Archivo diario: 24 noviembre, 2016

Melilla incumple la Ley de Memoria Histórica


                          El Monumento al Alzamiento Nacional en Melilla

     La Ley de Memoria Histórica fue promulgada el 26 de diciembre de 2007. Desde entonces, y de modo deliberado, el Gobierno de Melilla la incumple . Cualquier gobierno, tras la entrada en vigor de la Ley, al día siguiente de su publicación en el Boletín Oficial del Estado, hubiese elaborado un catálogo de monumentos, denominaciones del callejero, placas y símbolos de enaltecimiento de la Dictadura, y hubiese procedido a su retirada, para lo cual hubiese podido solicitar las correspondientes subvenciones. No lo han hecho porque no han querido, y han preferido esconderse tras los eufemismo y mentiras con las que han recubierto los monumentos franquistas.

          El artículo 15 de la LMH, establece la obligación de elaborar un catálogo de monumentos y símbolos para proceder a su retirada. Esto lo deberían haber hecho en los primeros meses de 2008. Son pues ya 89 años de manifiesto incumplimiento. Para conservar los monumentos, símbolos, denominaciones y títulos de enaltecimiento del dictador Franco, han contando con un nutrido grupo de franquistas nostálgicos, y de intelectuales orgánicos, que les han hecho creer que el monumento de Franco no era al dictador, sino al comandante (como si hubiese diferencia), y que el mamotreto de la avenida era solo un resto una alegoría faunística de Enrique Nieto, por la presencia del león y del águila. Son puros y duros monumentos franquistas, de enaltecimiento del dictador y de su obra.  Con la publicación ayer del texto de acuerdo del Ayuntamiento de Melilla sobre los motivos para erigir la estatua de Franco, y con la publicación del acuerdo de 1940 para edificar el monumento al Alzamiento Nacional, sito en la plaza Héroes de España, denominación que también tendrán que cambiar; ya no les queda ninguna coartada más, para seguir manteniendo los monumentos de la dictadura franquista en la calle.

              Colectivo Ciudadano para la Supresión de los Símbolos Franquistas

      El COCISSFRA fue un movimiento ciudadano, integrado por asociaciones culturales, sindicatos y partidos políticos, creado en 1999 para señalar y denunciar la abundantísima simbología franquista existente en la ciudad. Melilla fue la primera ciudad de España en pintar la estatua de Franco de color malva. A esa primera acción siguió la del Ferrol, en donde pintaron la estatua del dictador de rosa, y Madrid, en donde se pintó de color rojo. Los integrantes del Cocissfra fueron perseguidos y denunciados por el ya presidente Imbroda y su primer equipo de gobierno.

      La denuncia interpuesta por el abogado madrileño Eduardo Ranz, enlaza con la lucha pasada del movimiento contra los símbolos franquistas, y disuelve la aceptación tácita como mal irremediable, cuando no de aquiescencia, que se había instalado en Melilla, con respecto a los símbolos franquistas.

      Nota:http://www.foroporlamemoria.info/noticias/2004/cocisfra_08092004.htm; http://www.foroporlamemoria.info/2016/11/la-justicia-obliga-a-melilla-a-mover-ficha-contra-sus-numerosos-simbolos-franquistas/

El perro abandonado


         En la distancia solo se percibía un punto negro, que de vez en cuando se movía. Parecía una bolsa o incluso un trapo. La suave brisa de la mañana parecía explicar ese movimiento.El pie de la muralla del antigua cuartel de Infantería de Melilla y más tarde de Regulares, no es un lugar accesible para nadie. Todo está cercado y abandonado desde hace más de una década. Nada ni nadie puede subir hasta ahí.

             Ya más cerca, el movimiento parecía cobrar forma. Era la cabeza de un perro abandonado y deprimido, metido en un lugar de la que difícilmente podrá salir, ni siquiera para alimentarse. Estaba tumbado, recibiendo el calor del Sol en las primeras horas de la mañana, que parecía reconfortarle en su desoladora soledad. En otros tiempos, y eso fue lo primero que pasó por mi cabeza, hubiese llamado a Maria Orlinda, la eterna defensora de los animales abandonados, que se desgastó en un inútil batalla contra las personas que abandona animales y que no son multadas por ello; y contra la rigidez de la maquinaria administrativa de Melilla, que la engañó mil y una veces, sobre todo en la última década, de la que abominaba sin ningún tapujo.

                   La misma administración que tala un árbol, con lo bello que resulta tener árboles de copas centenarias, es la que una y otra vez iba trasladando el refugio de animales, y negándole de modo cicatero las subvenciones.  Tener un refugio de animales abandonados, no es algo que haga brillar a nuestra clase política gobernante.  Allí no se pueden hacer fotos, porque los perros ladran constantemente y no suele oler bien. Son lugares incómodos, porque muestran las miserias humanas, la del abandono de las mascotas, la del sufrimiento gratuito de los animales. Es preferible cortar cintas de inaugración en cualquier otro lugar, o en el mismo.

          Quien no tienen perros, ni gatos, no puede abandonarlos. Tampoco llevarlos a hacer sus necesidades sobre los jardines o sobre las aceras. Esta culpa, esta falta de civismo, recae íntegramente sobre quienes abarrotan las tiendas de mascotas en navidades, o en cualquier otro periodo festivo y de gran consumo. Son muy bonitas las fotografías y vídeos de mascotas, pero la otra cara de la moneda es esta.