Las mazmorras del cuartel de Santiago


El soldado Benito, el segundo secreto de Santiago

Una paliza mortal no se da en cualquier lugar. Hay que buscar un lugar escondido, en donde no se oigan los gritos. Ningún lugar mejor que una mazmorra o incluso el polvorín, de gruesas e insonorizadas paredes. Hemos buscado las dos cosas y las hemos encontrado, una por casualidad, a la otra nos llevaron.

Los cuarteles de Melilla se caen, pero es porque no tienen mantenimiento. Los soldados de reemplazo mantuvieron los cuarteles con sus múltiples oficios: carpinteros, pintores, fontaneros, albañiles, electricistas, mecánicos, soldadores, oficinistas, servicios generales, sanitarios, conductores. Eran mano de obra esclava como la de Stalin en sus campos de trabajo. Los dos años de servicio militar se hacían muy largos en Melilla, y «había que buscarse la vida».

Una de esas maneras de buscarse la vida era la de convertirse en asistente, «machaca» de un oficial, ayudarle en sus quehaceres personales, o incluso de ayudante de una clínica. Cualquier cosa antes que «los barrigazos», la instrucción, los ejercicios de tiro, las marchas nocturnas, las guardias .

Eran chicos jóvenes, gran parte de ellos salían por primera vez de sus comarcas, pueblos y ciudades. Melilla era la aventura, pero dos años se hacían muy largos, en la década de 1950. Está claro que Benito López Franco tenía don de gentes, y supo buscarse la vida, como ayudante en la enfermería, quizá también en la consulta de algún médico militar, como cantante en alguna fiesta privada.

Es verdad que estaba muy prohibido el relacionarse con «chicas civiles», como se decía en el argot cuartelero, y más aún, si se trataba de la hija de un jefe militar. Eso garantizaba el calabozo como mínimo. La vida del soldado de reemplazo en Melilla era muy modesta y casi de monje. Se pasaban los meses echando de menos a sus novias y a sus madres. El mito de la calle Mar Chica era de alto rango. Los soldados, obligados a vestir siempre el uniforme, tenían prohibido el acceso a muchos lugares.

Sin embargo, el amor, como los átomos, atraviesa cualquier barrera o límite. El amor prohibido multiplica el valor para enfrentarse a cualquier riesgo , pero también activa las fuerzas oscuras. El 17 de enero de 1950 el soldado Benito recibe la mortal paliza, en una mazmorra o en el polvorín. Es llevado al cementerio al día siguiente, con la hoja, que no certificado, de «suicidio», y enterrado en la parte no sagrada del cementerio, con los herejes y los «represaliados del franquismo».

¿Quién inició el culto? Según opiniones autorizadas, la novia y algunas amigas que estaban en el secreto. Todas siguieron con sus vidas, pero la «inocente novia» no se olvidó nunca de él. A escondidas, con amigas cómplices, se encargó de que no faltaran flores en su tumba sin nombre. Los cultos son así, se inician de modo espontáneo, y es el pueblo el que escoge y decide a sus «santos» o a quién venera. La reunificación de cementerios con la Democracia hizo el lugar más accesible. El culto debió arraigar en la etapa más oscura del franquismo, y quizá las autoridades no se atrevieron a actuar, porque eran sobre todo cobardes, y temieron que lo que constituía un secreto, acabara siendo vox populi.

El cuartel de Santiago fue probablemente el escenario de un crimen sórdido e impune, que sigue en la memoria colectiva de la ciudad, bajo la forma de un culto popular. Hay tres iniciativas para salvaguardar el palmeral del cuartel de Santiago y de su jardín histórico. Una de ellas, auspiciada desde El Alminar, pide que el palmeral o jardín lleve el nombre del «soldado de los milagros», y ya lleva recogidas más de 300 firmas.

El segundo sello ya está abierto. Propuesta de nombre de Soldado de los Milagros» para el palmeral: https://chng.it/FY9FyNGb

Nota:https://elalminardemelilla.com/2011/09/14/el-soldado-de-los-milagros/

La caída de la torre sin nombre


Derrumbe en la Avanzadilla

Hemos consultado todos los libros de los historiadores que en Melilla han sido, y no hemos hallado nombre para esta torre, de ladrillo rojo, y que arquitectónicamente planteaba muchas cuestiones. Dentro de una fortificación de piedra, aparece una torre de planta cuadrada y edificada con ladrillo rojo y piedra caliza. Es en toda esta zona en donde el ladrillo rojo es más visible, material que conforma la puerta de santa Ana, que deja atrás la aun más extraña capilla de Santiago.

Esta es la plaza de la Avanzadilla, porque en Melilla la Vieja y sus recintos, todo tiene nombre, menos algunas cosas. Son de sobra conocidas nuestras discrepancias con la historiografía oficial y su interpretación, por lo que no vamos a insistir en ello. Lo que sí nos asombra y desconcierta, es que se derrumbe un torreón completo, que daba carácter a la plaza de la Avanzadilla, y no se emita ni una sola nota de prensa, ni se informe del suceso.

En la actualidad, está completamente cerrado toda el recorrido entre el túnel de santa Ana y la puerta de Santiago. La causa más probable del colapso de la torrecilla, ha sido la serie de seísmos soportados por la ciudad desde el pasado mes de marzo, que tuvo su pico máximo en el mes de agosto de 4,5M. En los últimos 3 meses, la ciudad ha registrado una docena de movimientos sísmicos > 4, y de Intensidad III, de categoría media, pero suficientes para colapsar y provocar el derrumbe de construcciones débiles o muy antiguas, como es el caso.

Sin embargo, todo esto sigue dando igual. La torre desaparecida de la plaza de la Avanzadilla ya ha sido desescombrada en su totalidad, y no existe ninguna noticia o información al respecto. La información emitida y disponible es = a 0, lo que resulta inquietante y extraño. Se ha retirado absolutamente todo del lugar, incluidos los lanceros de Estopiñán, y el busto del emperador Carlos V.

Era una torre extraña que casi nadie se molestaba en fotografiar. Ya no es nada. Ya no precisa de explicación alguna.

La hora del Estado en Melilla


¿Hay un problema, se nombra una comisión. ¿Hay una Comisión? Hay una dietas. ¿Hay unas dietas? Hay un dictamen inacabable; pero no hay jamás un solución al problema. Porque España es el país de las Comisiones y las dietas. Quien así se expresaba era el parlamentario socialista Indalecio Prieto en 1921, en los debates parlamentarios tras el Desastre de Annual.

«Os dije antes el grado de corrupción al que se había llegado», decía el diputado Prieto, en una serie de discursos en el Parlamento, en los que destacaba lo que él llamaba «el vicio de Melilla«. Lo que en principio no estaba corrupto, lo acababa estando, y lo que eran cientos de millones en origen, acababan siendo decenas en destino. A toda esta situación se llegó por la tolerancia del contrabando, la lenidad de los castigos, la sensación de impunidad ante cualquier fechoría, que acababa minando la moral de la ciudadanía. La conclusión de Prieto en su último discurso parlamentario no pudo ser más demoledora: «Confirmé que la Comandancia de Melilla era una charca pestilente, formada por toda clase de inmoralidades y vicios».

A lo largo de la última década nos hemos sobresaltado antes los registros en el Palacio de la Asamblea, ante el rosario de presuntos delitos cometidos, ante la lista interminable de «practicas irregulares» en la gestión administrativa, que no se han acabado sustanciando en ni siquiera un reproche formal. Esto es la sensación de impunidad. «No hay ejemplo más demoledor para la conciencia de un país que la impunidad de todas estas tropelías. El problema de España es de moral y de decencia pública», decía Prieto en los discursos referenciados. Identificados «los focos corruptores», hay que actuar contra ellos de modo inmediato. También hemos visto detener consejeros, ingresar en prisión, y luego acabar todo en sobreseimientos.

No pueden existir zonas de sombra, zonas a las que no llegue la acción del Estado, su regulación, su igualdad de trato y su justicia en la distribución. En esta situación, ya detectada hace 100 años, no se puede proseguir. Melilla no puede seguir al margen de la fiscalidad del Estado y de su acción. Es ese hecho diferencial, el que crea situaciones que parecen permitidas en esta parte del territorio nacional, y no en el resto. Esa diferencia y su mantenimiento nos lastra.

El Estado debe tomar las riendas de la regulación económica de la ciudad, porque no puede permitirse que subvenciones se pierdan por la incapacidad de gestionarlas, o que las decenas de millones de euros para el futuro económico de Melilla se acaben disipando, sin que alcancen el fin al que fueron destinadas, porque el dinero se acaba tarde o temprano. Empresas creadas «ad hoc» ante la nueva situación, proyectos absurdos como el aeropuerto sobre el mar, la ampliación del puerto sobre el papel, o la creación de la «isla de artificiales» frente a Horcas Coloradas, la red de hoteles en lugares imposibles, o la construcción de colmenas en los cuarteles cedidos por Defensa, no pueden acaparar los fondos que se van a recibir. No pueden darse subvenciones a empresas, que no estén al menos constituidas y con actividad reconocidas, al menos desde dos años antes. Lo contrario es especulación y captación de fondos. La información privilegiada circula muy rápido en la ciudad.

Melilla carece de lo básico. Hay que subvencionar el transporte porque si no, desaparece. Las navieras cambian de nombre y dueño cada año. Hay zonas urbanas con infraviviendas, mientras se planifican nuevos proyectos especulativos. La situación se torna insostenible y es el Estado el que debe tomar la riendas de la armonización económica de la ciudad. Tiene capacidad, información, poder suficiente y sobre todo, el deber de hacerlo. Cuando el GIL marbellí llegó al gobierno en 1999, el Estado le retiró al Ayuntamiento las competencias de urbanismo. En la etapa anterior, la Delegación renunciaba a su capacidad de gestión, y se la entregaba al Gobierno local, y se situaba un paso por detrás.

En esta semana que entra, nos jugamos el gobierno autonómico de Melilla, y el de 2023. Si la enorme crisis que se va a abrir no se soluciona con contundencia, tendremos una gestión moribunda hasta las próximas elecciones. Hay una parte muy sana de este gobierno local, pero no podemos olvidad de la máxima de san Bernardo: “Creedme: Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es, pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible; porque, si bien te examinas, siempre hallarás alguna cosa que podar”.

Contamos con un buen Presidente de Melilla, Eduardo de Castro, una buena Delegada del Gobierno, Sabrina Moh, y una irreprochable Vicepresidente, Gloria Rojas. Tres ejemplos de moralidad y decencia pública, incluyendo a José Miguel de los Santos, un Comandante General ceñido a sus misiones militares.

Nota: https://elalminardemelilla.com/tag/san-bernardo-y-la-poda/

La romanza de la prisionera


Carlota O´Neill en Victoria Grande, la reparación necesaria

«Pegadas a las losetas, durante el paseo, las sombras siempre van en vanguardia». Las sombras persiguieron a Carlota desde que saliera de Melilla en 1941. Las sombras nunca la abandonaron. Tampoco a su hija, de igual nombre, cuando quiso presentar los versos de su madre en Melilla, en 2015. La anterior consejera de Cultura, de la que jamás escribiremos el nombre, le negó el derecho de hacerlo, entre estas mismos muros, en donde estuvo presa su madre.

Han pasado 6 años y otra Consejera de Cultura, Elena Fernández Treviño, de la que sí escribimos el nombre, repara esa afrenta, y mediante la magia del teatro, Carlota O´Neill regresó al mismo patio del que nunca creyó salir, y al que dio tantas vueltas sin sentido.

De la mano de Sibila Teatro y de la actriz que da vida a Carlota, todos los presentes compartimos durante una hora y media, parte de los sufrimientos padecidos por Carlota O´Neill en el fuerte de Victoria Grande (1736), y de todas las mujeres que estuvieron allí encerradas, durante los años duros de la represión franquista. Luego, el infernal fuerte se convirtió en la prisión provincial de Melilla, hasta 1996.

La representación de Romanza de las Rejas, llega justo 80 años después de la Liberación de Carlota, la escritora que fijó la memoria de la represión en nuestra ciudad. En apenas dos años, se han dado pasos fundamentales y necesarios en la compensación moral de la violencia absurda ejercida contra una mujer, que a su vez es la voz de todas las mujeres que estuvieron con ella. Sin ese testimonio, casi todos los nombres y hechos se hubiesen perdido en las sombras del olvido, las que siempre persiguieron a Carlota: Entre este pórtico y la romanza de las rejas, hay un puente. Lo pasé en Melilla siendo una chamaca.              El primer año, solo quise morir; incrustarme en aquellas mismas piedras rezumantes de morbo. la muerte se hizo sorda.             El segundo años quise vivir, salir, abrazar, así, con fuerza, con todas mis fuerzas, con mi sangre, a mis dos pequeñas cachorrillas que seguían enronqueciendo llamándome. El tercer año, después del consejo de guerra, fui condenada. El cuarto año me adapté a la cárcel. Alguien me llevó libros. Recuperé mi herencia. Leí.  En el quinto año…¿Cómo fue? Sí. Un día sentí deseos de escribir. Había publicado dos novelas, de niña prodigio; artículos de prensa de Madrid y Barcelona. Era escritora, también por herencia. Lo iba  a ser, por necesidad.

Marina Requena se metió de lleno en el papel de Carlota, tanto que parecía ella. Carlota Mª Vilches hizo un acompañamiento de canto y baile sublime.

Nota: Romanza de las Rejas, reeditada en 2015 fue presentada en Melilla por Vicente Moga en Melilla, con la presencia de Carlota Leret (Medalla de Oro de Melilla en 2019)

A los 10.000 de Annual


Con un desfile homenaje en Melilla (16/10/2021), concluyen los actos del centenario de Annual, con pocas autoridades de Defensa y del Estado, salvo la presencia del JEME (Jefe del Estado Mayor del Ejército) Amador Enseñat y Berea (1960), acompañado por el Comandante General José Miguel de los Santos (1961), y del Presidente de Melilla, Eduardo de Castro. Tampoco hubo representación de la Casa Real.

La casi totalidad de los regimientos militares que intervinieron en la defensa de Melilla en 1921, han desaparecido, salvo La Legión, Regulares y el Rgtº de Caballería de Alcántara, hoy mecanizado. El desfile y homenaje, llevado a cabo en la Plaza de España, quiso ser un viaje a ese pasado que es imposible de olvidar, entre otras cosas porque alteró por completo el desarrollo político de España, y cambió de modo indudable su historia, influyendo en ella de un modo decisivo. Annual dio al traste con 10.000 vidas de soldados y militares españoles, y también con la monarquía de Alfonso XIII.

Todo estuvo realizado con la solemnidad necesaria. Llegada de las tropas de desfile, presencia de los guiones de los regimientos, jefes militares, mandos superiores de las fuerzas desplegadas, ofrenda a los caídos al pie del monumento a los Héroes de las Campañas, bajo el soldado desconocido y junto al friso de la Madre Patria, y las salvas de artillería rituales. El alumbrado público se encendió tarde. En la media hora previa al desfile conmemorativo, era difícil ver en todo el círculo de la plaza de España.

En honor y recuerdo de los 10.000 caídos en Annual

A estas alturas, y cumplidos ya 100 años de la hecatombe de Annual, se ha echado en falta la publicación de la cifra oficial de víctimas. Solo tenemos el recuento del parlamentario socialista Indalecio Prieto, que hace oscilar las cifras entre 8668 y 11.140, si se incluyen las bajas de los rifeños que murieron al lado de los españoles. Son muchos, para que pasado un siglo, no sepamos la cifra exacta ni la relación nominal de víctimas (que publicaríamos gustosamente en este blog). ¡Qué menos que al menos queden los nombres de los muertos!

Todo lo leído y escrito

Se ha reeditado todo lo ya conocido y que todavía sigue conservando su valor, pero hubiese sido la ocasión de las publicaciones oficiales y la apertura de archivos del Ministerio de Defensa y de material fotográfico inédito. El único libro que ha buscado una visión nueva, la que incluye a ambos contendientes bajo la misma perspectiva, ha sido la de El vuelo de los buitres, de Jorge Mª Reverte, que ha sido refrendado con el éxito de ventas, aunque desgraciadamente ha resultado ser el libro póstumo de este historiador, periodista y escritor.

Ya no es hora de reprochar nada a nadie, ni de ajustar cuentas con un pasado ya consumando, pero sí le pediríamos al Ministerio de Defensa, que promueva la creación de un archivo digitalizado sobre Annual, en donde se puedan consultar toda la documentación oficial sobre este trágico hecho histórico, tan decisivo en la historia de España. Se podrían incorporar todas las fotografías disponibles, nos consta que los militares hicieron muchas , y se también se podrían incorporar todos los libros escritos sobre el tema, y que ya no tengan vigentes los derechos de autor.

Como colofón a tanto escrito sobre Annual en este blog, decir que si en algún lugar los muertos están en paz, cuidados, venerados y honrados por los ciudadanos, la mayor parte de ellos de manera anónima, es en Melilla. Otro asunto importante queda hoy cerrado, aunque la última palabra siempre esté por escribirse.

Non European Union


Melilla y Ceuta excluidas del mundo moderno

Cuando los ciudadanos melillenses salimos de nuestro eterno confinamiento, de nuestra zona de exclusión, ya sea en avión o barco, se nos lleva a una zona limítrofe, algo así como un limbo fronterizo. Todo esto, el carácter de «territorio franco», se ha mantenido por el único interés del comercio transfronterizo, según el eufemismo local, pero conocido desde siempre como contrabando, que ha sido la principal actividad económica, incluso en el Protectorado, y al que Melilla y Ceuta no pertenecieron nunca. Es más, Melilla mantuvo siempre su propia aduana, hasta el 2018.

Hemos soportado y seguimos soportando unas clarísimas diferencias de trato con respecto a los españoles peninsulares, solo por mantener un tipo de comercio que beneficia a poco más 100 empresarios de manera extraordinaria, y sobre todo a las arcas municipales, con las que se han pagado todo tipo de excesos. A nade que conozca le piden el carnet de identidad cuando transita entre Ávila y Segovia, o entre Almería y Granada. En la península no existen los controles interprovinciales.

No estamos en ningún lado, ni en la Unión Europea, ni en la OTAN, ni en ningún otro, y eso empieza ya a resultar una pesada carga para el ciudadano de a pie, sobre todo, cuando quiere recibir por correo un libro, un objeto de tecnología digital, o cualquier otra mercadería. Son centenares las empresas de comercio electrónico que excluyen a ambas ciudades norteafricanas, de su mapa de envíos.

La nueva modificación del IVA y gestión aduanera

La modificación de la normativa del IVA con fecha 01/07/2021, y la centralización en Madrid de cualquier tipo de mercancía de comercio electrónico con destino a Ceuta, Melilla y Canarias, han convertido en casi imposible la llegada de cualquier tipo de productos entre particulares. Pero se fleta un barco cargado de contenedores marítimos, y los vende en las antiguas naves comerciales cercanas a la frontera de Beni-Enzar, es casi seguro que tendrá menos problemas, de los que hemos tenido para recibir «tres libros usados. Casi dos meses, y tres devoluciones a origen, han sido necesarios, para que estos libros lleguen a su destino, Melilla.

El futuro económico y social de la ciudad

El contrabando y su abundante maná, cegó la puerta al estudio de cualquier alternativa económica para el sostenimiento de la ciudad. Hasta el día anterior al cierre fronterizo y con la pandemia ya declarada, los pasos de Hardú, Farhana y Beni-Enzar, estaban rebosantes de transporte transfronterizo. Cuando nos acercamos a los dos años de cierre comercial, todavía no ha habido una renuncia clara a este tipo de actividad económica. Son también muchas las pequeñas empresas que cierran por no tener una agilidad en la recepción de mercancías, o que tienen que dedicar una parte significativa de sus ingresos, a la solución de estos problemas mediante asesorías.

Hay dos tipos de futuro para la ciudad, el que imaginamos es el bueno. Una ciudad integrada en la Unión Europea, con un tránsito comercial legal, con trabajadores transfronterizos que puedan entrar y salir en Melilla en condiciones respetuosas con la dignidad de las personas. Un futuro en el que los funcionarios de la Policía y Guardia Civil desempeñen sus funciones en condiciones similares a la frontera con Portugal o Francia, y no en el infierno africano. Un futuro en el que los marroquíes de las provincias limítrofes entren y salgan con la mejor agilidad posible, y en el que los melillenses y ceutíes podamos ir a las localidades de Marruecos con las misma facilidad. Un futuro en el que nuestra ciudad pueda vivir de sus recursos financieros y en el que no se conviertan en una «Little Gibraltar«, que es el camino que llevaba hasta el momento.

Pensamos también en un diálogo abierto, fluido y permanente con Marruecos.

Cumbre Vieja o el Vesubio español


La Palma, cuando todo estaba escrito

Carmen Romero, Francisco Quirantes y Eduardo Martínez de Pisón, son los autores del tomo I de la Geografía Física de España, dedicado a los volcanes (Alianza Editorial, 1986). El problema no es que todas las islas sean de origen volcánico, es que las Islas Canarias son «un conjunto de edificios volcánicos construidos a lo largo de 30 millones de años», y no solo eso, algunas como el caso de La Palma, con volcanes activos, aunque esta isla es, con más propiedad, un volcán habitado.

Las 3/4 partes del libro están dedicadas a las Islas Canarias, y de esa parte, 1/3 de ella está referida a la isla de La Palma, porque se trata de un volcán, con actividad constante. El tiempo geológico o el del interior del Planeta, se mide en cientos de miles o incluso millones de años. Acertadamente decía un vulcanólogo que las erupciones de esta isla, son en realidad «misma erupción», porque 100 años es presente continuo para el manto terrestre, que es el lugar de donde proceden las coladas de lava. El terrible suceso que nos ocupa desde hace dos semanas, es en realidad un proceso natural y simple.

Las Islas Canarias tienen «una larga historia, una gran variedad de materiales de emisión y de formas eruptivas» y sobre todo «una continuidad», como es el caso de La Palma. En el recuento de los autores, hay 18 erupciones en los últimos cinco siglos, siendo la más importante la del volcán de Timanfaya en Lanzarote, que emitió lava entre 1730 y 1736, con 4 cráteres alineados. De esas 18 erupciones, 20 en la actualidad, ya contando la última (2021), casi la mitad corresponde a la Isla de La Palma, o sea, 8. Se trata por tanto de un volcán activo. La zona más peligrosa de la isla, es precisamente en la que se ha producido la erupción actual, la de Cumbre Vieja, de engañoso nombre, porque en realidad es la más reciente en su formación.

Tenerife y Gran Canaria son islas muy grandes, en las que la actividad volcánica es ya lejana en el tiempo, entre 1704 y 1798 en la primera, y sin datos históricos en la segunda de ellas. Solo el Teide conserva lo que se conoce como actividad «fumaroliana». En Tenerife, en 1705, se abrieron 7 bocas eruptivas, que son hoy conocidas como el paraje de «siete fuentes».

En el archipiélago canario, según los autores, se distinguen todas las formas eruptivas posibles, que son las que están ocurriendo en La Palma, con constante apertura de «bocas», emisiones magmáticas diferentes, explosiones, fumarolas, bombas de basalto, cenizas y piroclastos. En realidad, sin en algún lugar saben de volcanes, es en Canarias, porque les va en ello la supervivencia.

La actividad volcánica está asociada con la actividad sísmica y la circulación de magma por debajo de la corteza, porque esa es la composición del manto terrestre, roca fundida por la presión y la temperatura, que circula buscando el modo de escapar. Cuando encuentra una falla, o un tubo volcánico, asciende por él debido a la gran presión existente y sale a la superficie de modo espectacular, desde la llamada zona de fusión, en la astenosfera.

Mala suerte tuvieron los habitantes de Pompeya y Herculano en 79 EC (Era Común), porque los romanos no conocían la existencia de volcanes, cuya gran etapa finalizó hace dos millones de años (Gurugú), y por supuesto, no sabían que el Vesubio era uno de ellos. Los temblores de tierra, las fumarolas, y el gran estallido, les pilló completamente por sorpresa. Las Islas Canarias se conquistaron poco antes del Descubrimiento de América. y el primer registro de actividad volcánica es de 1470, precisamente en La Palma.

Las laderas de Vesubio está hoy densamente habitadas, pese a que es considerado como uno de los volcanes más peligrosos del mundo, con la última actividad conocida en 1944, en la que se llevó por delante la aldea de San Sebastiano. Algo similar ocurre con la isla griega de Santorini, y las poblaciones Santorini e Oia, que están situadas sobre el mismo borde de un cráter volcánico, que explotó en 1500 AEC (Antes de la Era Común), o lo que es lo mismo, hace más de 3500 años, pero sin actividad posterior conocida, salvo una pequeña zona de emisión de aguas ferruginosas y calientes.

Algo parecido al Vesubio, pero sin esa magnitud, es la isla de La Palma, el volcán habitado. Afortunadamente no hay que lamentar víctimas humanas, aunque sí cuantiosos e irreparables daños materiales. No hay volcanes activos en España salvo los de las Islas Canarias. Este volcán, activo y constante desde que se tienen noticias de él, es el Vesubio español, o si se quiere, canario. El estallido definitivo, o el derrumbe completo del cono, es algo que no es descartable, y que está previsto en estudios norteamericanos, e incluso españoles.