Afloramientos antiguos La acera suspendida Basura y posible cuevaRestos de amurallamiento
La defensa del escrito público
Estamos en Ataque Seco, plaza de Los Poetas, lindante con la calle Rubén Dario. Aquí existe un solar que con anterioridad fue una pequeña casa, que un día por otro, de hace más de tres años, fue derribada, desescombrada y quedó convertida en solar. Pero en Melilla no hay término medio y con la misma rapidez con la que desapareció la casa, el terreno se vonvierte en una escombrera, colonia incontrolada de felinos, con suciedades e insectos de todo tipo. Y como siempre hay algo peor, se observse observa con claridad como parte de la acera está en el aire, sin sustentación del terreno, con el consiguiente peligro para los vecinos que viven ahí. La existencia de este barrio de infraviviendas, apenas a 500 mts. del centro de la ciudad, en condiciones urbanas deplorables, sigue siendo un enigma de la gestión de la ciudad. Un poco más abajo, en el denominado centro histórico, existe la ciudad adaptable, zona sin emisiones, la de plataforma única, en constante y permanente remodelación, sin un fin ni propósito claro. Es la obra interminable.
En días pasados, el consejero ambiental de la Ciudad de Melilla , Daniel Ventura se quejaba del uso de las redes sociales para ejercitar la denuncia ciudadana sobre deficiencias en la ciudad: «Hacer este tipo de cosas en las redes sociales está muy bien, pero si hay una pérdida de agua en vez de ponerlo en las redes, lo que hay que hacer es llamar para que vayan y lo arreglen. Así probablemente ahorraríamos tiempo».
Hay que decir que los ciudadanos no trabajan para el Ayuntamiento, que esas líneas verdes o de avisos ciudadanos no existen, o no funcionan y que nadie sabe qué números corresponden, ni cuál es el horario adecuado para comunicar esas supuestas deficiencias. Lo que pide el consejero es una colaboración ciudadana gratuita y sin reconocimiento alguno, con los servicios municipales. Además, nunca hay constancia de la recepción de la llamada, ni se te indica un número de incidencia. Es un «usted llame y nosotros lo arreglamos o no, en el menor tiempo posible».
Este solar lleva en este estado al menos tres años. La Ciudad Autónoma tiene una pléyade de altos cargos y de asesores remunerados, que deberían recorrer la ciudad al menos una vez al mes, para anotar deficiencias, puntos negros, y comunicar si se reparan o no. Si nadie lo advierte de un modo público, nadie se molesta en echarle un ojo. Esta es una zona que no se transita para nada.
Ataque Seco
Es una zona interesante desde el punto de vista histórico y arqueológico, aunque los desmontes y obras pasadas hayan acabado con cualquier posibilidad de hallazgos importante. Todos las casas suelen tener cuevas, silos e incluso aljibes. En este solar existen lo que podrían ser muros antiguos de piedra seca. Solo el hecho de desvelaron llevará todo al camino de la desaparición rápida.
Edificio brutalista de CorreosAspecto interior Uso universitario y cultural
El edificio de Correo fue abandonado en 2010, durante la era de Rodríguez Zapatero, sin que se haya sabido muy bien porqué. El edificio, construido en la década de 1950, pertenece al estilo arquitectónico brutalista, que surgió en el Reino Unido, aunque fuese muy extendido su uso en los países socialistas del Este de Europa. Para reconstruir una Europa arrasada por la guerra, el uso del hormigón (concreto) y del acero, resultaron más baratos y eficaces que otros materiales, de los que tampoco se disponía, y sobre todo, no había dinero para casi nada.
En España se agravó el problema, no solo por la devastación causada en la Guerra Civil, sino también por el bloqueo económico impuesto por los aliados al Régimen de Franco, por su apoyo y connivencia con las potencias fascistas en la II Guerra Mundial. Es pues un estilo propio de la posguerra y de la necesidad de una reconstrucción rápida.
En Melilla hay otros ejemplos de brutalismo arquitectónico, como el edifico de los Sindicatos. También fue característico para la edificiación rápida de viviendas sociales en «zonas devastadas» por la guerra. La cuestión es si existe alguna sospecha o indicio de que se trate de un edificio enfermo, o aquejado por la aluminosis, y que afecta a los edificios construidos entre 1950 y 1970 en España. La calidad del cemento franquista era bastante mala. Tras 15 años de abandono absoluto, el inmueble de Correos presenta en estado lamentable. Algunos expertos se posicionan claramente por «haberlo demolido», dada su nula calidad estética y de la propia obra. Estos expertos creen que esos casi 9 millones de euros para su rehabilitación, y que a la larga se tratará de un dinero perdido, y que necesitará de una nueva inyección de dinero, tras la consiguiente modificacación del proyecto.
Su uso «universitario y cultural», es solo una intención, en un edificio que se adapta mal a las necesidades, funcionalidades y conceptos arquitectónicos modernos. De hecho, el primer revés ha sido la denegación del proyecto de un grado universitario de Ciencias de Datos e Inteligencia Artificial, con radicación en Melilla, por la baja calidad del proyecto, por parte de la Universidad de Granada (UGR). Si parte de ese proyecto dependía de la puesta en marcha de este edificio y de su adaptación a usos universitarios, se entiende esa «falta de calidad». La puesta en marcha de un Grado académico, requiere otras muchas cosas, además de la rehabilitación de un edificio en estado lamentable y con una precaria funcionalidad. En el refranero español sería «vender la piel del oso antes de cazarlo». Ya era un edificio inhóspito, incluso para Correos.
La idea es buena y parece que la va a poner en marcha la propia UGR, pero en la ciudad de Granada. También es una paradoja que se gaste una cantidad alta en un edificio ruinoso, y se permita la demolición de edificios modernistas.
Acostumbrados a los sábados sin barcos, resultaba interesante observar ayer 5 de julio, el intenso tráfico marítimo en la bahía melillense, unos con destino a nuestro puerto y otros con fondeadero en la vecina localidad de Beni-Enzar. El primero en dejarse ver fue el barco de la marina de Génova, la Grandi Navi Veloci (GNV), que opera desde hace una década la línea de Sète-Nador. Para la presente campaña de OPE (operación de paso del Estrecho), han añadido las conexiones entre Nador y Almería (5 rotaciones) y la conexión con Barcelona. Mientras tanto, en Melilla solo disponemos de dos enlaces mediante pago de contrato, y tras la previa declaración de «obligación de servicio público«. Lo que nos mantiene comunicados, es lo mínimo.
La OPE es lo que mantiene a las navieras en activo, siendo la estrella la comunicación desde Algeciras, con Tanger y Ceuta. Es un jugoso mercado que las mantiene en situación de rentabilidad, y como consecuencia permite la existencia de la actividad con las ciudades de Ceuta y de Melilla. Pretender como hace VOX, que nuestra ciudad quede al margen, no tiene sentido y ni siquiera lo explican. Las navieras solo se mantienen con beneficios, y lo que hay seguir haciendo, es mantener esa parte de cuota de mercado en Melilla, con instalaciones adecuadas en la Estación Marítima, cuyo aparcamiento resulta insuficiente, y en la zona fronteriza melillense. Por supuesto, evitar «el ruleo» en el momento de desembarque de los vehículos, porque a veces hay atasco en la rotonda del Puerto, y hay que esperar que la fila de «rules» desaparezca, para poder emprender el camino a casa o a la frontera.
Balearia, que no ha regresado a la línea Melilla-Almería, si mantiene operativa la del puerto de Nador. Está solo concentrada en la línea entre Málaga y Melilla, de momento, aparte de la mencionada y de sus líneas con Canarias y Ceuta. Lo que sí se aprecia en el puerto vecino, es que hay 4 navieras cubriendo los trayectos (Balearia, Armas, GNV), a las que se añade la francesa La Meridionale, que comunica las ciudades de Nador y Marsella. Resulta raro que no se hay contactado con la naviera genovesa, en un trayecto fijo entre nuestra ciudad y Almería. La tarta del mar también se reparte, eso parece claro. Hay un detalle más y es que la estación marítima de Beni-Enzar, permite la carga y descarga de al menos 4 ferrys a la vez.
El final de Armas-Trasmediterránea
El barco Fortuny, el gemelo del Soroya, que se denominó durante unos años como Ciudad Autónoma de Melilla, será vendido a la naviera Fred Olsen a finales de año. Mientras tanto hace su última caja en la línea entre Almería y Nador. Trasmediterránea, que ya solo existe en nombre, se despedirá de nuestras aguas saladas, sin pena ni gloria, después de protagonizar más de un siglo de transporte marítimo entre el Norte de Africa y la península. No aguantarán los 5 años de contrato de servicio público, renovables anualmente. La previsión es que sea Balearia la que se haga cargo de todo el paquete. Lo habíamos escrito con anterioridad, pero parece que la nueva realidad se hará visible pronto.
Estamos, y lo escribimos con pleno conocimiento, es un final de ciclo, pero no solo marítimo. Lo que vemos. lo que oímos y percibimos, cambiará de modo completo.
Esperanza MacarenaRocío de Santa CruzVirgen Macarena en su basílica Estampa de la Macarena Los rostros de la Macarena
Dolorosas y Vírgenes de Sevilla
Pocas son las tallas e imágenes de culto que atraviesan el mundo, y que son conocidas más allá de su ámbito geográfico y devocional. La cofradía no es un entorno que comparta mucho; los cofrades son feligreses de sus imágenes, de su comunidad, de su propia cultura de hermandad. En cada aspecto que analicemos siempre hallaremos la frontera. En este caso (por fin un asunto interesante en medio del desafuero político que nos domina), existen los iconódulos y los iconoclastas, fractura que se remonta a Bizancio, en los siglos VI y VII. El primer emperador iconoclasta fue León III, en el siglo VIII. Todo viene de allí. Una de esas imágenes es la de La Esperanza Macarena, que no de Triana, que también la tiene. Sin embargo, este asunto ha tapado otro importante, y es el traslado de otra talla hermosa, camino de su coronación canónica, la del Rocío del barrio de Santa Cruz, en medio de todo el escándalo. Solo desde el aspecto artístico, no hay Dolorosas como las de Sevilla.
Las cofradías de Sevilla
Hay un libro formidable, de una profesora de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla, Rocío Plaza Orellana, Los orígenes modernos de la Semana Santa de Sevilla (El Paseo 2018), que desgrana toda la historia de las poderosísimas cofradías sevillanas, y el surgimiento de su moderna Semana Santa, que no surge del pueblo, sino del Poder, del emanado de un edicto de Carlos III, un rey aboluto y que además ejercía. El motín de los soldados regresados de Cuba, provocará una reacción en la Corona de España, que creará unas figuras: «diputado del común y síndico personero», sin las que «resulta difícil comprender el azaroso recorrido de las dos hermandades más importantes de Sevilla, Gran Poder y Macarena«, ob. Las cofradías ya eran poderosas, pero debían adaptarse a una nueva legislación, dictada desde Madrid. Un nombre destaca en esa evoluición, Juan Nepomuceno Sarramián, al que la profesora Rocío Plaza describe así: «un hombre que manejó las circunstancias con tanta habilidad, que fue capaz de sacar adelante a su cofradía, devolviéndola al lugar que le correspondía, en un momento aciago». Ya eran poderosas, ya eran ricas, pero desde ese momento, tendrían una oportunidad de jugar papeles relevantes en la construcción, no solo de la Semama Santa, sino también de la propia ciudad, que en ese año, todavía era la Capital de Indias. Una ciudad, Sevilla, por la que pasó todo el oro del Nuevo Mundo.
Desmanes cofrades
Esta historia va de un desmán, de un exceso, en el que todavía nos falta saber el qué y el porqué. Son dos preguntas; ¿Qué es lo que se le hizo realmente a la talla de la Esperanza Macarena? y ¿Por qué esa premura en «retocarla» y presentarla a los fieles»?. La talla de La Macarena fue intervenida, en secreto, en el fin de semana previo a la festividad de San Juán. Alparecer, según una respuesta a través de la red socialX, «se realizó una corrección sobre un barniz ya aplicado, y se volvió a barnizar con pigmentos«, lo que para @Oskar_molina20, le parecía un doble despropósito. También le colocaron una pestañas, que para algunos cambió el sentido de su mirada. La falta de transparencia sobre lo realizado, en unas entidades tan poderosas, pero que dependen del pueblo para su existencia, La Macarena cuenta con 18.000 cofrades, desató la alarma de la gente que acude cada mañana al Arco del Postigo a ver a la Virgen. Percibió cambios, no sabían que había pasado y se desató la tormenta. En Sevilla, los que entienden de estas cosas, entienden y mucho. Si das un una respuesta montada al albur, estás completamente acabado. La Hermandad reconoció el 21 de junio pasado, «!una intervención de mantenimientoy conservación«, a cargo del profesor Arquillo Torres. También se le había rebajado el tono rojizo de los pómulos. Hay que fijarse y mucho, salvo en el ojo izquierdo, para reconocer esos cambios, pero claro, nosotros no la vemos a diario, como sí hacen los macarenos, como ellos mismos dicen.
El responsable es el hermano mayor José Antonio Fernández Cabrero, del que no cabe pedir la dimisión porque dejará el cargo a finales de año, ya que el Derecho Canónico establece en dos mandatos el máximo de representación, y el suyo fue renovado en 2021. No sería pues la motivación electoral la causa de este fatídico retoque de la talla. Eso sí, en cofradías de barrio de ciudad pequeña hemos visto hacer cosas para sortear esta exigencia canónica, que de hacerlas Nicolás Maduro le valdrían nuevas sanciones internacionales, como el la de ir intercalando candidatos de relleno, para luego acumular otros dos nuevos mandatos. La Hermandad de La Macarena tiene más capital, patromonio y masa social, que muchos clubes de fútbol de capitales de provincia, en las divisiones profesionales. Puede ser que en esas alturas, se pierda todo sentido de la realidad, o que sea un error mayúsculo, forzado por una motivación más mundana, como la de rivalizar con la semana de coronación del Rocío de SantaCruz. Visto lo que pasa con la rivalidad entre el Betis y el Sevilla, uno puede esperarselo todo, en una ciudad tan pasional, tan monumental, tan de excesos de fe, como es la capital de Andalucía.
La pasión puede desordenar y nublar hasta el más preclaro y templado de los cerebros. Las imágenes cambian a lo largo de los siglos, se las adorna y viste de distinta manera, pero en realidad, son siempre las mismas, y llegará el tiempo en que queden recluidas en sus templos.Eso sí, la Hermandad evitó siempre las fotos centrales y en detalle. Las únicas que publicó el sábado 21 fueron tomas laterales de la imagen. Algo escondían.
Notas: Las fotografías pertenecen a la cuenta X de la Hermandad de la Macarena, a @PasionDSevilla, y una propia.
La doncella de fuego Hic sunt draconesCarlos V EmperadorPlaza de los Aljibes Foso del hornabeque
La larga noche de los 400 años
Regresar, aunque sea durante tres días, y en medio de una recreación festiva, al entorno de los 4 Recintos de Melilla, y a los largos 4 siglos de permanencia y resistencia sobre el peñón calcáreo, debe ser un ejercicio ciudadano, para conectar con un pasado del que venimos todos. Tomamos la idea de Emiliano Zapata, y también de Cándido Lobera, que aludió a los 4 siglos de penalidades sufridas en la roca de Melilla la Vieja, para aludir el derecho de los melillenses a «un territorio de expansión», que se lograron tras el acuerdo de 1860, entre España y el sultán de Marruecos. Fijar los límites, extenderse hacia ellos, superar los recelos, y las indemnizaciones, llevó algunas décadas. Al final se logró la ocupación del territorio marcado por el Tratado de Wad Ras, y la proclamación de la Independencia de Marruecos en 1956, no mencionó a Ceuta ni a Melilla, ni tampoco a los Peñones. Cada cual podrá denominar a las cosas como quiera, pero los hechos históricos, refrendados por tratados, son estos.
El Mercado Renacentista y los 4 Recintos
Son ya 20 años desde el inicio de los mercados medievales en Melilla, aunque solo lo fueron los primeros 10 años, hasta 2016, pues a partir de esa fecha se convirtieron en renacentistas. A lo largo de todo este tiempo se ha visto de todo, esplendor, desidia, transformaciones, caída y tambien renacimiento, y este año es más renacentista que nunca, en ese sentido. Cierto es que Melilla no fue nunca una ciudad medieval, y que el Renacimiento en España se inicia con reinado de los Reyes Católicos, pero sobre todo con la conquista de Granada en 1492. Tuvo que llegar la pandemia del Covid, y sobre todo en año 2023, en el que cesó por completo su actividad, al negarse la Fundación Melilla Monumental, bajo los anteriores gestores, a llevarlo a cabo. A pesar de esos contratiempos, de malas gestiones, de un año de engaños, la idea del «mercado renacentista de las culturas», ha persistido, en los últimos días de junio de cada año. Es su fecha adecuada, porque todavía no han empezados las rotaciones vacacionales, y todos los habitantes de la ciudad está todavía aquí. Es algo que debe consolidarse y siempre en estas fechas.
Para que todos puedan hacerse una idea de lo que fue aquella Melilla, la ciudad fundacional, los recintos deberían estar marcados con colores. Los primigénios fueron el primero y el segundo, mientras que el tercero y cuarto fueron el objeto de una progresión muy dificultosa. La aduana de Melilla y la antigua Puerta del Campo, estaban sobre lo que hoy son el Casino Militar y el edificio del Banco de España. Eso debería estar marcado de alguna manera. El que acuda al mercado debe también conocer el terreno que pisa. El torreón de La Alafía y su pasadizo, conforman el final del perímetro original, a partir de ahí también era tierra hostil, aunque no siempre.
Lo que sí ha dado siempre este Mercado Renacentista, ya sea en sus inicios, en los años buenos, en los de desídia, en los de desorientación, en los de cambio de sentido, salvo en los de colpaso; son buena y coloridas imágenes. Y de todo eso hemos dado testimonio.
El Presidente Imbroda y Matide GómezLa placa del homenaje a Carlos EsquembriFadela Mohatar con la familia de Carlos Esquembri Sabrina Moh, Jefa de la Administración del Estado Familiares y compañeros de la AEAT
El callejero de una ciudad es su altar cívico, en él se homenajean a las personas, hechos y lugares, que de alguna manera o en algún momento han contribuido a su historia. El callejero no es algo inmóvil, va cambiando, con nuevas incorporaciones, con la retirada de denominaciones pasadas. En total, el callejero de Melilla tiene unos 500 nombres, y uno de ellos es ya, desde el día 26 de junio de 2025, el de Carlos Esquembri Hinojo, marino e historiador, como reza en la placa de con su nombre. Y así, por paradojas de la vida, que las tiene y muchas, una de las personas que más luchó para la renovación del callejero melillense, se ha convertido en parte de él. Es la gloria de los héroes, como le definió el presidente de Melilla Juan José Imbroda, descubriendo además, una placa conmemorativa del propio acto, algo al alcance solo de los elegidos. El destino es así, tiene sus exigencias.
«Es muy justo que Melilla rinda homenaje a un hijo suyo, que ha sido un héroe, que ha sido muy buena persona, que ha sido un historiador, y al que le ha preocupado siempre Melilla. Es un homenaje justísimo, a una persona ejemplar, para que las próximas generaciones sepan que aquí hay un melillense que dio su vida por España». Estas han sido las palabras del presidente Imbroda, en al acto de homenaje que se ha rendido a Carlos Esquembri, nuestro amigo, y colaborador en este blog, que ya navega en solitario, desde su fallecimiento en aguas del Atlántico Norte, en la lucha contra el narcotráfico, hace ya dos largos años. En nombre de la familia, Matilde Gómez, agradeció, con orgullo, el homenaje, el recuerdo, y la distinción otorgada por la Ciudad Autónoma, al que fuera su esposo, del que destacó, sobre todo, su condición de marino y de melillense.
Fue un acto solemne, emotivo en algunos momentos, presidido por Juan José Imbroda, al que acompañaba la consejera de Cultura, Fadela Mohatar. También se encontraba allí Sabrina Moh, como Delegada del Gobierno, y cabeza de la Administración General del Estado, a la que pertenecía Carlos Esquembri. Estuvo también el secretario general de la Agencia Tributaria, un magistrado, compañeros de Vigilancia Aduanera y de una de sus embarcaciones, el Capitán Mayoral. Familiares, como su hermano Ángel, parientes y antiguos vecinos de su barrio natal, Cabrerizas. También estuvieron allí los directivos de la Asociación de Estudios Melillenses, con Benito Gallardo.
La calle de Carlos Esquenbri Hinojo desemboca en la plaza de La Libertad, y desde la esquina, se ve siempre el mar, y la baliza del puerto de Melilla. No cabe mejor situación. Y como escribiera en su primera novela Lal la Zarzut: «Y cuando la Muerte lograra dar con él, que su cuerpo se fundiera en el mar, la más honrosa sepultura para un marino». Pero su recuerdo no, está en tierra y para siempre.
Ángel Castro, Liliana Suárez, Guiulia SensiniImagen del oficio del funeral Iglesia Arciprestal de Melilla
La Melilla académica despide a Angel Castro Maestro
Todos los recuerdos que tenemos de Angel Castro provienen de su presencia en la UNED, primero como Jefe de Estudios, y finalmente como Director. Por tanto, para El Alminar, su figura y presencia lo sitúan para siempre en este entorno, casi el mejor posible, para ser recordado. Antes que todo eso, había sido también profesor y jefe de estudios en el colegio de los Hermanos de La Salle. Toda su vida pues, ha transcurrido en el mundo de la Enseñanza, o lo que es lo mismo, en el mundo académico.
Su última acción pública como director, fue el pasado 17 de junio, en la presentación del libro de Liliana Suárez: Sangre, Sexo y Frontera Sur, encuentros y desencuentros mestizos en Melilla, junto con Guilia Sensini y la autora. En la presentación se manifestó sorprendido por un título que «buscaba el sensacionalismo«, porque Ángel Castro era así. Si algo le gustaba lo decía, y si le creaba algún tipo de contrariedad, también. Podía reprendente o elogiarte, llegado el caso, con la misma sinceridad y afecto, y si lo hacía era porque le importaba, ya fuese la persona o la obra. La autora afirmó que todo hallaba su sentido a lo largo del libro.
Sin embargo, lo más llamativo, y que también merece recordarse, es cuando explicó, o corrigió un aserto canónico sobre la Universidad; en el que se la hace depositaria del conocimiento y de la verdad. Dijo que no, que la universidad «es el templo de la duda«. Solo desde la duda se llega al conocimiento y a la verdad, desde la inteligencia. Una corrección que ya es su última palabra expresada. En las múltiples vueltas y ocasiones en las que nos encontrábamos, hubiésemos aclarado y profundizado sobre el alcance de la duda, pero ya no es posible.
El Porvenir del Olvido
«David, te voy a decir algo que yo misma no pude cumplir. Escucha a tu corazón. Cuando hayas oído a todo el mundo, fíate de tu corazón y sé feliz. Solo te digo esto, porque ya sabes todo lo demás».
El porvenir como sustantivo equivale a tiempo futuro, a destino, a lo inexorable, a lo que no podremos evitar. Es un novela suya del año 2005, en la que intenta sumergirse en los años cruciales de la llegada de los judios a Melilla, en la que probablemente inserta recuerdos personales y familiares. Son recuerdos, detalles de una vida que se desarrolla en un presente de otra época, a la que que va desapareciendo, tal y como nos ocurre ahora. Vemos cosas, personas, compartimos momentos, que de un día para otro desaparecen de golpe. Lo mismo que decía donQuijote a Sancho en su retirada: «Vamonos yendo, Sancho, que en los nidos de antaño. no hay pájaros hogaño».
Un amigo, Antonio J. Ruiz Genovés, se planteaba en la red social de Facebook: No era su hora. ¿Alguna vez lo es? Pues es una pregunta dificilísima de contestar. No hay respuesta posible, porque solo aquellas que tienen respuesta son preguntas, como dijera Wittgenstein. Es una pregunta retórica, que no pretende respuesta, que se lanza al vacío para hallar algo de consuelo. La hora final no admite réplica alguna. Incluso podría ser solo azar.
Ángel Castro tenía siempre una palabra, una frase, con la que sintetiza disquisiciones largas. Era preciso y certero, pero siempre, dentro del respeto más exquisito, te decía lo que pensaba. Era creyente, sin exageraciones, con dudas de las que sacaba sus certezas. Hoy la iglesia Arciprestal del Sagrado Corazón estaba llena hasta los estandartes. Que Descanse en Paz. «Allá, allá lejos…donde habite el olvido..»
Blog de Julio Alejandre, autor de las novelas Reporte de una boda y un entierro, Las islas de Poniente y La corona del marReporte de una boda y un entierro.