Iluminación de Navidad en Málaga


 

             La iluminación de Navidad de Málaga se ha convertido en un acontecimiento social, popular y artístico de primer orden. Consiste en una estructura tubular que conforma una bóveda de 3200 cordones de luces micro led y más de 300 motivos navideños repartidos por todo el centro de la ciudad. La estrenaron en las pasadas navidades de 2016, y se ha convertido en la «piedra filosofal» de todas las iluminaciones navideñas de Andalucía por el momento, y probablemente se extenderá más allá del límite geográfico de Despeñaperros.

            El encendido es además un espectáculo musical de varias conocidas composiciones musicales que se prolongan durante 6 minutos, con sus respectivas pausas. Se repite dos veces a lo largo de la tarde y ha supuesto un inmenso y espectacular efecto llamada para toda la ciudad, provincia, Comunidad de Andalucía y empieza a serlo para todo el país. El diario Málaga Hoy del día 7 de diciembre de 2017 escribe el siguiente texto: «Había varios miles de turistas procedentes de distintas partes de España, especialmente de Andalucía, Madrid o Melilla». Este año la decoración estaba dedicada a la Catedral de Málaga, y por lo visto en las calles y bajo las cúpulas y bóvedas de colores, han puesto el listón muy alto para el año venidero. De momento queda todo un mes para disfrutar de este luminoso acierto.

                El genio de la lámpara no existe, y tampoco es cuestión de dinero. La iluminación navideña de Málaga es solo poco más del doble de  costosa que la de la ciudad de Melilla. La inversión inicial de la iluminación de Navidad de Málaga supuso un gasto de 570.000€ realizada el pasado año, porque la estructura y las luces ya quedan como propiedad del ayuntamiento malagueño. Para conseguir algo así hay que estar dedicados en cuerpo y alma a la gestión de una ciudad, porque el dinero al fin y al cabo no sale de debajo de las piedras, sino del bolsillo de los ciudadanos y de sus impuestos. Por si alguien quiere tomar nota de la idea, la empresa que instala estas estructuras se llama Iluminaciones Ximénez. Son muchos años escribiendo que el inmovilismo de Melilla y su falta de renovación en ideas y empresas encargadas de llevarlas a cabo, están lastrando cualquier posibilidad de evolución y mejora.

    Nota: http://www.ximenez.com/

Parque Comercial Murias de Melilla


           Con su apertura el pasado 30 de noviembre de 2017 se ha subsanado una anomalía económica de Melilla, la inexistencia de centros comerciales o de grandes superficies. Dicen que hay «un tiempo para cada cosa y una cosa para cada tiempo». No hacerlas cuando corresponden es un error, y hacerlas a destiempo subsana en parte el error cometido, pero no corrige los efectos perniciosos del retraso. Estamos inmersos en el mundo capitalista y en la sociedad de consumo. Los parques y centros comerciales son templos del consumo, por eso debemos estar concienciados para hacer uso de ellos de modo racional. Negar su existencia, su implantación, como se ha hecho hasta ahora, ha sido un error continuado, en el que ha colaborado la propia clase política, y empresarial de Melilla. Hemos estado las dos últimas décadas bajo un régimen económico de autarquía, que no ha evitado el desmoronamiento comercial del centro de la ciudad. Solo las franquicias han paliado la evidente decadencia del centro urbano, uno de los más despoblados de toda España.

           Se ha impedido durante dos décadas la modernización de la economía de la ciudad, netamente especulativa, y cuyos empresarios dominantes han obtenido pingues beneficios de una situación monopolística anómala. El consumidor melillense ha estado décadas pagando las cosas más caras que en cualquier otro lugar del país. En el centro de la ciudad, exceptuando algunos establecimientos y las franquicias, lo único que queda es un paleocomercio, con unos modos de venta inadmisibles, cuyo ejemplo máximo es la negativa a la devolución en metálico, o incluso la imposibilidad de devolver un artículo comprado.

          La renovación del comercio tradicional a la que obliga la existencia de un centro comercial, exigirá mucha imaginación y tiempo. O se reducen de un modo drástico el coste de los alquileres, o muchas más comercios desaparecerán en el centro de Melilla. Hay pequeños empresarios, propietarios y trabajadores de su propio comercio que sacarán adelante sus negocios y modos de vida, pero que coexisten con «tiendas pantalla», que cambian de denominación y actividad a lo largo del año.

         No se ha buscado un modelo económico adecuado para la ciudad. El futuro presenta muchas incertidumbres, incluso para el propio y nuevo parque comercial Murias. El modelo comercial del siglo XXI comparte espacio físico con el comercio del siglo XIII, el de almacenamiento y venta masiva que representan las naves almacén del denominado como polígono industrial. Es un espacio difícil, una ubicación arriesgada. Nada se ha adecuado en los alrededores para la puesta en marcha de este nuevo «motor económico» de la ciudad. Las rotondas se acabaron apresuradamente, aunque hay que decir que como es una especialidad constructiva melillense, se culminaron con éxito.

      Lo que rodea al parque Murias es la pura y dura Edad Media. El terreno del antiguo cuartel de Valenzuela fue objeto de un pelotazo urbanístico monumental allá por 1996. En descargo de los que se opusieron a la gran superficie en aquel tiempo, hay que decir que el gobierno que pretendió llevarla a cabo era el menos fiable políticamente de las últimas décadas. Probablemente fue correcto impedir aquella apresurada y oscura implantación, que seguro hubiera acabado en desastre. Lo que también hay que decir es que la presente, debió ser una realidad hace al menos 10 años. Ahora llega, pero no sabemos si tarde. El aparcamiento es inmenso y de momento gratuito. El Centro cuenta con página web en la que hacer sugerencias y reclamaciones.

 

Con m de Melilla


Arte tosco y rudimentario

               Hace unos días, frente al monolito de La Constitución, extendieron una vallas y se inició una obra secreta. En Melilla no extraña nada, porque siempre hay obras y excavaciones profundas. Sin embargo, al ir tomando forma, aparecieron unas letras toscas de cemento, reforzadas con varillas de hierro. Las siete letras forman el sustantivo Melilla, en un estilo que podría llamarse «gilista», porque el primer lugar en que aparecieron fue en Marbella y su famoso arco de bienvenida.

            Se supone que es un  «regalo» a la Constitución española, que vive tiempos de exaltación, tras el presunto asalto a la misma, que ha protagonizado el Govern de La Generalitat, en los últimos tres años. El monolito actual, de piedra negra como las columnas de Bernini en el Vaticano, fue inaugurado en 1982, por el entonces alcalde Rafael Ginel Cañamaque. A lo largo de su historia ha pasado como un lugar desangelado y al que no se le ha hecho demasiado caso. Se trata de un pequeño obelisco o monolito, que preside la ciudad a modo de tótem indio, aunque nos reiteraremos en que se la ha hecho muy poco caso.

          Sin embargo en los últimos tiempos se ha convertido en un  lugar de reivindicación.  Alrededor del tótem se ha visto de todo: manifestaciones contra la guerra de Iraq, reclamaciones laborales, encadenamientos anti extradiciones a Marruecos, o convocatorias en defensa de la tradiciones musulmanas. Es bueno que las reivindicaciones siempre sean alrededor de la Constitución.

               Sin embargo estamos en lo de siempre, en obras decididas de modo apresurado, sin gusto estético ninguno, y lo que es peor, sin contenido. Si se quiere reivindicar la Constitución (por los herederos del partido que se abstuvo en el referéndum del 6 de diciembre de 1978), se debería contar con el consenso de todos los grupos políticos y de asociaciones ciudadanas. Para empezar habría que dedicar ya una calle o plaza a la Constitución, y retirar a algún fascista del callejero. Un buen lugar para esta denominación sería la plaza de los héroes de la España nacionalista, e instalar en ella un monumento más representativo que el actual. El conjunto final también llevará luces.

             Hoy uno de diciembre se iniciado la plantación de las flores de Pascua, Poinsetias o pascueros.

El nuevo eje comercial de Melilla


                           Melilla y el centro comercial Murias

Entrada nº 2000

                    Hasta ahora el eje comercial de Melilla estaba en su zona norte (el centro de la ciudad) y miraba hacia la península. Con la inauguración del Parque Murias, en los antiguos terrenos del cuartel de Valenzuela, no solo se produce un cambio físico, sino también de orientación. El nuevo polo económico de la ciudad se instala en su zona sur y se orienta hacia Marruecos. Hay hasta cambio de denominaciones. Ya nada queda de la antigua posada del Cabo Moreno, unida al pasado más bélico y oscuro de la ciudad,  y queda sepultada bajo el nuevo centro comercial, instalado por primera vez en Melilla, más de 2 décadas después de que se instalara la primera en España. En Málaga el centro comercial Larios abrió sus puertas en 1996, con 45.000 m² de superficie comercial, y en Almería, el centro comercial Mediterráneo abrió sus puertas en 2000, con 70.000 m² de superficie comercial. El centro comercial Murias de Melilla se inaugura hoy 30 de noviembre de 2017, con una superficie comercial de 34.000 m².

                         Las incógnitas económicas del cierre de Zara

           Sin embargo, la apertura del nuevo centro comercial ha quedado unida al próximo cierra de Zara en el centro de la ciudad, previsto para el próximo 30 de enero. La incertidumbre sobre el futuro económico de la ciudad sigue abierta. El empeoramiento y progresiva reducción de las comunicaciones con la península (barcos y aviones), apuntan también hacia el desplazamiento del eje económico de la ciudad. Zara y otras empresas del grupo Inditex (Stradivarius, Pull & Bear, Massimo Dutti, Zara Home) se empezaron a instalar en Melilla a partir del año 2000, siendo la primera Kiddy´s Class, que abrió y renovó el concepto de comercio en el desfasado centro urbano de la ciudad.

        Inditex reflotó el viejo hotel Avenida en febrero de 2007, que de otro modo ahora estaría vacío y camino de la ruina, como muchos otros edificios del centro urbano. La apertura de su firma estrella, Zara, el 24 de febrero, fue un acontecimiento social y un revulsivo para la que fue la tradicional zona comercial de la ciudad, que ya atravesaba una aguda crisis, por su incapacidad para adaptarse a las nuevas tendencias comerciales. El grupo Inditex ha superado los 26. 000 millones de euros de ventas el pasado año (el 17% de ellas en España) y emplea de modo directo a más de 162.000 personas. En la we oficial del grupo las noticias son las aperturas de los nuevos centros, y no de un cierre, como el de Melilla. El grupo Inditex tributó en España 870 millones de euros de modo directo y registra un crecimiento sostenido a lo largo de la última década. No hay explicación para el cierre en Melilla, aunque la mayoría de las empresas del grupo estarán en el parque comercial Murias, incluyendo su franquicia de bajo coste Lefties. Son 7292 tiendas en todo el mundo y 272 nuevas aperturas el pasado año, y un cierre, el de Melilla. El centro comercial Murias ha abierto hoy sus puertas, y más de la mitad de los comercios del centro urbano están cerrados.

                                  ¿Existe un lobby de alquileres?

      ¿Quién compra y quine vende inmuebles completos en el centro de Melilla?, ¿por qué hay tantos edificios vacíos, incluso los ya rehabilitados, y quiénes son sus propietarios?. Zara rehabilitó el hotel Avenida y pagaba un alquiler mensual que podría estimarse en los 20.000€. Nadie rehabilita un edificio para marcharse 11 años después, sin que medie una causa justificada. La burbuja de los altos alquileres del centro de la ciudad podría haber estallado, aunque sin una detonación ruidosa. Con la apertura del nuevo polo económico podrían haberse producido dos situaciones, la primera es que Zara hubiese intentado rebajar su oneroso alquiler o al contrario, que se les hubiese solicitado un incremento. Los comercios están cerrando en el centro, porque no existe actividad económica que resista el pago de entre 2000 y 4000 euros mensuales de alquiler. Existen grande propietarios de inmuebles, pero no parece que tengan una visión común. Lo que sí existe es un continuo movimiento de compra y venta, o de traspasos y arrendamientos, como el sucedió en la franquicia Granier, que ha cambiado de manos en apenas dos años de actividad.

     Lo que es un hecho es que la burbuja de los alquileres ha pinchado por completo, y que la marcha de Zara podría llevar tras de sí a alguna otra de sus franquicias, salvo que se produzca una rebaja sustancial de los arrendamientos.  De no cambiar la orientación, el centro de Melilla puede quedar desierto. La inversión pública de 707 plazas de aparcamientos en Isla de Talleres  puede acabar resultando un fiasco, ante un desplazamiento del eje comercial de la ciudad.

    Nota:https://www.inditex.com/

Noviembre en El Alminar


            En noviembre quien no haya sembrado, que no siembre. Acabando noviembre, en El Alminar ya está casi todo hecho y dicho. Nuestro año acaba aquí, en las puertas del frío. Esto no quiere decir que no se escriba en diciembre, pero la tendencia y las cifras del trabajo del año ya están marcadas. Tampoco puede darse nada por cerrado, porque siempre hay acontecimientos imprevistos, pero un vuelco en los datos no es algo que suela darse. Es verdad que hasta el 31 de diciembre nada hay seguro. Sin embargo, la actitud hacia el último mes de año es distinta. Diciembre, el décimo mes romano, trae otros ritmos y dedicaciones.

       Este es el 6º año completo del Alminar, en el que se sigue consolidando y manteniendo la  tendencia que sitúa el blog por encima de las 200.000 visitas, rebasando siempre las 240.000. La publicación de artículos o entradas esta estabilizado en las 200 anuales en los tres últimos años, muy lejos de los dos primeros en los que el ritmo de publicaciones parece ya inalcanzable, con 413 en el año 2012 y 371 en 2011. Ahora todo es más estable, más cómodo y menos estresante. Para poder continuar hay que economizar tantos las fuerzas, como los tiempos disponibles

          A lo largo de este tiempo han existido muchas campañas contra El Alminar y el viento ha azotado con mucha fuerza su cúspide. El gran objetivo fue y sigue siendo la desaparición de los comentaristas, aspecto que nos define y marca la diferencia. Es cierto que cada vez hay menos ganas de comentar las cosas que ocurren en nuestro alrededor. Esta tendencia se ve hasta en las redes sociales. Cada vez se comenta menos, o se comentan cosas que comprometen poco. Temas livianos suscitan una gran reacción y los de más peso parece que espantan la opinión. No corren buenos tiempos para la expresión libre y pública. Los comentarios en El Alminar superan ya los 1100, aunque la cifra se ha reducido a algo más de la  mitad de lo que era habitual, los 2500 comentarios anuales. sin embargo, aunque la opinión expresada haya disminuido, el apoyo de público y visitas se sostiene, lo que quiere decir que nos leen y apoyan aunque no escriban. Es cierto que echamos de menos a muchos de los/as comentaristas que nos acompañaron en el pasado más reciente.

            Dejamos hecho ya el balance, no sea que después no haya tiempo. En apenas dos días alcanzaremos dos logros muy importantes. El primero es rebasar el listón de las 200.000 visitas, y el segundo alcanzar los 1,5 millones de visitas totales, en un contador no trucado. Esto, en aquel lejano mes de mayo de 2011, cuando El Alminar hizo su aparición pública, era algo en lo que no podía pensarse, ni siquiera en sueños.

         Por santa Catalina el frío se afina. Entra el frio en noviembre, y las nieblas y las nieves. El agua queda para diciembre.

 

Corrosión y deterioro en las calles


                 Antes de cumplir las obligaciones del buen ciudadano/a y arrojar un papel o un desperdicio  a una papelera, cuando se encuentre una en un radio inferior a 100 mts, hay que fijarse mucho en el estado del objeto urbano y de que sirve para el uso requerido, porque pudiera darse el caso de que el papel, las cáscaras de las castañas asadas o de las mandarinas, acaben igualmente en el suelo, ya que todo está lleno de papeleras sin fondo. En estos casos no hay vandalismo, sino el simple proceso de corrosión. Hemos detectado dos, una en la calle de La Legión y otra en la de Carlos de Arellano.

               En Carlos de Arellano, esquina con Héroes del Plus Ultra, existe una zona entrópica, en donde hay poste telefónico que ya es solo poste, y un buzón verde de correos completamente seccionado y del que desconocemos su utilidad. No se sabe si es para cartas urgentes o para telegramas. El estado del buzón es peligroso, porque si se usa como apoyo, puedes dar con todo el armazón óseo en el suelo.

                  La oxidación o la corrosión disgregan el metal, o sea que aumentan su desorden o entropía, en un  sistema (la papelera y el buzón) que eran perfectos y estaban en buen estado al salir de la fundición, pero la flecha del tiempo solo corre en una dirección, en la del avance. Para mantener en un estado óptimo se necesita mucho trabajo y vigilancia, y aun así no podremos detener el triunfo final de la entropía. El universo se convertirá en una masa fría al final de su existencia, en la que nada sobrevivirá.

                    La vigilancia de una ciudad; Melilla en este caso, debe ser constante si se quiere mantener en un estado óptimo o próximo. La realidad es que la papelera que cae, o el buzón , o el poste telefónico, no vuelven nunca a su estado inicial, con todos los átomos en su sitio y guardando su cohesión natural. Al final queda solo el hueco.

 

 

¿Edificios deshabitados?


Conservando el modernismo en Melilla

        La segunda ley de la termodinámica dice que la entropía (desorden) de un sistema aislado siempre aumenta, y que cuando dos sistemas se juntan, la entropía del sistema combinado es mayor que la suma de las entropías de los dos sistemas individuales. Esto quiere decir que el desorden en una ciudad siempre aumenta, lo mismo que en un gobierno que lleva demasiados años en su función, y que es más ineficaz con cada año que pasa. La combinación de estos dos factores hace que ese sistema conjunto, Melilla en este caso, tienda a convertirse en un agujero negro, salvo que se impongan las medidas correctoras suficientes para evitar el crecimiento de la entropía. «El que con el tiempo aumente el desorden o la entropía es un ejemplo de lo que se llama la flecha del tiempo»*. De un vaso que este siempre sobre una mesa, podemos afirmar que con el paso del tiempo acabará roto, salvo que gastemos una gran cantidad de energía en conservarlo.

         Un edificio arruinado y de aspecto lamentable nos indica que ya ha envejecido, que no hay cuidado alguno sobre él, y también nos muestra de modo inexorable la flecha del tiempo. Cuando más descuidado esté, quiere decir que más tiempo ha pasado desde su construcción o desde que nadie se ocupa de su mantenimiento.

           En la calle Duquesa de la Victoria hay solares eternos y edificios semiarruinados de los que nadie se preocupa. Toda la calle ofrece un aspecto lamentable y esto nos indica muchas cosas. la principal es que Melilla se encuentra en un estado entrópico puro, Los edificios antiguos y destartalados se desmoronan sin que nadie lo evite (hay tres consejerías responsables de que esto no ocurra), bajo la única mirada de los ciudadanos. Desde este modesto blog del Alminar ya hemos lanzado varias advertencias sobre estados absolutos de abandono. Son los ciudadanos y ciudadanas los que te cuenta o advierten de una situación, y también somos nosotros los que denunciamos ese estado catastrófico.

           Estos edificios modernistas en lamentable situación y tétrico aspecto y que parecen estar habitados, bien por los menores desamparados o por la población vagabunda. Melilla tiene su «Corte de los milagros». solo que aquí no estamos en el París de Victor Hugo. No estamos en el siglo XIX, sino en el XXI. Tampoco están Esmeralda, Quasimodo ni el archidiácono Frollo. Casi el mismo artículo que el de hace unos meses (1). La flecha del tiempo siempre apunta en la misma dirección.

   Nota:* Historia del tiempo, Stephen W. Hawking.

(1)https://elalminardemelilla.com/2017/06/17/asalto-y-ocupacion-de-edificios-en-melilla/