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El padre de todos los badenes


        

           El badén es una depresión de terreno en un camino o carretera, y puede formarse de dos maneras, una de modo natural en el que una corriente de agua barre parte del terreno y crea un badén; y otra de modo artificial, cuando la mano del hombre lo crea por algún motivo, como el permitir el paso de una corriente de agua. También es una parte rebajada de la calzada para permitir la circulación de vehículos. La carretera perimetral de Melilla fue construida con badenes naturales para respetar los accidentes del terreno, pues se trataba de una carretera que delimitaba el perímitro fronterizo y favorecía la vigilancia y defensa de la frontera. Hay pues dos tipos de badenes, el natural y el artificial, creado por alguna causa especial.

            Sin embargo, a los dos anteriores se les puede añadir una nueva categoría y es la del badén por incompetencia, que es el que surge de modo natural por la ineficacia o la mala realización de una obra pública. Tal es el caso del badén surgido tras la realización de un nuevo vial de comunicación entre la calle Mustafa Arruf y la carretera del aeropuerto. La obra, que parte la antigua Granja Agrícola en dos mitades, tuvo un remate final bastante calamitoso.

       En un principio no permitía girar a la izquierda o ir de frente, y había que proseguir hasta la rotonda del aeropuerto para cambiar el sentido de la circulación. Luego se hizo una primera rectificación y se cambió el final de la desembocadura del vial, lo que creó un cruce trasversal muy peligroso para la circulación rodada. La siguiente realización fue la de habilitar una pseudo rotonda provisional, que va camino de convertirse en permanemte, que eliminó algunos giros y sentidos de tráfico. La sensación de la zona es altamente chapucera, aunque eso sí, todo ha sido realizado por la módica cantidad de 900.000€ . Toda la historia de esta obra emblemática está suficientemente relatada en El Alminar.

                                Badén peligroso

          El badén creado en el final del nuevo vial es tremendo, con un cambio inmediato de nivel que obliga a pisar inmediatamente el freno, salvo que uno quiera comerse los amortiguadores y saltar dentro del vehículo. Salvado el primer obstáculo el suelo vuelve a elevarse hasta la mediana de la carretera, para volver a bajar de modo inmediato. Es una zona realmente peligrosa creada por una mala ejecución de una obra pública, que creará grandes problemas cuando llegue la época de lluvias, que llegará aunque ahora parezca imposible.

       Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/03/02/nuevo-vial-del-parque-forestal/

           

Cambio de rasante peligroso


    No todo puede ser política o misterios insondables, aunque reconozco que los mutuos descubrimientos de “las galerías y cuevas de Melilla” han resultado emocionantes. Sin embargo, lo cotidiano, las pequeñas dificultades con las que nos enfrentamos a diario, son las que marcan y condicionan nuestras vidas. Esos pequeños problemas sin resolver durante años, son lo que nos exasperan y los que definen una buena gestión o no.

    La carretera de circunvalación o perimetral fue todo un lío, porque antes de 1994 allí no existía nada, por no haber no existía ni siquiera frontera. En la etapa final del gobierno de Felipe González (1994), se construyó la que entonces se denominó como carretera perimetral. En 1995 se llevó a cabo la impermeablización fronteriza, que consumió un presupuesto de 2000 millones de pesetas en Melilla y 3200 millones en Ceuta. Todo fue costeado con cargo a los fondos FEDER (fondos europeos de desarrollo).

   La carretera no contaba con puentes y tenía una enormes y peligrosos badenes que la asemejaban a una montaña rusa. Manuel Céspedes era entonces el Delegado del Gobierno en Melilla y justificó la ausencia de puentes diciendo que: “No podía haberlos, porque al tratarse de una carretera perimetral, debían respetarse los accidentes del terreno”. Al final acabaron construyéndose los puentes, aunque ya no recuerdo si en la etapa de José Mª Aznar o en la próxima a extinguirse de Rodríguez Zapatero. Quiza algún colaborador nos saque de la duda.  

         Quien conduce por la carretera de circunvalación lo sabe. Todos los puentes y las eliminaciones de badenes resultaron un acierto, porque aparte de eliminar el peligro, evitaron los cortes de circulación  que se producían en las épocas de lluvia, al quedar inundada la parte baja de los badenes. Sin embargo, éste que está junto al CETI y en el acceso a la carretera de Farhana es un peligro, porque está mal construido y el coche se hinca de morros al acometer el cambio de rasante, que es demasiado abrupto. Si uno no lo tiene en cuenta  o no lo conoce, se puede dejar en ese punto al amortiguación o las gomas.

       No hay ninguna señal que advierta del peligro de un badén peligroso. No parece que haya un plan previsto para arreglar ese desnivel. No aprece que nadie se haya dado cuenta. No sé si a alguien le importa.