Cambiar de acera en Melilla


                 Cambiar de acera era una antigua expresión equivalente a la actual de salir del armario. Como decía Wittgenstein: el significado es el uso en el lenguaje. Hoy por hoy, la primera de las expresiones ha acabado significando la literalidad de la expresión, sin dobles sentido. En Melilla, cambiarse de acera significa únicamente cambiarse de acera, y más vale hacerlo rápido y seguir la recomendación, salvo que se quiera que un edificio se nos venga encima de modo inmediato. La demolición y derribo de edificios está alcanzando proporciones épicas en nuestra ciudad. Nunca se vio venirse abajo tanto y en tan poco tiempo. El estado de cambio es tal y tan rápido, que resulta difícil seguir la secuencia de hechos, pese a contar con un blog como “La otra Melilla”, cuya actividad es parecida a la de un satélite en órbita geoestacionaria sobre Melilla. Si alguna foto no se encuentra allí, es que no existe. Hemos asistido a demoliciones en todos los lugares de la ciudad. La última es esta, de la calle García Margallo, con fachada a la calle Gran Capitán. En este caso, el espeluznante estado del inmueble desde hace más de 10 años, hacía aconsejable su derribo. No pueden existir edificios en ese estado, en el mismo centro de Melilla, en lo que se supone que es el “triángulo modernista”, el escaparate a visitar por una cifra cada vez más numerosa de turistas, que siguen arribando a Melilla en domingo, siendo esta la ciudad con menos cosas que hacer y con más lugares y comercios cerrados, sumando Europa (continente en el que no estamos)  y África (continente al que no se reconoce pertenecer).

       Cuando vea este aviso frente a vd., no lo dude y cambie de acera.

Las mejores aceras de Melilla, (II)


         Esta acera pertenece a la calle Roberto Cano y ha sido desposeída de su función de acera. Quisieron impedir que aparcaran los coches de mala manera y lo que han conseguido es eliminar el paso de los peatones.  En caso de abrirse la puerta lateral de la Iglesia Arciprestal, o hacer uso de los salones parroquiales del fondo, el transeúnte debe caminar por la calzada, o cambiarse de acera, con todo lo que eso conlleva. Justo en el otro lado se encuentra la sede del Partido Popular de Melilla y a lo mejor, la reforma solo pretende que caminemos por la acera de enfrente,  en donde se está más seguro y a salvo de todo. Hay un refrán popular que dice: “No es prudente mear contra corriente”.  ¿Porqué algunos nos empeñamos en transitar por aceras difíciles o poco frecuentadas, cuando justo cruzando la calle hay otra más grande, amplia y que ofrece mejores cosas?. No hay respuestas fáciles, ni únicas. He escrito muchas veces que la cohesión,  la urdimbre que teje El Alminar es la del día a día. Hay que tocar temas transversales, que nos afectan a todos y también aquellos que conforman lo cotidiano,  pero dándoles también, cuando el tema lo permita, cierto toque de sentido del humor.