Laura García Lorca en Melilla


En España, en 2025, todavía hay que disipar las sombras sobre el asesinato de Federico. Buscar o negar unasrazones que no tiene. A Federico le asesinaron por ser quien era. Ya está, no hay más.  Eso sí, rodearon el bárbaro asesinato de toda la vileza posible (el suyo como de tantos otros). No hay justificación,  ni la habrá nunca.  Lo que no sospechaban siquiera, era que solo un mes después, el asesinato de García Lorca en Granada, era ya un acontecimiento mundial. Por eso impusieron un larguísimo silencio, y lo rodearon de todas las sombras posibles.  Pero cada año, el interés por lo sucedido en el barranco de Viznar, era aún mayor. Además, inapagable brillo de su estrella, iluminaba cada vez con más potencia, aunque en España no se supiese nada de eso.

   Las investigaciones sobre su asesinato, el interés por su figura, por su obra, o por cualquier cosa relacionada con él, se sucedieron en el extranjero (como se denominada en la España franquista a todo el espacio exterior), mientras en el territorio nacional solo se autorizó la publicación de su obra en 1954. Eso sí, con dos condiciones ineludibles. La primera era publicarla sin resaltar la categoría universal que ya tenía Lorca, casi equiparable a la de Cervantes o Lope. La segunda no mencionar circunstancia alguna sobre su muerte.  Los versos sublimes de Lope que parecieran estar esperándole: «De noche le mataron al caballero, la gala de Medina, la flor de Olmedo».

  En la UNED melillense

La luminosa sonrisa de Federico está presente en ella, en Laura, su sobrina. Sonríe ella, pero se le ve también a él.

  De la muerte no se trae a nadie, pero si del olvido y del silencio deliberado, impuesto. En Granada se siente todavía la losa de la muerte de Federico.  Pesa demasiado. Aunque no fuera responsable de su muerte, aunque no pudiera evitarla (ni siquera los Rosales). Tampoco pudo sacudirse la ciudad, el silencio obligado e impuesto. Pese a todo, y aunque no exista un itinerario de Federico, y de que muchos lugares en los que se escenificó la tragedia, sean casi desconocidos para el público, cada rincón le evoca de manera tal, que su nombre está tan asociado a la ciudad como la propia Alhambra. El peso de ese silencio y resistencia, lo menciona Laura García Lorca en una larga entrevista concedida a Granada Digital, que ahora es la presidenta de la Casa Museo de la Huerta de San Vicente, y la responsable del Patronato Lorca. Vencer resistencias para hacer avanzar y asentar en Granada, la memoria de Federico.

    Cuando consigan unificarse todas las instituciones que lo representan en Granada, bajo una única dirección, estará rehabilitado completamente en su ciudad, y la potencia de su figura se expandirá sin obstáculos, que aún hoy, en la misma conferencia de La Casa de la Palabra de Mohamed Hammu, se manifiestan e intentan proyectar sombras. Porque nada es, ni ha sido fácil, ni ha estado exento de polémicas. En 2024, en el recién creado Patronato Lorca de la Diputación de Granada, al que iba a ser director, Antonio Membrilla (portavoz Popular del ayuntamiento de Armilla), se le descubrió un tweet perdido de 2020, en el que hacía un nefasto juego de palabras sobre las iniciativas legislativas de memoria histórica, a las que calificó de «memez histérica». El escándalo se expandió con la rapidez de la pólvora, y provocó la renuncia de Laura como integrante del Patronato, ante semejante ofensa. El asunto se saldó con la renuncia de Membrilla a la presidencia, antes de tomar posesión de la misma.

La conferencia, más bien charla familiar y evocadora, se incluyó dentro de las iniciativas de La Casa de la Palabra, que dirige y presenta el melillense Mohamed Hammú, en el Aula 10 de lo que un día fuera el Centro Cultural Federico García Lorca, y que hoy no se sabe muy bien cuáles son sus límites y contornos.

Vila-San-Juan: El silencio resquebrajado

En 1952 se autorizó por primera vez, la publicación de sus obras completas, pero sin ningún tipo de estudio introductorio que evidenciara la magnitud de su figura literaria, que ya tenía carácter universal. Tampoco se podía aludir a las circunstancias de su muerte, y se aludía a ella con perífrasis diversas. En 1972, y dentro de un estudio sobre Enigmas de la Guerra Civil, en su capítulo 6, José Luis Vila-San-Juan, detallaba minuciosamente sus investigaciones sobre el «asesinato» de Federico García Lorca en Granada. Fue la primera publicación en España. Tres años después, en 1975, su investigación sobre la muerte de Lorca, recibió el premio Espejo de España, y fue publicado por la editoral Planeta.  A partir de ahí ya vino todo lo demás. Incluso queda por averiguar si está realmente enterrado en las tierras de Viznar, o fue trasladado secretamente a algún lugar nunca desvelado, en 1940. La cuestión no sobresalta a la familia, porque como dice su propia sobrina, en cierto sentido la situación actual represnta tanto la propia muerte de Federico, como la de tantos otros que están en las misma laderas, junto a él.

La Huerta de San Vicente

La más emblemática de sus residencias, esta hoy enclavada dentro del parque Federico García Lorca de la capital granadina. Laura García Lorca es la directora de esta casa museo, así como del Patronato. Hasta 1995 estuvo en manos del ayuntamiento de Granada. Todavía no están unificados bajo una sola dirección, todas la entindades que representan la memoria de Federico, aunque las más importantes están bajo la dirección y supervisión de la familia, que posee el legado íntegro del universal poeta granadino, y que está depositado en Granada. No existe posiblidad de encontrar nada nuevo acerca de él, salvo alguna colección privada de cartas o fotografías. Esto lo contó el catedrático de la Universidad de Granada, Andrés Soria Olmedo, que acompaña a Laura en todo momento. Desveló o contó un dato poco conocido, y es que la actual Facultad de Derecho era la sede de la Delegación de Gobierno en 1936. Por tanto, el lugar al que se trasladó a federico en la tarde del 16 de agosto, y de la que solo salió para ser asesinado. Incluso la que fue casa de los Rosales no es fácil de identificar. Tampoco la ubicación de la tienda de Federico García, su padre. A casi 100 años de su asesinato, la muerte de Lorca sigue pesando mucho en Granada.

Nota:https://www.granadadigital.es/laura-garcia-lorca-padre-no-hablaba-mucho-federico-no-instalar-dolor-ausencia-nosotras/

 

Luis García-Alix y el asesinato de Lorca


                 

 

                  Melilla, la calle del ingeniero que detuvo a Federico García Lorca

             Luis García-Alix  Fernández, ingeniero de minas, estuvo presente en Melilla desde 1908 hasta 1928. Aparte de su actividad como ingeniero, también firmó proyectos como arquitecto, fue presidente de la Cámara de Comercio entre 1920 y 1924, secretario de Cruz Roja y su firma figura en algunos edificios notables de la ciudad, como el proyecto de garajes para Manuel Perelló en 1928, en el edificio que hoy conocemos como Teatro Perelló.

                              García-Alix Fernández, el tercer hombre

             Sin embargo, lo principal y determinante de su biografía está escamoteado a los melillenses, como es su pertenencia a la derecha radical de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) en la ciudad de Granada. Hasta aquí podría ser una biografía política al uso, de las que suelen ser recompensadas en nuestra ciudad. Es más, estamos en la ciudad que se atrevió a quitar el nombre de Lorca del edificio de la UNED, o a retirar el nombre de Gloria Fuertes de la ampliación del Parque Forestal, durante la etapa de gobierno (2000-2019).

              En Granada, desde siempre, han sido conocidos los nombres de los que fueron a la casa de los Rosales para detener al refugiado Federico García Lorca. Lo han sabido siempre, pero solo se ha podido publicar de modo reciente, junto con las fotografías. En el sistema de asesinatos políticos perpetrados en 1936 en España, el esquema de complicidades era muy importante, porque una participación diversa y amplia, procuraba el silencio de todos. Unos iban a detener, otros conducían, otros acompañaban y algunos disparaban. La implicación de todo el grupo promovía el silencio, que no la lealtad.

              En el caso de Federico hay hasta nueve nombres registrados. Tres fueron los que fueron a detener al poeta: Juan Luis Trescastro, Ramón Ruíz Alonso, y el ingeniero Luis García Alix-Fernández. Hemos consultado todas las fuentes posibles, y siempre aparece el nombre de García-Alix. Su nombre desapareció de la historia en la década de 1960 y ni siquiera se conoce el lugar o año de su fallecimiento. Su labor en Melilla no fue especialmente destacada, más bien todo lo contrario, pues ejerció como  arquitecto sin estar acreditado, y le fue retirada la licencia tras denuncias de otros arquitectos que ejercían su labor en la ciudad.

                                    Madrugada de agosto en Alfacar

             Federico García Lorca fue conducido a una fosa entre las localidades de Alfacar y Viznar en la madrugada del 19 de agosto de 1936, junto al maestro Dióscoro Galindo González y los anarquistas y banderilleros de profesión, Francisco Galadí Melgar y Joaquín Arcollas Cabezas. En 2007, en una entrevista en el diario El País, el hispanista Ian Gibson hacía este comentario: «Todo lo que apuntaba al suceso estaba velado por un halo de leyenda en la zona. Nadie quería señalar, hablar era difícil y lo es aún hoy. Me revienta que la gente se calle lo que sabe».

                       Mario Garcés, escritor polifacético, en 10 Historias de España, apunta otros seis nombres al escuadrón encargado de los fusilamientos: Mariano Ajenjo, Antonio Benavides, Salvador Varo, Antonio Hernández, Fernando Correa y Juan Jiménez. Hay más, pero esto pasaron a la historia por la fortaleza histórica de la persona a la que iban a matar. También hemos consultado los textos de otros investigadores del asesinato de Lorca como Eduardo Molina Fajardo y Agustín Penón. No caben dudas sobre la participación de Luis García-Alix.

                             Hipótesis para la barriada de Las Palmeras

             La barriada de las Palmeras fue inaugurada a partir del año 2000, lo que ya nos sitúa en un horizonte determinado. Se quiso homenajear a ingenieros, arquitectos y abogados, y se escogieron diversos nombres para ello en distintos lugares de la ciudad.

              De los más de 100 arquitectos e ingenieros recopilados por el historiador Antonio Bravo en La ciudad de Melilla y sus autores, este nombre no es una de los más significados ni relevante, por lo que no puede entenderse el motivo de su inclusión en el callejero de la ciudad. Se trata de un nombre oscuro, por lo que siempre puede surgir la duda de que alguien sí conociera ciertos datos y se decidiera por él. La hipótesis más tranquilizadora sería la de la siempre recurrente ignorancia. Da igual. Ese nombre debe salir del callejero de Melilla este mismo mes de junio, aunque solo queden 8 días.

                Como apunta Ian Gibson, en cada localidad hay quienes saben todo y conocen todos los nombres, e incluso puede que guarden hasta documentos. Su única misión es permanecer en silencio hasta que algo se descubre. Por contra, también existen colaboradores de la verdad, histórica en este caso, como el periodista freelancer Antonio Ruíz, que me proporcionaba esta mañana el soplo y las pistas para descubrir el insólito secreto del callejero de Melilla. Tenemos situado en el callejero, a un implicado en el arresto, detención y muerte de Federico García Lorca.

                       Nota:https://www.elindependientedegranada.es/cultura/hallado-retrato-que-dio-dos-tiros-garcia-lorca-culo-maricon. Fotografías Getty Images.