Estampas ciudadanas en Melilla La Vieja


La media plaza de San Miguel

Hemos visto muchas cosas: aceras incompresibles, ubicación diabólica de contenedores, obras repetidas en el mismo lugar como una condena infernal, ascensores que no funcionan con la lluvia, papeleras desaparecidas, rotondas sin sentido y así hasta superar la imaginación de cualquiera; pero media plaza escapa a nuestra compresión. ¿Cuál es el sentido de hacer media plaza, o reventar solo la mitad y no repararla luego?. Este lugar es el inicio de la calle de San Miguel, en Melilla La Vieja, una de las más antiguas de la ciudad, casi la primera a la que se dio nombre, el posible lugar en donde estuvo la primera ermita cristiana. Debajo de esta media plaza están los aparcamientos públicos del barrio de Medina Sidonia y también algunas galerías y almacenes. La ciudad vieja tiene problemas y por las noches se convierte en el lugar de los sin techo y de los merodeadores. Hay huellas de incendios en los contenedores y si se mantiene limpia la zona, es por la eficacia del «barrendero» que está allí destinado y que cuida de las calles como si fueran suyas. Algo pasa con esta parte de la ciudad. Se ha invertido mucho dinero en la ciudad vieja, pero no acaba de ofrecer una imagen adecuada. No hay un  modelo definido,  ni accesos adecuados para subir hasta sus calles, ni servicios públicos, ni vigilancia en condiciones. En Melilla La Vieja puede pasar cualquier cosa, por la noche.

Diciembre


 

            Diciembre cierra el año o lo empieza en algunos casos. Era el décimo mes del calendario romano (december), que fue desplazado junto los de september (séptimo), octubre (octavo) y november (noveno), para introducir los meses dedicados a Julio Cesar y Octavio Augusto. El año litúrgico de la Iglesia romana empieza en este mes, es el tiempo de Adviento o lo que está por venir.  Su color es el morado, violeta, púrpura o malva, que están asociados a las transformaciones espirituales y mentales. Se dice que su visión aporta paz y ayuda al equilibrio interior, aportando sensación de paz y ayudando a la superación de miedos, tanto reales como supuestos. Es el color de la renovación anual. En el Alminar utilizamos siempre este color en sus gamas más suaves, para el tono del fondo de escritura. Es nuestro color preferido.

           El tercer año de algo es muy importante, porque marca una tendencia. Los objetivos del Alminar para el año 2013 están cumplidos. Era muy difícil mantenerse en las 244.000 visitas alcanzadas el año pasado, y sin embargo, cuando todavía quedan tres semanas para la conclusión del mes y del año, la cifra estadística está prácticamente alcanzada. Nos da igual que el resultado final sean mil arriba o abajo, porque la consolidación del blog está alcanzada. El reto que queda es el del futuro, pero saber qué ocurrirá no está ahora mismo al alcance de nadie, aunque podamos intuir algunas cosas. ¿Qué transformaciones veremos o a cuáles nos deberemos someter?,  no son algo que ahora mismo podamos vislumbrar. Nuestra pretensión y objetivo principal, es seguir manteniéndonos. El futuro es un reto para todos  y que nos alcanzará de igual modo.

            Lo que escribamos a partir de ahora y hasta final de año, poco o mucho, ya no alterará nuestro objetivo. Hemos llegado hasta aquí y eso es suficiente. Es mucho más de lo que imaginábamos.  Esta entrada es más visual que reflexión, o es la suma de las dos cosas.

Nuevas estampas ciudadanas


         Melilla, la ciudad difícil

Las papeleras de forjado son una tentación demasiado fuerte para la fundición de acero y ferralla de Selouanne. Todo lo que sea metálico y susceptible de ser convertido en colada de hierro, tarde o temprano desaparecerá de nuestras calles. Esto está pasando en cualquier ciudad de España. Todo se roba y se vende para obtener unos euros para sobrevivir; y existe una economía paralela que se nutre de este expolio constante al mobiliario urbano de las ciudades. Aun así y todo debemos reconocer dos cosas, una es que esta ciudad es especialmente difícil y la otra que nuestras autoridades municipales , por razones que están a la vista de todo el mundo, ya no dedican el 100% de su tiempo a la gestión de la urbe. No hay gobierno alguno, que después de 10 años de gestión, siga siendo eficaz, sin haber cambiado casi ninguno de sus hombres o mujeres. Algunos resultaron ineficaces desde el principio, por ser consejerías o áreas carentes de sentido y funciones, y otros se han ido anquilosando con el tiempo. El caso es que la anunciada renovación del gobierno nunca se ha producido, y la máxima del mismo es oír, callar y aguantar, como en la época de Franco. Una vez depositado el voto, el ciudadano ya no tiene control sobre nada. Solo nos necesitan un día cada cuatro años.

            La moda de candados y cadenas

   Resulta inquietante la facilidad con la que nos imponen algunas modas y costumbres, dirigidas desde nadie sabe dónde ni con qué intenciones. Una de ellas, aunque escribiremos de otras, es la relacionada con colocar candados e incluso cadenas de acero, como símbolo o expresión de amor eterno entre parejas (da igual que luego aquello no dure más de cinco años). Al menos las ferreterías sacaron algo de beneficio de esta costumbre, que afortunadamente parece ir desacelerándose, al menos en nuestra ciudad. En algunas partes de la ciudad, en barandillas de puentes, en pasamanos de rampas, se pueden ver enormes cadenas y candados, que no parecen tener otra finalidad que la de cumplir con aquella extraña moda.

Retirada la bandera del cerro de Hardú


Durante  un año vimos como se colocaban grandes banderas marroquíes en el entorno de Melilla. Dimos cuenta de esa noticia y la relacionamos con el toro español del cerro de Cabrerizas. Fue un recurso literario como otro cualquiera, una manera de contar las cosas. Nosotros estamos pendientes de lo que sucede en nuestro entorno y Marruecos está pendiente de nosotros. Esto es algo absolutamente lógico. Sin embargo, hace apenas un mes, hemos podido observar como las banderas marroquíes han desaparecido, sobre todo la que era más llamativa, la que estaba en la loma de Hardú, justo sobre la entrada del desfiladero que los españoles conocemos como Barranco del Lobo, lugar de una de las grandes derrotas del Ejercito español, causante de la Semana Trágica de Barcelona y de toda la guerra de 1909, con más de 1000 muertos documentados, como recogen Isabel Migallón y Eduardo Sar en su libro «Nombres para la historia militar de España».

Tanto la instalación, como su retirada, pueden estar relacionadas con la actividad del senador marroquí Yahia Yahia «el recuperador», o el azote de España, según la posición desde que se analicen las cosas.  El inefable Yahia Yahia, senador marroquí y ex residente melillense, fue hasta hace un mes alcalde de Beni Enzar y presidente del Comité para la Recuperación de Ceuta y de Melilla, en los que dimitió de ambos a cargos. Durante su mandato y bajo su instigación intelectual o amparo personal, se produjeron una serie de incidentes de poco calado, pero de gran repercusión mediática, como el intento de invasión del Peñón de Vélez de La Gomera, la isla de Perejil, o diversos incidentes fronterizos, que provocaron la visita «salvadora» de José Mª Aznar; que convirtieron a Melilla y su frontera en el centro del mundo político español. También procedieron al asalto y toma simbólica de los manantiales de Yasinen, que abastecen de agua a la ciudad de Melilla desde hace más de un siglo.

Sin embargo, sería la amputación del brazo de Estopiñán en 2012, lo que llevaría al Comité recuperador y a su más emblemático discípulo Said Chamtri, a la fama mundial. Dentro de este contexto, aparecieron las enormes banderas marroquíes situadas en el puerto de Beni Enzar y sobre el emplazamiento de la loma de Hardú, llave o puerta del Barranco del Lobo. Quizá la retirada por propia voluntad, o sugerida desde más altas instancias del senador Yahia Yahia, ha contribuido a aflojar esta política de gestos, con más ruido que nueces, siendo el mas visible de todos ellos, esta desaparecida bandera, que por otra parte, Marruecos tiene derecho a instalar en cualquier parte de su territorio. Nosotros solo damos constancia de las cosas y hacemos las interpretaciones que nos parecen más adecuadas y respetuosas, para con dos países, España y Marruecos, que deben buscar cauces adecuados para entenderse y hablar de cualquier problema. Detesto la frase «condenados a entenderse», porque el entendimiento no es una condena, sino una obligación exigible a cualquier ser humano en su relación con los demás.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2013/10/11/el-toro-y-las-banderas-rojas/

Adiós a la confitería España


Hace dos años, en el primer semestre del Alminar, despedíamos al Kiosco de Diego (https://elalminardemelilla.com/2011/09/22/cierra-el-kiosco-de-diego/) , un lugar en el que  me había dejado cientos de recuerdos y que durante años fue unos de los referentes de mi vida laboral, pues estaba muy cerca de mi lugar de trabajo.  Hoy dos años después, y de una manera sorpresiva, sin anunciarlo, la Confitería España ha echado el cierra, después de más de 4 décadas de actividad. La confitería tenía el nombre de España, el propietario era José, pero todos la conocíamos como la confitería de «Angelita», su esposa, que era la que atendía a los clientes.

Son muchas decenas de desayunos, de empanadillas de mil y un sabores, de tartas, de buñuelos,  de huesos de santo, e incluso de ponche segoviano, degustados año tras año en este establecimiento, y que ahora formarán ya parte de los recuerdos y de los sabores  irrepetibles. Son muchas tertulias y comentarios sobre la actualidad, nacional y local, que desaparecerán entre sus paredes.

Como siempre pasa, no tengo fotos del interior,  ni de sus propietarios, ni de su ambiente, porque uno no fotografía nunca los lugares que no cree que vayan a desaparecer. ¿Alguien tiene fotos del antiguo California (antes de la horrenda reforma), de la pastelería La Palma, y de tantos y tantos lugares?.

La carretera verde del Tiro Nacional


 

¿Qué es una carretera verde?. Quizá tengamos la vaga idea de una carretera ecológica, o sea, realizada con materiales naturales y no agresivos con el medio ambiente. También podemos pensar que se trata de unas carreteras instaladas dentro de entornos naturales, o de rutas en donde no se permita el tránsito de vehículos que emitan gases contaminantes. Estas respuestas serían las adecuadas y lógicas.  Lo que nadie respondería  es que una carretera verde es  aquella en la que el pavimento de cemento está tan degradado y fracturado, que el césped crece entre sus grietas. Ya solo quedan cinco meses para las elecciones Europeas de mayo de 2014.

 

Las brigadillas de parcheo, alquitranado y repintado de calles recorren toda la ciudad buscando cosas que reparar,  para ofrecer así una idílica imagen de gestión y normalidad.  Esta es la carretera del Tiro Nacional, cuyo pavimento lleva años agrietado y fracturado; tanto que crece la hierba dentro de la carretera. Nunca había visto cosa semejante. Los que trabajan por estas zonas de la ciudad, y los que viven estos barrios lo ven todos los días. Los encargados de evitar que esto suceda y de repararlo, no, pero es que ellos no vienen a estas zonas para nada, ni siquiera en época electoral.

Voy a hacer una predicción: esto estará reparado antes del mes de mayo de 2014.

Carros de combate en las calles


Por alguna razón, el paso de los carros de combate y los vehículos blindados ejerce una influencia hipnótica sobre la población. El inmenso ruido y la potente vibración que provocan sobre el pavimento produce una sensación de aturdimiento de la que es imposible abstraerse. Si uno mira fijamente las orugas de un carro de combate, parecen no moverse y solo se ve girar las ruedas dentro de ellas. Cada vez se ven menos porque los recortes presupuestarios están reduciendo al mínimo los desplazamientos. La llamada pista de carros ve pasar cada vez más corredores y menos carros de combate, hasta tal punto que ya se está pensando en asfaltar algunos tramos.

El otro día se podía leer en algún periódico local una protesta ciudadana por los cortes de tráfico que ocasionan los desplazamientos de «los tanques». Hoy se ha producido uno de esos cortes de tráfico, pero el desplazamiento se ha realizado fuera de las horas puntas en la circulación de la ciudad. Los carros de combate venían desde el Puerto hasta su base del Regimiento Acorazado de Caballería, que muy pronto será desplazado del lugar, para ser alojados en la Base Militar Alfonso XIII. Los carros de combate han desaparecido muy pronto de la vía pública, que no ha estado cortada más de 1/2 hora.

Lo único que no entiendo de todo esto, es el empeño en seguir denominando con el nombre de Alfonso XIII, a acuartelamientos modernos. Es un Rey excesivamente homenajeado, para sus méritos reales (me ha salido un doble sentido en las palabras).