Cultura, nación y Campeones del Mundo


  Somos campeones del Mundo de fútbol y esta vez con plena conciencia y convicción.  En 2010 todo nos fue pillando por sorpresa, y fuimos pasando cada eliminatoria hasta llegar a la final, en donde alzamos la Copa del Mundia por primera vez.  Todo fue tan sorprendente que no dio tiempo a que se arnasen las ideologías destructivas.  Rodriguez Zapatero estaba en pleno derrumbe político y en un colapso económico que siempre negó. Pero fuimos felices por lo inesperado.

  En este campeonato del mundo, con soporte básico de Estados Unidos,  México y Canadá, aunque menos, ya sabíamos a lo que veníamos y se empezó chocando con Cabo Verde.  Nadie recuerda que hay un país campeón que ya no existe,  la República Federal de Alemania, que en 1974,  empezó el Mundial perdiendo contra su otra mitad, la República Democrática de Alemania,  cuyo nombre era mentira. Pero esa derrota inicial les despertó y acabaron ganando. Algo similar le ha ocurrido  la selección de España de 2026.

Sin embargo,  este vez estaba todo despierto,  los sentimientos nacionales, los nacionalistas, los apasionados de la selección de su país, y también sus detractores, que son del mismo calado del nacionalista que critican,  pero en términos más restrictivos. Se llama nación al terreno que pisan solo los nacionales del terruño,  aunque eso sea imposible de determinar. Es un nacionalismo excluyente.

  Hay otra nación que ya no existe,  que era tremendamente competitiva, Yugoslavia, y que desde su despedazamiento violento no ha vuelto a conseguir nada, salvo el esloveno Pogačar, pero en ciclismo. La suma actual de las partes,  no alcanza al todo anterior, y hablamos solo de deporte.  Algunos empujan hacía ese camino deportivo,  como el diputado español Aitor Esteban, adalid del mosaico deportivo del terruño,  que no de la nación. Ha dejado de ser un político de referencia. Ahora los nacionalistas pretenden selecciones nacionales, para hacer exactamente aquello que denigran.

  España en la Plaza de las Culturas

La selección española es del pueblo llano. Hasta ahora existía cierto reparo en la élite cultural y política, a identificarse con los colores de la selección. A aprovechar sus éxitos sí, eso saben todos, como ocurriera en el primer Operación Triunfo. Ahora los colores de la camiseta nacional son los de la España multicultural, progresista y plurinacional. Pero el asunto no cuela para los nacionalismos irredentos. Su siguiente exigencia será la de la selección nacional propia, eso sí, en la FIFA no entiende de barcos, solo de dinero, y exigen liga tribal, como Gales o Escocia. Por eso Inglaterra juega sola, y no existe selección de Gran Bretaña. El fútbol es un fenómeno de masas, de esas masas que luego votan, y por eso todos los ojos y elogios han caído sobre nuestra selección nacional. Si Javier Bardem viste la camiseta de la selección, es que algo está cambiando de orientación, y no es el viento. Aunque resulta elogiable y reseñable, porque el mundo cultural era refractario a la camiseta nacional.

Sin embargo, en Melilla, la Plaza de las Culturas cobró más sentido que nunca. El pueblo llano y anónimo, fue llenando la plaza desde las primeras horas de la tarde. La gente sigue a su selección desde hace mucho. Ahora es el centro de la política nacional y de valores de todo tipo. Que el deporte y el fútbol son un fenómeno de masas, lo saben en EEUU desde hace mucho, que utilizaron todas las modalidades deportivas en su guerra ideológica contra la extinta URSS. El fútbol es un fenómeno cultural mundial, y Donald Trump aprovechó la final del Campeonato del Mundo, para evadirse de sus inmensos problemas políticos. Pero «fútbol es fútbol».

En 2010 estuvimos en esta misma plaza, en aquella final sorpresiva. En aquella ocasión El Alminar no existía, aunque ya era. Surgió un años después. En el presente año hemos acudido para dejar testimonio del pueblo y su alegría. A diferencia de otros lugares, en Melilla no hay violencia futbolera, y esto hay que reseñarlo. algún día, la Selección Española de Fútbol tendrá que jugar un partido en nuestra ciudad. Enhorabuena a los Campeones del Mundo, que también somos todos, menos los que se han excluido, en una guerra absurda.

 

Un comentario en “Cultura, nación y Campeones del Mundo

Acostúmbrate a sufrir con paciencia las contrariedades, a escuchar en silencio lo que desagrada, a estar sosegado entre los turbulentos y a permanecer tranquilo entre el estrépito del mundo.

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