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Los obra de los votos perdidos del Real


 La peatonalización fallida del Real, causa de pérdida de votos

       La falsa peatonalización  del  bulevar principal del Barrio del Real ha sido la causa de la evaporación de un millar de votos para el Partido Popular en Melilla, un tercio de la totalidad de los votos de la ciudad. La diferencia entre mayo de 2011 y 2015 sitúa la pérdida de votos para la derecha popular en 3202, lo que supone un 11,11% menos de respaldo electoral, pasando del 53,91% de mayo de 2011, al 42, 80% de mayo de 2015. Ahora nadie se siente responsable de esta obra, ni los que la propiciaron, ni los que la apoyaron.

        La obra está llena de errores en su acabado y ejecución. El primero es la elevación de la calzada, lo que obliga a utilizar las peligrosas rampas de acceso, que ni siquiera respetan las medidas estipuladas para estas elevaciones. Son escalones peligrosos y dañinos para todos los vehículos, desde camiones hasta bicicletas. La pérdida de aparcamientos duplica la cifra inicialmente prevista y la deficiente diferenciación del color del pavimento, hace complicado saber cuando se está sobre la zona peatonal, sobre la de rodadura de vehículos, o sobre la propia acera, que ahora está invadida por las sillas de las cafeterías y establecimientos de restauración.

             Los peatones han perdido movilidad, y se ven obligados a circular por la calzada de vehículos, al haber quedado anulada la acera, que siempre ha sido una zona de protección peatonal.

                 La maniobrabilidad de los vehículos ha quedado también muy comprometida. Los camiones grandes, los vehículos de bomberos, o los autobuses urbanos, no podrán realizar algunos giros, al haberse estrechado demasiado la calzada de vehículos, e instalados los maceteros abrelatas en las antiguas isletas. Habrá que ver cómo gira el autobús urbano procedente de la  calle Aragón, en dirección hacia la calle de La Legión. Las maniobras son tan difíciles, que las señales están llenas de golpes o constantemente en los suelos. Han tenido que podar los ficus del paseo central de un modo extremo, para que puedan pasar los camiones de bomberos o los autobuses sin partir las ramas o chocar contra ellas. Los cambios de nivel del pavimento de circulación no están indicados con las debidas y preceptivas señales.

                   Una obra no solicitada por nadie, que no contaba con el apoyo ni del 1% de los 13.000 habitante del barrio, ni con el de los comerciantes, ni de aquellos que acuden al Barrio del Real a diario. Han sido dos millones de euros arrojados al suelo, con un resultado completamente deslucido, y que al menos ha supuesto un castigo electoral para aquellos que perpetraron una obra, que ha desfigurado 100 años de historia del barrio.

Peatonalización en falso


                      El gran fiasco del Barrio del Real

             En los días finales del mes de abril, solo se han completado dos tramos de los cinco que iban a suponer la transformación del bulevar central del Barrio del Real de Melilla, o calle de La Legión. El resultado está decepcionando a los pocos que confiaron en estas obras, porque la mayoría de los residentes y comerciantes del barrio nunca las vieron claras. El proyecto presentado a los ciudadanos del barrio y la realidad, no coinciden casi en nada.

               La nivelación del suelo desde un lado a otro de la calle no se ha hecho de modo integral. Se ha rellenado únicamente la calzada y se ha mantenido el viejo enlosado de la zona central. Esta mezcla desluce mucho el conjunto visual. Se ha utilizado el mismo tipo de material que en el Parque Forestal, para la aprte nueva.

                Las obras se iniciaron con mucho retrso y han llegado a estar paralizadas en al menos dos ocasiones. Se idearon desde un planteamiento electoralista y la conclusión no llegará a tiempo. Está generando mucho malestar, porque ha supuesto la eliminación de casi la mitad de los aparcamientos existentes y dificultará mucho tanto el tránsito rodado, como la actividad económica de la zona. No era el tipo de obra que necesitaba el Barrio del Real.

                Rellenar terreno no es una cosa fácil, es quizá de las labores más complicadas, porque si el firme sobre el que se asienta no está en buenas condiciones, o el material de relleno no es suficientemente denso, más pronto que tarde, acabará mostrando el defecto anterior y el propio. Este fenómeno ya ocurre en el mencionado Parque Forestal, donde los desniveles y la evolución del terreno es constante.

           Las obras han sido abiertas en los tramos transversales e inmediatamente se han empezado a producir las ondulaciones del firme. En otros luagres no ha sido necesaria la presencia del tráfico rodado, para que la acera ya aparezca inclinada. Las rampas de acceso o abandono de la zona central, para los vehículos, son de perfiles feroces.

              Son muchos los comerciantes y residentes en el paseo central, los que se preguntan qué sucederá si se reproducen las inundaciones del año 20o8, que anegaron el barrio por completo. Con un suelo a ras desde un lado a otro, el agua bajará sin obstáculo alguno que la detenga. Lo malo de estas obras, es que ni siquiera están en su ecuador. Lo peor, en cuanto a cortes de tráfico está por llegar, cuando se corte la zona central, en la intersección con la calle Aragón.

Sobre prohibir obras en periodos electorales


 

              Barrio del Real, la obra que nadie pidió

      La obras masivas y extensas en las ciudades deberían estar prohibidas en periodos electorales. Si en una legislatura de cuatro años no han sido capaces de adecentar el estado de la ciudad, deberían impedirse en los 6 meses anteriores a la convocatoria de unas elecciones. La ineficacia de una gestión anquilosada no puede taparse en cinco meses con una obra abusiva, que colapsa el barrio más populoso de Melilla (Barrio del Real), y que sobre todo, nadie ha pedido.

        El Barrio del Real tiene 13 .000 habitantes, y una pequeña asociación adscrita a un casino, se ha erigido o ha sido utilizada como portavoz de un barrio entero, convirtiéndose en  el bastón en el que se han apoyado las obras dictadas por el Gobierno de La Ciudad.  No ha habido diálogo con los vecinos, ni con los comerciantes, ni con otros colectivos en los meses previos a la decisión de llevar a cabo la obra. Hace no muchos años (la desmemoria en Melilla es intencionada), la peatonalización parcial de una parte del Centro de la Ciudad y del Rastro fue impedida y dejada en el cajón, porque los comerciantes de la zona constituyeron una plataforma y lo paralizaron. Aquí ha sido al revés y una asociación  y un casino, nunca una asociación de vecinos,  han servido de palanca y motor de estas obras, que únicamente suponen un cambio de decorado en el suelo. Nada más. No dudamos de las buenas intenciones de la asociación, pero la obra es electoralista y derrochadora. Las mismas buenas intenciones de aquellos que hemos dichos desde el principio que no estábamos de acuerdos con esta obra y nos hemos mostrado la disconformidad desde el principio. Los problemas del barrio continuarán en donde estaban.

             Pérdida de aparcamientos y estrechamiento de la calzada

     Las obras van retrasadas. Deberían haberse iniciado en septiembre y se demoraron hasta el mes de diciembre. Como son obras electoralistas y pretenden inaugurarlas antes de las elecciones autonómicas de mayo, han imprimido un mayor ritmo y han cortado dos manzanas completas, provocando atascos y unas dificultades elevadas de circulación en todo el barrio. Ahora mismo hay calles cortadas y sin salida por todos lados.

         Una visita a lo que ya hay hecho permite ya formarse juicios claros de lo que va a pasar. Es solo un cambio de decorado, pero va a ser dañino y supone poner 1,2 millones de euros en el suelo. Se ha elevado la plataforma de la calle La Legión, por lo que habrá un pequeño desnivel, aunque muy molesto, para acceder a la calzada, tanto entrando por la calle principal, como por las laterales. La calzada se estrecha mucho y están a nivel tanto las aceras y el paseo central, como la propia superficie de rodadura de los vehículos, lo que la convertirá en algo peligroso para los peatones, que pensarán que están en una calle peatonal y no será así.

         La pérdida de aparcamientos será muy superior a los “50” declarados por el Área de Fomento y defendidos por los  portavoces de la trasformación.  Las aproximadamente 2oo plazas de aparcamientos públicos existentes en la actualidad, quedarán reducidas a la mitad en el mejor de los casos. El estrechamiento en el acceso de las calles laterales hacia el bulevar principal, también reducirá varios aparcamientos en cada calle. Las dificultades para maniobrar y para el tránsito de los vehículos serán grandes, en un barrio con gran densidad de tráfico. El Barrio del Real no es solo residencial, sino también comercial, administrativo y de ocio. Las necesidades de aparcamiento son muy grandes y estas obras, cuando estén finalizadas, dificultarán estas actividades del barrio.

         Queda por solucionar el problema de las terrazas, su traslado del paseo central a los laterales y la eliminación de más aparcamientos. Todas estas cosas han sido escritas y dichas, pero no se han querido oír.

El bulevar del Barrio del Real


          El Barrio del Real fue diseñado en las primeras décadas del siglo XX, cuando se conquistó la zona tras la guerra de 1909. Está realizado sobre ejes longitudinales y transversales, que constituyen  amplios bulevares. El más importante de ellos es éste, el de la calle de La Legión. Esta calle se divide en ocho tramos con sus correspondientes isletas. Este barrio es el que más población alberga en estos momentos, 12954 habitantes, según el último dato del INE (Instituto Nacional de Estadística).

              En el mes de julio empezarán una obras para reformar el bulevar principal. Se revocarán aceras, el paseo central y se cambiará el diseño del mismo. Los ocho tramos del bulevar tiene 200 aparcamientos aproximadamente y un número casi igual de árboles, de ficus plantados en 1942. Se sabe que se perderá una cuarta parte de las plazas de aparcamientos, y en principio no se ha dicho nada acerca de los árboles. El barrio del Real no solo es residencial, sino también comercial. Suprimir una de cada cuatro plazas disponibles tendrá sus consecuencias, sobre todo porque no hay alternativas.  También se quiere eliminar la presencia de terrazas en la zona central del paseo, que pretenden ser derivadas hacia las calles laterales. Se ensancharán los pasos de peatones y probablemente redundará en una mayor pérdida de plazas de aparcamiento e incluso de árboles.

           En un principio la remodelación estética del paseo central estaba presupuestada en 1,6 millones de euros y un plazo de ejecución de obras de ocho meses. Nadie discute la necesidad de una actuación sobre las calles y bulevares del Real, muy deterioradas, pero sí se plantean dudas sobre si esta era la reforma adecuada y si existían otras posibilidades. ¿Se trata solo de una operación de maquillaje en  la calle principal, o se pretende actuar sobre los problemas endémicos del barrio?, como el urbanismo desordenado, liquidación del modernismo y prostitución callejera. Hay quienes piensan y pensamos  que no resolverá nada y son muchos los que desconocen lo que se les viene encima, con ocho largos meses de obras, que se iniciarán en julio y acabarán en el electoral mes de mayo.

            ¿Ha habido suficiente información, se podían proponer alternativas?. El folleto informativo y las noticias de prensa que servían de exposición pública lo dejaban muy claro: se podrán proponer modificaciones salvo en lo sustancial. O sea, se aceptan opiniones y propuestas sobre el tamaño, forma y cantidad de las papeleras y farolas, pero poco mas. La obra se va a llevar a en tiempo y forma.

            El problema del aparcamiento no es cualquier cosa, es la realidad de un barrio con trece mil habitantes, que casi duplica la población durante el horario comercial, y en el que las plazas de garaje con sus correspondientes vados, no han dado el resultado apetecido, puesto que la mayoría son inutilizables como tales, salvo para trasteros o sede social de las familias. Las calles son muy estrechas, los tamaños muy ajustados y los coches no caben. Aparcamientos y la ausencia de viales de comunicación adecuados para la densidad del tráfico melillense, son los dos problemas señalados de modo constante por los redactores del PGOU (Plan General de Ordenación Urbana), todavía no aprobado.

         El significado de las zonas verdes (residentes), o azules (temporales), solo significa pagar por lo que hasta ahora es gratis, y solo suele hacerse en zonas céntricas, nunca en periféricas.

          Nota: https://www.facebook.com/groups/barriorealmelilla/