Las tertulias del Panda


    La cafeteria y bar Panda era la más antigua del centro de la ciudad, en su emplazamiento y nombre original.  Se encontraba en los bajos comerciales surgidos tras la demolición del teatro Monumental, allá por los inicios de la década de 1980. Fue un asunto escabroso donde las haya y del que nunca se sabrá toda la verdad. Fue el pistoletazo de salida para la demolición del «Modernismo melillense».

   Fue también uno de los primeros establecimientos de hostelería bajo la titularidad de una mujer.  A lo largo de estos años ha cambiado tres veces de propietario y sufrido otras tantas remuneraciones internas.  Un poco más adelante en la calle, estaba el legendario «Los Candiles«, otro local de tertulias y conspiraciones, pero desaparecido ya hace mucho, casi hasta de la memoria.

  La tertulia era la característica de la cafetería Panda. No sólo se iba a tomar café o a desayunar. La disposición de las mesas, enfrentadas las unas hacia la otras, facilitaba el ambiente para la charla, que podía versar sobre de cualquier tema. Los que íbamos allí habitualmente, comentábamos cualquier tipo de asuntos. Al ser un local pequeño se trababa conocimiento pronto, por lo que luego ya resultaba dificil permanecer en silencio, y más con Sergio, su último propietario, que interpelaba constantemente a sus clientes asiduos. Allí se iba a desyaunar, y también a charlar, compartir o debatir temas, en total orden y armonía, independientemente de la adscripción política. Los clientes del Panda procedíamos de todos los sectores económicos de la ciudad, por lo que para cualquier problema o duda, siempre había alguien que pudiera resolverla o procurar un consejo. Los propietarios y trabajadores de los negocios y establecimientos cercanos solían desayunar allí, incluidos algunos de los trabajadores más jóvenes del banco de Santander, o Mimón, el vendedor de la ONCE más próximo. Los locales del pasaje Avenida nutrían también la variopinta composición de la clientela del ya desaparecido Panda.

La siempre cambiante legislación vigente obliga a constantes actualizaciones a los propietarios de pequeños negocios. Aunque su último reforma era reciente, precisaba ya de algunas adaptaciones, pero lo que decidió su suerte fue el traslado de su último arrendatario, a un establecimiento hostelero de de mayor empaque. Pero sobre todo, persiste la maldición del Teatro Monumental. Ningún negocio, local o uso ha tenido allí continuidad. La cafetería Panda era la última de Filipinas. La guerra ya estaba perdida desde hacía mucho, pero resistían.

Esta vez no ha pasado la que otras. Lentamente fuimos capturando instantes de esas tertulias y tertulianos, para que al menos quede eso.

La ciudad de los 2000 eucaliptos


Los eucaliptales centenarios de Melilla

Concentrados en algunas zonas, principalmente en el cerro de Camellos y en la calle Mar Chica, en Melilla podrían sobrevivir unos 500 eucaliptos, de los 2000 míticos que daban por plantados en El Telegrama del Rif, el 11 de enero de 1923. El resto está diseminados por distintas calles y barrios, como por ejemplo en las laderas del monte de Mª Cristina, el parque de Altos de la Vía, la plaza de Daoíz y Velarde, la Hípica, riberas del río de Oro, y arroyos como el Mezquita y el de Alfonso XII, frontera de Beni Enzar, y carretera perimetral. Su presencia se extiende por toda la ciudad en mayor o menor medida.

¿Hubo alguna vez 2000 eucaliptos? ¿Hay algún eucalipto centenario en Melilla? Si es por altura y dimensiones, los que probablemente se acerquen al siglo puede ser los situados en los márgenes del río de Oro, aunque los próximos a la mezquita de Altos del Real, o incluso los de la frontera de Beni Enzar son realmente colosales. La misma noticia que informaba de la existencia de 2000 eucaliptos en la ciudad, avisaba de que en fechas próximas se añadirían otros tantos, hasta alcanzar la cifra de 4000. Una cifra enorme que debió quedar en una declaración de intenciones. El hecho es que no volvieron a aparecer más noticias sobre los eucaliptos, y que el máximo desarrollo urbano de esta especie arbórea, se produjo en la década de 1970. La mayor parte de los eucaliptos que vemos pueden tener entre 50 y 60 años.

El eucalipto es un árbol de crecimiento rápido. Si se le riega, abona y atiende bien, puedo alcanzar los 30 metros de altura en un espacio de 20 años. A partir de aquí el crecimiento se ralentiza y se ensancha el tronco. Es un árbol que necesita mucha agua, por eso se desarrolla muy bien en las riberas de ríos y arroyos. La contrapartida es que elimina cualquie otra clase de vegetación en su entorno. Como norma no deben plantarse en lugares en donde llueva poco. También necesitan mucho espacio para crecer con normalidad.

¿Qué ocurrió con los 2000 eucaliptos? Fueron plantados por sus propiedades medicinales y efectos benéficos para la respiración, en una ciudad húmeda y azotada por enfermedades pulmonares en el pasado. La extensión de la ciudad hacia el campo exterior y la necesaria explanación del terreno, debieron tener como consecuencia la tala de la mayor parte de esa legendaria cifra. Luego pasó de ser una especie apreciada, a ser considerada como invasora e inició su inexorable declive y lenta desaparición. Todavía están presentes en casi toda la ciudad, pero en las últimas década se han perdido un centenar de ejemplares. En los terrenos del antiguo hospital militar, hubo una tala completa de eucalitos y de ficus.

  Urge catalogar, preservar y cuantificar el arbolado de Melilla.

En la memoria de Carlota O’Neill


Tiempo de mareas

Una placa colocada en una casa de Pamplona en la calle Compañía, sabe Dios porqué ayuntamiento y en qué momento, hizo que la poeta y escritora Fátima Frutos reparara en un nombre sacado del olvido (En esta casa nació el aviador Virgilio Leret). Buscando ese nombre llegó hasta Carlota O`Neill y desde ella, hasta Melilla, una ciudad a la que califica como «altamente inspiradora». Y esto es cierto, pero los melillenses nativos o los de paso, no suelen tener conciencia de la gran cantidad de escritores/as, poetas, de relevancia nacional, que tienen a nuestra ciudad como fuente de inspiración para una parte de su obra. Sin Melilla hay muchas cosas que no se explican en España.

Una de esas escritoras, las del exilio, quizá de las más relevantes, Carlota O´Neill, escribe la parte más importante de su obra, o bien en Melilla, o totalmente relacionada con la ciudad. Son tres obras: Una mujer en la guerra de España, Romanza de las rejas y Los muertos también hablan, que reeditara y publicara su hija Carlota Leret en 2004, en la colección Oberón del grupo Anaya. La presentación de la obra tuvo como lugares significados a Madrid y Melilla.

Fátima Frutos, además de poeta, escritora y autora teatral, es investigadora. En estos momentos prepara su tesis doctoral sobre Carlota O´Neill, contextualizándola con otras escritoras del exilio y de la resistencia frente al fascismo como Ilse Weber, una escritora judía muerta en Auschwitz en 1944. Según cuenta Fátima Frutos: «en Alemania existe un gran interés en las escritoras contemporáneas españolas, pero tienen como máximo referente a Carmen Laforet. Tras presentar en Friburgo sus trabajos preliminares sobre Carlota y su equiparación con Hannah Arendt, obtuvo un notable éxito, tanto por la posible ubicación de la escritora española, como por dar a conocer nuevos nombres en la resistencia intelectual frente a los totalitarismos.

Para Melilla es también una suerte notable que Fátima Frutos se haya fijado en Carlota O´Neill, porque su relación con la ciudad es indisoluble, como la de Fernando Arrabal. No solo está ella en esta tarea sobre el rescate y estudio de la autora exiliada española, están otras importantes autoras como Rosana Murias, Rocío González Naranjo y Raquel Osborne, tienen también obras dedicadas a ella. «Es por este motivo, dice Fátima Frutos, por el Melilla podría ser un centro de conferencias o diálogos sobre esta autora, o inaugurar unas jornadas sobre su vida y obra».

¿Qué tres requisitos debe integrar una autora para ser un referente de memoria? se pregunta la socióloga donostiarra. «Debe reunir poesía, teatro y la intención memorialista». Por eso une a Ilse Weber con Carlota O´Neill, de la que anticipa «su gran proyección de futuro» y que Melilla no debería perderse. En otoño del próximo año (2025) presentará una obra teatral dedicada a Carlota, que ha sido titulada como Tiempo de Mareas, y que transcurre integramente en el viaje de barco que la lleva al exilio y a la libertad.

Escritoras frente al totalitarismo

Según Hannah Arendt, cuya obra constituye una de las columnas del pensamiento político europeo, no es posible disociar el totalitarismo nazi del estalinista. Son categorías absolutas y por tanto equiparables. Por ello, desde el Alminar, y aprovechando los requisitos especificados por Fátima Frutos, traemos a colación a dos grandes nombres de la resistencia frente al totalitarismo de Stalin: Anna Larina (esposa de Bujarin) y Anna Ajmátova. Salvo Ilse Weber, todas estas autoras sobrevivieron a la persecución, y no vieron publicadas sus obras hasta las desapariciones de las dictaduras franquista y soviética.

Fátima Frutos es un escritora polifacética muy premiada, que cuenta con varias obras, algunas de ellas muy sobresalientes, como Andrómeda Encadenada y La selva bajo mi piel, ambientada en la guerrilla salvadoreña y el asesinato de Ignacio Ellacuría, por fuerzas paramilitares.

Nota:https://www.fatimafrutos.com/

La oscuridad de las clarisas herejes


Excommunicationem latae sententiae

Hace no mucho, la excomunión suponía la muerte civil, y en otras ocasiones también la física, tras ser sometido «a la relajación por el brazo secular», lo que comúnmente es conocido como la hoguera. Las clarisas han incurrido en un delito contra la unidad de la iglesia, y han promovido rebelión contra el ordinario (obispo) y contra el Papa Francisco I, al que han calificado de hereje, las más común de las descalificaciones contra el papado de Begoglio. Sin embargo, es casi normativamente imposible que un Papa pueda ser hereje, del mismo modo que un juez no puede firmar una sentencia ilegal. Se puede errar siendo Papa, y prevaricar siendo juez, pero la herejía y la ilegalidad son categorías imposibles en estas dos autoridades.

Las clarisas herejes están perseverando en su error, y con manifiesta contumacia y escándalo público. Sin embargo, para ser cismático hay que triunfar como Lutero, en caso contrario se acaba en la categoría de rebelde, como el diablo, o en vulgar herejía. No habiendo hecho apostasía de la fe, ni promoviendo una nueva iglesia, quedan solo en rebelión sin fin aparente, salvo la del 10º mandamiento; la de codiciar bienes ajenos, los de la Iglesia, de los que solo disponen en usufructo.

Al calificar al Papa como hereje, negando su autoridad, así como la del Ordinario, han incurrido automáticamente en herejía, lo que además de la excomunión, le supondrá la pérdida del estado clerical, con la obligada salida del convento que ya no les pertenece. En el pasado, obispos, cardenales y clérigos disponían de bienes propios y ajenos, con gran conmoción social, por lo que todo se fue regulando con el Código de Derecho Canónico, que es la constitución y legislación de la Iglesia. Incluso podrían recibir varias penas de excomunión, que ellas califican como caricaturas. No les parecerá lo mismo cuando estén frente a las llamas del infierno, o sentadas extra muros de la Iglesia, a la que pertenecían hasta hace poco.

En todo este viaje relámpago, lo que ha quedado claro, es la manifiesta inconsistencia de las clarisas, arrimadas a unos personajes estrambóticos, de la autoproclamada como Pía Unión de San Pablo Apostol, esta sí caricatura de la muy solvente Fraternidad de San Pío X, del arzobispo francés Marcele lefebvre, que sí se enfrentó al Papa y al Vaticano, pero con una sólida doctrina y acción, que obligó a la propia Santa Seda a dar marcha atrás en su decreto de excomunión sobre el arzobispo Lefebvre. Sería el propio Benedicto XVI, quien pusiese fin al cisma francés, reconociendo y autorizando la fraternidad lefebvrista.

Ansiosos de cismas y rebeliones en el seno de la Iglesia, muchos ojos y oídos se volvieron hacia las clarisas de Belorado (Burgos), atisbando una oportunidad de discordia, que a la luz de los focos mediáticos, se ha disuelto como el vampiro frente al clarear del día. Aquí hay poca gloria, y mucha zozobra, sin justificar a una Iglesia que no suele prestar demasiada atención a las monjas y mujeres en estado clerical; a las que considera como de segunda categoría, pero que le resuelven una parte fundamental de lo que suele denominarse como «obra social de la iglesia».

Es una Iglesia con bienes extraordinarios, pero muy manirrota, asolada por escándalos financieros, como la quiebra técnica de la Diócesis de Almería y otros de mayor y mundial calado. No sabemos si la Iglesia paga sueldos y cotizaciones sociales a sus trabajadoras religiosas, que también lo son. La raíz de la desafección puede tener más de una causa.

Desafiar a la Iglesia no es tarea fácil, vencerla está al alcance de muy pocos. Estremece la lista de herejías y cismas a los que ha apisonado la Iglesia. Aquí hemos mencionado a dos vencedores, Lutero y Lefebvre. Fuera de sus muros hay frío y viento, igual que le ocurre a los que no militan en los partidos políticos dominantes. Nada les espera fuera y serán expulsadas del covento. Las cuentas canceladas y la propiedad de los inmuebles inmovilizada. Serán vencidas por el hambre y la sed. Su último comunicado es caótico, parece redactado por cualquier demonio, el mismo Asmodeo. El diablo se adentró en el convento por las redes, en donde miradas curiosas e inocentes quedaron deslumbrados por el aparente brillo de fuera.

«El covento es para la que lo trabaja«, es una expresión correcta, pero la propiedad intelectual es de Marx y no de San Mateo. Pero recuerden siempre: Y no nos dejes caer en la tentación ( et ne nos inducas in tentationem).

Nota:https://fsspx.es/es

El renacer del Mercado Medieval


    El renacido mercado medieval llegado a Melilla en 2005, ahora bajo el nombre de Mercado Renacentista, ha reconectado con aquella primigenia fiesta de hace casi 20 años, a la que El Alminar no ha faltado ninguno. Se ha visto mucha gente, de todas las comunidades melillenses,  acudir a este evento, que es casi la puerta del verano en la ciudad.  En los días finales de junio todavía está en Melilla casi toda su población y eso se nota en la gran afluencia de público a la ciudad vieja.

  Resulta un acierto la reproducción de las diferentes poblaciones que componían las ciudades medievales españolas, y es un aspecto que habrá que definir más en los próximos años, de seguir celebrándose esta actividad.

El Mercado Renacentista ha renacido en 2024, después de un quinquenio de suspensión, y la impresión que se obtenía era la de volver casi al punto de inicio, con ilusiones recuperadas, pese a esta larga suspensión,  debida de modo equitativo a la pandemia y a la desidia, que ya había empezado a devorar el mercado en los años anteriores a 2019. En ese último año ya todo lucía muy desangelado,  con un cambio de gobierno inminente.

  Estos mercados, bajo diferentes denominaciones,  recorren la mayor parte de las capitales españolas y ciudades grandes. La gran diferencia del mercado melillense, es que cuenta con la presencia activa de todas las comunidades poblacionales que integraban el medievalismo hispano. Es pues una mezcla de culturas y no de religiones.  Es el aspecto al que debe dársele continuidad, corrigiendo algún error, como el de zona indio-gitano (gitano-hindú), y la de barrio por zona.

La presencia de población en la habitualmente vaciada ciudad vieja,  la roca fundacional de Melilla, es un objetivo que debe estar entre los prioritarios de la ciudad.  Hay demasiado abandono acumulado en la última década.  Esperemos que las imágenes del Renacimiento signifiquen lo mismo para esta parte de la ciudad,  núcleo común de todas las comunidades melillenses.

   Es tiempo de Orcos,  y ellos y su tienda han sido las estrellas del regreso del mercado medieval. A lo largo de todos estos años hemos dado cuenta de muchos y diversos aspectos de este primer evento veraniego. Hemos sido testigos de su pasado esplendor y de su lenta decadencia, en la que también influyó la crisis de 2008. Esperemos que este se el primer paso hacia un nuevo futuro.

El terror climático


Guelaya, Juan Bordera y el futuro del clima

   El tiempo de las noticias.  Las noticias del tiempo. El tiempo en las noticias. Todo es el tiempo. Existe un abuso informativo de las noticias de la climatología. Los desórdenes climáticos existen, son algo evidente y que percibimos todos, pero a partir de aquí entra la ideología. ¿Cambio climático, calentamiento global, actividad humana o negación del principio máximo? Escoger entre una de esas denominaciones nos situará en esferas progresistas o de ultraderecha. Porque la divulgación de parámetros, conceptos, o la misma creencia en el cambio climático es también una acto político, porque estas definiciones han pasado a la esfera de la política.

Lo mejor de la charla de Juan Bordera, llevada a cabo por Guelaya en la Asociación de Estudios Melillenses, fue la posibilidad de acceder a las fuentes originales, al IPCC (https://www.ipcc.ch/) o Grupo Internacional de Expertos en el Cambio Climático, que es un organismo de Naciones Unidas (UN). La realidad es que todo es cierto. El calentamiento global como consecuencia de la actividad humana está iniciando un cambio climático, que ya es irreversible, pero que se puede desacelerar en alguna medida, o eso nos dicen. Las Cumbres Mundiales sobre el Clima se hacen sobre la fundamentación de estos análisis de los grupos de trabajo sobre el clima. Quien quiera y pueda tiene completo acceso a estos informes, y puede contribuir a ellos de modo directos, divulgando sus contendidos, bien en nuevos trabajos, en artículos divulgativos, o de otros diversos modos. Algo distinto es que gobiernos, partidos políticos, o acuerdos entre países, acepten las medidas propuestas, que en general se fundamentan sobre la limitación de la extracción y consumo de combustibles fósiles, alternativas al modelo económico del crecimiento, y búsqueda de energías y alternativas «renovables», que a su vez hay que renovar también. Las baterías renovables, aunque ofrezcan una mayor vida util, también precisan de cambios, y las materias primas alternativas, como el litio, son aún más difíciles de extraer que las fósiles; y su disponibilidad es aun más limitada.

Si alguien tiene alguna idea para un posible cambio del modelo económico, que no implique la desaparición del trabajo humano en los sectores económicos, tiene caminos para hacer sus propuestas, porque si algo queda ya claro, es que no se puede seguir contaminando el mundo, el planeta, a este ritmo, y que el frenazo económico puede venir desde arriba. Un modelo de decrecimiento forzado, llevaría a un aumento de las desigualdades.

En cualquier caso, la discrepancia está en el ritmo del cambio climático, del calentamiento global y de las posibles consecuencias. Nada va a ocurrir de un modo inmediato. Tampoco se sabe si las consecuencias serían temporales, o permanentes, sobre si estamos en el inicio del ciclo de calentamiento (8.000 años), o en la fase intermedia. Desde la conferencia del pasado viernes 7 de junio, ya hemos leído varios articulos sobre la desaceleración de la corriente AMOC, la corriente marina atlántica que intercambia calor, oxígeno y nutrientes en el océano Atlántico, y que es uno de los nueve parámetros de «la salud» climática planetaria que han consensuado los científicos, y que desconocémos qué es, cómo se evalua, cómo se determina y cuál es su constante de aceleración o desaceleración.

Introducir estos conceptos científicos en el debate cotidiano es lo que definimos como terror climático, porque no está en nuestras manos hacer nada con eso. Esto solo genera estrés climático, como antes se provocó un estrés pandémico. Ya hablan del año 2030, pero también podría ser el 2050 o el 2100. ¿Cómo se impide la desaceleración de la corriente AMOC, sea cual sea su constante, y cuales serían las consecuencias?

Sobrecargar y dejar en manos del ciudadano comun, sea del país que sea, todas las consecuencia del cambio climático, de la contaminación, de la reducción y separación de residuos, es un exceso y un error. El modelo económico mundial se decide en las reuniones de Davos, y las acciones sobre el clima se deciden en las cumbres climáticas, y también en el Parlamento Europeo que acabamos de votar. Para eso están los partidos políticos y sobre ellos se puede actuar e influir, aunque son muy reacios.

Esta es la labor de Guelaya-Ecologistas en Acción, que ante la magnitud e insondabilidad del futuro, actúa en el presente y sobre el territorio propio. Plantación de árboles, concienciación sobre la reducción de residuos y su reducción, lucha contra la contaminación urbana, aumento y conservación de verdaderas zonas verdes, y también formación ambiental, que viene realizado desde 1984, cuando surgiera como Colectivo de Eduación Ambiental, en la Escuela Universitaria de Magisterio, embrión también de la Universidad de Granada en Melilla. Son ya 40 años de historia, muchos hitos alcanzados y una implicación total en el territorio melillense.

¿Para cuando la Medalla de Oro de Melilla para el Grupo Ecologista Guelaya? Esta distinción ya la tiene la Asociación de Estudios Melillenses, en donde se desarrolló la charla. Juan Bordera es diputado del Parlamento Autonómico de Valencia.

Los recuerdos del editor del Melilla Hoy


Hace un año, con ocasión del 12º aniversario, empezamos a escribir sobre «las deudas del Alminar» con respecto a cosas, acontecimientos y personas sobre las que no habíamos escrito nada. Y una de ellas era el Melilla Hoy y su significado en la historia de la ciudad. El problema es que vivimos en un mundo de antagonismos, de filias y de fobias, lo que convierte en un ejercicio arriesgado, el simple hecho de expresar opiniones, o incluso elaborarlas. La generalidad de los debates actuales está asentado sobre los argumentarios. Son muy pocas personas las que tienen o reconocen tener amistades, o conocimientos entre las diversas facciones en litigio. Sin embargo, por debajo y sin luz pública, las relaciones son más habituales de los que luego se reconocen abiertamente.

Conocemos al editor Enrique Bohórquez desde su llegada a la ciudad allá por el año 1985, cuando ante la ausencia de prensa fundó en compañía de Ayú Lalchandani, el Melilla Hoy, que en sus primeros años era afín o cercano a los socialistas, o al menos eso creía toda la derecha melillense, que entonces era mucha y muy beligerante. De hecho, fue el único medio que en 1986 recibió con esperanza al delegado Manuel Céspedes, al que se calificó como «el pacificador», pero esto nadie lo recuerda, o ni siquiera lo sabe; bien porque no se quiere, o por desconocimiento. Este simple dato avala la enorme importancia de la existencia de prensa libre, en el formato que sea, y de la pervivencia de las hemerotecas, debidamente conservadas, y en total acceso público, para que no nos hinchen de memoria sesgada.

La situación actual es de condiciones de libertad muy estrechas, de prensa y medios de tendencia, y en la que muchos sucesos y opiniones simplemente se evaporan. Esto empezó allá por el año 2010, y motivó la aparición del Alminar, para poder escribir sobre acontecimientos que no aparecían en ningún otro lugar y opiniones ya difícilmente publicables, que ponían en riesgo las líneas editoriales. En el primer año de existencia de este blog (2011), surgió la aventura de El Vigía, de Juan José Medina, al que no se podía nombrar, y que fue el gran antagonista de todo poder posible (El Telegrama, TVM, El Faro), solo que la suya era ya la aventura final, en términos de comunicación.

Recuerdos y portadas del quinquenio envenenado

La presentación del 2º tomo (1999-2004), al que hemos calificado como el quinquenio envenenado, fue en delicado equilibrio de presencias y ausencias. Es la etapa que convulsionó la ciudad y en la que crearon unas turbulencias que todavía se dejan sentir, porque en Melilla no existen evoluciones personales o políticas. Aquí se producen tornados y terremotos políticos. En esos 5 años hubo 4 presidentes, dos mociones de censura y la intervención del Partido Socialista por parte de Ferraz, con la expulsión de su ejecutiva. Pero sobre todo, llegó la catástrofe del GIL, o lo que es lo mismo, la camorra pura y dura. El gobierno del Estado, presidido por Jose Mª Aznar, tuvo que retirar a Melilla las competencias de urbanismo, porque la madre del cordero en nuestra ciudad es el suelo, y de «aquellas corrupciones las presentes«. La cuestión es que todavía no se puede hablar de todo eso, incluso si eres Bohorquez, o Ignacio Velázquez, que también estaba presente. Y si ellos no pueden, en El Alminar tampoco, aunque sí marcamos la zona, como en Bomber Command, con bengalas de colores.

Sobre este segundo tomo escribiremos algo que se dijo en la tertulia, que el título escogido restringe el ámbito que pretende abarcar la publicación, de la que se echa de menos algo más, o bastante, edición. Una pequeña introducción sobre la década seleccionada la convertiría en un producto más sólido, También un pequeño comentario sobre las noticias y portadas seleccionadas. Algunas solo tienen sentido para los que vivimos aquellos acontecimientos, y que por tanto sabemos contextualizarlos. En Melilla nadie es capaz de resistir su propia hemeroteca, por eso urge digitalizarla, antes de que desaparezcan o la quemen como la gran biblioteca de Alejandría o la abadía del Nombre de la Rosa. Y cuando escribimos nadie es nadie.

El Poder político es insaciable con el halago, y totalmente alérgico a las críticas. El que es un santo para unos es el mismísimo diablo para otros. El culto a la personalidad se sigue exigiendo como si fuese un tributo. Por eso, en instantes complicados hemos recibido el apoyo decidido del editor del Melilla Hoy. Pese a las diferencias vitales e ideológicas, hemos mantenido la amistad y afecto de los primeros años. Por eso no dudé en acudir a la presentación de este segundo tomo, realizada de modo personal. A quien no le parezca bien es problema suyo, no nuestro. Hemos visto demasiado, y en nuestra querida ciudad nada es lo que aparenta ser o pretende, en el ámbito del escaparate público.