Melilla sin comunicaciones aduecuadas


 

                 Cuando el futuro es el pasado 

         Melilla está perdiendo sus comunicaciones, aéreas y marítimas, de manera lenta, y con el absoluto silencio de sus autoridades y medios de comunicación amordazados. La línea aérea Melilla- Almería está ya perdida, con tan solo cuatro vueles semanales y en horarios de casi imposible ocupación. Después de años de ingentes subvenciones a Air Nostrum, enmascaradas bajos los contratos de publicidad,  esta compañía ya solo mantiene cinco vuelos diarios con Málaga. La deficitaria situación solo se compensa con la aparición de Melilla Air Lines y Air Europa, con uno o dos vuelos al día por compañía. E

              En cuento a los barcos, hemos vivido este verano la desaparición del barco rápido, apenas compensada con la linea de Motril-Almería, de Armas, y el futuro de estas comunicaciones se presenta muy negro. Ya hace casi un año que nos mantenemos con el contrato marítimo en situación de prórroga.

                            La gestión de la viceConsejería de Turismo

             Según la opinión que se consulte varía la calificación, que podría situarse entre mala en el peor de los casos e ineficaz en la mejor valoración. No han conseguido mantener lo que ya teníamos y han perdido frecuencias en trayectos clásicos. Los precios siguen siendo caros, incluso con las subvenciones.  Salir o regresar de la ciudad fueras de las tarifas baratas, o venir hasta ella siendo un no residente, es algo imposible.

                     Se obcecaron en las líneas de cruceros, que solo llegaba a la ciudad los domingos, en los que no estaban abiertos ni los quioscos, y solo han servido para que los responsables del área recorran medio mundo, promocionando Melilla. Luego se empeñaron en la absurda línea con Sevilla y ellos mismos han dado cuenta y noticia de su fracaso. Ni siquiera hay ya un vuelo diario con Granada.

                   Eso sí, cuando alguien se decide a viajar a la ciudad desde la península y se queja por escrito del elevado precio de los billetes, le abroncan en la respuesta y le responden que: «la situación geográfica de Melilla es la que es».  Solo les ha faltado decirles que si van a venir aquí a protestar, mejor que se quede vds. en su casa o que se vayan  a la Riviera maya, que les saldrá más barato.

              A la vista de los últimos acontecimientos, nuestro futuro es la vuelta al pasado.

El jardín asolado


 

               Asolado es destruido o arrasado. Desolado es triste inhóspito o desierto. Me ha resultado difícil el decidirme por un adjetivo u otro para describir este supuesto y fantasmal jardín y titular esta entrada. Se encuentra en la parte alta de las escaleras que comunican la calle Capitán Cossio con la calle Río Tajo, también llamado Monte de María Cristina, aunque en su parte más baja, la que da acceso al Rastro. Las palmeras se han doblado y achicharrado bajo el Sol y una desatención máxima. Es verdad que no se puede tener una ciudad en estado óptimo en toda su superficie, pero también es difícil encontrar cosas en mal estado en cualquier parte de la misma, aunque sea el mismo centro de la urbe.

         El barrio de los ríos es totalmente inaccesible, con potentes escaleras tanto aquí, como en el acceso desde Mariscal Sherlock. Escombros, basuras, farolas rotas, degradación, abandono., a poco menos de 200 metros de una de las «supuestas áreas turísticas»  de Melilla.  Todo son lemas, propaganda. La realidad es esta.

¡ Abajo Godoy y su camarilla !


Motín de Aranjuez

                         El motín de Aranjuez

        En 1808, el pueblo español se hartó de sufrir los desmanes de la camarilla de Godoy. Un país permanentemente en crisis, amplias capas de la población sin recursos para vivir decentemente, y todos regidos por un poder corrompido.  La gente dijo basta y se dirigió al Palacio Real de Aranjuez y provocó la salida de Godoy, conocido como «el choricero», del Poder y del País. Todo sucedió entre el 17 y el 19 de marzo de 1808. El otrora todopoderoso Godoy acabó su tiempo político escondido dentro de una alfombra. Gody había ejercido el poder sin medida, rodeado de encandilados y arribistas., en constante burla del pueblo.

          Al motín de Aranjuez, Karl Marx lo calificó como la primera revolución española, y aunque el pueblo fue dirigido desde arriba, provocó cambios importantes, tantos como la caída del valido y el cambio en la monarquía.

           Estamos en 2014, ahora hay procesos electorales para derribar gobiernos, ya sean estatales, autonómicos o locales.  Bandidos, desfalcadores, nepotistas, enchufismo, clientelismo sin medida, y todos juntos, intentando darnos lecciones de moral y de ética. Ya ni siquiera se esconden, incluso lo hacen público sin pudor alguno. Hacen todo en la cara de la gente, sin el menor escrúpulo o vergüenza. Los bandidos de Caja Madrid, iniciaron el gran desfalco en pleno proceso de rescate bancario, concediéndose indemnizaciones mil millonarias.  Demasiado poco está pasando.

Nota: http://gacetadecastillayleon.com/2014/02/11/aranjuez-celebra-su-revuelta-contra-el-poder-con-un-festejo-historico/

Trasmediterránea en las fauces de Cerbero


El negro del infierno se abate sobre las líneas marítimas de Melilla

      No hay contrato marítimo ni lo habrá.  Ninguna naviera optará al concurso que no existe. Marina Mercante y el Ministerio de Fomento ningunean al Gobierno de Melilla y ya ni siquiera le comunican sus planes. El fondo buitre «Cerberus«, radicado en Nueva York, especializado en activos tóxicos, en quiebras y en capital riesgo se hará con las líneas marítimas del Estrecho por una cantidad aproximada de 120 millones de euros, no llegando ni a la mitad de los casi 300 que le costó en su día a la firma Acciona.

        Dos años de falsedades, lemas grandilocuentes  y de propaganda acerca «del mejor contrato marítimo de la historia» y sobre «los transportes que se merecen los melillenses» llegan a su fin. Todo era venta de humo para encubrir una gestión absolutamente ineficaz. A Melilla ya no llegan  ni los cruceros. La naviera de Pepe Pótamo hubiese sido mejor opción que la de caer en manos de Cerberus.

         El futuro será muy fácil de describir: despidos, individualización de las líneas marítimas (para luego venderlas por separado) y entregarlas a nuevas navieras, ya sin control alguno del Estado.

               Recordemos que la Ley solo obliga a tres trayectos semanales a Almería y otros tres a Málaga. Esto es todo a lo que está obligado quien se quede con las líneas marítimas de Melilla. Volveremos a la situación la década de 1970 con el Antonio Lázaro y el Vicente Puchol (lunes, miércoles viernes a Málaga), y (martes, jueves y sábado a Almería). Los domingos sin barco.

              Que nadie engañe más, la negra realidad, la de Cerberus, es esta. La del guardián de las puertas del infierno.

Nota: (1) https://elalminardemelilla.com/2014/10/01/el-incierto-futuro-maritimo-de-melilla/

         (2) http://www.elconfidencial.com/empresas/2014-10-21/acciona-ultima-la-venta-de-trasmediterranea-a-cerberus-con-fuertes-perdidas_375805/

Después de la tormenta


Tarde de otoño

              Melilla ha vivido una tormenta emocional y política. Nadie recuerda un suceso que causara tanta conmoción y división entre los melillenses. Quien no viva en la ciudad desde hace al menos 10 años no puede entender lo que ha sucedido. Este modesto blog, sin otra pretensión que la de proporcionar una visión distinta de los acontecimientos que vemos todos, y también la de poner letra y voz sobre todo aquello que no suele ser objeto de atención por los medios de comunicación, ha recibido 11.00o visitas en dos días (4570-6638). Interpretar esta cifra es difícil y fácil a la vez.

           Queda manifiestamente claro que hay necesidad de información libre o simplemente diferente. Ha habido medios de comunicación como El Faro que ha cubierto la noticia de manera muy correcta, con una gran carta de su editor en el día de hoy. Lo incomprensible es que El Telegrama de Melilla no dedicara una sola línea a quien fue su director durante una década.

           Todo se ha desbordado ya en Melilla. Las aguas ya no volverán nunca a su cauce antiguo. Es necesaria una renovación absoluta en la ciudad. Nada puede seguir así por más tiempo. Lo que ha ocurrido dejará una huella que nunca va a ser cerrada. La cizaña y el trigo han crecido juntos y separar una cosa de otra va a ser una tarea muy ardua. Toca volver a ocuparse de la vida cotidiana.

Una tarde de otoño en el cementerio


 

                         Ahora y en la hora de nuestra muerte, amén.            

                  La despedida a Juan José Medina

            En un caluroso día de otoño, la mitad de Melilla ha pasado hoy por el cementerio para dar el último adiós a Juanjo Medina. Me comentaba un empleado del cementerio que pocas veces ha visto algo parecido, con gente acudiendo a la largo de la noche, de la madrugada, de la mañana y de la tarde. a dar el último adiós al periodista melillense. Nunca puede afirmarse algo de modo absoluto o categórico, pero quien diga que no ha visto al menos una vez en su vida el programa estrella de El Vigía: ar favó no robe un euro, casi se podría decir que miente.

             En una vida y en otras muchas cosas, importa sobre todo el final . Morir es algo por lo que debemos pasar todos. Lo sucedido en estos dos días será algo que no podrá olvidarse, porque está revestido de una características específicas. Esta repentina muerte del periodista Juan José Medina, aparte de colocar a la ciudad en estado de shock, le convertirá en una leyenda local. Cuando pase el tiempo y aquellos a los que se enfrentó ya no sean nadie en el panorama de la ciudad, llegará el reconocimiento a su labor. Hay finales que borran cualquier error cometido, y éste es uno de ellos.

              Nunca he visto un silencio tan denso, intenso y uniforme  en un entierro, en donde normalmente se escucha el ruido de las conversaciones, el ruido de la vida. . Casi todo el mundo estaba en silencio, nadie era capaz de comentar o de decir unas palabras, mas allá de los formulismos de rigor. Había también mucha tensión contenida. La insolencia con la que se comporta el Gobierno melillense en su trato con la oposición y su altivez, no se corresponde con el estado físico en el que tienen la ciudad, ni con la magnitud de la sombra de la sospecha que se cierne sobre sus cabezas.

           Creo que este trágico suceso va a cambiar muchas cosas. En algún momento la gente puede empezar a decir basta a tanto desmán y a tanta prepotencia. Juan José Medina ya descansa en paz, pero algunos pueden empezar  a no tenerla. O cambia algo, o en esta ciudad puede ocurrir cualquier cosa.

 

En la muerte de Juan José Medina Roldán


Última foto de Juan José Medina

        Cuidado con la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. Porque nada hay tan oculto que no llegue a descubrirse, ni nada tan escondido que no llegue a saberse, porque lo que digáis de noche se escuchará en pleno día, y lo que dijísteis al oído se pregonará desde las azoteas. Lucas 12, 1-7

                    Toda muerte es segura. Muchas muertes sorprenden, algunas hacen enmudecer. Cuando hoy, día de San Lucas, me ha llegado la noticia del fallecimiento de Juan José Medina, confieso que no  lo podía creer. Tampoco que esta foto que le hiciera junto a la sede del partido Populares en Libertad y sede de su televisión,  El Vigía, fuese la última vez que lo iba a ver en vida. Nadie podía imaginarse  un final tan abrupto, tan inesperado.

                  Juan José Medina fue miembro fundador de la Unión del Pueblo Melillense, el partido que creara Pepe Imbroda (qepd). Fue amigo personal de la familia, aunque su última y más larga militancia fuese en el Partido Socalista. Muchos no podían comprender semejantes saltos en su vida, pero el nexo de unión de todo eso era la lucha infatigable contra la corrupción y el abuso en el Poder. Contra esta circunstancia, Juan José Medina era absolutamente intolerante.

                 Fue director del Faro de Ceuta y del Telegrama de Melilla, desde el que denunció de manera inmisericorde «los excesos de la etapa final del gobierno de Ignacio Velázquez». Cuando fue relevado, por presiones políticas de su cargo en El Telegrama, creó su propio medio de comunicación, al que llamó El Faro. Su contribución ideológica fue trascendental para la presentación de la moción de censura que acabó con el Gobierno de Ignacio Velázquez.

                  También fue Director gerente de la Televisión de Melilla en dos etapas diferenciadas. Su gestión hizo pasar a esta televisión de una mera gacetilla de loa al poder ejerciente, a la Televisión actual. El armazón  de la presente televisión se le puede atribuir sin duda alguna. Cometió excesos, era intransigente en muchas ocasiones, pero porque él identificaba su labor, con la de un adoctrinador en su concepto personal de la libertad de expresión y de la práctica de la política. Cuando detectaba la corrupción, el abuso de poder o la doble moral, era implacable.

                  Esto le llevó a ser destituido por aquellos mismo a los que él contribuyó a encumbrar en la cima del poder político de Melilla, y cuando se dio cuenta de que estos gobernantes, cometían los mismos excesos de aquellos a quienes derribaron, su situación al frente de la televisión local se hizo insostenible.

               Volvió a empezar desde cero, con una televisión, El Vigia, que en origen era solo visible a través de internet. Su empuje le llevó a ser alojado dentro de Cablemel, plataforma que le volvió a situar en medio de un plató televisivo. En su etapa final volvió a una amistad sincera con Ignacio Velázquez, porque en su opinión, el remedio (el imbrodismo), llegó a convertirse en algo peor que la enfermedad a la que se combatía.

                       Juan José Medina se ha convertido en «un mártir» de la libertad de expresión y de la lucha contra la corrupción, sea del color que sea. Ha muerto en el día de San Lucas  y el jueves se leyó en las iglesias su anatema. Ahora ya sé que todo se sabrá, por mucho que su voz  se haya apagado. La trascendencia de su figura y aportación a la vida política de la ciudad tardará algunos años en ser valorada en su justa medida.

                 Que tu reposo sea apacible.