba siempre), se enfrentan ahora a algo que no les volverá a dejar tranquilos nunca, porque este final estaba escrito, desde el mes de julio.

PD: A su prima y amiga, Karima H., que la acompañaba en el artículo y que convivía con ella en el centro de acogida, le acaban de desestimar el recurso de reposición, a la denegación de su petición de residencia, por violencia de género no demostrada.

Nota*: https://elalminardemelilla.com/2014/07/24/la-violencia-contra-las-mujeres/

El efecto del espejo


            Siempre existe la posibilidad de redondear un final, hacerlo más atractivo o fijarlo en nuestra memoria con una buena imagen. No escogemos los finales, pero sí los hacemos buenos o no depende de nosotros. Un final no puede alterarse, pero hay que saber detenerse. Hay imágenes que no puede pasarse por alto, ni dejarlas perder. Hay días que sobre la bahía del puerto compartido de Melilla Y Beni Enzar, en la línea de playa que hace siglos se extendía sin obstáculos hasta el río Muluya, se produce el efecto espejo. Esos días se inician cubiertos de bruma, con nubes altas que retrasan la aparición de la luz solar, pero la nitidez del fondo resulta diáfana. El campo de visión no se agota. Cuando el Sol lentamente consigue abrirse paso, se enciende como una antorcha sobre el mar, produciéndose un espectacular efecto espejo.

         Esta hermosa imagen, este efecto único, solo es posible verlo desde las Torres del V Centenario (en su lado sur), construidas por  la Ciudad Megalómana de Melilla. Algún día habrá que echarlas abajo, de momento ya se ha desmontado su ascensor panorámico, sin embargo, al menos, para el futuro quedará la constancia de estas imágenes, que sí merecen la pena. El Alminar es un blog que utiliza las imágenes como complemento imprescindible de la palabra escrita, y con las imágenes también se descansa. Es lo que pretendemos e iniciamos en este primer día de diciembre y que anunciamos en el día último de noviembre. Hemos prolongado un poco el final, eso sí puede hacerse.