Fernando Arrabal en El Alminar


De la torre herida por el rayo, surgió el alminar

       Al emperador melillense de las letras, Fernando Arrabal, no le gusta que se pierda el tiempo recordando cosas de él, que pueden encontrarse en cualquier enciclopedia. Hace un lustro, en su última visita a su ciudad natal, dijo que «no he escrito una novela sobre Melilla, porque ya está en toda su obra«. El dramaturgo, el novelista, el autor teatral, el cineasta, el creador de nuevos espacios y fronteras, ajustó cuentas con el franquismo en Carta al General Franco, misiva dirigida al dictador, y en Memorias de un teniente desaparecido, dedicada a su padre, militar prisionero evadido de una cárcel franquista en Burgos, por mantenerse fiel a La República. Fernando Arrabal, melillense insigne e inmortal, nació en una república, la española, y vive en otra, la francesa. También ajustó cuentas con el estalinismo en su Carta a Stalin (el otro generalísimo) al que califica, junto con Franco, como unos de los dos hombres que más daño le han hecho en su vida.

          Acaba de presentar sus dos últimos libros: Los poemas plásticos (un delirio pánico y surrealista mediante juegos de imágenes), y El extravagante éxito de Miguel de Cervantes y Willian Shakespeare, en un personal homenaje al 400 aniversario de la muerte de ambos autores. Fernando Arrabal, el más grande de los melillenses en cinco siglos de presencia española, ha creado su propio mundo, El Reino de Cordelia, y su propia Universidad, la de La Patafísica, siguiendo la máxima de Wittgenstein que dice: «la única forma de vencer al mundo, es salirse de él». En estos días también se presenta en Cascais (Portugal), la república portuguesa, la representación de su obra Guernica.

           En días pasado nos dirigimos a él, para hacerle llegar el último articulo dedicado a su nombre y a su figura. Le pedimos unas palabras para  El Alminar y toda su comunidad, y nos ha dedicado este poema. Además crea un nuevo patronímico para los melillenses: gurugueño.

                                                          Gurugú *

                       … me encantaría  domar a mis dinosaurios
                       para que le aplaudieran   desde el  Gurugú
                       pero el único rnithomimidae
                       no manco es la pingüina;
                        …confieso
                       en mis dos últimos libros
                       (de esta mismísima semana)
                        «…me apasionan
                        los poemas plásticos
                        el ajedrez
                         y el rigor matemático del tohu bohu»
                         (el dios Pan es tan travieso);
              arrabalaicamente querido y admirado gurugueño
     *Composición poética de Fernando Arrabal para El Alminar de Melilla

Mujeres de La República en Melilla


Origen y carácter de Las Fiestas de septiembre en Melilla

    Las fiestas de Melilla han sido siempre conocidas como La Feria de Septiembre, y según los regímenes imperantes, tenían un carácter u otro. Fueron unas fiestas más populares y abiertas a todos los sectores sociales durante el periodo republicano, muy clericales en las primeras décadas del Estado Nacional católico franquista, y en las primeras décadas de la expansión de la ciudad, y coincidiendo con el inicio del Protectorado Español en Marruecos, se las denominaba como Hispano-Marroquí, y en durante La República eran conocidas como Feria de Muestras. Era muy importante el desfile de carrozas ornamentadas de muy diversas formas, que ya se ha perdido, así como los Gigantes y Cabezudos, recordados por diferentes autores en muy diversos artículos. La Feria surge como tal tras la expansión de la ciudad, y las primeras se celebraron en los primeros años del siglo XX, por tanto, estos festejos tienen ya un siglo de existencia.

              Con ocasión de Las Ferias se celebraban distintos acontecimientos, y también, solía ser usual que ministros del Gobierno u otras autoridades visitasen la ciudad con ocasión de las mismas. También se reservaban para los festejos diferentes inauguraciones, como la de la Fuente del Bombillo. El antigua edificio de la Casa del Reloj, presto a ser demolido, fue edificado como exposición permanente de la Feria de Muestras. También tenía un carácter social, con la organización de una tómbola benéfica de la Asociación de La Caridad, o el célebre y ya olvidado ropero de Santa Victoria, instituido por la reina Victoria Eugenia, durante el reinado de Alfonso XIII, en 1909.

            La Ferias de Septiembre siempre incluían la misa de La patrona como acto central, pero sobre todo, se celebraban en el mes de septiembre. La Feria de Abril de Sevilla o las Cruces de Mayo de Córdoba se denomina así, porque coinciden con ese mes. La Feria de Melilla camina sin rumbo desde hace una década, muy alterada en su carácter, contenido y físicamente estrangulada en el solar de San Lorenzo.

                           Mujeres de La República en Las Fiestas de Melilla, año 1934

            La historia de la gente, que es la que verdaderamente interesa, está irremisiblemente perdida en el periodo de la Melilla republicana. la destrucción de archivos por parte de los franquistas fue total. La historia oficial y sus fotografías fueron destruidas por los falangistas, y la gente escondió o destruyó sus propias fotografías, por miedo a que en un registro rutinario, quedase probada la participación personal en algún acontecimiento o fiesta de La República. Solo ahora, al deshacer viejas viviendas de padres o abuelos, pueden aparecer fotografías o recuerdos de aquellos años.

                 Estas fotografías me fueron mostradas por una familia melillense hace ya una década. Me permitieron reproducirlas para poder publicarlas, una vez que hubiera identificado a las mujeres que aparecen en la fotografía. Tenía el material y los recursos, y faltaba solo el medio y el momento para hacerlo. El medio es este blog, El Alminar de Melilla, y el momento éste.

               La Asociación de la Prensa de Melilla, organizó un homenaje a la mujer melillense y para ello ideó una serie de categorías, en un atípico y singular concurso de belleza, con diversas categorías. Como Señorita Prensa fue designada Carmen Jurado; Señorita Marruecos fue Amelia TorresPetra Hernández fue designada como Señorita del Real; María López como Señorita Hipódromo; Laura Peinado Señorita Fraternidad; Carmen Pérez como Señorita Modistilla y la ganadora de la belleza de aquel año, que no era Reina, fue Isabel Miralles, designada como la Señorita Pueblo.

            Como mujeres ancianas trabajadores recibieron los premios: Antonia González Gómez de 84 años, Ramona Amaya Luque de 74, y Pilar Herrera de 64, que hoy día no sería considerada como anciana. Los premios de natalidad de mujeres españolas fueron para: Josefa Mesa González ( 10 hijos), y Consuelo Menéndez Gómez ( 9 hijos).

El último puente del ferrocarril


             Las necesidades militares, y la explotación del mineral en cercanos montes de Uixan, conformaron un modelo urbanístico específico de ciudad. Desde el puerto, desde el antiguo cargadero del mineral, hay un eje de comunicación directo hasta la frontera, y antes hasta el mismo interior de Marruecos. El transporte de las tropas y la carga del mineral eran dos necesidades perentorias que condicionaban el modelo urbano de Melilla. También estaban las necesidades de comunicación del centro urbano con lo que se denominaba como campo exterior, e incluso los fuertes allí instalados, y también las canteras, de las que se extraía material de construcción y de defensa. Los barrios exteriores de la ciudad era muy humildes e insalubres. La mortandad infantil y las enfermedades infecciosas hacían estragos en la población. Todo lo que rebasaba la línea del Río de Oro era tierra hostil y de pobreza. Hay un libro de Francisco Narváez, sobre el intento de articular la comunicación en la ciudad mediante una línea de tranvías, llamados de sangre por el tipo de tracción, o sea, animal. Nada de eso fue posible. Melilla es la ciudad de los proyectos perdidos. Las necesidades bélicas, la escasez de recursos económicos, y los vaivenes políticos provocados por los conflictos armados, dieron al traste con mucho de esos proyectos. El desarrollo de la ciudad solo ha sido posible en paz, y con La Democracia. El libro de Narváez no se limita solo a recoger el intento de establecer una línea de tranvías en la ciudad, sino que también lo sitúa en el contexto social y político del momento, y describe las duras condiciones de vida de la población más pobre, totalmente anónima y que también contribuyó a forjar su historia. Son cosas que no suelen ser reflejadas. Parece que nuestra historia se ha limitado siempre a heroicidades y a las hazañas bélicas. Melilla ha tenido muchos héroes anónimos, hombres y mujeres, que soportaron penosas condiciones de vida, y sin los cuales, nada hubiese sido posible.

             De aquel pasado queda muy poco, pese a ser bastante reciente. Además de lo conocido en el centro urbano, en el exterior queda solo estos dos pilares del antiguo ferrocarril de Horcas Coloradas, y un pequeño resto del trazado de la línea.

Las Minas del Rif


              Si una política de exportación monopolística tiene que ser llevada a extremos de expansión violenta, es necesario imponerse a todos los estratos de la población, al menos hasta el punto en que están preparados  a sostener la guerra, pero los intereses reales del monopolio de exportación como tal, se limitan a los empresarios y a su aliado la alta finanza. J. A, Schumpeter

                      Guerra impopulares, beneficios particulares

   Un vizcaíno, Pablo Díaz Morlán, doctor en Historia por la Universidad del País Vasco, desnuda en apenas 200 páginas, toda la pretensión romántica, altruista o benéfica de la acción española en el Protectorado de Marruecos, según la visión del historicismo melillense. Se trata del libro «Empresarios, militares y políticos», publicado por Marcial Pons Historia. Los intereses empresariales empujaron la acción militar y política de España en el Rif, en un entramado de intereses que en ocasiones se entrecruzaron, justificándose mútuamente, pero siempre bajo la visión reflejada en la tremenda cita, que abre el capítulo que da título al cuerpo de esta entrada.

      El Gobierno de España puso el dinero y mucho (5600 millones de pesetas, entre 1909 y 1931, el pueblo español los muertos (21.000), llenando las tierras del norte de Marruecos de héroes a la fuerza, y solo un puñado de empresarios, entre los que destacaban Romanones, Güel y  Zubiría, que jamás pisaron el territorio normarroquí, recogieron los beneficios mil millonarios, casi de modo íntegro (2100 millones de pesetas en seis décadas de existencia). Este es el tipo de libros y de historia que jamás serán presentados en Melilla.

     Las Guerras de Marruecos alteraron toda la política española del siglo XX, hasta el punto de provocar la Semana Trágica de Barcelona (1909), o dar origen y justificación  a la Dictadura de Primo de Rivera en 1923, para evitar las responsabilidades militares tras la hecatombe de Annual.

      El historiador bilbaino muestra su extrañeza por el hecho de que pese a la importancia de la Compañía Española de Minas del Rif (CEMR), solo un historiador y un único libro, se hayan ocupado de esta compañía minera, que condicionó, auspició y empujó casi toda la política española de penetración militar en el norte de Marruecos. Se refiere a Vicente Moga y a su libro Un siglo de historia de las minas del Rif.

     La interpretación y análisis marxista de la historia es irrebatible: La transformación de los medios de producción  y de cambio, el desarrollo de la sociedad y la lucha de clases, es la fuerza propulsora de todos los acontecimientos históricos importantes.  A esta visión se le pueden añadir toda las variables que se quiera, pero nunca alterarán el concepto básico.

     La necesidad de la explotación minera del Rif, la lucha entre los diversos intereses económicos, creó la necesidad política de la acción colonial, y luego la posterior justificación ideológica, cultural y doctrinal.

      La CEMR creó dos ciudades, San Juan de Las Minas y Uixan, y estructuró el paisaje melillense, condicionándolo a la necesidad de la exportación del mineral. Las vías de tren, el cargadero del mineral o los puentes, son todavía cicatrices visibles de aquella política económica. Todo el espacio existente se adoptó a la necesidad de sacar del Rif el millón de toneladas anuales de mineral de hierro. La CEMR era una compañía que lo controlaba absolutamente todo, y a la que únicamente hicieron frente  los franciscanos en la primera época, y luego los sindicatos en la etapa Republicana. Las condiciones de trabajo eran cuasi esclavistas, provocando muchos y duros  conflictos.

         Siguiendo el modelo económico de explotación económica colonial que el autor cita, como Rio Tinto en Huelva o La Arboleda en Vizcaya, la explotación del yacimiento no redundó en beneficios económicos y desarrollos sociales a para la zona, pues los beneficios y dividendos iban íntegros a manos de los accionistas y propietarios de la CEMR. También es el caso de Rodalquilar en Almería, muy bien retratado por Juan Goytisolo en Campos de Nijar. Desaparecida la explotación minera, la miseria seguía siendo la dueña de la zona.

         La pretendida magia y la visión romántica del Protectorado español en Marruecos, queda destruida como un cristal tras una pedrada, en un análisis corto, pero fulminante.

Francisco de Cossío, desterrado en Chafarinas


       Francisco de Cossío, un periodista segoviano en el «Gulag español»

     El conjunto de las Islas Chafarinas (Congreso, Isabell II y del Rey), fue durante algunas décadas el «archipiélago gulag» español. Por la única  isla habitada, la de Isabel II,  han pasado decenas de conocidos nombres de la historia española, en calidad de desterrados o de presidiarios. Uno de ellos fue el indomable periodista del Norte de Castilla, Francisco de Cossío, que dejó la experiencia de su estancia en el islote en un libro titulado «París-Chafarinas, 4 expatriados-cuatro desterrados». El libro, casi desconocido en nuestra ciudad, narra las experiencias de destierro o expatriación de Miguel de Unamuno, Vicente Blasco Ibañez , del infante Jaime de Borbón y la suya propia, solo que él, a diferencias de los otros ilustres represaliados, no estuvo en París, sino en «las islas del Muluya» o Chafarinas, como las conocemos los españoles desde que fueran conquistadas por el general Serrano en 1848.

       Es claro que hay libro que se olvidan o quieren olvidarse, y éste es uno de ellos. En la historiografía oficalista de Melilla hay poco espacio para la verdad histórica, y sí mucho para el rifeñismo colonialista o para la épica romántica de la guerra. Es una paradoja y también un síntoma, que las aportaciones de aire fresco sobre nuestra historia pasada y no reconocida, provengan de plumas no históricas, sino aficionadas, como las del historiador aficionado y amigo Carlos Esquembri, que dedica la mayor parte de su artículo , insertado en una publicación sobre la historia de las islas, a la presencia de los desterrados y presos en este pequeño archipiélago. En la bibliografía melillense no suele aparecer este libro. La razón es clara: o no se conoce el relato, o no quiere conocerse. Sabiendo que «la nomenclatura» lo conoce todo, nos inclinamos por la segunda de las opciones.

         Francisco de Cossío, periodista español nacido en Sepúlveda, (Segovia), fue desterrado a las Islas Chafarinas en la mitad de la década de 1920, cuando todavía era una isla habitada, casi con una única calle. La orden gubernativa de destierro le fue comunicada en Valadolid, de donde partió primero hacia Madrid y luego hacia Málaga, localidad desde la que fue trasladado a Melilla, en espera del barco que le conduciría hasta la isla de Isabel II.

      La descripción de la vida de desterrado, y de los personajes que allí conoce es muy interesante, entre otros al legendario Muley Mustafá Raisuni, otrora pesadilla del ejército colonial español, del que dice: «Viene a mí sonriendo, y me saluda con esas reverencias inimitables, que solo pueden describir los moros, y que son como la esencia de la elegancia». Son 60 páginas de un pequeño relato en el que condensa toda la esencia de la isla y de la política española del momento. Al poco de estar allí, llegarán otros ilustres desterrados, el profesor Jiménez de Assua, el abogado y escritor Arturo Casanueva, y el estudiante Salvador María Vila.

           Sobre la conquista de los islotes escribe: «Los fundamentos de la ocupación deben dormir en los pesados tomos del Diario de Sesiones del Congreso, y quizá alguien los conozca». La isla del Congreso, la más grande y visible de todas, es descrita de esta manera por Francisco de Cossio: «Hoy esta isla no tiene razón de ser, y si el mar se la tragase, haría un favor a las otras dos. La isla del Congreso da demasiada importancia al archipiélago, y en realidad no sirve para nada».

Nota:http://www.escritorescantabros.com/escritor/cossio-y-martinez-fortun-francisco-de.html

El espíritu de San Agustín del Real


                          La recuperación del espíritu del templo de San Agustín

      «Porque hay quienes están dentro, pero están fuera, y quienes estando fuera, están dentro». San Agustín

        En ocasiones es necesario regresar al principio para entender las cosas y los acontecimientos actuales. En enero de 1989, el párroco de San Agustín del Real culminó las reformas del templo, hechas a su imagen y semejanza. Se renovaron las cubiertas, se adelantó el altar casi hasta el centro de la nave, y se eliminaron todos los  exornos anteriores existentes. La iglesia estaba ya muy despajada tras la devastación iconoclasta, en la que llegaron a venderse las imágenes de los pasos procesionales de la parroquia. La aplicación ad litteram, de algunas ideas del Concilio Vaticano II, hicieron que los padres paúles, que tantos servicios ofrecieron a la ciudad, dejaran San Agustín como la iglesia de Lutero.

         Tras las reforma final de 1989,  quedó la imagen del Crucificado, pero rodeado de una montaña absurda de rocas. La de San Agustín quedó (por ser el titular de la parroquia), y el inviolable  Sagrario. La iglesia quedó tan vacía como una iglesia luterana tras esta última reforma. Las paredes quedaron desnudas y sin exorno alguno. También se rebajó la altura del techo, y se edificaron los salones parroquiales, en el solar contiguo. Para hacer esto, los padres paúles contaron con los copiosos donativos que aportaba la peregrinación al Cristo de Limpias, y también con la venta de algunos inmuebles donados por los fieles a lo largo de los años. El párroco titular era entonces Jesús Hurtado. Renovaron el aspecto del templo pero cambiaron su espíritu. La iglesia de San Agustín era una de las más ricas de Melilla, con amplias propiedades inmobiliarias donadas por los fieles del antiguo barrio obrero. En la actualidad posee dos manzanas completas en la calle del General Villalba.

                    El inicio del camino vivenciano del padre Hurtado

     A finales de la década de 1980, se había iniciado el «personal camino vivenciano» del sacerdote Paúl Jesús Hurtado Salazar, pero por aquel entonces nadie apreció ningún indicio de alarma. La abundante feligresía de la parroquia abandonó los muros del templo, entre otras cosas porque habían desaparecido casi todas las imágenes y altares donados por esos mismos fieles a lo largo de 6 décadas. El último golpe se asestó contra la imagen del Cristo de Limpias, que retiró el párroco Hurtado,  y sin saber muy bien qué hacer con el busto. Un sacerdote paúl, temeroso de que la imagen desapareciera para siempre, cogió el busto del afamado Cristo,  entregándolo a unos vecinos que vivían enfrente de la parroquia. Lo sacaron de la parroquia «como un ladrón en la noche». Durante dos décadas las comunidades vivencianas fueron las dueñas y señoras de todo lo que acontecía entre sus muros, a la altura incluso de los propios sacerdotes.

      Los santos fueron encerrados por décadas en una alacena, en donde me los mostró el padre paúl Gonzalo en el año 2007 ****. Le llamó la cárcel de los santos y así lo reflejé en un artículo de nombre homónimo. El escándalo fue considerable. Era la primera vez que aquello salía a la luz pública. La Diócesis intentaba recuperar el control sobre la Iglesia de San Agustín, cuya alma y espíritu estaba en manos del catecismo del padre Hurtado y de sus seguidores*, aunque ya fuera de los paúles y destinado en la diócesis de Granada. Todos los grupos de voluntarios catéquicos estaban compuestos por seguidores del sacerdote Jesús Hurtado, que mantuvieron la iglesia llena, pero fuera del espíritu diocesano.

      A finales del año 2011, el nuevo obispo de Málaga Jesús Catalá Ibañez destina por primera vez a un sacerdote diocesano a la parroquia de San Agustín, José Manuel González Ruíz **. Las ordenes son claras pero no se expresan: hay que acabar con la influencia de la desviación doctrinal de las comunidades vivencianas de Hurtado, labor en la que los padres paúles se habían visto incapaces. El nuevo párroco impondrá el Catecismo Diocesano, pero se desgastará en una guerra sorda y de la que muy pocas cosas saldrán  a la luz pública. Las comunidades quedaron prácticamente intactas y todavía están a la espera de su legalización eclesiástica. aunque parecen haber iniciado el lento camino del descenso y de la decadencia. El padre José Manuel tomó  algunas decisiones como sacar poco a poco las escondidas imágenes de los santos a la misma puerta de la iglesia, lo que causó alarma y escándalo entre los seguidores de las comunidades, que por primera vez sintieron como empezaban  a perder terreno espiritual.

             El peculiar culto de las comunidades vivencianas de Jesús Hurtado

       A remedo del «camino neocatecumenal», cuentan con un rito litúrgico propio, con oraciones y tiempos específicos. Las comunidades están extendidas por Granada, Almeria, Melilla y Jaén. Cuentan con página web, boletines de actividades y cartas anuales del Guía de las comunidades. textos, oraciones adecuadas para cada momento***, y responsables o legados en cada una de las provincias irradiadas.

                La restauración del Cristo de Limpias de San Agustín

      «Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos». Lucas 10, 3

              Hace un año llegó a la parroquia un nuevo sacerdote, Rafael López Cordero. ¿Su misión?. Devolver la parroquia a los fieles del barrio, a todos, y volver a transformar la imagen del templo, asemejándola a cualquier otra iglesia del culto católico romano. Para ello debe devolver las imágenes y los altares, en la medida de lo posible, al templo. La labor es ardua y por eso se encomienda la misión a un sacerdote joven, Hay que reformar el altar, transformar el espacio y devolver el espíritu diocesano al lugar del que no debió salir. Las imágenes están siendo restauradas y comienzan a salir de su escondrijo poco a poco.

            La imagen del Cristo de Limpias, la erradicada por Jesús Hurtado, es la piedra de toque de toda esta lucha. Recuperado el símbolo principal del templo, se envía un potente mensaje al otro lado de Las Alpujarras granadinas. Rafael López, cuanta con el apoyo de su obispo, y además se lo manifestó, oficiando una misa en su parroquia., 42 años después de la oficiada por monseñor Ángel Suquía en ese mismo lugar.

                   Las palabras de monseñor Catalá Ibañez

         Hay que volver a ellas, a la luz del conocimiento, para comprenderlas ya en todo su sentido: «todos están invitados al banquete de Cristo. El único alimento es la palabra de Dios (de la que solo es depositaria La Iglesia). Hay que escucharla con atención y obedecerla. Obediencia a la palabra, y servicio al Altar, a la mesa. Obediencia, reiteró en muchas ocasiones y con variados tonos.

         La interpretación es clara. El obispo de Málaga está detrás de su párroco, al que ha apoyado en persona, restaurando además el culto al Cristo de Limpias. Hay que devolver la parroquia a la feligresía del barrio. Este culto era un símbolo, que se recupera, 26 años después de su erradicación.

                  La profecía de Monseñor Suquía en San Agustín del Real

              Todo siempre tiene un precedente. La misa oficiada por Monseñor Catalá Ibañez el pasado 3 de noviembre de 2015 en la iglesia de San Agustín, tuvo un precedente, la oficiada en su despedida como obispo de la diócesis por monseñor Suquía (1969.1973) el día 20 de febrero de 1973. El oficio religioso se inició a las ocho de la tarde, y estuvo acompañado por el entonces Vicario Episcopal Salvador Guirado, el párroco de San Agustín Teófilo Ordoñez y los padres paúles Narciso González y José María Perez.

     Monseñor Suquía Goicoechea visitó todas las dependencias eclesiales de la ciudad y ofreció consejos pastorales en todos los centros que visitó, sin embargo, destaca la  advertencia realizada en San Agustín del Real, ahora que sabemos todo lo que iba a ocurrir allí, a partir de 1974, año en el que se suspendió la semana santa en Melilla.

        «Al igual que San Pablo advirtió a los Corintios, os digo que nos os dejéis engañar por las falsas doctrinas de aquellos que dicen ser discípulos de Jesucristo y no lo son. No os dejéis engañar, porque todo cristiano ha de ser mensajero de la verdad y de Jesucristo».

          «Aunque la jerarquía de la Iglesia no tiene competencias para resolver los problemas del mundo, no por ello pueden desentenderse los sacerdotes, ni los obispos, de los acuciantes problemas que nos rodean, ni de la justicia o de la injusticia que se practica en el mundo».

                  secedo- cessii- secessum (separar, cortar)

        La Iglesia es una comunidad, un cuerpo común, por lo que todo el que se aísla, se aparta, está creando una secta, un corte,  porque se está separando del resto. La palabra se utiliza solo en su sentido descriptivo. El sustantivo latino secta-ae, significa: principio de vida, norma de vida, modo de pensar. Este es el motivo por que todos estos grupos elaboran ritos propios, «catecismos», e incluso doctrina. Fuera de la iglesia no serían nada, pero se sitúan en el borde, sin enfrentarse abiertamente a ella, porque de otro modo, La Iglesia los convertiría en humo, en el tiempo en que se tarda en rezar un misterio del Rosario.

Notas: *   http://media.wix.com/ugd/460986_d243eb0a9f262543fa364398eca7d48d.pdf

**https://elalminardemelilla.com/2011/10/24/cambio-de-rumbo-en-la-iglesia-de-san-agustin/ .*** http://pepecerdan.wix.com/comunidades. **** https://elalminardemelilla.com/2012/01/29/la-carcel-de-los-santos-iglesia-del-real/

La Campana de la Medalla Milagrosa


                  La campana mayor de la Medalla Milagrosa

Enrique Delgado

       La campana mayor de la iglesia de Batería Jota o de la Medalla Milagrosa, fue fundida en los ya desaparecidos talleres de Constantino de Linares Ortíz, que se encontraban en Carabanchel Alto, entonces una pequeña población  y hoy un barrio incorporado a la  capital del Estado en 1948. La información, no conocida hasta ahora es de gran importancia, pues se trataba de una de las fundiciones más prestigiosas de España, y que figuraba entre los proveedores de la Casa Real española. Toda esta información figura en el cuerpo de la campana de la parroquia de la Medalla Milagrosa, a la que hemos podido acceder recientemente.

        La campana mayor tiene el nombre de: Jesús, María y José, y data de 1928, y fue fundida siendo capellán D. Ángel Fernandez. Se trata de la 2ª campana melillense de mayor calidad, tras la de la capilla del Centro Asistencial, de nombre Paquita, fundida en los talleres franceses de Paccard, de la localidad de Annecy. Las otras dos campanas que la acompañan no tiene nombre alguno y son lisas. La parte exterior de la campana presenta una cruz, de la que irradian los rayos del poder de Jesucristo. Es solo un año más antigua que la del Centro Asistencial.

                          La Fundición de Constantino de Linares Ortíz

            Las campanas de la desaparecida fundición de Carabanchel Alto, se encuentran en las catedrales e iglesias más importantes de España. La basílica de Ntra. Sra. de Las Angustias en Granada tiene una, de 130 kilogramos y datada en 1929. La Catedral de Málaga tiene dos, la denominada como Santa María de Araceli del año 1892, y la del Sagrado Corazón de Jesús, de 1908. En la población almeriense de Beninar existe una,  llamada Inmaculada y procedente de los mismo talleres. En Alcalá de los Gazules (Cádiz), en el templo de La Victoria, existe otra, llamada de San Francisco y San José. En Castilleja de Guzmán, localidad sevillana del Aljarafe, en la parroquia de San Benito, hay tres campanas de la fundición de Constantino de Linares, con los nombres de San Fernando, San Joaquín y Santa Ana. La lista puede hacerse tan extensa como se quiera.

                             La iconoclástia en Batería Jota     

             La iglesia de Batería Jota o de la Medalla Milagrosa sufrió como ninguna otra la devastación de la iconoclástia (1974-1989), llegándose  a tapar incluso un altar, en el que se veneraba a San Nicolás. El antiguo pozo de la parroquia quedó colmatado de ropajes procesionales, de enseres litúrgicos, e incluso algunas de las figuras que acompañaban a sus principales pasos de semana santa, como la del soldado romano que azotaba Cristo en el paso de La Flagelación. La Virgen del Mayor Dolor fue donada al Tercio Gran Capitán y el Resucitado fue enviado a la parroquia de San Francisco Javier. Solo se salvó el flagelado, que puede verse actualmente en la sede de La Cofradía. Las iglesias melillenses  quedaron vacías de imágenes, casi como las mezquitas, las sinagogas, o los templos luteranos; según me contaba una feligresa hace ya algunos años. Aunque ésto es algo que ya hemos contado y escrito.

                                   Escuelas y capilla del Ave María

          La evolución de las originales escuelas del Ave María, está perfectamente contada y escrita por José Luis Blasco en El Telegrama (13/12/1992), y su posterior transformación en parroquia. Su génesis puede datarse en 1915, por iniciativa del General Villaba. El fundador de todo el conjunto es el párroco castrense Ángel Fernández, consiguiendo la erección canónica de la capilla en 1927. Esta capilla primitiva, de la que Jose Luis Blasco localiza su emplazamiento, tenía 16 m².  Ese es el nombre que figura en la campana, colocada en el mismo año, 1928, en que abandonara la ciudad de Melilla. Posteriormente, en 1939,  fue erigida como parroquia. Aquí sirvió como sacerdote, el martirizado Diego Jaén Botella († 7/10/1936), con el que la ciudad, e incluso la propia parroquia,  sigue teniendo una deuda pendiente.