Todo cabe en Europa


El escaño en Europa dentro de la circunscripción de España se alcanza con unos 500.000 votos. Eso permite la visibilidad y es el Rubicón o Paso del Mar Rojo para una cantidad considerable de pequeños partidos. En las elecciones europeas de 2014 VOX no consiguió ningún diputado pese a obtener 250.000 votos. Los dos grandes partidos (PSOE y PP) suelen repartirse la mitad de la baraja electoral, con el 50% de los votos emitidos y la mitad de los escaños europeos. El último vencedor es el Partidos Socialista en la convocatoria de 2019, con más de 7 millones de votos y 20 escaños. Aunque dicen que no son elecciones extrapolables, la realidad dice que se extrapolan y mucho, y que importan ganar cualquier convocatoria electoral, sea de lo que sea.

Las presentes elecciones europeas se van analizar como un refrendo o rechazo de las últimas acciones del «gobierno de progreso», que tomó posesión hace apenas un año. En el otro lado, la derecha, abanderada por el Partido Popular evaluará el liderazgo de Feijóo y de su política de desgaste del gobierno. En apenas un año, que parecen 10, Pedro Sánchez llega a las elecciones europeas en la agitación social y política más complicada de la última década, aunque pudiera ser solo mediática. No sabemos si el ruido y el estruendo de los medios de comunicación, a favor o en contra, podría ser más aparente que real, aunque la crispación sea mucha. La gente está agitada, pero es porque se la agita desde arriba. Es tiempo de argumentarios y no de argumentos. Nadie pretende convencer, sino gritar más alto y más veces.

Las izquierdas y los guardias rojos

Los rojos, aunque hoy sea el adjetivo de moda (positivo o negativo) quedan ya muy pocos, y está circunscritos a los partidos más clásicos de la izquierda, adscritos a movimientos leninistas, trotskistas, y a la 4ª Internacional. Uno de los lamentos clásicos es el referido a la aparente desunión de la izquierda, pero es que eso ha sido así siempre y además constituye su esencia, la de los matices. No es lo mismo un leninista, que un seguidor de Mao, un abanderado de Trotsky que otro de Stalin, aunque este último, el que resultó triunfante, es en realidad el negador de todo. Los rojos pues, son el clásico PCPE (Partido Comunista de los Pueblos de España). el de los trabajadores o PCTE y la Corriente Revolucionaria de los Trabajadores (CRT), que parecen los más actualizados de entre los partidos de izquierda más tradicionales o históricos. La Corriente Revolucionaria aparecen por primera vez en estas europeas, encabezados por Pablo Castilla y Lucía Nistal. El PCPE suele obtener 29.000 votos y el PCTE 19.000 en el año 2019. Esto es la ortodoxia roja, el resto es la izquierda más actual, o aburguesada, según los análisis más ortodoxos. Esta opción la representarían Sumar, antes Izquierda Unida, y los restos de Podemos después del naufragio. Podemos, la opción de izquierdas surgida en 2014 , que alcanzó los 2,2 millones de votos en las europeas de 2019 y 6 diputados, ha sido dilapida en solo una década, por un hiperliderazgo tóxico. Los obreros de derechas, que lo hay pero no quiere decir que sean defensores de los patronos, tienen su hueco electoral con Frente Obrero. El PCPE suele tener en Melilla 22 votos en las convocatorias europeas. Quedan también los menos definidos de Izquierda Española.

Ciudadanos, las derechas y Alvise

Ciudadanos certificará en las presentes europeas de 2024, su defunción electoral. El único diputado que les queda, saldrá elegido en la lista de VOX. Ciudadanos, opción también surgida en 2014 con 2 eurodiputados, alcanzó su cima en las de 2019, con casi 3 millones de votos y 7 europarlamentarios. Fue la mejor opción de centro desde la UCD de Adolfo Suárez. El liderazgo de Albert Rivera fue aún más centrifugador que el de Pablo Iglesias en Podemos, e imprimió una mayor aceleración a la destrucción del partido. Ambas opciones han corrido un camino muy parecido, si bien Ciudadanos solo alcanzó gobiernos en Autonomías y en algunos ayuntamientos. La caída de Podemos se ha producido desde las máximas alturas del Estado.

La derecha concurre siempre lo más agrupada posible a cualquier cita electoral, y esto también es del manual básico electoral. Lo mismo que la radicalización de la campaña provoca que el voto se concentre o derive hacia los dos polos (PSOE-PP) electorales. Siempre hay a quien votar. La sopresa electoral puede darla el ciudadano Alvise, que podria alcanzar el acta europarlamentaria, con su candidatura de Se acabó la Fiesta. Alvise pasa por ser un gran fabricador de bulos, y procede también de la descomposición de Ciudadanos. Un enigma.

Libertad sin fianza en Rusadir


 

   Interpretando un caso mediático

  Si conmocionó la apertura, extensión y dureza de la operación Rusadir (rehusamos del sobrenombre de Santiago), la revocación de las medidas cautelares ha causado perplejidad. La libertad sin fianza hace pensar que las principales acusaciones decaerán de aquí a la apertura del juicio oral, si es que llega a celebrarse algún día con algún acusado de renombre.

  A estas alturas  no había nadie que no pensara que la prisión preventiva se extendía demasiado, 71 días, y que la asignación de unas fianzas similares a las del Procés de Catalunya eran excesivas. Pero no cabe discutir las acciones judiciales,  solo recurrirlas por parte de las defensas, cosa que han hecho.

  Tenemos a mano un manual de Derecho para «no letrados«, publicado bajo el pseudónimo de Judge the Zipper (JthZ), y titulado Destripando el Derecho, que viene a ser un catecismo judicial para neófitos.

       Jueces y Justicia

   La politización de la Justicia es un hecho innegable porque muchas cuestiones políticas se deciden en los tribunales y porque se recurre a ella para que los dirima. Ya no sólo vale con refutar al adversario,  sino que además se intenta su condena en algún modo. Según JthZ «esto no afecta directamente a la independencia judicial», pero  añadimos que sí la contamina y altera. Los jueces trabajan bajo la presión política, social y la mediática y esto puede ser causa de excesos, errores, aciertos, desde nuestra óptica, pero los jueces rectifican reformando sus propios autos, como ha resultado en el presente caso.

      Una cuestión preventiva

  «La prisión preventiva es un medida muy excepcional que el juez sólo puede acordar en determinados casos y que lo normal es que los investigados permanezcan en libertad durante todo el proceso, recursos contra la sentencia incluidos», en opinión de JthZ, para que se determine este tipo de medida deben concurrir tres hechos, a saber: 1- Que el delito principal supere los dos años de prisión. 2- que existan sospechas fundadas de que se ha cometido ese delito. 3- Que lo solicite el fiscal o una acusación particular. El juez no puede actuar sin apoyos.

¿ Qué es lo que ha ocurrido en Melilla?  Hemos pasado en un mes de la prisión preventiva y de fianzas millonarias,  a la desaparición de todo eso. La única interpretación posible es que existan dudas razonables  sobre el delito más sorprendente: el de asociación criminal con fines delictivos. Algo que se veía como desmesurado, y que deberá probarse en juicio, de mantenerse esta acusación,  que no lo parece. La prisión provisional es algo que el juez debe motivar mucho, se escribe en Destripando el Derecho.

   La cuantía de la fianza debe estar en relación con la capacidad económica del investigado. No puede ser una segunda barrera y eso podría explicar su desaparición.

   Melilla, bajo la sombra de la corrupción

   Todo lo que llevamos de siglo hemos caminado bajo la sombra de la corrupción.  En el año 2000 fue detenido un consejero autonómico de Hacienda bajo esta sospecha, siendo finalmente juzgado y declarado inocente, con la anulación  de todas las pruebas que condujeron a esa imputación.  Las operaciones policiales de Ópera y Tosca (2014 a 2016) pusieron patas arriba el Palacio de la Asamblea, resultando imputados consejeros, cargos de confianza y funcionarios,  pero todo se archivó sin llegar siquiera a juicio.

     Resolución final

Nada se ha sustanciado en Melilla en todo lo que llevamos de siglo XXI, ni antes tampoco.  JthZ hace mucho hincapié en que a pesar de las imputaciones,  de la apertura del proceso, de la revelaciones filtradas a los medios, «la presunción de inocencia sólo se destruye con la sentencia» o con el reconocimiento por parte del acusado.

   Hemos detectado una desaparición completa de analistas oficiosos, de filtradores y de comentaristas, en los últimos días, como si nadie entendiera qué ocurra. Ahora solo impera el silencio.

  El lawfare es un concepto sometido  a debates e intervenciones muy amplias y difusas. Lo que existe es la instrumentalización de la Justicia por parte del mundo político. Todos quieren extender la influencia este tercer poder del Estado. Hay jueces instrumentales y políticos que son jueces, aunque lo prohíbe La Constitución. Para evitar esta y otras incomodidades se hicieron los reglamentos.

   El Poder político, sea cual sea, lo esgrime como recurso para crear zonas de sombra.  Es un concepto importado de Sudamérica, pero resulta difuso, salvo en que el Derecho se interpreta y utiliza como arma arrojadiza. Los delitos lo son o no en función del actor principal,  y de la posición con respecto a los mismos, no de los hechos.

  No sabemos qué ha pasado en Melilla en las últimas décadas,  aunque hayamos podido verlo y formar opinión. El mal tomó forma en 1997 y nombre en 1999, bajo las siglas del GIL (Grupo Independiente Liberal).

     

La cábala de Pedro Sánchez


Y de repente el mundo político se volvió del revés, pero eso es algo que no puede evitarse. La cábala es el retorcimiento de las palabras para buscar significados ocultos, o la conjetura llevada hasta el extremo, incluso más allá del hecho visible. Hemos leído e interpretado todos los libros de Pedro Sánchez, bien dictados o escritos por él mismo, y no hemos sacado nada demasiado concluyente. Enarbolar pensamientos o ideas claras en tiempos de la política turbia es un ejercicio difícil, y quizá tampoco importe demasiado. El mes de abril no acaba como empezó, pero es que nada puede predecirse.

La crispación política y la gresca pública en España

Fue Santiago Carrillo el que intentó analizar el tema de la crispación y enraizarla con nuestro pasado más reciente. La lectura de su libro nos lleva a la conclusión de que los dabtes siguen dominados por las mismas tensiones nacionalistas (presentes desde el siglo XVIII) los mismo actores políticos (izquierda y derecha), y la misma cuestión sobre la forma de Estado.

El guerracivilismo no está superado ni siquiera en los Estados Unidos, en donde se ha estudiado a fondo. En España se está intentado poner en valor y en un lugar visible la parte de la memoria silenciada (lo que concita una resistencia feroz) desde el inicio del siglo XXI. Decía Santiago Carrillo que: «una de las consecuencias más curiosas es que todavía hoy sea un lugar común referirse a Franco y los franquistas como los nacionales, y a los vencidos simplemente como los <rojos>, o los republicanos». Es más simple, pese al tiempo transcurrido, no dejan que se equiparen e igualen las memorias de las víctimas. Conocemos sobradamente, al menos algunos, el volumen y el grado de barbarie que alcanzaron las matanzas anarquistas y las de las checas, algunas nombradas con nombres de ministerios públicos, como las de Fomento y Bellas Artes en Madrid. Sin embargo no ocurre lo mismo al identificar las matanzas y ajusticiamientos perpetradas por las fuerzas sublevadas contra el gobierno, que no contra la República y sus ciudadanos. En un principio nadie quería abatirla, pero Franco dio un golpe palaciego dentro del propio Golpe mayor, y transformó el Estado en una autocracia y dictadura militar. Hay ñ un trazado muy simple para lograr esta equiparación, pero no aciertan con él, pese a las dos leyes de Memoria en vigor, sin añadir crispación a la tensa situación política

Las tribulaciones del presidente Pedro Sánchez

No es lo mismo irse del Papado (Benedicto XVI), de la Jefatura del Estado (Juan Carlos I), que de la Presidencia del Gobierno, un lugar en el que a nadie llevan a la fuerza. ¿Son las circunstancias políticas más adversas para Pedro Sánchez que para cualquier otro lider político europeo, por ejemplo Boris Johnson? ¿Son más tensos los debates políticos en el Parlamento español que en el de Italia, Francia o la misma Inglaterra? ¿Son más duros los escrutinios sobre la vida personal y privada de los servidores públicos en España que en EEUU? ¿ Son más graves las presentes circunstacias que las de Felipe González, en los años más duros del terrorismo de ETA? En ninguno de los casos, es más, en muchos países europeos han dimitido primeros ministros por asuntos que en España son considerados baladíes, de esos por los que ni siquiera en casa se darían explicaciones. A Felipe González y a sus ministros les llamaban «asesinos» cuando acudían una funeral tras un atentado, y como dijo el ministro Barrionuevo, no había semana en la que no acudieran a uno.

Damos por sentado el acoso mediático y político de la derecha política, y la utilización y su recurso la Justicia como tercera cámara, pero también hay que decir que si alguien tiene recursos de defensa es un gobierno. Al presidente Pedro Sánchez le fallan sus apoyos y no sus adversarios. Para El Alminar lo más grave que ha sucedido en las últimas décadas son el encarcelamiento de un ministro de Hacienda (Rodrigo Rato), de uno de Trabajo (Eduardo Zaplana) y las sospechas extendidas a otro ministro de la Hacienda Pública como Montoro, y también las que afectan a una ex ministra de Defensa (Dolores de Cospedal) y del Interior (Fernández Díaz), por espiar las vidas privadas de ciudadanos sin sospecha, en beneficio de intereses personales o partidistas, nunca de gobierno. Todos son del Partido Popular.

Manual de resistencia y la única respuesta posible

¿Merece la pena ser presidente del gobierno de España? La respuesta a esto debe ser sí siempre,  pese a la coyuntura en que se ejerza, y pese a las indudables dificultades y sinsabores que pueda reportar. El servicio público es una vocación,  no una profesión.  El problema estriba en que cuando se emite una «carta a la ciudadanía» lo menos que se puede esperar es que surja un debate,  y posibles líneas de respuesta. Algunas podrán iluminar la respuesta y otras no, pero en el presente caso, lo obligatorio es responder a quien pregunta.

       Solo sí es Sí

  En realidad es un pregunta retórica  porque no cabe otra respuesta. Sí merece la pena ser presidente del gobierno de España, y sobre todo, cuando se han recibido los votos suficientes para ello, ya sea en modo directo o en suma, hace apenas un año. Lo que puede merecer la pena o no, son los compañeros de viaje,  y aquí es en donde está el problema crucial, el que no se menciona.

   Ahora mismo y en las actuales circunstancias,  siempre susceptibles de empeorar,  no cabe más remedio que seguir. La dimisión,  cuando nadie lo ha pedido, no cabe en ninguna cabeza. Lo único que puede modificarse son las condiciones,  o sea, decidir que está será su última comparecencia como cabeza de lista , o determinar el lapsus de tiempo,  o lo que es lo mismo, en qué momento decidir el fin de la legislatura,  aunque esta acabe de empezar.

     Carta y espantada

   No hay duda alguna sobre la campaña orquestada contra la «esposa» (en sus propias palabras) del presidente Pedro Sánchez. Los denunciantes instrumentales no ofrecen confianza alguna. Hasta la fecha no hay nada que resquebraje su presunción de inocencia, por lo que este movimiento, no excesivamente pensado, sólo alimenta las dudas y no las certezas.

  Como Presidente del Gobierno hay que explicarlo todo, cualquier cosa, y sufrirlo todo hasta que se dice basta, como Adolfo Suárez. Cuando se ha escrito un Manual de Resistencia hay que tener claras dos cuestiones, una es que hay que tener un fe o convicción interna a prueba de todo, la otra es que la única consigna es precisamente esa; resistir. Curiosamente,  en el referido manual, ni siquiera se habla de eso, de resistir.

Hay cosas que se pueden hacer como diputado (dimitir sin demasiadas explicaciones), o como jefe de un partido (renunciar a la dirección del mismo), que no se pueden hacer si se es presidente del gobierno de España.

En este callejón con una única salida. Solo se puede salir diciendo sí  a todo y contando, sin límite alguno, la verdad de lo que pasa a la ciudadanía.

 

Catilinarias y Filípicas


  La clase, y decimos clase en el concepto marxista del término,  no solo quiere parecer honesta,  sino también serlo. Parecerlo, depende de los medios de comunicación afines; serlo,  de ellos mismos. La clase política española es «la verdadera generación de cristal», al menos la actual. No soportan las críticas. En cuanto se dice lo más mínimo,  llegan las lamentaciones y el victimismo y la obsesión con las campañas difamatorias.

  Si hubiesen tenido a Tácito o Suetonio encima, ninguna estaría muy lejos de Nerón, Tibero o de Calígula, en cuanto a imagen pública.

    Nunca ha habido en la historia historiadores más parciales,  más de partido,  y los estudiamos como a clásicos. ¿Por qué?  Pues porque a los políticos hay que enfrentarlos a la realidad que ellos promueven. No puede prometerse una cosa, hacer lo contrario y luego pretender salir indemnes.  Una biografía justa pero implacable,  es a lo que debe aspirar cualquiera que se dedique a la política.  El rigor debe ser mayor conforme más alto se está en la escalera del Estado. Augusto paso a la historia como modelo de gobernante  y fundador del Imperio por sus hechos,  y no por sus dichos. En realidad fue el enterrador de la República romana, aunque se proclamara su custodio. Toda una obra de magia política,  en la que contó con la ayuda inestimable de su esposa, Livia Drusila.

  Demóstenes dedicó media vida a hundir la fama de Filipo II. Cicerón abrasó públicamente la carrera política de Lucio Sergio Catilina y sus modos dictatoriales, para el resto de la historia de humana. Catón el Censor, se enfrentó sin tregua a la élite política de Roma, representada por la familia de los Escipiones.  Aguantar durante años, que cualquier discurso parlamentario acabase con la frase «Cartago esse delemdam» (Cartago debe ser destruida), no está a la altura de la política actual.  Esa célebre frase puede considerarse la versión salvaje del  «váyase señor González» de José Mª Aznar.

   Todos lloraban, todos se lamentaban, remedando la frase de Salustio: Todos robaban, Todos saqueaban, el uno ambicionaba una casa,  el otro unas tierras y la ambición llevó a muchos hombres a hacerse falsos. Tales son las costumbres, ser compasivos con los ladrones del erario público.

CPM: Auto de terminación


Fue el filólogo Jon Juaristi el que ideó este sutil juego de palabras con el concepto «autodeterminación», empleado-por la izquierda abertzale. El Auto de procesamiento del Juzgado Penal 2 de Melilla, supone la liquidación de la formación localista Coalición Por Melilla, fundada en 1995, y sin que haya llegado a conformarse como partido político. La coalición formada por anteriores agrupaciones políticas como el PI-HB (Partido Independiente Hispano Bereber) está prácticamente disuelta, tras 3 décadas de ajetreado tránsito por las procelosas aguas de la política melillense. Nunca se había detenido y procesado a la totalidad de una lista política electa, en la Asamblea de Melilla. Nadie había cometido y acumulado tantos errores en tan poco espacio de tiempo, ni tampoco se habían saltado tantas líneas rojas, en la administración de la gestión pública. La falta de control y freno en la toma de decisiones, en la gestión de la contratación, y en cualquier otro orden posible, era total.

Ser un partido no garantiza nada, porque la vida militante apenas existe, y la falta de control sobre las ejecutivas es total. El carnet de afiliación a una formación política equivale a tener una sola acción participativa de una entidad bancaria, o de un club de fútbol. El Poder y su control, no se regala a nadie. Podemos demostró que el proceso de primarias puede ser tan manipulable y falto de garantías, como la designación directa del presidente nacional, de una formación política del viejo estilo. En estos 10 últimos hemos asistido al surgimiento y descomposición de dos formaciones que iban a renovar el viciado aire del bipartidismo, con propuestas nuevas y necesarias (los centristas de Ciudadanos y Podemos, que nunca fueron comunistas). Aunque haya sido un recurso genérico para descalificar, el comunismo ya no es ni siquiera una alternativa teórica, y mucho menos práctica.

La ciudadanía al no sentirse ya representada por las formaciones estatalistas, y la propia incapacidad de estas, ha generado o propiciado la identidad independentista, la provincial, o la localista. Aquí estaba encuadrada CPM, y sus intentos políticos de unión y afinidad con otras formaciones regionalistas, aunque el resultado haya sido la implosión de la coalición.

¿Melilla con 20 concejales?

El ayuntamiento es la entidad básica de la administración ciudadana, por lo que no puede ser disueltos ni desaparecer. La Asamblea de Melilla se rige conforme a lo dispuesto por la Ley de Bases de Régimen Local. Por tanto y como dictaminan algunas sentencias del Tribunal Constitucional, la sustitución de concejales que renuncien a su acta (es seguro que los 5 imputados renuncien a las suyas), y aunque ya no exista el partido o agrupación política matriz, la sustitución es automática en la lista presentada a las elecciones. Lo que también es probable, es que nadie quiera sustituir a los posibles renunciantes, por lo que podría darse la situación de que la Ciudad Autónoma de Melilla no puede cubrir esas 5 bajas. Ahora mismo nadie se pronuncia sobre cómo hacerlo, y si sería posible hacerlo mediante unas elecciones parciales, o una repetición completa. Estamos ante una situación jurídica y política nunca vivida en la ciudad, y que crea mucha inquietud social.

Sedes vacantes

En el año anterior a las elecciones de mayo de 2023, con un índice de voto por correo equivalente al de Estados Unidos, fueron las más escandalosas de la historia democrática de Melilla. La sede de Correos estuvo permanentemente custodiada por la Policia Nacional y la confrontación política alcanzó su extremo máximo. Decisiones judiciales en el límite de la Ley, evitaron el más grande asalto al tren, que se pensaba blindado, del voto electoral en España. Melilla lleva concentrando la atención nacional desde el pasado mes de abril. Sin embargo, la descomposición del gobierno tripartito era ya percibida por todos, cuyos integrantes ni siquiera se soportaban. Las guerras intestinas lo equiparaban a la política balcánica. Ninguno de los líderes de las formaciones integrantes del tripartito ha sobrevivido a la desaparición del «gobierno del cambio» y cada uno soporta la cruz de sus desaciertos, algunos con perfil judicial, porque eso es lo que se está viviendo en esta semana. La entrada a saco y auto, de la Justicia en el campo político, algo ya habitual.

Un siglo de escándalos

En 1908 y la crisis del Barranco del Lobo, Melilla y su área de influencia hicieron saltar la política española, activando la bomba del descontento social en Cataluña, y dando inicio a la Semana Trágica. Lo que no se resuelve busca su segunda oportunidad y apenas 13 años después, en 1921, el Desastre de Annual resquebrajó la monarquía de Alfonso XIII . Ya nada fue igual. El rescoldo del incendio quedó cubierto y aparentemente dormido. Esas brasas eran custodiadas por el Ejército de África, pero la cuestión de fondo distaba de estar resuelta.

El Estado republicano desapareció en la sublevación golpista de 1936, y la dictadura franquista tapó el debate sobre la forma de Estado. Las tensiones nacionalistas quedaron en un estado de obligado letargo, pero han vuelto a resurgir con renovada fuerza. La cuestión catalana, la ley de amnistía, los nacionalismos, buscan una nueva oportunidad, frente a un modelo monárquico que ha gobernado en España, casi sin interrupciones, en los últimos 5 siglos de historia común. Melilla y sus escándalos reclaman de nuevo su posición. Parece que esta ciudad norteafricana enciende siempre la mecha de las grandes transformaciones nacionales. Hay demasiadas sedes vacantes. No será la ultima formación política que vemos desaparecer, pero nos quedamos cada vez con menos, o casi ninguna alternativa.

El primer círculo


Lo que nos sirve no lo sabemos. Lo que sabemos no nos sirve. A. Solzhenitsyn

El Infierno se compone de círculos, el Poder también. El infierno en el Poder consiste en quedar fuera de él, por eso se evita de cualquier modo. En La Divina Comedia de Dante, el primer círculo es el exterior. En el Primer Círculo de Alexander Solzhenitsyn, ese primer círculo son los Gulags, los campos de trabajo de Stalin, porque para el Nobel ruso, prisionero en esos campos, eran el mismísimo infierno, el infierno helado, como también se le conocía. Pero «el primer círculo» o círculo íntimo, es también el grupo de personas que rodean al líder, aquellos en quienes confía, porque el Poder es así. No hay amigos en el Poder, cualquiera del que se tenga que prescindir, se prescinde de él. Lo hemos visto suficientes veces, desde el regreso de La Democracia. Ninguna pareja política de amigos ha sobrevivido: Adolfo Suárez y Abril Martorell; Felipe González y Alfonso Guerra, José Mª Aznar y Mariano Rajoy; Pedro Sánchez y José Luis Ábalos.

Alexander Solzhenitsyn describe a los grandes nombres del círculo íntimo del stalinismo, casi todos ya olvidados, como el juez de jueces Abakumov, Poskrebischev, y tantos otros. Él, el camarada Stalin, el padrecito, no escribió nada personal por su propia mano, pero afortunadamente Solzhenitsyn sí, y de modo magistral. Sus obras tienen esa característica de las obras inmortales, la intemporalidad. Sus relatos, sus descripciones, no solo son rigurosamente exactas, sino que además conservan la actualidad. Seguimos viendo esos comportamientos en los personajes del Poder. Teniendo en cuenta que casi todos sus relatos fueron escritos en los periodos de reclusión en el Gulag, asombra la calidad de la narración y la precisión de los datos y hechos narrados. Nadie es insustituible en el primer círculo. Los servicios prestados no sirven de nada. No existe lazo o nudo que no pueda ser destado. No hay gratitud. El elogio es gratuito, pero la lealtad no. Todo se paga, en todos los sentidos.

El caldo gordo, la sopa de neutrones

En un núcleo (de según qué materia) la densidad es mayor, también la presión y las distancias son mínimas. El colapso de un átomo provoca alteraciones que en el exterior. El Parlamento es el núcleo de La Democracia, y las organizaciones políticas son sus elementos constitutivos, por eso las turbulencias parecen mayores vistas desde fuera, pero no ocurre nada que no haya pasado antes, pero con otros nombres. Lo que asombra en Solzhenitsyn, además de la potente ironía, es el sentido del humor, pese a escribir desde el mismo infierno. Sobran analistas airados y la crispación partidista.

Todo lo contrario de los autores actuales, los más leídos y escuchados, en los que todo es crispación, virulencia y antagonismo. Esto invalidará esos libros, esos testimonios, para el futuro, porque no podrán ser separados del contexto en el que fueron emitidos. José Mª Aznar sigue siendo un personaje hosco y airado, del que se duda que tenga amigos, o leales.

José Luis Ábalos pertenece al núcleo, al primer círculo. Esto está escrito y narrado por el propio Pedro Sánchez. Es uno de los cinco del coche, como se describe en Manual de Resistencia, que ni es un manual, ni habla de resistencia. Ya habíamos escrito acerca de este libro, que cobra un nuevo significado en la coyuntura actual. En realidad es la descripción del «círculo íntimo» del Poder, sus relaciones internas, la aparición y formación del propio núcleo, narrada por su elemento constitutivo, esto es, Pedro Sánchez. Eso es lo que diferencia a unos partidos de otros, su composición y su materia. Ábalos es un átomo importante. Deshacerse de él no va a ser fácil. Koldo García fue el custodio de los avales, que no de Ábalos, en la epopeya del retorno de Pedro Sánchez. Estaba en la sopa de neutrones.

Podemos y Ciudadanos desaparecieron cuando se desintegró su núcleo, bien en un proceso lento, caso de los morados, como muy rápido en el caso de los naranjas. Mas lento es el proceso del verde Vox, pero igualmente inevitable. Las dos estrellas masivas del bipartidismo, cual agujeros negros, devoran todo lo que está a su alrededor, el peligro es que colapsen y se desintegren. Los errores son los mismos, las respuestas casi iguales. Alfonso Guerra también sigue siendo un personaje hosco. En el Poder no hay amigos. Hay que resistir,  pero tiene que existir un motivo que no sea el propio Poder.

Carteles de Semana Santa


  «Si Cristo no resucitó, vana es nuestra fe». San Pablo, Carta a los Corintios

  Desde Sevilla llega una obra que ha ocultado cualquier otro cartel oficial de las semanas santas de todo el país. Si una de las intenciones de cualquier artista es que su obra destaque y se distinga por encima de cualquier otra, Salustiano García lo ha conseguido de pleno. Su nombre es ahora conocido, incluso para aquellos que no habíamos oído hablar de él. Es sevillano, artista, licenciado en Bellas Artes en la Universidad de Sevilla. Conoce pues a su ciudad y a la Semana Santa. Suponemos que fue designado por el Consejo de Hermandades y Cofradías de la capital hispalense como autor del cartel oficial para el presente año 2024. Curiosamente, la cuenta de X del Consejo no pèrmite comentario alguno, imaginamos que para evitar un debate en mil direcciones, que den lugar a todo tipo de opiniones, herejías e incluso de blasmefias, porque de todo eso hay en cualquier semana santa, Hay mucha fe, mucha devoción, y también otras cosas, menos piadosas. Por algo es una semana de pasión, de sentimientos encontrados.

 Cartel de carteles, es la obra de Pablo Córdoba para la semana santa de Granada 2024. En Málaga, el artista antequerano Ángel Sarmiento, en un trabajo tridimensional, le da protagonismo a los monaguillos, que casi ajenos a lo que les rodea, se entretienen en lo que pueden. Sin embargo, hay cosas que solo son posibles en Sevilla, y esto es lo que ha sucedido este año con el resucitado de Salustiano García. Hay igualmente vida y fe en los caminos tradicionales (Granada), en la exploración de nuevas sendas artísticas (Málaga), con una obra en madera y terracota; o incluso en los límites de la fe y del arte, que es lo que representa el cartel de Sevilla. La resurrección es el límite de la fe, más allá no hay nada, y su resucitado (su propio hijo), está en el límite de lo que puede ser representando en un cartel religioso. Más allá tampoco hay nada.

  Es el límite de lo representable, porque su resucitado, como en casi todas las obras de imaginería, está solo cubierto por «el paño de pudor». Se trata de un cuerpo joven, sin signos de sufrimiento, tal y como ha explicado el propio autor. No hay impudicia ninguna, más bien todo lo contrario. ¿Por qué no se reconoce al Cristo resucitado? Pues porque nadie lo reconoció, como se afirma en los evangelios. El cuerpo resucitado es algo que no se reconoce y como nadie lo ha visto, no tenemos otra manera de representarlo que a través de un cuerpo mortal, lo más desposeido de cualquier veleidad corporea. Un cuerpo resucitado no tiene vello, por eso su aspecto barbilampiño. No hay nada más allá, no busquen. ¿Por qué buscáis entre los muertos a aquel que está vivo?

  Así pues, volvemos a la obra de arte, a la creación artística. Es hipnótica, atrapa la mirada en cuanto se le echa la vista encima. Ese rojo salustiano, como denominan en Sevilla tiene una fuerza tremenda. «Es rompedor, muy aniñado, muy limpio», nos comenta una mujer devota en las escaleras de la iglesia arciprestal melillense. Otra feligresa, poco creyente, nos dice que lo que le inspira la figura representada «es belleza y ternura».

  Es el Cristo de Salustiano, así se le puede buscar ya en Google, Edge, Bing. Si te ofrecen una oportunidad así, la de elaborar el carte ofical de la semana santa de Sevilla, no se puede desaprovechar. Es arte, todo es opinable. Y para el que quiera otra respuesta esquiva y sublime, la de un sevillano, también en redes: «juega en el Betis».