La cábala de Pedro Sánchez


Y de repente el mundo político se volvió del revés, pero eso es algo que no puede evitarse. La cábala es el retorcimiento de las palabras para buscar significados ocultos, o la conjetura llevada hasta el extremo, incluso más allá del hecho visible. Hemos leído e interpretado todos los libros de Pedro Sánchez, bien dictados o escritos por él mismo, y no hemos sacado nada demasiado concluyente. Enarbolar pensamientos o ideas claras en tiempos de la política turbia es un ejercicio difícil, y quizá tampoco importe demasiado. El mes de abril no acaba como empezó, pero es que nada puede predecirse.

La crispación política y la gresca pública en España

Fue Santiago Carrillo el que intentó analizar el tema de la crispación y enraizarla con nuestro pasado más reciente. La lectura de su libro nos lleva a la conclusión de que los dabtes siguen dominados por las mismas tensiones nacionalistas (presentes desde el siglo XVIII) los mismo actores políticos (izquierda y derecha), y la misma cuestión sobre la forma de Estado.

El guerracivilismo no está superado ni siquiera en los Estados Unidos, en donde se ha estudiado a fondo. En España se está intentado poner en valor y en un lugar visible la parte de la memoria silenciada (lo que concita una resistencia feroz) desde el inicio del siglo XXI. Decía Santiago Carrillo que: «una de las consecuencias más curiosas es que todavía hoy sea un lugar común referirse a Franco y los franquistas como los nacionales, y a los vencidos simplemente como los <rojos>, o los republicanos». Es más simple, pese al tiempo transcurrido, no dejan que se equiparen e igualen las memorias de las víctimas. Conocemos sobradamente, al menos algunos, el volumen y el grado de barbarie que alcanzaron las matanzas anarquistas y las de las checas, algunas nombradas con nombres de ministerios públicos, como las de Fomento y Bellas Artes en Madrid. Sin embargo no ocurre lo mismo al identificar las matanzas y ajusticiamientos perpetradas por las fuerzas sublevadas contra el gobierno, que no contra la República y sus ciudadanos. En un principio nadie quería abatirla, pero Franco dio un golpe palaciego dentro del propio Golpe mayor, y transformó el Estado en una autocracia y dictadura militar. Hay ñ un trazado muy simple para lograr esta equiparación, pero no aciertan con él, pese a las dos leyes de Memoria en vigor, sin añadir crispación a la tensa situación política

Las tribulaciones del presidente Pedro Sánchez

No es lo mismo irse del Papado (Benedicto XVI), de la Jefatura del Estado (Juan Carlos I), que de la Presidencia del Gobierno, un lugar en el que a nadie llevan a la fuerza. ¿Son las circunstancias políticas más adversas para Pedro Sánchez que para cualquier otro lider político europeo, por ejemplo Boris Johnson? ¿Son más tensos los debates políticos en el Parlamento español que en el de Italia, Francia o la misma Inglaterra? ¿Son más duros los escrutinios sobre la vida personal y privada de los servidores públicos en España que en EEUU? ¿ Son más graves las presentes circunstacias que las de Felipe González, en los años más duros del terrorismo de ETA? En ninguno de los casos, es más, en muchos países europeos han dimitido primeros ministros por asuntos que en España son considerados baladíes, de esos por los que ni siquiera en casa se darían explicaciones. A Felipe González y a sus ministros les llamaban «asesinos» cuando acudían una funeral tras un atentado, y como dijo el ministro Barrionuevo, no había semana en la que no acudieran a uno.

Damos por sentado el acoso mediático y político de la derecha política, y la utilización y su recurso la Justicia como tercera cámara, pero también hay que decir que si alguien tiene recursos de defensa es un gobierno. Al presidente Pedro Sánchez le fallan sus apoyos y no sus adversarios. Para El Alminar lo más grave que ha sucedido en las últimas décadas son el encarcelamiento de un ministro de Hacienda (Rodrigo Rato), de uno de Trabajo (Eduardo Zaplana) y las sospechas extendidas a otro ministro de la Hacienda Pública como Montoro, y también las que afectan a una ex ministra de Defensa (Dolores de Cospedal) y del Interior (Fernández Díaz), por espiar las vidas privadas de ciudadanos sin sospecha, en beneficio de intereses personales o partidistas, nunca de gobierno. Todos son del Partido Popular.

Manual de resistencia y la única respuesta posible

¿Merece la pena ser presidente del gobierno de España? La respuesta a esto debe ser sí siempre,  pese a la coyuntura en que se ejerza, y pese a las indudables dificultades y sinsabores que pueda reportar. El servicio público es una vocación,  no una profesión.  El problema estriba en que cuando se emite una «carta a la ciudadanía» lo menos que se puede esperar es que surja un debate,  y posibles líneas de respuesta. Algunas podrán iluminar la respuesta y otras no, pero en el presente caso, lo obligatorio es responder a quien pregunta.

       Solo sí es Sí

  En realidad es un pregunta retórica  porque no cabe otra respuesta. Sí merece la pena ser presidente del gobierno de España, y sobre todo, cuando se han recibido los votos suficientes para ello, ya sea en modo directo o en suma, hace apenas un año. Lo que puede merecer la pena o no, son los compañeros de viaje,  y aquí es en donde está el problema crucial, el que no se menciona.

   Ahora mismo y en las actuales circunstancias,  siempre susceptibles de empeorar,  no cabe más remedio que seguir. La dimisión,  cuando nadie lo ha pedido, no cabe en ninguna cabeza. Lo único que puede modificarse son las condiciones,  o sea, decidir que está será su última comparecencia como cabeza de lista , o determinar el lapsus de tiempo,  o lo que es lo mismo, en qué momento decidir el fin de la legislatura,  aunque esta acabe de empezar.

     Carta y espantada

   No hay duda alguna sobre la campaña orquestada contra la «esposa» (en sus propias palabras) del presidente Pedro Sánchez. Los denunciantes instrumentales no ofrecen confianza alguna. Hasta la fecha no hay nada que resquebraje su presunción de inocencia, por lo que este movimiento, no excesivamente pensado, sólo alimenta las dudas y no las certezas.

  Como Presidente del Gobierno hay que explicarlo todo, cualquier cosa, y sufrirlo todo hasta que se dice basta, como Adolfo Suárez. Cuando se ha escrito un Manual de Resistencia hay que tener claras dos cuestiones, una es que hay que tener un fe o convicción interna a prueba de todo, la otra es que la única consigna es precisamente esa; resistir. Curiosamente,  en el referido manual, ni siquiera se habla de eso, de resistir.

Hay cosas que se pueden hacer como diputado (dimitir sin demasiadas explicaciones), o como jefe de un partido (renunciar a la dirección del mismo), que no se pueden hacer si se es presidente del gobierno de España.

En este callejón con una única salida. Solo se puede salir diciendo sí  a todo y contando, sin límite alguno, la verdad de lo que pasa a la ciudadanía.

 

Catilinarias y Filípicas


  La clase, y decimos clase en el concepto marxista del término,  no solo quiere parecer honesta,  sino también serlo. Parecerlo, depende de los medios de comunicación afines; serlo,  de ellos mismos. La clase política española es «la verdadera generación de cristal», al menos la actual. No soportan las críticas. En cuanto se dice lo más mínimo,  llegan las lamentaciones y el victimismo y la obsesión con las campañas difamatorias.

  Si hubiesen tenido a Tácito o Suetonio encima, ninguna estaría muy lejos de Nerón, Tibero o de Calígula, en cuanto a imagen pública.

    Nunca ha habido en la historia historiadores más parciales,  más de partido,  y los estudiamos como a clásicos. ¿Por qué?  Pues porque a los políticos hay que enfrentarlos a la realidad que ellos promueven. No puede prometerse una cosa, hacer lo contrario y luego pretender salir indemnes.  Una biografía justa pero implacable,  es a lo que debe aspirar cualquiera que se dedique a la política.  El rigor debe ser mayor conforme más alto se está en la escalera del Estado. Augusto paso a la historia como modelo de gobernante  y fundador del Imperio por sus hechos,  y no por sus dichos. En realidad fue el enterrador de la República romana, aunque se proclamara su custodio. Toda una obra de magia política,  en la que contó con la ayuda inestimable de su esposa, Livia Drusila.

  Demóstenes dedicó media vida a hundir la fama de Filipo II. Cicerón abrasó públicamente la carrera política de Lucio Sergio Catilina y sus modos dictatoriales, para el resto de la historia de humana. Catón el Censor, se enfrentó sin tregua a la élite política de Roma, representada por la familia de los Escipiones.  Aguantar durante años, que cualquier discurso parlamentario acabase con la frase «Cartago esse delemdam» (Cartago debe ser destruida), no está a la altura de la política actual.  Esa célebre frase puede considerarse la versión salvaje del  «váyase señor González» de José Mª Aznar.

   Todos lloraban, todos se lamentaban, remedando la frase de Salustio: Todos robaban, Todos saqueaban, el uno ambicionaba una casa,  el otro unas tierras y la ambición llevó a muchos hombres a hacerse falsos. Tales son las costumbres, ser compasivos con los ladrones del erario público.

CPM: Auto de terminación


Fue el filólogo Jon Juaristi el que ideó este sutil juego de palabras con el concepto «autodeterminación», empleado-por la izquierda abertzale. El Auto de procesamiento del Juzgado Penal 2 de Melilla, supone la liquidación de la formación localista Coalición Por Melilla, fundada en 1995, y sin que haya llegado a conformarse como partido político. La coalición formada por anteriores agrupaciones políticas como el PI-HB (Partido Independiente Hispano Bereber) está prácticamente disuelta, tras 3 décadas de ajetreado tránsito por las procelosas aguas de la política melillense. Nunca se había detenido y procesado a la totalidad de una lista política electa, en la Asamblea de Melilla. Nadie había cometido y acumulado tantos errores en tan poco espacio de tiempo, ni tampoco se habían saltado tantas líneas rojas, en la administración de la gestión pública. La falta de control y freno en la toma de decisiones, en la gestión de la contratación, y en cualquier otro orden posible, era total.

Ser un partido no garantiza nada, porque la vida militante apenas existe, y la falta de control sobre las ejecutivas es total. El carnet de afiliación a una formación política equivale a tener una sola acción participativa de una entidad bancaria, o de un club de fútbol. El Poder y su control, no se regala a nadie. Podemos demostró que el proceso de primarias puede ser tan manipulable y falto de garantías, como la designación directa del presidente nacional, de una formación política del viejo estilo. En estos 10 últimos hemos asistido al surgimiento y descomposición de dos formaciones que iban a renovar el viciado aire del bipartidismo, con propuestas nuevas y necesarias (los centristas de Ciudadanos y Podemos, que nunca fueron comunistas). Aunque haya sido un recurso genérico para descalificar, el comunismo ya no es ni siquiera una alternativa teórica, y mucho menos práctica.

La ciudadanía al no sentirse ya representada por las formaciones estatalistas, y la propia incapacidad de estas, ha generado o propiciado la identidad independentista, la provincial, o la localista. Aquí estaba encuadrada CPM, y sus intentos políticos de unión y afinidad con otras formaciones regionalistas, aunque el resultado haya sido la implosión de la coalición.

¿Melilla con 20 concejales?

El ayuntamiento es la entidad básica de la administración ciudadana, por lo que no puede ser disueltos ni desaparecer. La Asamblea de Melilla se rige conforme a lo dispuesto por la Ley de Bases de Régimen Local. Por tanto y como dictaminan algunas sentencias del Tribunal Constitucional, la sustitución de concejales que renuncien a su acta (es seguro que los 5 imputados renuncien a las suyas), y aunque ya no exista el partido o agrupación política matriz, la sustitución es automática en la lista presentada a las elecciones. Lo que también es probable, es que nadie quiera sustituir a los posibles renunciantes, por lo que podría darse la situación de que la Ciudad Autónoma de Melilla no puede cubrir esas 5 bajas. Ahora mismo nadie se pronuncia sobre cómo hacerlo, y si sería posible hacerlo mediante unas elecciones parciales, o una repetición completa. Estamos ante una situación jurídica y política nunca vivida en la ciudad, y que crea mucha inquietud social.

Sedes vacantes

En el año anterior a las elecciones de mayo de 2023, con un índice de voto por correo equivalente al de Estados Unidos, fueron las más escandalosas de la historia democrática de Melilla. La sede de Correos estuvo permanentemente custodiada por la Policia Nacional y la confrontación política alcanzó su extremo máximo. Decisiones judiciales en el límite de la Ley, evitaron el más grande asalto al tren, que se pensaba blindado, del voto electoral en España. Melilla lleva concentrando la atención nacional desde el pasado mes de abril. Sin embargo, la descomposición del gobierno tripartito era ya percibida por todos, cuyos integrantes ni siquiera se soportaban. Las guerras intestinas lo equiparaban a la política balcánica. Ninguno de los líderes de las formaciones integrantes del tripartito ha sobrevivido a la desaparición del «gobierno del cambio» y cada uno soporta la cruz de sus desaciertos, algunos con perfil judicial, porque eso es lo que se está viviendo en esta semana. La entrada a saco y auto, de la Justicia en el campo político, algo ya habitual.

Un siglo de escándalos

En 1908 y la crisis del Barranco del Lobo, Melilla y su área de influencia hicieron saltar la política española, activando la bomba del descontento social en Cataluña, y dando inicio a la Semana Trágica. Lo que no se resuelve busca su segunda oportunidad y apenas 13 años después, en 1921, el Desastre de Annual resquebrajó la monarquía de Alfonso XIII . Ya nada fue igual. El rescoldo del incendio quedó cubierto y aparentemente dormido. Esas brasas eran custodiadas por el Ejército de África, pero la cuestión de fondo distaba de estar resuelta.

El Estado republicano desapareció en la sublevación golpista de 1936, y la dictadura franquista tapó el debate sobre la forma de Estado. Las tensiones nacionalistas quedaron en un estado de obligado letargo, pero han vuelto a resurgir con renovada fuerza. La cuestión catalana, la ley de amnistía, los nacionalismos, buscan una nueva oportunidad, frente a un modelo monárquico que ha gobernado en España, casi sin interrupciones, en los últimos 5 siglos de historia común. Melilla y sus escándalos reclaman de nuevo su posición. Parece que esta ciudad norteafricana enciende siempre la mecha de las grandes transformaciones nacionales. Hay demasiadas sedes vacantes. No será la ultima formación política que vemos desaparecer, pero nos quedamos cada vez con menos, o casi ninguna alternativa.

El primer círculo


Lo que nos sirve no lo sabemos. Lo que sabemos no nos sirve. A. Solzhenitsyn

El Infierno se compone de círculos, el Poder también. El infierno en el Poder consiste en quedar fuera de él, por eso se evita de cualquier modo. En La Divina Comedia de Dante, el primer círculo es el exterior. En el Primer Círculo de Alexander Solzhenitsyn, ese primer círculo son los Gulags, los campos de trabajo de Stalin, porque para el Nobel ruso, prisionero en esos campos, eran el mismísimo infierno, el infierno helado, como también se le conocía. Pero «el primer círculo» o círculo íntimo, es también el grupo de personas que rodean al líder, aquellos en quienes confía, porque el Poder es así. No hay amigos en el Poder, cualquiera del que se tenga que prescindir, se prescinde de él. Lo hemos visto suficientes veces, desde el regreso de La Democracia. Ninguna pareja política de amigos ha sobrevivido: Adolfo Suárez y Abril Martorell; Felipe González y Alfonso Guerra, José Mª Aznar y Mariano Rajoy; Pedro Sánchez y José Luis Ábalos.

Alexander Solzhenitsyn describe a los grandes nombres del círculo íntimo del stalinismo, casi todos ya olvidados, como el juez de jueces Abakumov, Poskrebischev, y tantos otros. Él, el camarada Stalin, el padrecito, no escribió nada personal por su propia mano, pero afortunadamente Solzhenitsyn sí, y de modo magistral. Sus obras tienen esa característica de las obras inmortales, la intemporalidad. Sus relatos, sus descripciones, no solo son rigurosamente exactas, sino que además conservan la actualidad. Seguimos viendo esos comportamientos en los personajes del Poder. Teniendo en cuenta que casi todos sus relatos fueron escritos en los periodos de reclusión en el Gulag, asombra la calidad de la narración y la precisión de los datos y hechos narrados. Nadie es insustituible en el primer círculo. Los servicios prestados no sirven de nada. No existe lazo o nudo que no pueda ser destado. No hay gratitud. El elogio es gratuito, pero la lealtad no. Todo se paga, en todos los sentidos.

El caldo gordo, la sopa de neutrones

En un núcleo (de según qué materia) la densidad es mayor, también la presión y las distancias son mínimas. El colapso de un átomo provoca alteraciones que en el exterior. El Parlamento es el núcleo de La Democracia, y las organizaciones políticas son sus elementos constitutivos, por eso las turbulencias parecen mayores vistas desde fuera, pero no ocurre nada que no haya pasado antes, pero con otros nombres. Lo que asombra en Solzhenitsyn, además de la potente ironía, es el sentido del humor, pese a escribir desde el mismo infierno. Sobran analistas airados y la crispación partidista.

Todo lo contrario de los autores actuales, los más leídos y escuchados, en los que todo es crispación, virulencia y antagonismo. Esto invalidará esos libros, esos testimonios, para el futuro, porque no podrán ser separados del contexto en el que fueron emitidos. José Mª Aznar sigue siendo un personaje hosco y airado, del que se duda que tenga amigos, o leales.

José Luis Ábalos pertenece al núcleo, al primer círculo. Esto está escrito y narrado por el propio Pedro Sánchez. Es uno de los cinco del coche, como se describe en Manual de Resistencia, que ni es un manual, ni habla de resistencia. Ya habíamos escrito acerca de este libro, que cobra un nuevo significado en la coyuntura actual. En realidad es la descripción del «círculo íntimo» del Poder, sus relaciones internas, la aparición y formación del propio núcleo, narrada por su elemento constitutivo, esto es, Pedro Sánchez. Eso es lo que diferencia a unos partidos de otros, su composición y su materia. Ábalos es un átomo importante. Deshacerse de él no va a ser fácil. Koldo García fue el custodio de los avales, que no de Ábalos, en la epopeya del retorno de Pedro Sánchez. Estaba en la sopa de neutrones.

Podemos y Ciudadanos desaparecieron cuando se desintegró su núcleo, bien en un proceso lento, caso de los morados, como muy rápido en el caso de los naranjas. Mas lento es el proceso del verde Vox, pero igualmente inevitable. Las dos estrellas masivas del bipartidismo, cual agujeros negros, devoran todo lo que está a su alrededor, el peligro es que colapsen y se desintegren. Los errores son los mismos, las respuestas casi iguales. Alfonso Guerra también sigue siendo un personaje hosco. En el Poder no hay amigos. Hay que resistir,  pero tiene que existir un motivo que no sea el propio Poder.

Carteles de Semana Santa


  «Si Cristo no resucitó, vana es nuestra fe». San Pablo, Carta a los Corintios

  Desde Sevilla llega una obra que ha ocultado cualquier otro cartel oficial de las semanas santas de todo el país. Si una de las intenciones de cualquier artista es que su obra destaque y se distinga por encima de cualquier otra, Salustiano García lo ha conseguido de pleno. Su nombre es ahora conocido, incluso para aquellos que no habíamos oído hablar de él. Es sevillano, artista, licenciado en Bellas Artes en la Universidad de Sevilla. Conoce pues a su ciudad y a la Semana Santa. Suponemos que fue designado por el Consejo de Hermandades y Cofradías de la capital hispalense como autor del cartel oficial para el presente año 2024. Curiosamente, la cuenta de X del Consejo no pèrmite comentario alguno, imaginamos que para evitar un debate en mil direcciones, que den lugar a todo tipo de opiniones, herejías e incluso de blasmefias, porque de todo eso hay en cualquier semana santa, Hay mucha fe, mucha devoción, y también otras cosas, menos piadosas. Por algo es una semana de pasión, de sentimientos encontrados.

 Cartel de carteles, es la obra de Pablo Córdoba para la semana santa de Granada 2024. En Málaga, el artista antequerano Ángel Sarmiento, en un trabajo tridimensional, le da protagonismo a los monaguillos, que casi ajenos a lo que les rodea, se entretienen en lo que pueden. Sin embargo, hay cosas que solo son posibles en Sevilla, y esto es lo que ha sucedido este año con el resucitado de Salustiano García. Hay igualmente vida y fe en los caminos tradicionales (Granada), en la exploración de nuevas sendas artísticas (Málaga), con una obra en madera y terracota; o incluso en los límites de la fe y del arte, que es lo que representa el cartel de Sevilla. La resurrección es el límite de la fe, más allá no hay nada, y su resucitado (su propio hijo), está en el límite de lo que puede ser representando en un cartel religioso. Más allá tampoco hay nada.

  Es el límite de lo representable, porque su resucitado, como en casi todas las obras de imaginería, está solo cubierto por «el paño de pudor». Se trata de un cuerpo joven, sin signos de sufrimiento, tal y como ha explicado el propio autor. No hay impudicia ninguna, más bien todo lo contrario. ¿Por qué no se reconoce al Cristo resucitado? Pues porque nadie lo reconoció, como se afirma en los evangelios. El cuerpo resucitado es algo que no se reconoce y como nadie lo ha visto, no tenemos otra manera de representarlo que a través de un cuerpo mortal, lo más desposeido de cualquier veleidad corporea. Un cuerpo resucitado no tiene vello, por eso su aspecto barbilampiño. No hay nada más allá, no busquen. ¿Por qué buscáis entre los muertos a aquel que está vivo?

  Así pues, volvemos a la obra de arte, a la creación artística. Es hipnótica, atrapa la mirada en cuanto se le echa la vista encima. Ese rojo salustiano, como denominan en Sevilla tiene una fuerza tremenda. «Es rompedor, muy aniñado, muy limpio», nos comenta una mujer devota en las escaleras de la iglesia arciprestal melillense. Otra feligresa, poco creyente, nos dice que lo que le inspira la figura representada «es belleza y ternura».

  Es el Cristo de Salustiano, así se le puede buscar ya en Google, Edge, Bing. Si te ofrecen una oportunidad así, la de elaborar el carte ofical de la semana santa de Sevilla, no se puede desaprovechar. Es arte, todo es opinable. Y para el que quiera otra respuesta esquiva y sublime, la de un sevillano, también en redes: «juega en el Betis».

  

¿Qué es genocidio?


    

 La Convención para la Prevención y del Delito de Genocidio fue promulgada en 1948 por la Asamblea de Naciones Unidas. Su definición, firmada por la casi totalidad de los Estados miembros es la siguiente: «En todos los períodos de la historia el genocidio ha infligido grandes pérdidas a la humanidad. El genocidio es un delito que puede cometerse tanto en tiempos de guerra como en tiempos de paz». El Artículo II de la Convención describe el genocidio como: Un delito perpetrado con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso. Tenemos ya aquí unas apreciaciones importantes, una es la intencionalidad de destruir, y otra el alcance, que puede ser total o parcial, y circunscrita a un área pequeña, como Srebrenica (8000 muertos), o una área regional grande, como la de los cristianos armenios ¿1.000.000? a manos del Imperio Otomano. A día de hoy, Turquía ni siquiera permite hablar de este tema. Otro gran genocidio fue llevado a cabo por los Jemeres Rojos de Pol Pot en Camboya (1,5 millones de personas).

  Los genocidios activos en la actualidad afectan a Myanmar y la población Rohingya, o a Iraq y los cristianos yazidíes a manos del Estado Islámico. Para que exista genocidio tienen que producirse otra serie de condiciones asociadas: Matanza de miembros del grupo. Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo. Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia
que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial. Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo. Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo. Los otros dos focos de genocidios activos se concentran en Sudán y Sudán del Sur

          La Guerra de Gaza

Gaza no está en guerra con Israel, ni la autoridad Nacional Palestina, ni la población Palestina. Es Hamas, un movimiento radical islamista de carácter totalitario que se hizo con el Poder político en 2007, el que llevó a cabo el pasado 7 de octubre un ataque bélico o una acción de guerra contra Israel, con el lanzamiento de más de 5000 cohetes, y la perpetración de matanzas intencionadas sobre población israelí, que alcanzó la cifra de 1400 víctimas. La mayor matanza de judíos desde el Acuerdo de la ONU sobre la partición del territorio de Palestina en 1947. El modo de matar (violaciones, mutilaciones, quebrantamientos de extremidades, seccionamientos corporales, evisceraciones y decapitaciones), convirtieron ese día en una de las jornadas más escabrosas de lo que va de siglo. ¿Qué pretendió Hamas? Es algo que ningún experto ni analista del mundo árabe ha logrado descifrar. La acción de guerra, más que atentado, debía prever que la respuesta del Estado israelí nos llevaría a una «guerra total» contra el movimiento islamista, con el que existía cierto grado de «contención» que no tolerancia, por parte de Israel.

  Desde la guerra de 2014 y el fin de las Intifadas, no habían existido grandes escenarios bélicos tan amplios. Permanecían eso sí, la presión israelí sobre todo el territorio, sobre las fronteras, y la política de autorización de nuevos asentamientos en los territorios palestinos, así como múltiples atentados y lanzamiento de cohetes desde Gaza. Una tensión mutua y permanente entre un Estado y un movimiento de milicias armadas. Quizá la causa haya que buscarla en el propio Benjamín Netanyahu, que gobernó Israel de modo ininterrumpido entre 2009 y 2020. Las dos guerras más sangrientas, la de 2014 y la presente, ocurren durante sus gobiernos. ¿Estamos ante el Milosevic israelí?

   El siglo XXI concentra suficientes ejemplos de mandatarios belicosos y endurecidos, como para que haya que recurrir a comparaciones excesivas y desafortunadas, que permiten una fácil defensa de la potente división mediática israelí. Por mucho que se quiera estirar la comparación, y la tentación sea demasiado fácil, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), están muy lejos de las acciones despiadadas e inhumanas de las Waffen SS en Europa. Sin embargo, las milicias mercenarias del ISIS (Estado Islámico) y de Hamas, sí las recuerdan, sobre todo en el modo de matar, y en el ensañamiento con las víctimas. ¿Calculó mal Hamas las consecuencias de su acción del 7 de octubre, como lo hiciera Japón el 7 de diciembre de 1940 en Pearl Harbour? Probablemente sí, y despertaron a un dragón dormido, el dragón de la guerra total, la destrucción absoluta, y el sufrimiento infinito de los civiles. Decimos esto sin que sea posible equipar a un Estado con una milicia armada cuyo único objetivo es el terrorismo, la guerra y la destrucción de Israel.

  Es el Martirio de Gaza, como lo define Norman Finkelstein, solo que en esta ocasión Hamas no puede eludir su responsabilidad ante la apocalíptica situación a la que ha llevado a Gaza. Según este autor judío estadounidense (muy cuestionado), las desproporcionadas y violentas respuestas de los gobiernos de Israel ante cualquier agresión (doctrina Dahiya), son una advertencia y un medio disuasorio, ante cualquier posibilidad de sumarse al conflicto por parte de los innumerables Estados, y de milicias armadas que pretenden la destrucción completa del Estado israelí. Es evidente que no se ha producido una escalada internacional del conflicto, como auguraban algunos pensadores arabistas, pero también ha restado apoyos a Israel y «su derecho a la defensa» frente al terrorismo. No todo está justificado, aunque la presente situación tenga pocas salidas. Pese a las innumerables críticas a los Estados Unidos, es también un hecho que la única válvula de contención para acciones más desproporcionadas de Israel, está en los gobiernos de Washington. Lo sucedido el pasado 7 de octubre fue demasiado extremo y salvaje. Aunque sirva de muy poco, más bien de nada, Hamas ha reconocido errores en esa acción criminal, que será la última que lleven a cabo, porque su desaparición será completa tras esta guerra, que debería ser la última para la franja, un territorio de 351 kms2 totalmente rodeado por Israel.

          Guerra y Paz y dos Estados

  La destrucción completa de Gaza, el desplazamiento de toda su población, la ruina total de su economía, y por supuesto, las varias decenas de miles de muertos y de heridos, no son un horizonte admisible para ningún Estado democrático, pues después de la guerra ya no existirá nada.

Según las cifras recopiladas por la Organización de Naciones Unidas, las cifras de heridos en las dos últimas décadas de conflictos de diverso grado, son muy elevadas, multiplicando de modo exponencial a la de fallecidos. En la guerra de 2023, la que supondrá el fin político de Netanyahu, el número de heridos rebasaría los 100.000, según las organizaciones humanitarias sobre el terreno gazatí. Incluso Ariel Sharon, el gran halcón, derivó hacia posiciones moderadas, tras el abandono de Gaza por parte de su gobierno en 2005. Solo Netanyahu discrepó abiertamente de esa posición.

  El gobierno de Israel tendrá que detener la guerra, primero de modo temporal y luego definitivo, porque el riesgo sanitario para la totalidad de la población, atrapada en el sur de la Franja, es elevadísimo. Sin pretenderlo, y no es la intención de Israel, se puede causar una hecatombe para la población civil de Gaza. El gobierno de Netanyahu tendrá que detener la guerra porque no ha conseguido, tras 100 días de ofensiva militar, ninguno de sus principales objetivos: la liberación de los rehenes, y la desaparición física de Hamas, pese a que afirma haber eliminado a más de 8000 de sus milicianos. La guerra de 2023, le ha destapado como el gran halcón, nombre con el que se designa a los políticos israelíes más intransigentes.

Hamas tendrá que liberar a todos los rehenes, estén en el estado que estén, porque de no hacerlo no tendrán ninguna posibilidad de sobrevivir. No saldrán nunca de sus túneles. Más guerra y más destrucción ya solo añadirán sufrimiento a la población civil, inocente en su mayoría de esta guerra, y ajenos a las acciones e intenciones del movimiento islamista. El tiempo ya corre en su contra. La muerte de más rehenes les dejará sin opción ninguna. Lo que imaginaban como una baza, será su condena.

         La lucha por la culpa y la responsabilidad

    Se libra en la redes una intensa lucha mediática por la culpa y la responsabilidad, con Roni Kaplan, y HoyPalestina, en posiciones visceralmente enfrentadas, como principales cabezas visibles de ese otro conflicto, el de la información y de la responsabilidad. La información que nos llega está muy condimentada, con la especie y el veneno del odio esparcidos, y no permite ver el final de un conflicto, que indudablemente lo tendrá. Retrotraernos a la guerra de Judea en el siglo I, al dominio Otomano, o a la Administración Británica (muy negativa), no sirve de nada.

El reconocer esto no implica justificar nada de lo que está sucediendo, pero sí lo explica, aunque tampoco sirva, ni a los muertos, ni a los heridos, que ascienden de mil en mil cada día. Las pérdidas humanas de la FDI, empiezan a hacerse insostenibles, incluso para alguien tan convencido, y poco dado a reconocer nada, como Netanyahu. Nadie quiere ser culpado o responsabilizado de esta barbarie, aunque asistamos a otras parecidas, pero con menor difusión mediática. La cifra de victimas actual supera la de todas las guerras anteriores.

   Sin embargo, ni siquiera la Guerra de Ucrania divide a la opinión pública mundial como la guerra en Palestina, siendo mucho más peligrosa la primera, en la que algunos dirigentes rusos se manifestaron proclives a usar armamento nuclear, llegado el caso. ¿Por qué ocurre esto ? Por el antijudaísmo y de fondo, que subyace en este conflicto desde 1948, y que también está afectado y contaminado por posiciones ideológicas y políticas, y por la islamofobia más reciente. En todo este tiempo, hemos visto a reputados analistas posicionados en uno u otro lado, quedar invalidados por posiciones inadmisibles para alguien que pretender ejercer como intelectual. El intelecto debe servir para aportar soluciones, y no para mantenerse en una posición fija. Si algo puede aprenderse, es que todo es tan complejo y tiene tantos matices, que difícilmente puede mantenerse una posición inequívoca. Paz y dos Estados, esa es la única solución.

La cuestión del genocidio

  Un Estado puede denunciar a otro por un posible delito de genocidio, crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y crimen de agresión. La denuncia presentada en el TPI (Tribunal Penal Internacional) de La Haya fue presentada por Sudáfrica, un movimiento político muy extraño. El Tribunal Penal de La Haya ya emitido varias sentencias condenado tanto a Hamas como a algunas de las represalias israelíes como crímenes de guerra. Es presumible que la denuncia sudafricana, no sea admitida como «genocidio» y sea derivada hacia la calificación como crímenes de guerra, que deberán ser probados. El último genocidio demostrado y condenado fue el de Ruanda (1994).

  Aun así, esta cifra enorme de víctimas tendrá sus consecuencias. La guerra debe detenerse al finalizar enero. El riesgo para la población civil palestina, desplazada a la zona sur de Gaza, es elevadísimo. Epidemias y otras enfermedades derivadas de la ausencia de techo, agua, alimentos, y medicamentos, pueden hacerse presentes y diezmar a la población, y causarse aquello, que ahora mismo ni está presente ni en el horizonte más inmediato.

  El futuro pasa por la paz, la existencia de dos Estados tal y como estableció la ONU, el reconocimiento pleno de Israel, la reconstrucción de la Autoridad Nacional Palestina, la detención de los asentamientos, la desaparición de Hamas de la Franja, y probablemente por el fin político de Benjamín Netanyahu, que quedará marcado por el clamoroso fallo en la seguridad de Israel, el sello de identidad de su gobierno, en la matanza del 7 de octubre, cuya responsabilidad es atribuible íntegramente a Hamas.

      

  

La «tierra firme» de Pedro Sánchez


   La Larga Marcha es el proceso de retirada estratégica de Mao Zedong y Zhu Enlai y sus «guardias rojos» a través del territorio de China, entre 1934 y 1935, tras el cual se hicieron con el control de parte del territorio chino, y que a la postre les daría el triunfo sobre los nacionalistas de Chiang Kai-Sheck.

 La Larga Marcha de Pedro Sánchez se inicia en 2016, cuando los dueños del partido, entre los que se encontraba Rodríguez Zapatero (que hoy grita airado en los mítines) dirigen una auténtica caza del hombre político contra Pedro Sánchez, al que responsabilizaban de la cosecha de los peores resultados del partido socialista en toda su historia desde la restauración de la Democracia en España. Todo está muy bien descrito en «Había partido: de las primarias a la Moncloa«, de José Félix Tezanos. El Comité Federal del PSOE liquidó a Sánchez a la vista de todos, con pucherazos, con personas escondidas tras las cortinas, con traiciones y deslealtades diversas, y fue arrojado a las tinieblas. Y allí, en un ambiente denso, pronunció su más célebre frase: «Esto no se ha acabado«, versión adaptada del «Volveré» del Terminator. Todos los que le traicionaron iban a pagarlo caro (o están fuera, o mendigan los aplausos de la derecha, como Joaquín Leguina), mientras que los que le fueron leales conforman su núcleo duro, esos en los que siempre confía, y en nadie más.

  En la historia de los partidos políticos de la presente etapa democrática, no se ha visto nada igual. Los que han caído en una conspiración, sucumbieron para siempre. Solo se perdonó a Susana Díaz, y se le ofreció un puesto en el Senado por designación Autonómica. El resto del libro presenta la cuestión de la redefinición de la socialdemocracia o la situación de la democracia en los partidos, pero sin resolverlas. El gran empecedor contra Sánchez es Tomás Gómez, en la Federación Socialista Madrileña, al que acusa de «haber tenido secuestrada a la FSM». Este libro y el Manual de Resistencia son casi el mismo, narran el mismo periodo de hechos, pero el último en primera persona.

       El Partido de Pedro Sánchez

  Durante medio año, apoyado por su familia y un grupo de leales, recorre cada federación socialista y las incorpora a su causa. Las que se le unen voluntariamente son recompensadas, las que le son esquivas, como Andalucía o Madrid serán arrasadas. No quedará ninguno de los viejos nombres. Pedro Sánchez recupera y construye un partido socialista a su imagen y semejanza, como hiciera Felipe González en Suresnes en 1974, sin sombra de traiciones, o al menos eso cree él. Lo único que hermana, incluso ideológicamente a ambos dirigentes, son las siglas. Sólo González es su alter ego en el partido, aunque le profesa un gran respeto. Todo lo demás ha cambiado, incluso las definiciones. En 2017 el apoyo popular a Sánchez era inmenso, aunque eso luego no se tradujera en una representación parlamentaria amplia. La aparición de los nuevos experimentos políticos como Podemos y Ciudadanos (ya extintos o en desintegración final), redujo la fuerza del bipartidismo clásico, que quedó muy mermado. El único que decidirá su final será él mismo, o los votos de la ciudadanía, que aunque no le sostienen lo suficiente, tampoco le disminuyen el grado de apoyo. En el presente año y en solo 2 meses, fue capaz de recuperar 1 millón de votos, con el que frenar el acceso de la ultraderecha de VOX, al gobierno de la nación. Este es su principal objetivo y así lo expresa en su más reciente libro Tierra Firme, título homónimo a una novela de la escritora Matilde Asensi. Aquí sus asesores, redactores o colaboradores, se han apuntado un tanto negativo. El título hubiese mejorado solo con la utilización de una preposición ( en, hasta, desde, por) o cualquier otra. 

Investidura fallida, expulsión del PSOE, moción de censura, la cólera y el Manual de Resistencia

 Curiosamente, porque nadie parece leer los libros de los presidentes, el Manual de Resistencia es todo menos eso. No se dan instrucciones para resistir, ni tampoco se justifica el motivo, Hay muchas dosis de suerte en su trayectoria, de «baraka». Entre el 1 y 2 de marzo de 2016, Pedro Sánchez se somete a una investidura fallida tras su acuerdo con Ciudadanos de Albert Rivera. Podemos cometerá un gran error político y auspiciará la caída de Sánchez votando «no» en la sesión de investidura. En realidad solo buscaban vengarse de Pedro Sánchez, por no haber conseguido relegar a los socialistas a la 2ª fuerza política de la izquierda. De haberse dejado formar ese gobierno, Mariano Rajoy no se habría dado una segunda oportunidad a Rajoy para prolongar su agónico gobierno, lastrado por la corrupción y la sombra de la utilización del Poder público para la persecución de personajes públicos. La aparición de VOX se hubiese retardado y su fuerza electoral mermada.

  Los 85 escaños del partido socialista en 2016 son utilizados en su contra por los conspiradores de octubre. Pedro Sánchez se ve obligado a dejar la Secretaría General, y en un arrebato de cólera renunciará a su acta de diputado. Formulará otra de sus frases célebres «No es no», y abandonará el Congreso para no verse obligado a abstenerse en la investidura de Rajoy. En solo medio año habrá reconquistado su Partido, y se convertirá en el primer presidente del gobierno que ni siquiera es diputado, y que accede al cargo por una moción de censura triunfante, la del 1 de junio. El uno siempre presente en sus grandes acontecimientos personales y políticos.

    En Tierra Firme

  Pedro Sánchez entierra firme a todos sus adversarios, tanto los internos como los externos. Casado, Leguina, Gómez, Iglesias, Rivera, habitan ahora en los círculos del infierno o del purgatorio político. Algunos más esperan engrosar esa lista, como Isabel Díaz Ayuso, a la que accederá en cuanto encuentre un candidato con el que hacerle frente en Madrid. Su línea semi histriónica, empieza a mostrar signos de debilitamioento. La gente prefiere gestión y busca a quienes sean capaces de llevarla a cabo. Lemas como «socialismo o libertad», pueden resultar eficaces, pero no se come, o vive con ellos. Aun así, el caso de Madrid es extraño.

  ¿Qué es Tierra Firme? Son las reflexiones surgidas del susto electoral de las elecciones municipales y autonómicas de Mayo, de 2023. Pedro Sánchez está acostumbrado a vivir en el mismo borde del desfiladero. A formar mayorías de gobierno imposibles, aunque ello le suponga desdecirse o rectificar sus anteriores planteamientos. Esa versatilidad crispa a sus adversarios, entre otras cosas porque no logran su descarrilamiento electoral, ni siquiera en las condiciones más adversas. Uno no debe culpar al otro de variar sus postulados o de ser imprevisible, y esa sí es una de sus principales virtudes, imprescindibles en un político. Su defecto, o el de sus asesores, es no reconocer abiertamente y con prontitud, esos cambios de postulados. Pedro Sánchez apoyó claramente la aplicación del artículo 155 tras el desafío independentista catalán, solo que ahora ha visto la necesidad de aplicar una amnistía política a todos los implicados en la irresponsable acción de Puigdemont (una declaración de independencia que duró un minuto es una charlotada), pero ya la llegará la hora de ajustar esas cuentas.

 Tierra Firme es también la declaración airada contra todas las calumnias de las que se le ha hecho objeto, y de las que sus colaboradores no son capaces de atajar, algo de lo que también se queja. Resulta sorprendente que un Presidente de Gobierno tenga tan poca defensa ante difamaciones gravísimas (traidor a España, sepulturero, asesino, gobierno Frankenstein, relaciones familiares con el narcotráfico, negocios en Marruecos, dictador, golpista, tirano, psicópata, etc). El energumenismo de los gritos en su contra en los actos institucionales es algo que debería ser evitado. No es posible que actos, incluso con la presencia del Jefe del Estado Felipe VI, se vean sometidos y condicionados por esa manifestación de zafiedad extrema. En Manuel de Resistencia manifiesta su sincera sintonía con el Monarca. España puede estar en riesgo, pero por parte de aquellos que intentar desestabilizar incluso el propio entramado constitucional. El primero que escribió sobre la necesidad de una segunda Transición fue José Mª Aznar, y no Podemos, que finalmente acabó participando alegremente del Régimen del 78.

  ¿Qué nos espera? Bronca, la hipérbole y el hipérbaton político (la alteración de los términos y significados). Todo es fascismo o comunismo, golpes de Estado y traiciones a España, la sombra de la liquidación de los Tres Poderes, aunque no sea cierto o muy discutible, o no estén tan separados. El libro es un programa político para el futuro, que se cumplirá o no, dependiendo de los resultados electorales. Tierra Firme no es el libro rojo de Mao. Leídos todos los libros, afirmamos que por lo general, el pueblo sabe muy bien lo que vota, y distingue entre unas elecciones generales, unas autonómicas, europeas o unas municipales. Los partidos suelen plantear una unidad de acción electoral, pero la gente separa perfectamente su voto. Sólo que en un mundo de listas electorales cerradas, los partidos no buscan la eficacia o la competencia personal, sino la adhesión del acólito.

En política no existe la tierra firme. Abunda el lodo fino y las arenas movedizas. En los libros, además del detalle del colchón de Rajoy, y otras anecdotas de bajo calado, no hay detalles que permitan interpretar a la persona.