Madre Manuela Cataño Flores


                               Las religiosas  esclavas de La Inmaculada Niña     

                          Enrique Delgado

          María Manuela Felipa Dolores de Jesús María Cataño Flores, nació en la ciudad de México el 26 de mayo de 1871. Era hija de un matrimonio acomodado, el formado por Miguel Desiderio Cataño Pérez y María Guadalupe Flores Sánchez. Tuve otros tres hermanos: Concepción Ruperta Sixta, Wenceslao Carlos Miguel de Jesús, y Juan.

      Es un nombre propio muy importante, pues Rosario de la Pureza Cataño Flores murió en Melilla un 7 de octubre de 1948, contando 77 años de edad, como Superiora General de las Esclavas de la Inmaculada Niña, más conocidas como Divina Infantita. Es la personalidad religiosa de más alta categoría enterrada en nuestra ciudad. En la ciudad figura enterrada y registrada con el nombre religioso de Rosario, aunque también se puede ver escrito su nombre como María de la Pureza.

          Rosario era también el nombre de la Madre fundadora,  María Rosario Arrevillaga, a quién sucedió en 1925 como Superiora General, tras su fallecimiento en 1925, a los 65 años, por el contagio de la viruela negra. Su nombre religioso fue el de Rosario de la Pureza.  Se sabe que era tenida en la más alta de las estimas por la Fundadora, conocida también como Madre Infantita, pues dijo de ella que: “Mi hijita Pureza, jamás me dio el mínimo disgusto”.

           La Madre Rosario Arrevillaga nacida en 1860, pertenecía a una familia de la alta clase mexicana, y será quién plasmará, tras una serie de visiones y premoniciones , una congregación,  dedicada al culto a la “Inmaculada niña”, junto con el sacerdote almeriense Federico Salvador Ramón, un 23 de febrero de 1901, siendo ella la 1ª Superiora General de una novísima congregación, que tuvo que pasar bastantes trabas en el Vaticano para su autorización. Como tal fue aceptada en 1963, por el Papa Pablo VI.

         La irradación de la nueva congregación se llevará a cabo en Ciudad de México, en donde se crea la primera residencia, y en Almería, desde donde se extenderá a Melilla (1921), Granada y Málaga. Se integrarán en la nueva Congregación tanto mujeres de la alta sociedad mexicana, como Angelina de Sort de Hebro Mar, como otras de condición social baja, como Manuela García Barreto, que profesará con el nombre de Madre Nacimiento. Fue empleada en el servicio de la familia Arevillaga, y finalmente una hermana más, junto a la Madre Fundadora. Los viajes de México a España serán constantes desde ese 1906, siendo la Madre Nacimiento la primera en llegar a nuestro país. La Madre Nacimiento se estableció entre Granada y Almería.

                                 El vínculo mexicano de La Divina Infantita

          Tras ser nombrada como Superiora General, la madre Rosario de La Pureza, viajará mucho a Melilla, pues tenía especial interés en la extensión de la congregación en África. En su momento tuvieron una residencia en Alhucemas y actualmente solo mantienen la de Nador. Los viajes en aquella época se hacían por mar y la navegación era dura, sobre todo para personas de edad. Son varias las hermanas mexicanas que no solo se establecieron en nuestra ciudad, sino que también están aquí enterradas. La Madre Nacimiento, mano derecha de la fundadora, era una mujer de condición humilde y grandes capacidades para el trabajo. Estaba aquejada de graves dolencias, y falleció en Melilla un 17 de diciembre de 1938, a los dos años de su llegada desde la ciudad de Almería, de donde escapó huyendo de la persecución religiosa, desatada tras el Golpe de Estado del general rebelde Franco. Silencio, observancia regular y sacrificio, eran sus principales reglas. Al fallecer contaba con 52 años.  Todas las principales mujeres que arroparon a la Madre Rosario Arrevillaga, ingresaron en la Congregación entre 1903 y 1907.

          En uno de sus viajes transatlánticos, la Superiora General Manuela Cataño Flores, que destacaba por su profundísima dulzura y humildad, capacidades con las que conseguía quebrar cualquier resistencia, como la del Arzobispo de Granada, al establecimiento en su diócesis de tan singular fundación, y estando en nuestra ciudad, se sintió enferma y falleció de modo repentino. Pese a estar aquejada de graves dolencias y lo avanzado de su edad, nunca renunció a uno de sus viajes. A su fallecimiento, se congregaron en la ciudad las más importantes personalidades religiosas del momento.

         En Melilla se quedó otra madre mexicana, Consolación Orona, que probablemente vino en aquel viaje con la Madre Superiora General. Al fallecer la madre Cataño, se quedó en la ciudad, falleciendo en 2008, a la edad de 105 años. Toda una vida guardando el eterno reposo de la Madre Manuela Cataño.

          En las religiosas esclavas de la Inmaculada Niña, no hay culto a la personalidad. Este es el motivo por el que no destacan a una madre o hermana por encima de otra, sea cual sea su cargo en la Congregación. En la festividad de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos, es bueno rescatar estos nombres, hace ya tiempo olvidados.

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10 Respuestas a “Madre Manuela Cataño Flores

  1. Hospitalario, hoy hemos desayunado con este trabajo de investigación que tantos datos históricos nuevos aporta. Hasta la fecha de hoy, no se había escrito nada en relación con este tema. En su día, me sorprendí al ver que una noticia de tanta trascendencia no mereciera ningún comentario en la prensa de la época, tan sólo la esquela mortuoria.
    He visitado cientos de veces el cementerio de Melilla, y hace cerca de año y medio descubrí la lápida que aportas, al parecer renovada. Me llamó la atención el epitafio “Murió ccomo esclava, para vivir como reina”.
    Ahora he podido conocer la totalidad de la historia. Quién fue, y de dónde era. Mujeres de Melilla que no aparecen en los libros de historia, y a las que nuca historiador alguno mencionó. A partir de ahora, sabemos que es la personalidad de más rango religioso en el cementerio de Melilla. ¡Gracias a tí!

  2. Esta historia me fue contada en 2007 por la madre Manuela Amaro (qepd), entonces Superiora de la Congregación en Melilla, así como otras. Un día me dijo: “Si un día puedes, escribe todo esto”. Su reciente fallecimiento reactivó en mí la necesidad de buscar nuevos datos, que hasta la fecha no había encontrado. Este es el punto de inflexión que ha dado origen a este articulo.
    Ahora sí lo voy a contar todo, incluso la historia de quienes intentaron dejar a la Congregación em la miseria. La madre Manuela Amaro también se refería a eso con su ruego.
    Antes de todo debía poner nombre y apellidos a la Madre Superiora General Rosario de la Pureza Cataño Flores. Eso ya está hecho y ya nunca más será olvidada.

  3. Hospitalario, a partir de ahora será conocida, gracias a tí. Madre Manuela descansa en paz. Confió en tí.

  4. Gracias Imparcial. En México DF., existe un colegio con el nombre de Manuela Cataño. Solo estaba olvidada aquí.

  5. Hospitalario, aquí te dejo algunos datos relacionados con los antecedentes de las Religiosas de la Divina Infantita en nuestra ciudad.
    23.12.1921.- El canónigo de Guadix solicita fundar en Melilla un centro para los huérfanos del Ejército, en la reciente campaña.
    2.10.1922.- De nuevo reitera su escrito ante la Junta de Arbitrios el canónigo de Guadix, solicitando poder fundar un centro para los niños huérfanos.
    6.01.1922.- El canónigo de Guadix, Don Salvador Ramón, proyecta establecer un asilo en Melilla.
    Notas que en su día tomé, y que pueden servirte para profundizar en el tema.
    El Padre Fundador aparece empadronado en la calle Álvaro de Bazán, en la casa que ocuparon desde la llegada a Melilla, calle que al construir las viviendas en la parte central quedó desdoblada en dos. Álvaro de Bazán, y Comandante Aviador García Morato.

  6. Religiosas esclavas. Así en la muerte como en la vida. Siendo esclava no es de extrañar que permanezca en el olvido, nunca los príncipes tuvieron a bien reconocer a sus esclavos.
    Haces muy bien, Hospitalario, recordando lo que merece ser recordado.

  7. El nombre ya tiene rostro. Las búsquedas se abren. Hemos atravesado el silencio del tiempo.

  8. Bello rostro el de madre Manuela Cataño Flores.

  9. Os protege y ampara. La habéis sacado del olvido desde El Alminar. No había oído nunca su nombre. Era hermosa de alma y de cuerpo. Ningún camino es fácil, pero cuando se decide caminar “cuesta arriba”, entonces la dificultad se multiplica.
    Las victorias que habéis obtenido, ya las envidian todos. Ahora, ellos habrían querido ocupar vuestro lugar, el de defensores de la verdad. Sin embargo no estuvieron ahí, y cada uno ocupó el lugar que quiso.

  10. Juan, mi única victoria es haber conocido a Xto. pobre y crucificado. Y dedicar tiempo a leer y a aprender. Aún así, muchas gracias por tu hermoso comentario.

Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

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