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Imágenes de octubre


     Concluye el mes de octubre, apuramos sus últimos minutos y recordamos las imágenes que nos ha dejado. Han podido ser muchas más, pero la selección es obligatoria. El Alminar es también visual, lo es desde el principio. Su acierto es la fusión de la imagen y el texto, su novedad, aquello que lo ha convertido en lo que hoy es, mucho más de cinco años después.

   Observar es una herramienta imprescindible, una actividad necesaria para luego poder dar cuenta de lo que sucede, mostrando la realidad tal y como es. La contemplación es el crisol en donde se fusionan lo contemplado y los pensamientos para luego poder transmitirlo. No solo hay que tener buenos instrumentos de observación, sino también desarrollar la capacidad para poder interpretar lo que sucede. Algo que leen tantas personas, no puede quedarse en una descripción simple de la realidad circundante. Si se quiere ser útil y comunicar, hay que estar en un proceso constante de interpretación y reflexión.

    Son las cifras las que proporcionan datos. Los meses de septiembre y octubre han registrado un número muy similar de visitas, 23.000; lo que indica que El Alminar se estabiliza. Ya no hay saltos enormes entre un mes y otro. La cantidad de noticias o artículos ofrecidos se mantiene a lo largo del año en unos 20 por mes. Tampoco empieza a haber grandes diferencias con los meses vacacionales, en los que ya no hay gran descenso en el número de visitas. Ya no hay cortes, ni casi periodos de descanso. Estaos aquí día a día, encontrándonos con nuevos acontecimientos, y también con los mismos problemas, mil veces repetidos.

        A veces, como en la foto del helicóptero, también hay que aterrizar y posarse. Observación, contemplación; reflexión y escritura. Esas son nuestras herramientas.

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Alguien voló sobre el nido de las aves


One flew over the cukoo´s nest

            ¿Quién mira hacia arriba?, ¿quién puede diferenciar el trino de los pájaros en medio del ruido urbano.  Hay personas que lo hacen, y quienes pueden distinguirlos. En medio de las escabechinas de las podas, las aves silvestres de Melilla resisten, pero todavía no tienen un libro o un catálogo dedicados a ellas. Son muchas y muy diversas. Pocos, pero todavía existen parques en la ciudad que no son solo cemento y decoración. Los animales, las aves, necesitan naturaleza verdadera, suelo auténtico en donde encontrar insectos, lombrices y gusanos.

          Cuando uno se inicia en un mundo desconocido hasta ese momento, descubre dos cosas, la primera es la cantidad de personas dedicadas a su estudio y conservación, de modo altruista, al margen de cualquier ayuda oficial o programa de inversión. La segunda es la riqueza del pequeño universo ornitológico de Melilla, que resiste pese a la agresión constante a la que se somete a los árboles.

             Se descubren pequeñas joyas como el bulbul naranjero (declarado como mascota del Alminar). Tórtolas, pinzones, gorriones comunes, gorriones alameros, currucas, mirlos, cotorras (escapadas de la jaula del parque forestal). Un pequeño mundo que merece ser conocido y catalogado, pero sobre todo, preservado y cuidado.

               No se puede podar a lo largo de todo el año, de forma salvaje en algunas ocasiones. Hay que respetar las épocas de anidación y cría, pero sobre todo, deben conservarse los parques naturales.

 

Una curruca en Melilla


               Todos/as conocen que nos fijamos en todo. Hace unos días, desde un árbol, un pájaro llamó nuestra atención con un canto no habitual. Detuvimos el tiempo unos instantes para hacerle unas fotografías, y el ave posó orgullosa durante unos instantes. Al sentir el movimiento y el ruido del zoom, alzó el vuelvo. Una vez dentro del coche, el pájaro regresó y entonó su canto de la misma manera. Considerando que ese gracioso pájaro merecía más tiempo para ser objeto de nuevas fotografías, volví a salir del vehículo y se repitió  la misma sucesión de acontecimientos. Por ella, el juego se podía haber repetido hasta la caída del Sol.

                    En El Alminar estamos muy lejos de saberlo todo, y de saber de todo. Todo lo que no sabemos lo preguntamos. Afortunadamente contamos con una pléyade de amigos, colaboradores y expertos, que nos informan y asesoran de todo aquello que no es desconocido.

                   Uno de esos amigos nos informa de que se trata de una Curruca, un ave insectívora que se ha establecido en Melilla hace poco más de una década. Según su opinión, puede tratarse de una curruca mirlona o de un bulbul naranjero, de gran parecido en algunos de sus ejemplares. Es un ave que prefiere el sotobosque y las zonas húmedas. Puede tratarse tanto de un ave residente, como de una migratoria.

                        A pesar de ser un ave común, su principal peligro radica en las podas salvajes y a tiempo completo que se realizan en Melilla, y también en otras muchas ciudades, que no respetan plazos ni tiempos de anidación, ni ninguna otra cosa.  Esta es la principal causa de que Melilla y otras muchas ciudades estén perdiendo sus poblaciones de aves insectívoras, en beneficio de la proliferación de insectos. No vamos a identificar su localización, para preservar su habitat, ya sea permanente o temporal.

                 Nota:http://www.seo.org/ave/curruca-capirotada/