El tercero de postes de Gaselec III


¿Hay alguna normativa para instalación de postes en Melilla?

   Cuando me topé, literalmente, con mi coche, con un poste de cableado eléctrico de Gaselec en la parte alta de la calle Méjico, junto a la intersección con la calle Ramírez de Madrid, pensé que había tenido mala suerte . El poste de la Compañía Gaselec, instalado junto sobre el bordillo de la acera, dio buena cuenta del faro trasero de mi vehículo. De la responsabilidad civil de la compañía propietaria de los postes, Gaselec, se salva porque iniciar el complejo proceso de la reclamación de daños disuade a cualquiera. Sin embargo, la Consejería correspondiente de la Ciudad Autónoma, debería tomar nota del asunto y exigir a la compañía distribuidora de energía eléctrica, que instale los postes de cableado dentro de la aceras y cumpliendo con la normativa vigente.

Cuando fui a arreglar el faro al concesionario Opel, en la plaza Martín de Córdoba, los mecánicos del taller me enseñaron otros dos postes igualmente fuera o sobre los bordillos y ya empecé a pensar que no había tenido mala suerte, sino que había entrado en el amplio club de los que se destrozan los faros en los postes eléctricos. El otro día, en la calle Tte. Morán (Barrio Industrial),ya me dí cuenta que esto es un mal endémico en Melilla y que el club de afectados por ellos debemos formar una legión. No sólo no tenemos aceras, sino que además, los postes están en mitad de la calzada, con más muescas en su haber que un piloto de la RAF (Royal Air Force), en la 2ª Guerra Mundial.

Gaselec es una compañía muy exigente en cuanto a la normativa para tener derecho al suministro de energía eléctrica y debería ser igualmente exigente en cuanto a la instalación de los postes. Igualmente la Consejería de Fomento debería repasar la normativa al respecto, hacer un censo, otro, de poste mal instalados e iniciar una campaña de normalización.

Finalmente, repasando mis propios archivos,  me he dado cuenta de que ya llevo tres meses escribiendo sobre este tema.

PD:  (1)  https://elalminardemelilla.com/2011/09/13/postes-electricos-en-el-rastro/

        (2) https://elalminardemelilla.com/2011/07/19/postes-peligrosos-en-melilla/

Balcón modernista en situación de derrumbe


El modernismo consistía en hacer edificios lo más ornamentados posibles, con materiales baratos. Los que construían los edificios o encargaban la construcción era los propietarios, buscando edificios vistosos pero no excesivamente caros. Los elementos decorativos, ménsulas y molduras, eran de escayola, yesos u otros materiales pobres. Aparte, no existían en Melilla otros materiales de más consistencia. A todo esto hay que añadir que son edificios con una media de edad de 70 años y su situación estructural es muy comprometida. Hay situaciones irreversibles y abandonos intencionados.

El estado de este balcón y de todo el edificio es de una situación próxima al derrumbe. su propietario lo ha puesto a la venta. quien quiera comprarlo deberá acometer un proyecto de rehabilitación integral, que será muy oneroso, en las inmediaciones. apenas unos números más allá, en el edificio en cuyos bajos se encontraban «las bodegas Guerrero», se llevó a cabo una de las mejores rehabilitaciones de los últimos años, aparte permitió elevar el edificio en un altura, para al menos hacer rentable el proyecto de conservación.

El balcón de este edificio en la esquina de la calle del Gral. Astilleros está apuntalado y al borde del colapso. La zona está cerrada al paso peatonal. Hay que hacer un censo de lo que queda del modernismo en la periferia. Catalogar lo que está en situación de ruina inmediata y lo que no. Decidir qué se quiere o se puede conservar y empezar a actuar si se quiere conservar algo.

Barrio de La Victoria, espacio homeless


            Es comprensible que » los sin techo» (homeless), buscan lugares en donde refugiarse o pasar la noche. Es admisible que pasada una o dos semanas, los vecinos se percaten del asunto y tras dar aviso a la policía, se deshaga ese espacio. Hasta aquí todo entra dentro de la lógica, porque para todo hay unos plazos y unos tiempos. La labor de unos gobernantes es deshacer puntos negros una vez que reciben el aviso, ya sea de los propios ciudadanos( las más de las veces), o de los  propios servicios municipales.

     Lo que no entra en lógica alguna es que un espacio «homeless» se mantenga durante meses, por no decir años y que para mayor gravedad, la zona no solo no esté escondida, sino a la vista de todo el mundo y de modo diario. Esto está ocurriendo desde hace mucho tiempo en las inmediaciones, o en las lindes de un parque infantil, concretamente el del Bº de La Victoria, justo encima del Garaje Estrada. Esta zona es el techo del mencionado garaje. En la parte de atrás, hay una verja rota, por donde entran «malandros» de todo tipo, homeless, adolescentes, bebedores a tiempo completo, e incluso dueños de perros, que los llevan allí a jugar y a defecar. La situación es insólita y a la vista de todo el mundo, de los que juegan en el parque y de los vecinos de las inmediaciones, que para mayor ironía, se llama: «Calle de la salud».

      Pues sí, frente a la calle de la salud, se acumulan basuras incendiadas, basuras recientes y se practican todo tipo de actividades nocivas, precisamente para la salud. El dueño de este garaje, que es el mismo que el de la azotea, debe cerrar las rejas rotas por donde entras las gentes de malas costumbres, limpiar y desinfectar toda la zona y luego mantenerla limpia en el futuro. La Consejería de Medio ambiente, la de Sanidad o la que corresponda, deben exigir al dueño del solar, la limpieza inmediata del solar. Lo que no es lógico es que sean los ciudadanos los que se den cuenta de estas situaciones y tengan que denunciarlas por sus propios medios.

Plaza del apar-caos


    Los trabajadores y funcionarios de Las Torres del V Centenario (a las que nadie llama así), sufren como nadie los efectos de aparcar en la Plaza del Consejo de Europa (a la que nadie conoce por ese nombre). La modalidad de aparcamiento en esta plaza es la de «barra libre» y consiste en aparcar el coche en las zonas habilitadas al efecto y luego rezar para que nadie te tapone la salida. Los rozones en los parachoques, los golpes y los estado de infarto son normales cuando descubres que tu coche se ha quedado encerrado, o cuando despues de completar el giro resulta que alguien ha cegado la vía del carril de salida y tienes que dar marcha atrás y buscar la salida por otro lugar. Tampoco es extraño que  a veces esté cerrada incluso la zona de entrada. El aparcamiento es caótico y sería peor si no estuviesen allí «los gorrillas», que como pueden regulan un aparcamiento dejado de la mano del destino y de la suerte.

         Todo sería más fácil si se pintase, «de modo duradero» , tanto las plazas de aparcamiento, como los carriles de giro y circulación y se señalase tanto la entrada como la salida. Si se pintasen las plazas en sus dimensiones lógicas, habría al menos un 20% más de plazas, que las que se demarcaron con las  invisibles losas suelo, que en teoría son de diferentes colores (verde y salmón).

La piqueta desfigura Melilla


             El inexorable avance de las demoliciones

          El Pleno de La Asamblea de Melilla del día 29 de septiembre, ordenó paralizar nuevas licencias de obras y detener las demoliciones de edificios, hasta que esté aprobado el nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). Justo un día después de ese anuncio las demoliciones siguen a buen ritmo por cualquier zona de Melilla. Se supone que son las ya autorizadas. Sin embargo, la sensación es de que la Consejería de Fomento no controla al 100% todo lo que sucede en la ciudad. Hay demasiados solares abandonados durante años, demoliciones constantes y en algunos caso, el inmediato inicio de la nueva construcción, sin que aparezca el preceptivo cartel de «licencia de obras».

     El problema no es que se derribe lo viejo, es que se construye sin la más mínima armonía y sin que los barrios se configuren de una manera orquestada y armónica. Los barrios se despersonalizan y se ha pasado de «estilos muy característicos» en cada barrio, al todo vale y al puzzle arquitectónico. Hay edificios de distintas alturas en una misma calle, de diferentes alturas y los voladizos más parecen dientes de sierra que otra cosa. La sensación del ciudadano, es que antes de acometer cualquier reforma que asegure y consolide el edificio, lo que se busca es la ruina estructural y posteriormente la demolición. Al final se despersonaliza el barrio y la propia ciudad.

   Hubo una época en que el catálogo de edificios modernistas y de estilo Art Decó, se extendían por toda la ciudad. Hoy ya apenas quedan unas pocas muestras en cada barrio, de lo que intentó ser «un diseño de ciudad» extendido y característico.

    Hace apenas un mes se derribó un edificio muy característico junto al HiperSol. El derribo fue tan rápido que apenas me dio tiempo a hacer esta fotografía y capturar la última parte del inmueble, suficiente para que aparezco el recuerdo. Hoy me he fijado en la demolición de este edificio del Tesorillo, el último de la calle General Pintos. He hecho las fotos para tener al menos una última imagen del mismo.

           Pero lo que me ha producido el mayor asombro, son las condiciones de seguridad en las que se está llevando a cabo la demolición. Nulas. No existen. ¿Dónde está la Consejería?.  ¿Se respeta alguna normativa en Melilla?. ¿Estamos ya en la Ley de la selva?-

  Nota: Fijense en la 3ª fotografía. No hay comentarios

Verdín peligroso en el Parque Hernández


            La ciudad está llenas de zonas en donde cualquier ciudadano se puede accidentar, debido a la mala conservación de pavimentos, aceras o de cualquier otra zona de tránsito. De hecho, son decenas los ciudadanos que se caen a diario en las calles, aunque son muchos menos los que luego reclaman «esos daños corporales» al Ayuntamiento, que es el responsable civil subsidiario de este tipo de accidentes. La Dirección General de Administración Pública o la de Sanidad y Consumo, deberían hacer una campaña pública en la que se animase al ciudadano a «denunciar» cualquier incidencia peligrosa que vea en las calles y aparte, informarle de sus derechos, el de recibir asistencia médica con cargo al municipio y el de reclamar daños corporales. Pero eso sería en el caso de que existiese una Administración preocupada por los ciudadanos.

                         Verdín peligroso en el Parque Hernández

       El verdín se forma en zonas muy húmedas y en presencia de agua, justo lo que ocurre en esta parte del «remozado» Parque Hernández. Lo que iba a ser «el paseo del agua» se ha convertido en un gran y permanente charco, que afea esta zona del Parque y que además carece de valor estético. Por si fuera poco, esta zona ya de por sí umbría, se encuentra mojada constantemente y se ha creado una fina y peligrosa capa deslizante de verdín. Por aquí pasea la gente y sobre todo niños y el riesgo de caídas, que de hecho se producen, convierte este malogrado «paseo del agua», en algo verdaderamente peligroso.

Parque infantil arcáico


 

            Área infantil de Barrio de La Victoria

   Es el área de juegos infantiles más grande de Melilla, inaugurada en los tiempos de Gonzalo Hernandez hace unos 25 años. Ha recibido escasas renovaciones, los últimos balancines son de 1995. Los toboganes metálicos nos retraen al recuerdo de uno que existía en el Parque Lobera. El concepto de seguridad infantil ha cambiado mucho y hoy ya no hay metal en las zonas infantiles de juego. La vista de los columpios, los más abundantes de toda Melilla, proporciona una imagen antediluviana. El vetusto suelo de goma está muy endurecido y provoca grandes erosiones en los niños, cuando alguno se cae al suelo jugando.

          Sin embargo, la zona admite muchas posibilidades, porque es muy grande y atractiva y con la incorporación de las viviendas VPO de Lo Güeno y las viviendas de lujo colindante, la población infantil del Bº de La Victoria ha aumentado considerablemente. Un nuevo diseño  del espacio, una adecuación de los juegos infantiles y sobre todo, el aprovechamiento del viejo castillo del guardaparques, convertiría esta zona de juegos infantiles en una de las más codiciadas por los niños. También, podría ser una segunda plaza para los residentes en el Barrio, si se readaptase el castillo y aparte de los aseos, se instalase allí un ambigú o una pequeña cafetería.

       La inversión no sería grande y luciría mucho si se hace bién. Realzaría toda la zona y podría convertirse en un área emblemática de la ciudad, porque al estar elevada y aislada, no tiene el peligro ni el ruido del tráfico. Eso sí, instalen un poco de sombra y bancos más cómodos. Los actuales son parte nalgas.