El primer círculo


Lo que nos sirve no lo sabemos. Lo que sabemos no nos sirve. A. Solzhenitsyn

El Infierno se compone de círculos, el Poder también. El infierno en el Poder consiste en quedar fuera de él, por eso se evita de cualquier modo. En La Divina Comedia de Dante, el primer círculo es el exterior. En el Primer Círculo de Alexander Solzhenitsyn, ese primer círculo son los Gulags, los campos de trabajo de Stalin, porque para el Nobel ruso, prisionero en esos campos, eran el mismísimo infierno, el infierno helado, como también se le conocía. Pero «el primer círculo» o círculo íntimo, es también el grupo de personas que rodean al líder, aquellos en quienes confía, porque el Poder es así. No hay amigos en el Poder, cualquiera del que se tenga que prescindir, se prescinde de él. Lo hemos visto suficientes veces, desde el regreso de La Democracia. Ninguna pareja política de amigos ha sobrevivido: Adolfo Suárez y Abril Martorell; Felipe González y Alfonso Guerra, José Mª Aznar y Mariano Rajoy; Pedro Sánchez y José Luis Ábalos.

Alexander Solzhenitsyn describe a los grandes nombres del círculo íntimo del stalinismo, casi todos ya olvidados, como el juez de jueces Abakumov, Poskrebischev, y tantos otros. Él, el camarada Stalin, el padrecito, no escribió nada personal por su propia mano, pero afortunadamente Solzhenitsyn sí, y de modo magistral. Sus obras tienen esa característica de las obras inmortales, la intemporalidad. Sus relatos, sus descripciones, no solo son rigurosamente exactas, sino que además conservan la actualidad. Seguimos viendo esos comportamientos en los personajes del Poder. Teniendo en cuenta que casi todos sus relatos fueron escritos en los periodos de reclusión en el Gulag, asombra la calidad de la narración y la precisión de los datos y hechos narrados. Nadie es insustituible en el primer círculo. Los servicios prestados no sirven de nada. No existe lazo o nudo que no pueda ser destado. No hay gratitud. El elogio es gratuito, pero la lealtad no. Todo se paga, en todos los sentidos.

El caldo gordo, la sopa de neutrones

En un núcleo (de según qué materia) la densidad es mayor, también la presión y las distancias son mínimas. El colapso de un átomo provoca alteraciones que en el exterior. El Parlamento es el núcleo de La Democracia, y las organizaciones políticas son sus elementos constitutivos, por eso las turbulencias parecen mayores vistas desde fuera, pero no ocurre nada que no haya pasado antes, pero con otros nombres. Lo que asombra en Solzhenitsyn, además de la potente ironía, es el sentido del humor, pese a escribir desde el mismo infierno. Sobran analistas airados y la crispación partidista.

Todo lo contrario de los autores actuales, los más leídos y escuchados, en los que todo es crispación, virulencia y antagonismo. Esto invalidará esos libros, esos testimonios, para el futuro, porque no podrán ser separados del contexto en el que fueron emitidos. José Mª Aznar sigue siendo un personaje hosco y airado, del que se duda que tenga amigos, o leales.

José Luis Ábalos pertenece al núcleo, al primer círculo. Esto está escrito y narrado por el propio Pedro Sánchez. Es uno de los cinco del coche, como se describe en Manual de Resistencia, que ni es un manual, ni habla de resistencia. Ya habíamos escrito acerca de este libro, que cobra un nuevo significado en la coyuntura actual. En realidad es la descripción del «círculo íntimo» del Poder, sus relaciones internas, la aparición y formación del propio núcleo, narrada por su elemento constitutivo, esto es, Pedro Sánchez. Eso es lo que diferencia a unos partidos de otros, su composición y su materia. Ábalos es un átomo importante. Deshacerse de él no va a ser fácil. Koldo García fue el custodio de los avales, que no de Ábalos, en la epopeya del retorno de Pedro Sánchez. Estaba en la sopa de neutrones.

Podemos y Ciudadanos desaparecieron cuando se desintegró su núcleo, bien en un proceso lento, caso de los morados, como muy rápido en el caso de los naranjas. Mas lento es el proceso del verde Vox, pero igualmente inevitable. Las dos estrellas masivas del bipartidismo, cual agujeros negros, devoran todo lo que está a su alrededor, el peligro es que colapsen y se desintegren. Los errores son los mismos, las respuestas casi iguales. Alfonso Guerra también sigue siendo un personaje hosco. En el Poder no hay amigos. Hay que resistir,  pero tiene que existir un motivo que no sea el propio Poder.

Carteles de Semana Santa


  «Si Cristo no resucitó, vana es nuestra fe». San Pablo, Carta a los Corintios

  Desde Sevilla llega una obra que ha ocultado cualquier otro cartel oficial de las semanas santas de todo el país. Si una de las intenciones de cualquier artista es que su obra destaque y se distinga por encima de cualquier otra, Salustiano García lo ha conseguido de pleno. Su nombre es ahora conocido, incluso para aquellos que no habíamos oído hablar de él. Es sevillano, artista, licenciado en Bellas Artes en la Universidad de Sevilla. Conoce pues a su ciudad y a la Semana Santa. Suponemos que fue designado por el Consejo de Hermandades y Cofradías de la capital hispalense como autor del cartel oficial para el presente año 2024. Curiosamente, la cuenta de X del Consejo no pèrmite comentario alguno, imaginamos que para evitar un debate en mil direcciones, que den lugar a todo tipo de opiniones, herejías e incluso de blasmefias, porque de todo eso hay en cualquier semana santa, Hay mucha fe, mucha devoción, y también otras cosas, menos piadosas. Por algo es una semana de pasión, de sentimientos encontrados.

 Cartel de carteles, es la obra de Pablo Córdoba para la semana santa de Granada 2024. En Málaga, el artista antequerano Ángel Sarmiento, en un trabajo tridimensional, le da protagonismo a los monaguillos, que casi ajenos a lo que les rodea, se entretienen en lo que pueden. Sin embargo, hay cosas que solo son posibles en Sevilla, y esto es lo que ha sucedido este año con el resucitado de Salustiano García. Hay igualmente vida y fe en los caminos tradicionales (Granada), en la exploración de nuevas sendas artísticas (Málaga), con una obra en madera y terracota; o incluso en los límites de la fe y del arte, que es lo que representa el cartel de Sevilla. La resurrección es el límite de la fe, más allá no hay nada, y su resucitado (su propio hijo), está en el límite de lo que puede ser representando en un cartel religioso. Más allá tampoco hay nada.

  Es el límite de lo representable, porque su resucitado, como en casi todas las obras de imaginería, está solo cubierto por «el paño de pudor». Se trata de un cuerpo joven, sin signos de sufrimiento, tal y como ha explicado el propio autor. No hay impudicia ninguna, más bien todo lo contrario. ¿Por qué no se reconoce al Cristo resucitado? Pues porque nadie lo reconoció, como se afirma en los evangelios. El cuerpo resucitado es algo que no se reconoce y como nadie lo ha visto, no tenemos otra manera de representarlo que a través de un cuerpo mortal, lo más desposeido de cualquier veleidad corporea. Un cuerpo resucitado no tiene vello, por eso su aspecto barbilampiño. No hay nada más allá, no busquen. ¿Por qué buscáis entre los muertos a aquel que está vivo?

  Así pues, volvemos a la obra de arte, a la creación artística. Es hipnótica, atrapa la mirada en cuanto se le echa la vista encima. Ese rojo salustiano, como denominan en Sevilla tiene una fuerza tremenda. «Es rompedor, muy aniñado, muy limpio», nos comenta una mujer devota en las escaleras de la iglesia arciprestal melillense. Otra feligresa, poco creyente, nos dice que lo que le inspira la figura representada «es belleza y ternura».

  Es el Cristo de Salustiano, así se le puede buscar ya en Google, Edge, Bing. Si te ofrecen una oportunidad así, la de elaborar el carte ofical de la semana santa de Sevilla, no se puede desaprovechar. Es arte, todo es opinable. Y para el que quiera otra respuesta esquiva y sublime, la de un sevillano, también en redes: «juega en el Betis».

  

¿Qué es genocidio?


    

 La Convención para la Prevención y del Delito de Genocidio fue promulgada en 1948 por la Asamblea de Naciones Unidas. Su definición, firmada por la casi totalidad de los Estados miembros es la siguiente: «En todos los períodos de la historia el genocidio ha infligido grandes pérdidas a la humanidad. El genocidio es un delito que puede cometerse tanto en tiempos de guerra como en tiempos de paz». El Artículo II de la Convención describe el genocidio como: Un delito perpetrado con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso. Tenemos ya aquí unas apreciaciones importantes, una es la intencionalidad de destruir, y otra el alcance, que puede ser total o parcial, y circunscrita a un área pequeña, como Srebrenica (8000 muertos), o una área regional grande, como la de los cristianos armenios ¿1.000.000? a manos del Imperio Otomano. A día de hoy, Turquía ni siquiera permite hablar de este tema. Otro gran genocidio fue llevado a cabo por los Jemeres Rojos de Pol Pot en Camboya (1,5 millones de personas).

  Los genocidios activos en la actualidad afectan a Myanmar y la población Rohingya, o a Iraq y los cristianos yazidíes a manos del Estado Islámico. Para que exista genocidio tienen que producirse otra serie de condiciones asociadas: Matanza de miembros del grupo. Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo. Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia
que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial. Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo. Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo. Los otros dos focos de genocidios activos se concentran en Sudán y Sudán del Sur

          La Guerra de Gaza

Gaza no está en guerra con Israel, ni la autoridad Nacional Palestina, ni la población Palestina. Es Hamas, un movimiento radical islamista de carácter totalitario que se hizo con el Poder político en 2007, el que llevó a cabo el pasado 7 de octubre un ataque bélico o una acción de guerra contra Israel, con el lanzamiento de más de 5000 cohetes, y la perpetración de matanzas intencionadas sobre población israelí, que alcanzó la cifra de 1400 víctimas. La mayor matanza de judíos desde el Acuerdo de la ONU sobre la partición del territorio de Palestina en 1947. El modo de matar (violaciones, mutilaciones, quebrantamientos de extremidades, seccionamientos corporales, evisceraciones y decapitaciones), convirtieron ese día en una de las jornadas más escabrosas de lo que va de siglo. ¿Qué pretendió Hamas? Es algo que ningún experto ni analista del mundo árabe ha logrado descifrar. La acción de guerra, más que atentado, debía prever que la respuesta del Estado israelí nos llevaría a una «guerra total» contra el movimiento islamista, con el que existía cierto grado de «contención» que no tolerancia, por parte de Israel.

  Desde la guerra de 2014 y el fin de las Intifadas, no habían existido grandes escenarios bélicos tan amplios. Permanecían eso sí, la presión israelí sobre todo el territorio, sobre las fronteras, y la política de autorización de nuevos asentamientos en los territorios palestinos, así como múltiples atentados y lanzamiento de cohetes desde Gaza. Una tensión mutua y permanente entre un Estado y un movimiento de milicias armadas. Quizá la causa haya que buscarla en el propio Benjamín Netanyahu, que gobernó Israel de modo ininterrumpido entre 2009 y 2020. Las dos guerras más sangrientas, la de 2014 y la presente, ocurren durante sus gobiernos. ¿Estamos ante el Milosevic israelí?

   El siglo XXI concentra suficientes ejemplos de mandatarios belicosos y endurecidos, como para que haya que recurrir a comparaciones excesivas y desafortunadas, que permiten una fácil defensa de la potente división mediática israelí. Por mucho que se quiera estirar la comparación, y la tentación sea demasiado fácil, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), están muy lejos de las acciones despiadadas e inhumanas de las Waffen SS en Europa. Sin embargo, las milicias mercenarias del ISIS (Estado Islámico) y de Hamas, sí las recuerdan, sobre todo en el modo de matar, y en el ensañamiento con las víctimas. ¿Calculó mal Hamas las consecuencias de su acción del 7 de octubre, como lo hiciera Japón el 7 de diciembre de 1940 en Pearl Harbour? Probablemente sí, y despertaron a un dragón dormido, el dragón de la guerra total, la destrucción absoluta, y el sufrimiento infinito de los civiles. Decimos esto sin que sea posible equipar a un Estado con una milicia armada cuyo único objetivo es el terrorismo, la guerra y la destrucción de Israel.

  Es el Martirio de Gaza, como lo define Norman Finkelstein, solo que en esta ocasión Hamas no puede eludir su responsabilidad ante la apocalíptica situación a la que ha llevado a Gaza. Según este autor judío estadounidense (muy cuestionado), las desproporcionadas y violentas respuestas de los gobiernos de Israel ante cualquier agresión (doctrina Dahiya), son una advertencia y un medio disuasorio, ante cualquier posibilidad de sumarse al conflicto por parte de los innumerables Estados, y de milicias armadas que pretenden la destrucción completa del Estado israelí. Es evidente que no se ha producido una escalada internacional del conflicto, como auguraban algunos pensadores arabistas, pero también ha restado apoyos a Israel y «su derecho a la defensa» frente al terrorismo. No todo está justificado, aunque la presente situación tenga pocas salidas. Pese a las innumerables críticas a los Estados Unidos, es también un hecho que la única válvula de contención para acciones más desproporcionadas de Israel, está en los gobiernos de Washington. Lo sucedido el pasado 7 de octubre fue demasiado extremo y salvaje. Aunque sirva de muy poco, más bien de nada, Hamas ha reconocido errores en esa acción criminal, que será la última que lleven a cabo, porque su desaparición será completa tras esta guerra, que debería ser la última para la franja, un territorio de 351 kms2 totalmente rodeado por Israel.

          Guerra y Paz y dos Estados

  La destrucción completa de Gaza, el desplazamiento de toda su población, la ruina total de su economía, y por supuesto, las varias decenas de miles de muertos y de heridos, no son un horizonte admisible para ningún Estado democrático, pues después de la guerra ya no existirá nada.

Según las cifras recopiladas por la Organización de Naciones Unidas, las cifras de heridos en las dos últimas décadas de conflictos de diverso grado, son muy elevadas, multiplicando de modo exponencial a la de fallecidos. En la guerra de 2023, la que supondrá el fin político de Netanyahu, el número de heridos rebasaría los 100.000, según las organizaciones humanitarias sobre el terreno gazatí. Incluso Ariel Sharon, el gran halcón, derivó hacia posiciones moderadas, tras el abandono de Gaza por parte de su gobierno en 2005. Solo Netanyahu discrepó abiertamente de esa posición.

  El gobierno de Israel tendrá que detener la guerra, primero de modo temporal y luego definitivo, porque el riesgo sanitario para la totalidad de la población, atrapada en el sur de la Franja, es elevadísimo. Sin pretenderlo, y no es la intención de Israel, se puede causar una hecatombe para la población civil de Gaza. El gobierno de Netanyahu tendrá que detener la guerra porque no ha conseguido, tras 100 días de ofensiva militar, ninguno de sus principales objetivos: la liberación de los rehenes, y la desaparición física de Hamas, pese a que afirma haber eliminado a más de 8000 de sus milicianos. La guerra de 2023, le ha destapado como el gran halcón, nombre con el que se designa a los políticos israelíes más intransigentes.

Hamas tendrá que liberar a todos los rehenes, estén en el estado que estén, porque de no hacerlo no tendrán ninguna posibilidad de sobrevivir. No saldrán nunca de sus túneles. Más guerra y más destrucción ya solo añadirán sufrimiento a la población civil, inocente en su mayoría de esta guerra, y ajenos a las acciones e intenciones del movimiento islamista. El tiempo ya corre en su contra. La muerte de más rehenes les dejará sin opción ninguna. Lo que imaginaban como una baza, será su condena.

         La lucha por la culpa y la responsabilidad

    Se libra en la redes una intensa lucha mediática por la culpa y la responsabilidad, con Roni Kaplan, y HoyPalestina, en posiciones visceralmente enfrentadas, como principales cabezas visibles de ese otro conflicto, el de la información y de la responsabilidad. La información que nos llega está muy condimentada, con la especie y el veneno del odio esparcidos, y no permite ver el final de un conflicto, que indudablemente lo tendrá. Retrotraernos a la guerra de Judea en el siglo I, al dominio Otomano, o a la Administración Británica (muy negativa), no sirve de nada.

El reconocer esto no implica justificar nada de lo que está sucediendo, pero sí lo explica, aunque tampoco sirva, ni a los muertos, ni a los heridos, que ascienden de mil en mil cada día. Las pérdidas humanas de la FDI, empiezan a hacerse insostenibles, incluso para alguien tan convencido, y poco dado a reconocer nada, como Netanyahu. Nadie quiere ser culpado o responsabilizado de esta barbarie, aunque asistamos a otras parecidas, pero con menor difusión mediática. La cifra de victimas actual supera la de todas las guerras anteriores.

   Sin embargo, ni siquiera la Guerra de Ucrania divide a la opinión pública mundial como la guerra en Palestina, siendo mucho más peligrosa la primera, en la que algunos dirigentes rusos se manifestaron proclives a usar armamento nuclear, llegado el caso. ¿Por qué ocurre esto ? Por el antijudaísmo y de fondo, que subyace en este conflicto desde 1948, y que también está afectado y contaminado por posiciones ideológicas y políticas, y por la islamofobia más reciente. En todo este tiempo, hemos visto a reputados analistas posicionados en uno u otro lado, quedar invalidados por posiciones inadmisibles para alguien que pretender ejercer como intelectual. El intelecto debe servir para aportar soluciones, y no para mantenerse en una posición fija. Si algo puede aprenderse, es que todo es tan complejo y tiene tantos matices, que difícilmente puede mantenerse una posición inequívoca. Paz y dos Estados, esa es la única solución.

La cuestión del genocidio

  Un Estado puede denunciar a otro por un posible delito de genocidio, crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y crimen de agresión. La denuncia presentada en el TPI (Tribunal Penal Internacional) de La Haya fue presentada por Sudáfrica, un movimiento político muy extraño. El Tribunal Penal de La Haya ya emitido varias sentencias condenado tanto a Hamas como a algunas de las represalias israelíes como crímenes de guerra. Es presumible que la denuncia sudafricana, no sea admitida como «genocidio» y sea derivada hacia la calificación como crímenes de guerra, que deberán ser probados. El último genocidio demostrado y condenado fue el de Ruanda (1994).

  Aun así, esta cifra enorme de víctimas tendrá sus consecuencias. La guerra debe detenerse al finalizar enero. El riesgo para la población civil palestina, desplazada a la zona sur de Gaza, es elevadísimo. Epidemias y otras enfermedades derivadas de la ausencia de techo, agua, alimentos, y medicamentos, pueden hacerse presentes y diezmar a la población, y causarse aquello, que ahora mismo ni está presente ni en el horizonte más inmediato.

  El futuro pasa por la paz, la existencia de dos Estados tal y como estableció la ONU, el reconocimiento pleno de Israel, la reconstrucción de la Autoridad Nacional Palestina, la detención de los asentamientos, la desaparición de Hamas de la Franja, y probablemente por el fin político de Benjamín Netanyahu, que quedará marcado por el clamoroso fallo en la seguridad de Israel, el sello de identidad de su gobierno, en la matanza del 7 de octubre, cuya responsabilidad es atribuible íntegramente a Hamas.

      

  

La «tierra firme» de Pedro Sánchez


   La Larga Marcha es el proceso de retirada estratégica de Mao Zedong y Zhu Enlai y sus «guardias rojos» a través del territorio de China, entre 1934 y 1935, tras el cual se hicieron con el control de parte del territorio chino, y que a la postre les daría el triunfo sobre los nacionalistas de Chiang Kai-Sheck.

 La Larga Marcha de Pedro Sánchez se inicia en 2016, cuando los dueños del partido, entre los que se encontraba Rodríguez Zapatero (que hoy grita airado en los mítines) dirigen una auténtica caza del hombre político contra Pedro Sánchez, al que responsabilizaban de la cosecha de los peores resultados del partido socialista en toda su historia desde la restauración de la Democracia en España. Todo está muy bien descrito en «Había partido: de las primarias a la Moncloa«, de José Félix Tezanos. El Comité Federal del PSOE liquidó a Sánchez a la vista de todos, con pucherazos, con personas escondidas tras las cortinas, con traiciones y deslealtades diversas, y fue arrojado a las tinieblas. Y allí, en un ambiente denso, pronunció su más célebre frase: «Esto no se ha acabado«, versión adaptada del «Volveré» del Terminator. Todos los que le traicionaron iban a pagarlo caro (o están fuera, o mendigan los aplausos de la derecha, como Joaquín Leguina), mientras que los que le fueron leales conforman su núcleo duro, esos en los que siempre confía, y en nadie más.

  En la historia de los partidos políticos de la presente etapa democrática, no se ha visto nada igual. Los que han caído en una conspiración, sucumbieron para siempre. Solo se perdonó a Susana Díaz, y se le ofreció un puesto en el Senado por designación Autonómica. El resto del libro presenta la cuestión de la redefinición de la socialdemocracia o la situación de la democracia en los partidos, pero sin resolverlas. El gran empecedor contra Sánchez es Tomás Gómez, en la Federación Socialista Madrileña, al que acusa de «haber tenido secuestrada a la FSM». Este libro y el Manual de Resistencia son casi el mismo, narran el mismo periodo de hechos, pero el último en primera persona.

       El Partido de Pedro Sánchez

  Durante medio año, apoyado por su familia y un grupo de leales, recorre cada federación socialista y las incorpora a su causa. Las que se le unen voluntariamente son recompensadas, las que le son esquivas, como Andalucía o Madrid serán arrasadas. No quedará ninguno de los viejos nombres. Pedro Sánchez recupera y construye un partido socialista a su imagen y semejanza, como hiciera Felipe González en Suresnes en 1974, sin sombra de traiciones, o al menos eso cree él. Lo único que hermana, incluso ideológicamente a ambos dirigentes, son las siglas. Sólo González es su alter ego en el partido, aunque le profesa un gran respeto. Todo lo demás ha cambiado, incluso las definiciones. En 2017 el apoyo popular a Sánchez era inmenso, aunque eso luego no se tradujera en una representación parlamentaria amplia. La aparición de los nuevos experimentos políticos como Podemos y Ciudadanos (ya extintos o en desintegración final), redujo la fuerza del bipartidismo clásico, que quedó muy mermado. El único que decidirá su final será él mismo, o los votos de la ciudadanía, que aunque no le sostienen lo suficiente, tampoco le disminuyen el grado de apoyo. En el presente año y en solo 2 meses, fue capaz de recuperar 1 millón de votos, con el que frenar el acceso de la ultraderecha de VOX, al gobierno de la nación. Este es su principal objetivo y así lo expresa en su más reciente libro Tierra Firme, título homónimo a una novela de la escritora Matilde Asensi. Aquí sus asesores, redactores o colaboradores, se han apuntado un tanto negativo. El título hubiese mejorado solo con la utilización de una preposición ( en, hasta, desde, por) o cualquier otra. 

Investidura fallida, expulsión del PSOE, moción de censura, la cólera y el Manual de Resistencia

 Curiosamente, porque nadie parece leer los libros de los presidentes, el Manual de Resistencia es todo menos eso. No se dan instrucciones para resistir, ni tampoco se justifica el motivo, Hay muchas dosis de suerte en su trayectoria, de «baraka». Entre el 1 y 2 de marzo de 2016, Pedro Sánchez se somete a una investidura fallida tras su acuerdo con Ciudadanos de Albert Rivera. Podemos cometerá un gran error político y auspiciará la caída de Sánchez votando «no» en la sesión de investidura. En realidad solo buscaban vengarse de Pedro Sánchez, por no haber conseguido relegar a los socialistas a la 2ª fuerza política de la izquierda. De haberse dejado formar ese gobierno, Mariano Rajoy no se habría dado una segunda oportunidad a Rajoy para prolongar su agónico gobierno, lastrado por la corrupción y la sombra de la utilización del Poder público para la persecución de personajes públicos. La aparición de VOX se hubiese retardado y su fuerza electoral mermada.

  Los 85 escaños del partido socialista en 2016 son utilizados en su contra por los conspiradores de octubre. Pedro Sánchez se ve obligado a dejar la Secretaría General, y en un arrebato de cólera renunciará a su acta de diputado. Formulará otra de sus frases célebres «No es no», y abandonará el Congreso para no verse obligado a abstenerse en la investidura de Rajoy. En solo medio año habrá reconquistado su Partido, y se convertirá en el primer presidente del gobierno que ni siquiera es diputado, y que accede al cargo por una moción de censura triunfante, la del 1 de junio. El uno siempre presente en sus grandes acontecimientos personales y políticos.

    En Tierra Firme

  Pedro Sánchez entierra firme a todos sus adversarios, tanto los internos como los externos. Casado, Leguina, Gómez, Iglesias, Rivera, habitan ahora en los círculos del infierno o del purgatorio político. Algunos más esperan engrosar esa lista, como Isabel Díaz Ayuso, a la que accederá en cuanto encuentre un candidato con el que hacerle frente en Madrid. Su línea semi histriónica, empieza a mostrar signos de debilitamioento. La gente prefiere gestión y busca a quienes sean capaces de llevarla a cabo. Lemas como «socialismo o libertad», pueden resultar eficaces, pero no se come, o vive con ellos. Aun así, el caso de Madrid es extraño.

  ¿Qué es Tierra Firme? Son las reflexiones surgidas del susto electoral de las elecciones municipales y autonómicas de Mayo, de 2023. Pedro Sánchez está acostumbrado a vivir en el mismo borde del desfiladero. A formar mayorías de gobierno imposibles, aunque ello le suponga desdecirse o rectificar sus anteriores planteamientos. Esa versatilidad crispa a sus adversarios, entre otras cosas porque no logran su descarrilamiento electoral, ni siquiera en las condiciones más adversas. Uno no debe culpar al otro de variar sus postulados o de ser imprevisible, y esa sí es una de sus principales virtudes, imprescindibles en un político. Su defecto, o el de sus asesores, es no reconocer abiertamente y con prontitud, esos cambios de postulados. Pedro Sánchez apoyó claramente la aplicación del artículo 155 tras el desafío independentista catalán, solo que ahora ha visto la necesidad de aplicar una amnistía política a todos los implicados en la irresponsable acción de Puigdemont (una declaración de independencia que duró un minuto es una charlotada), pero ya la llegará la hora de ajustar esas cuentas.

 Tierra Firme es también la declaración airada contra todas las calumnias de las que se le ha hecho objeto, y de las que sus colaboradores no son capaces de atajar, algo de lo que también se queja. Resulta sorprendente que un Presidente de Gobierno tenga tan poca defensa ante difamaciones gravísimas (traidor a España, sepulturero, asesino, gobierno Frankenstein, relaciones familiares con el narcotráfico, negocios en Marruecos, dictador, golpista, tirano, psicópata, etc). El energumenismo de los gritos en su contra en los actos institucionales es algo que debería ser evitado. No es posible que actos, incluso con la presencia del Jefe del Estado Felipe VI, se vean sometidos y condicionados por esa manifestación de zafiedad extrema. En Manuel de Resistencia manifiesta su sincera sintonía con el Monarca. España puede estar en riesgo, pero por parte de aquellos que intentar desestabilizar incluso el propio entramado constitucional. El primero que escribió sobre la necesidad de una segunda Transición fue José Mª Aznar, y no Podemos, que finalmente acabó participando alegremente del Régimen del 78.

  ¿Qué nos espera? Bronca, la hipérbole y el hipérbaton político (la alteración de los términos y significados). Todo es fascismo o comunismo, golpes de Estado y traiciones a España, la sombra de la liquidación de los Tres Poderes, aunque no sea cierto o muy discutible, o no estén tan separados. El libro es un programa político para el futuro, que se cumplirá o no, dependiendo de los resultados electorales. Tierra Firme no es el libro rojo de Mao. Leídos todos los libros, afirmamos que por lo general, el pueblo sabe muy bien lo que vota, y distingue entre unas elecciones generales, unas autonómicas, europeas o unas municipales. Los partidos suelen plantear una unidad de acción electoral, pero la gente separa perfectamente su voto. Sólo que en un mundo de listas electorales cerradas, los partidos no buscan la eficacia o la competencia personal, sino la adhesión del acólito.

En política no existe la tierra firme. Abunda el lodo fino y las arenas movedizas. En los libros, además del detalle del colchón de Rajoy, y otras anecdotas de bajo calado, no hay detalles que permitan interpretar a la persona.

San Juan de Dios en Granada


La calle de los pobres y los Hermanos Hospitalarios

Siempre habrá pobres entre nosotros, y la evolución económica del mundo indica que las desigualdades seguirán aumentando y que la erradicación de la pobreza está muy lejos de encontrarse entre los objetivos humanos. En los países desarrollados existe una atención a la pobreza y ayudas a personas y familias sin suficientes recursos, o totalmente sin ellos. Sin embargo, todo exige estar registrado en padrones, en domicilios (sean de las características que sean), y una capacidad mínima de gestión, que a menudo no resulta fácil. Los trámites burocráticos necesitan solvencia y es un servicio que deben proporcionar siempre las administraciones públicas (estatales, autonómicas, locales).

Pero hay un número cada vez más creciente de personas y familias que escapan o no llegan a todos esos controles y requisitos administrativos. La paradoja de estas sociedades desarrolladas es que para poder vivir con unas comodidades mínimas, se necesitan un nivel de recursos medios, que a veces ya no se alcanzan, ni siquiera teniendo un trabajo. Pero este sería el umbral de la pobreza, y de lo que queremos hablar es de la pobreza pura, sin recursos.

La calle de San Juan de Dios está en pleno centro de Granada. Es perpendicular a la Gran Vía de Colón, y corre casi paralela, aunque a no gran distancia de la avenida de Los Reyes Católicos. Justo en el centro de esta calle está el hospital de San Rafael, la basílica barroca, y la sede de los Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios, que atienden a todas esas personas que están fuera de los márgenes administrativos y sociales. Son los desheredados de la fortuna, auténticas vidas en quiebra. Aumenta la pobreza, pero falla la caridad, sobre todo entre los ricos, entre aquellos que más tienen o más acumulan, que por lo general viven de espaldas a todas estas realidades. Son más caritativos y solidarios aquellos que forman las economías medias.

Las cifras de los Hermanos Hospitalarios

Surgidos desde la voluntad y esfuerzos del mendigo divino, Joao Cidade o san Juan de Dios, en el pasado año han atendido 541 personas en Granada, en el programa de urgencia social. Han ofrecido duchas, ropa, pagado facturas, alquileres y otro tipo de ayudas por importe de 17.738€. La atención a menores para compra de material escolar, gafas, audífonos y ayudas al desplazamiento, han supuesto 3768€, obtenidos todos de aportaciones individuales de quienes colaboran con ellos. La entrega de alimentos a familias y de personas atendidas en el comedor social han alcanzado la cifra de 245.591€. La atención hospitalaria de personas sin seguros medicos u otras coberturas han supuesto un gasto de 142.833€. Son cifras importantes, pero en Granada hay mucho dinero. El mantenimiento de las esplendidas instalaciones de San Rafael necesita recursos económicos muy elevados. El rico no suele distinguirse por su caridad, pese a las excepciones. Esas cifras debería multiplicarse varias veces.

Los Hermanos Hospitalarios cuentan con la ayuda de muchos granadinos/as, que contribuyen como voluntarios, desde la atención directa como cuidadores o auxiliares, hasta en otras misiones. No sabemos si existen otros altos profesionales que contribuyan de modo gratuito prestando sus servicios en el hospital y en otro tipo de colaboraciones.

Veneno en el aire


La lucha contra el amianto

Se intenta relanzar la actividad comercial en el Mercado del Real. Es un lugar muy frío e inhóspito en invierno e igualmente húmedo pero caluroso en verano. Es un lugar difícil, pero tiene una amenaza latente, la enorme extensión de su cubierta de uralita que se proyecta sin protección por todo el espacio.

El amianto se siente y se huele. No es el olor procedente de las cañerías y desagües. Tampoco es el inconfundibles olor de la pescadería y del zonal. Es algo diferente, que pica en los ojos cuando llevas allí más del tiempo recomendable, como en el tejado de Chernobil.

En un día estable, sin viento ni agua, esa cubierta resulta amenazante, oscura, tan oxidada. Un derrumbe allí convertiría todo en una zona infranqueable. En un lugar prohibido. Pero cuando hay viento todo es diferente. La fina película imperceptible que cubre toda la uralita, expulsa miles de pequeñas partículas invisibles pero letales. El veneno se mueve. Igual ocurre con la lluvia, cuando las canaletas reparten el agua por las inmediaciones, en incluso dentro de ña propia superficie del Mercado.

Después de 5 años de lucha en solitario contra el amianto, contra la uralita, desde El Alminar, consideramos una buena noticia que se haya iniciado ña elaboración de un catálogo de este material nocivo, con impacto directo sobre ña salud pública. El siguiente paso debería ser la elaboración de otro plan para su retirada, empezado por aquellos lugares en los que se realiza actividad pública, como este mercado.

Por eso preguntamos, de modo directo, sin margen para la duda, esperando una respuesta directa: ¿ Es seguro seguir manteniendo actividad humana y comercial aquí? Está ahí presente, se le nota, se inhala. Tenemos clara nuestra respuesta. ¡ No !

El arrumbado Cristo del Docker


Hace ya casi tres meses que estuvimos aquí, y negaron tres veces estas fotografías de la imagen arrumbada, que en su estado actual, que se mantiene a lo largo de una década, ejemplifica y representa la plenitud de todas las acepciones de la palabra. Porque en el principio fue la palabra, que se tornó en imagen y que finalmente fue abandonada. Corren tiempos en los que se refutan los hechos, se niegan las pruebas e incluso no se reconocen las propias acciones, aunque todo el mundo lo vea. Se prefiere la interpretación a la realidad. Por eso solo vale mostrar.

Nubes de polvo en suspensión recorren la nave vacía, lo que dificulta la observación y la fotografía. El interior solo puede ser observado a traves de rendijas, de alguna lama de madera ya desvencijada o de algún cristal roto. Esas son y serán siempre las puertas del Alminar. En apenas este tiempo ya ha habido varias intrusiones en el interior abandonado del barracón, antaño iglesia de Cristo Rey del Universo. Ya lo dijo un pontífice romano: el humo del diablo se cuela por cualquier rendija. Su humo es muy fino, tanto como es polvo que se levanta y anula los intentos de hacer fotografías nítidas.

El Sol vigila esta fachada, la Oeste. La capilla, que nunca basílica menor, tiene una orientación Sur-Norte en su eje, justo la opuesta que la de San Agustín del Real, En Melilla las iglesias se levantaba sobre los solares que cedían los gobernadores militares, que no solían estar al tanto de las normas canónicas. La única orientada hacia levante, aunque no de modo perfecto, es la capilla castrense, que ahora conmemora su centenario. El templo del Sagrado Corazón buscó la orientación Norte; la preferida por los jesuitas.

Estas imágenes arrumbadas y que ya no reciben culto, son el testimonio mudo de un mundo que ya no es. No conectan con nosotros, o nosotros con ellas. Son, en el mejor de los casos, objeto de atención cultural o turística. Tampoco se merecen acabar así, ésta al menos, que debería ser alojada en el «Museo de Arte Sacro», para poder ser contemplada. Hay otras en la vacía nave, pero son imágenes de serie, de lo talleres de Olot.

Desnuda de todo ornamento, cubierta de polvo y plástico, aunque no sea una talla, transmite mucha serenidad. Está resignada a su suerte, del mismo modo que aquel a quien representa. Se conecta fácilmente con ella, sigue intentando estar presente y no arrinconada en su tiempo pasado. Hace ya 20 años estuvimos frente a ella, ahora solo se la puede ver a través de una rendija. La útima foto que existe es del Alminar. Hubo que esperar a que la luz solar entrara de la manera adecuada e iluminara la estancia, rasgando el velo del invisible polvazo y apartando las tinieblas dominantes. Solo entonces la imagen se mostró de manera diáfana, potente, espléndida; ajena a todo lo que sucede a su alrededor. Ahora ya no se podrán negar estas fotos, pero se podrá apartar la mirada. Eso siempre es posible.

Nota: De Cristo, Fernando R. de la Flor. Abada editores, 2011