Cumbre Vieja o el Vesubio español


La Palma, cuando todo estaba escrito

Carmen Romero, Francisco Quirantes y Eduardo Martínez de Pisón, son los autores del tomo I de la Geografía Física de España, dedicado a los volcanes (Alianza Editorial, 1986). El problema no es que todas las islas sean de origen volcánico, es que las Islas Canarias son “un conjunto de edificios volcánicos construidos a lo largo de 30 millones de años”, y no solo eso, algunas como el caso de La Palma, con volcanes activos, aunque esta isla es, con más propiedad, un volcán habitado.

Las 3/4 partes del libro están dedicadas a las Islas Canarias, y de esa parte, 1/3 de ella está referida a la isla de La Palma, porque se trata de un volcán, con actividad constante. El tiempo geológico o el del interior del Planeta, se mide en cientos de miles o incluso millones de años. Acertadamente decía un vulcanólogo que las erupciones de esta isla, son en realidad “misma erupción”, porque 100 años es presente continuo para el manto terrestre, que es el lugar de donde proceden las coladas de lava. El terrible suceso que nos ocupa desde hace dos semanas, es en realidad un proceso natural y simple.

Las Islas Canarias tienen “una larga historia, una gran variedad de materiales de emisión y de formas eruptivas” y sobre todo “una continuidad”, como es el caso de La Palma. En el recuento de los autores, hay 18 erupciones en los últimos cinco siglos, siendo la más importante la del volcán de Timanfaya en Lanzarote, que emitió lava entre 1730 y 1736, con 4 cráteres alineados. De esas 18 erupciones, 20 en la actualidad, ya contando la última (2021), casi la mitad corresponde a la Isla de La Palma, o sea, 8. Se trata por tanto de un volcán activo. La zona más peligrosa de la isla, es precisamente en la que se ha producido la erupción actual, la de Cumbre Vieja, de engañoso nombre, porque en realidad es la más reciente en su formación.

Tenerife y Gran Canaria son islas muy grandes, en las que la actividad volcánica es ya lejana en el tiempo, entre 1704 y 1798 en la primera, y sin datos históricos en la segunda de ellas. Solo el Teide conserva lo que se conoce como actividad “fumaroliana”. En Tenerife, en 1705, se abrieron 7 bocas eruptivas, que son hoy conocidas como el paraje de “siete fuentes”.

En el archipiélago canario, según los autores, se distinguen todas las formas eruptivas posibles, que son las que están ocurriendo en La Palma, con constante apertura de “bocas”, emisiones magmáticas diferentes, explosiones, fumarolas, bombas de basalto, cenizas y piroclastos. En realidad, sin en algún lugar saben de volcanes, es en Canarias, porque les va en ello la supervivencia.

La actividad volcánica está asociada con la actividad sísmica y la circulación de magma por debajo de la corteza, porque esa es la composición del manto terrestre, roca fundida por la presión y la temperatura, que circula buscando el modo de escapar. Cuando encuentra una falla, o un tubo volcánico, asciende por él debido a la gran presión existente y sale a la superficie de modo espectacular, desde la llamada zona de fusión, en la astenosfera.

Mala suerte tuvieron los habitantes de Pompeya y Herculano en 79 EC (Era Común), porque los romanos no conocían la existencia de volcanes, cuya gran etapa finalizó hace dos millones de años (Gurugú), y por supuesto, no sabían que el Vesubio era uno de ellos. Los temblores de tierra, las fumarolas, y el gran estallido, les pilló completamente por sorpresa. Las Islas Canarias se conquistaron poco antes del Descubrimiento de América. y el primer registro de actividad volcánica es de 1470, precisamente en La Palma.

Las laderas de Vesubio está hoy densamente habitadas, pese a que es considerado como uno de los volcanes más peligrosos del mundo, con la última actividad conocida en 1944, en la que se llevó por delante la aldea de San Sebastiano. Algo similar ocurre con la isla griega de Santorini, y las poblaciones Santorini e Oia, que están situadas sobre el mismo borde de un cráter volcánico, que explotó en 1500 AEC (Antes de la Era Común), o lo que es lo mismo, hace más de 3500 años, pero sin actividad posterior conocida, salvo una pequeña zona de emisión de aguas ferruginosas y calientes.

Algo parecido al Vesubio, pero sin esa magnitud, es la isla de La Palma, el volcán habitado. Afortunadamente no hay que lamentar víctimas humanas, aunque sí cuantiosos e irreparables daños materiales. No hay volcanes activos en España salvo los de las Islas Canarias. Este volcán, activo y constante desde que se tienen noticias de él, es el Vesubio español, o si se quiere, canario. El estallido definitivo, o el derrumbe completo del cono, es algo que no es descartable, y que está previsto en estudios norteamericanos, e incluso españoles.

Acostúmbrate a sufrir con paciencia las contrariedades, a escuchar en silencio lo que desagrada, a estar sosegado entre los turbulentos y a permanecer tranquilo entre el estrépito del mundo.

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