Melilla con baches


 

Melilla, ciudad de peatones

    La caída, el tropezón, el esguince o la extremidad rota nos acechan en cualquier lugar, esquina, acera, bordillo o incluso en los peligrosísimos pasos de cebra. Los baches existen pero no solo para los vehículos. La desastrosa y desorganizada gestión de la ciudad, con aceras y calles contínuamente abiertas han provocado una alteración total de la superficie urbana. Nada es recto, todo tiene ondulaciones y diferencias  de nivel en las que es muy fácil caer. Melilla con baches no es solo el título de una entrada, es también una nueva categoría dentro del Alminar. Llevábamos mucho tiempo sin crear una nueva. Vamos a dar cuenta de cualquier zona peligrosa, pero sobre todo nos fijaremos en las que afectan a nuestra condición de peatones, porque la de los vehículos ya está perdida.

          Este es el calvario que ofrece el estado de la ciudad a personas mayores, con impedimentos físicos,  con movilidad reducida o perfectamente sanas. Ya no es que estén mal pintados, que lo están, es que son casi intransitables.

La ciudad oculta


 

       Esta es la ciudad que nadie ve, salvo los que viven en la zona o los que tienen que pasar por allí. Esta es la ciudad real, no la de la propaganda. Este es el acceso a la calle Infantería y a las viviendas de San Francisco de Asís. A solo unos metros se encuentra la mezquita central. Antaño hubo aquí un cafetín, y posteriormente fue sede de la asociación islámica Badr. Aquí hay una gasolinera y decenas de tiendas, muchas de ellas de alimentación. El callejón al que da acceso la cancela es el «patio de luces» de las viviendas, y el otro lado es el resto de la ladera del antiguo cerro de Santiago, que llegaba hasta este lugar, antes de que existiera nada. La suciedad puede llevar ahí meses o tal vez años. La cancela está abierta y el callejón puede ser utilizado para cualquier cosa.

 

El saqueo del Estado


    «Hay una cosa peor que un maleante: Un hombre corrompido en un puesto político importante, un hombre que pretende estar haciendo observar la Leyque en realidad está cogiendo pasta de alguien que la infringe. Ni un golfo que se respete quiere nada con esa clase de tipos. Los compra como lo haría con otros artículos necesarios para su comercio, pero en el fondo los odia”.                                                                  Al Capone

La vida en los márgenes


 

 

Melilla ciudad de inmigración

          Estos son los márgenes de la carretera de circunvalación, en el tramo que limita con el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). Nadie puede estar encerrado el día entero entre sus muros, en donde la población masculina es mayoritaria. Los conflictos y las malas relaciones entre los distintos colectivos es algo sabido. Melilla es una ciudad de inmigración, tanto interior como exterior. Esta es y ha sido su principal característica histórica. Es una realidad que debe aceptarse y actuar en consecuencia. Debería existir otro centro para familias, en donde los niños pudieran gozar de espacios propios y adecuados a su edad. Una ciudad frontera registra cualquier acontecimiento que se produzca en el mundo. Los ciudadanos de Siria vienen en familias, mientras que la inmigración subsahariana es mayoritariamente masculina, y además está muy diferenciada por razones religiosas y de lengua.

        En la ciudad existen zonas, edificios  y cuarteles abandonados, que en vez de estar en lista de espera para la futura especulación inmobiliaria, se deberían dedicar a atender las necesidades actuales de la población. Estas estampas, de vida al fin y al cabo, son propias del Tercer Mundo (de ciudades desorganizadas), en el que claramente estamos inmersos. Melilla mueve demasiado dinero, como para que los refugiados estén sometidos a estas condiciones. Hace unos días abandonaron la protesta en la Plaza de España y ahora vuelven a estar aquí.

Los pasos fragmentados


        Los pasos de cebra, las señales viales aparecen fragmentadas en muchos lugares de la ciudad. Todo parece un puzle y no se encuentra una explicación plausible. Además hay otro problema y es que no están dotados de la banda rugosa antideslizante, y al ser una pasta de pintura, en cuanto llueve, se convierten en una pista deslizante y peligrosa. Hay una única empresa que se dedica a la señalización vial de Melilla y que en la práctica, esta subsidiada al Ayuntamiento. Son las empresas rémoras, nacidas y crecidas al amparo de La Administración. No hay competencia posible. No sabemos si existe otra calidad u otro modo de hacer las cosas. En nuestra ciudad no hay competencia posible y a algunas empresas tradicionales, le salen esporas y acaban abarcando todo el ámbito de la gestión.

         En conjunto, la señalización de la ciudad aparece como deficiente. Pierde el brillo muy pronto y en algunos lugares ni se ve. Peligro de deslizamiento, de caídas e incluso de tropezones. Este es el estado de las vías para los peatones. La calle Jiménez e Iglesias presenta un lamentable estado en sus pasos de cebra y señalizaciones viales

La magia del Brujo en Melilla


                   ¿Qués es la magia?. Crear una ilusión. ¿Qué es un clásico?. Una obra que pese a estar escrita hace siglos, no pierde actualidad y puede ser representada en cualquier momento, incluso 500 años después. ¿Quién es el brujo?. Rafael Álvarez. ¿Qué es el Lazarillo de Tormes?, una obra inmortal escrita por Diego Hurtado de Mendoza. ¿Se puede hacer una obra de teatro con una sola persona,  una silla y una bota de vino por todo atrezo?. Sí, y esa es la magia del Brujo.

                    Rafael Álvarez, el brujo, sobre el escenario del Kursal, vacío de todo y con él llenado el  escenario.  Sin embargo allí vimos al ciego desconfiado, al clérigo avariento, al escudero sin dinero y a todo lo que » el brujo», quiso que viésemos y lo que cada uno quiso ver. Había estado en Melilla dos décadas atrás, sobre el escenario del Teatro Perelló. El tiempo a veces vuelve a unirse y crea un sólo instante. Nada parecía haber cambiado, y a la vez todo era distinto.

La última alberca


                      El último paraíso verde  

     Son tiempos de sequía en Melilla, en todos los sentidos. Nada escapa al rigor del cemento y a su grisura homogénea. Hay que buscar mucho para encontrarse con una estampa natural, como la de esta alberca de Sidi Ouariach. El agua ha desaparecido del Río de Oro, ya no hay remansos de agua limpia en donde puedan verse aves o cualquier otro tipo de flora y fauna natural. Estas garcillas necesitan de pequeños humedales. Hace apenas dos años, las aguas de la desembocadura del río melillense eran claras y se veían también peces, por lo que las aves acudían también allí a alimentarse.

          No quieren agua en el río, ni vegetación. Hace tiempo que exterminaron a las ranas y a los sapos. Hay sumideros por donde se esconde el escaso caudal del río y estaciones de bombeo que captan su escasa agua y la llevan directamente a la depuradora, para así poder demostrar la ausencia de agua corriente,  y poder justificar el cubrimiento del río y que el imperio del cemento no tenga fin.

            Esta es la última alberca en la árida y desolada zona exterior de Melilla, antaño poblada de numerosas huertas y arroyuelos. Hoy todo está seco, salvo el campo de golf, mantenido artificialmente y con elevado coste. Aquí solo reinan los escorpiones, los arácnidos y las espinas de las chumberas. No conozco otro lugar igual en toda la ciudad. Hasta aquí han emigrado las garcillas y han tomado el lugar como refugio. Es el último oasis existen en el campo exterior de la ciudad. Todos los cauces están secos. Como casi todo en la ciudad. Es un mundo que agoniza, como dijera Miguel Delibes.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/01/22/el-agua-vuelve-al-rio-de-oro/