El bordillo infranqueable


                       Los  grandes temas mueven grandes pasiones, sentimientos e ideas, pero son los que menos nos encontramos a lo largo del día, del año, o incluso de la vida. Nos desenvolvemos entre lo cotidiano, sorteando pequeñas pero desesperantes dificultades, que están ahí un día detrás de otro, sin que nadie se fije en ellas o sin que sean resueltas, pese a su aparente nimiedad. Este bordillo se encuentra frente a las Urgencias del Hospital Comarcal, con el que nos vamos a quedara al menos un lustro más. Todo el que por allí va, bien como usuario o como trabajador, sabe de las dificultades que hay para aparcar en toda la zona, las mismas que en cualquier lugar de la ciudad, pero incrementadas por la urgencia y la necesidad. Este bordillo era en realidad un carril de circulación que ya no se utiliza, o que quizá nunca tuvo ese uso.

                       El caso es que  en estos momentos solo se usa como aparcamiento, pero dadas las características del bordillo, solo puede sortearlo los acorazados vehículos todo terreno, por fin una causa que justifique su uso desmedido en Melilla. La solución sería sencilla, tanto como eliminarlo, no llevaría más de un día de obras, un poco de pintura vial, ya existe una empresa rémora dedicada a ello, y con apenas 1000€ de inversión (desescombro y esas cosas), se obtendrían un decena de aparcamientos, bien para los trabajadores del Servicio de Urgencias, o para el estacionamiento imprescindible para acompañar a los enfermos.

El semáforo que estrangula La Avenida


                          Cerrado 78 – Abierto 23

                Este es un semáforo del que escribimos en septiembre de 2011 y entonces no suscitó comentario alguno. Son los tiempos del Alminar oculto. En aquellos momentos registrábamos 146 entradas diarias y nos acercábamos a las 5000 visitas mensuales. La ciudad estaba adormecida por la abrumadora victoria del Partido Popular en las Elecciones locales de mayo, y nos encaminábamos hacia las Elecciones Generales de noviembre.  En aquellos momentos todos creían que el único problema que teníamos era el de los socialistas en el gobierno.

                 Esta entrada dio igual, como otras muchas de aquel momento. Entonces estábamos casi solos, frente a la inmensidad del Poder, aunque sabíamos que ya eran bastantes los que nos leían en silencio. Entonces, como ahora, escribíamos del mismo modo, que es como debe hacerse, o sea, escribiendo ante uno, como si fueran mil. Hoy pienso que existen dos grupos antagonistas, el de aquellos que solo buscan reafirmarse en lo que piensan, y el de los que quieren que se les cuenten las cosas tal y como son. El segundo grupo escucha casi siempre en silencio y el primero es muy ruidoso y se hace notar. Es más numeroso el segundo de los grupos,  pero el primero resulta amedrentador. El Alminar está amparado por aquellos que quiere que se les cuenten las cosas tal y como son, aunque eso no nos libra de la asechanza de aquellos que solo buscan reafirmarse en sus convicciones.

             Como decía Wittgenstein: no basta con mostrar el error, sino desalojar el lugar que ocupa, para que así la verdad puede asentarse en ese espacio en el que estaba instalado el error.

                                                                                 El semáforo

                   La regulación temporal de este semáforo crea un embudo en el tráfico que sale de La Avenida. Además los 78 segundos de espera resulta interminables para los peatones que pretender cruzar la calle. Es absurdo cuando solo unos metros más abajo existe un paso de peatones, que elimina la espera de este semáforo.  Para muchos peatones los 23 segundos para atravesar las dos calles resultan insuficientes; y para muchos vehículos, esos segundos resultan escasos para desalojar todo el tráfico procedente de las calles Castelar y López Moreno. Con una regulación distinta, de 60´/30¨, por ejemplo, se eliminarían los problemas actuales. No todo es hacer rotondas y gastar dinero.

               Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/09/07/desesperar-en-el-semaforo/

Ciudadanos en cola


                         Gestión y desesperación en  las colas en Melilla

   Alguien, algunos, han decidido, en no se sabe qué alturas, que los ciudadanos pueden perder una hora diaria de media en las colas, desesperantes, para realizar cualquier gestión, ya sea en Correos, en el Banco, en los centros de salud, en el Registro Civil, o en cualquier otra parte.

  Alguien, algunos, han decidido que reduciendo recursos humanos y presupuestarios, se puede atender a más gente, en el mismo tiempo. Todo en aras del rendimiento y de la reducción de los costes de producción. La realidad demuestra todo lo contrario y las colas han proliferado en cualquier parte de la ciudad  hasta tal punto, que ya existe el tráfico de números. Hay quienes se dedican a recoger decenas de números y a repartirlos después entre amigos, o para especular con ellos, que de todo he oído en estos últimos días.

    El problema surge cuando se toca o se intenta reorganizar lo que ya funcionaba bien, como es el caso del Centro de Salud de la calle Polavieja, en donde las pocas trabajadoras de atención al público conseguían repartir ordenadamente cientos de números y de citas para los distintos médicos del Centro. Ahora han implantado un nuevo sistema que ha multiplicado por 1o el tiempo de espera, y que además ha conseguido que no se consiga visitar al médico de cabecera en el día.

    Uno de los sistemas más desesperantes sistemas de reparto de números y de citas es el de las oficinas del BBVA, que consigue hacer esperar un tiempo eterno, para operaciones sencillas, mientras un solo cajero se ve en la obligación de atender a todas las personas de la sala. Los Bancos siguen aumentando sus beneficios, optimizando los recursos, o sea, reduciendo el personal de atención al público. A cambio ofrecen la modalidad de atiéndase vd. mismo, en sus cómodos cajeros automáticos.

   Si de algo se estaba orgulloso en España era del servicio de Correos, hoy casi totalmente demolido por la mezcla de gestión privada y pública. De la hora 1/2 hora de espera en la sala de la calle Montemar para enviar un certificado no te libra nadie. Si Correos sigue funcionando, es porque los trabajadores, siguen sintiendo el organismo como algo propio, y lo sacan adelante pese a la pésima gestión.

   Las colas en el Registro Civil de Melilla, que tiene las peores instalaciones del país, son a la intemperie, con lo que los días de temporal se dejan notar en los huesos. provocan el mal funcionamiento para luego justificar la privatización.

    En el Hospital Comarcal se ha intentado de todo, y cada vez que cambian el sistema de reparto de números provocan un mayor atasco, aunque es verdad que solo dos trabajadores son los encargados de dar las citas a los centenares de personas que acuden a diario a solicitar las consultas de las especialidades médicas. En solo una hora, conseguí tres números de turno diferentes y que me iban haciendo adelantar en la cola, sin moverse de mi punto de espera.

    Todavía me acuerdo cuando existía en mundo de los países socialistas y destacaban todos, de modo invariable, las interminables colas de ciudadanos en cualquier lugar, como sello característico del socialismo.  Por contra se oponía al mundo occidental en el cual todo se obtenía al instante. Ahora las colas también están entre nosotros.

   Si todavía algo funciona, es por los funcionarios y empleados públicos, que son conscientes de su labor y de su trabajo.

Dormir al raso en la ciudad del derroche


                                  Sensación de gestión

       En Melilla hay una «sensación de gestión», en la que se gobierna solo con titulares de prensa y fotos de inauguraciones, lo hemos escrito hasta la extenuación y lo hemos demostrado con hechos. Basta solo con escribir la palabra homeless en el buscador superior del Alminar, y aparecerán al menos 5 entradas sobre espacios ciudadanos en donde se refugian las personas sin techo. Si se escribe la palabra pobreza aparecerá otro buen número de entradas.

      El caso es que nuestra ciudad ha incrementado para el presente año un 2,3% su ya abultado presupuesto de gastos. En las diferentes partidas se recogen decenas de millones de euros para subvenciones a todo tipo de entidades, vinculadas de una u otra manera con el Poder reinante. Son subvenciones directas, que se otorgan fundamentalmente por el grado de afinidad, y que luego no realizan una gestión de gran calado o visible para el ciudadano.

     Mientras todo esto ocurre, y el dinero se sigue gastando a manos llenas, las calles de la ciudad se encuentra cada vez más repletas de personas sin documentación, de menores, sin oficio ni beneficio, buscando cualquier lugar para pasar la noche. No tienen dónde ir, dónde comer o en dónde refugiarse o asearse. El aumento visible y real de la inseguridad ciudadana está relacionado con esta realidad que no quiere ser reconocida por el Poder Público.

      Melilla, la ciudad del derroche, solo tiene un albergue para personas sin hogar, un solo comedor social y ninguna infraestructura de duchas o aseos públicos. El único albergue para personas empobrecidas fue inaugurado en la etapa de Mustafa Aberchán como presidente de la ciudad.

          ¿Se imaginan pasar una noche al raso, con el frío y la humedad reinante, junto a la desembocadura del Río de Oro, y luego no tener dónde asearse y tomarse un desayuno caliente?. Esto está pasando en Melilla. Esta es la realidad que luego niegan con sus estadísticas y su prensa sometida.

          PD: Hoy buscaban menores e inmigrantes refugiados en los acantilados de Melilla La Vieja.

Nota:  https://elalminardemelilla.com/2012/12/22/albergue-de-san-vicente-de-paul/

El mal aparcamiento


    El que no conduce no sabe de estos problemas, ni del estrés que causan, peor están a la orden del día en la ciudad. En Melilla se aparca al hueco, sin pensar en nada. Algunos salen a la calle con coches del tamaño de tanques y no caben en los aparcamientos señalizados e invaden el contiguo. Muchos temen que otros les encierren tras haber aparcado bien y guardan distancias insólitas con el vehículo anterior y posterior. En la ciudad se aparca en las esquinas, sobre las aceras, se tapa la visibilidad, no se respeta norma alguna y todo eso provoca una mala calidad del tráfico. El problema que ocasiona este aparcamiento indiscriminado es que elimina plazas de aparcamiento reales. Cada 10 coches que aparcan ocupan el lugar de 13 ó 14.

      La zona azul se nos viene encima casi sin darnos cuenta, y el espacio para aparcamientos está decreciendo en el centro de la ciudad. Cada vez hay más vados, más terrazas que eliminan plazas de aparcamiento, y más zonas en donde no se permite el estacionamiento de vehículos. En apenas tres meses estarán operativos los Aparcamientos Públicos de Isla de Talleres y Duquesa de La Victoria y la única manera de obligar a los automovilistas melillenses a aparcar en ellos y a amortizar la inversión realizada, es dificultando es estacionamiento gratuito en la vía pública.

       Los que intentamos respetar el espacio existente (que somos bastantes), respetando los límites de los aparcamientos y otras normas de tráfico, estamos atrapados entre dos frentes: el de la inminencia del aparcamiento de pago (la zona azul llegará algo más tarde), y el de las indeseables formas de aparcar de algunos. En el único aparcamiento público existente, el de la plaza de Las Culturas, se han llegado a ver verdaderas faltas de educación a la hora de aparcar, y sobre todo, no entiendo como la gente no piensa que determinados tamaños de vehículos, no caben en las plazas existentes.

          Dejamos solo unas muestras de esta ciudad sin ley  sin nadie que la haga cumplir. Todo esto va a cambiar muy pronto. No se han invertido 11 millones de euros en plazas en el Parking de Isla de Talleres, para que siga ocurriendo esto en las calles. Algunos tienen lo que han votado. En algún momento llegué a pensar que pintando los límites de los aparcamientos, se solucionaría el problema, pero estaba equivocado, porque en donde los hay, a muchos les da igual. El problema es el de la educación de la ciudadanía.

Las codiciadas papeleras de Melilla


 

          Parecidos razonables

       El año empieza el día 7 de enero, cuando uno se despierta del letargo impuesto por las comilonas navideñas y por la abundancia de vino y otras bebidas como la cerveza. El frenético ritmo del calendario festivo más parece una carrera de obstáculos, que una etapa de relajación y ruptura del ritmo laboral. No hay tregua en Navidad. La familia que permanece unida tras las navidades es que está asentada en sólidos cimientos.

         Volvemos a pasear por las calles y nos damos cuenta de que cada vez faltas más papeleras metálicas, uno de los objetos más codiciados del mobiliario urbano melillense. Junto a la proliferación de tiendas de «compro oro», deberían existir otras de «se admite ferralla». La fundición y acería de Selouanne no da abasto con todo el material procedente de nuestra ciudad. Entra las papeleras y las vigas de los edificios modernistas derribados, el horno principal no para deja de fundir metal a ninguna hora del día, lo que es bueno, porque los hornos deben mantenerse siempre encendidos. También es útil para la ciudad, porque en caso contrario no tendríamos lugar para almacenar tanto metal oxidado, bien procedente de las  demoliciones o del mobiliario urbano. Esta imagen es del principio de la calle García Cabrelles, una de las más deterioradas de la ciudad, y eso que es solo el inicio.

Sin presupuesto para un parque infantil


         Parque de Marcelino

                 Cerrado el parque infantil del Barrio de La Victoria

El parque infantil del Barrio de La Victoria está cerrado desde el mes de noviembre. Se canceló o expiró el anterior contrato de mantenimiento y no lo han renovado. Dejaron de pagar al encargado de mantenerlo abierto, que pertenecía a la misma empresa que gestiona el aparcamiento del Mercado Central, y desde entonces permanece cerrado. Hemos escrito mucho sobre este parque, sobre el mal estado del suelo de goma, sobre la condición obsoleta de los columpios y atracciones, sobre la falta de sombra. Todo lo que se consiguió fue que colocasen una marquesina de madera. Algo es algo. También habíamos denunciado la frecuentes caídas de los niños y niñas por el mal estado del suelo, y las fuertes heridas que se hacían por el mal estado de los endurecidos ladrillos de goma. Se ha escrito de todo, pero la gestión de lo sencillo no existe. Despues de inaugurar solo existe el vacío. Esto es lo que está sucediendo en la ciudad. Son las cosas que no escribe nadie.

PD: El parque está cerrado, pero no es para arreglarlo. Han rescindido el anterior contrato y ahora le adjudicarán el mantenimiento a una empresa sumisa y clientelar, por el doble o el triple de lo que pagaban hasta ahora. Todo se verá.

Nota: (1) https://elalminardemelilla.com/2013/04/16/parque-infantiles-en-melilla/. (2) https://elalminardemelilla.com/2013/04/18/inminente-cierre-del-parque-del-bo-de-la-victoria/