Rotonda del desarrollo en el distrito 5º


                         Se llama la rotonda del desarrollo, porque el mismo gobierno de Melilla la presentó así, dentro de Plan para el desarrollo de los distritos 4º y 5º. Es una rotonda peligrosa, entre otras cosas porque no tiene los preceptivos señalizadores reflectantes. Por la noche no se ve. Son especialmente peligrosas las isletas, que no están señalizadas.  El pequeño triángulo de la carretera de Hidúm te lo comes aunque sea de día. Si no se conoce su ubicación, es muy probable que acabe bajo las ruedas del vehículo y provocando un susto. Algo más leve es el situado en la carretera  de la Vía Láctea. Aun así, tampoco tiene los obligatorios  reflectantes, que indiquen su presencia en la calzada.

                 Este tipo de actuaciones propagandísticas, solo las sufren los que viven en estos barrios y aquellos que deben transitar por estas calles por motivos laborales. Para el resto de la ciudad, exactamente el 50%, este lugar ni existe ni lo conocen. Por este motivo, algo tan deficiente y peligroso, no causa el mismo impacto mediático que una tapa de alcantarilla desaparecida en el centro de la ciudad.

               El pavimento de la calzada, en el lado colindante con la pista de carros apenas existe, es un leve recuerdo. Los baches y el hundimiento de la tapa de alcantarilla hace difícilmente transitable la zona. Las rotondas costaron 64.000€ y en su momento dimos cuenta de su instalación. Pon aquí transitan vehículos, el  transporte urbano que algunos parecen empeñados en dificultar. Pero nada de esto importa, porque sucede en “la otra Melilla”.

          Nota:https://elalminardemelilla.com/2014/10/26/en-la-galaxia-de-hidum/

Atravesando La Vía Láctea en Melilla


 

24 bandas reductoras de  velocidad en una sola vía

       La carretera de la Vía Láctea, nombre absurdo donde los haya,  comienza junto al callejón de Pandora (carretera de Hidúm) y acaba junto a la Fuente de Trara (carretera de Rostrogordo). Es, era, una vía muy adecuada, pues comunica la zona de alta de Tiro Nacional y el Poblado legionario, con la carretera de Farhana en apenas 5 minutos, yendo a 50 kms/h, velocidad recomendada en vías urbanas. Es una vía que suelo utilizar para cambiar de un sector a otro de la ciudad, sin necesidad de pasar por el saturado tráfico del centro. También sé que esta zona no es transitada por la mitad de la población de Melilla, pese a que aquí hay un mirador con las mejores vistas de la ciudad y del barranco de Cabrerizas.

          Reconozco que cuando leí en prensa que un grupo de vecinos de la zona protestaban por la instalación de bandas reductoras de velocidad me extrañó por un doble motivo. El primero porque nunca había oído noticia alguna sobre excesos de velocidad en esta zona, o accidentes, que sí suelen ser frecuentes en otras parte de Melilla, como el Paseo Marítimo (antiguo y nuevo), la carretera de Alfonso XIII o la calle Álvaro de Bazán. El segundo motivo de extrañeza era el propio hecho de protestar, pues las bandas reductoras han sido instaladas en otros lugares de nuestras calles y nadie ha protestado, es más, se han recibido como “una bendición”.

                        Bandas reductoras de lomo de asno

       A principios de la semana tuve que utilizar esta vía de comunicación y me encontré con una auténtica tortura sobre el asfalto. Se han instalado 18 bandas reductoras del tipo lomo de asno, construidas en cemento, que se añaden a las 6 existentes , lo que ofrece un total de 24, sobre una de vía de 2 kms, o sea, algo más una cada 1oo metros. En dos tramos concretos hay instaladas 3 consecutivas (cemento, goma rígida, cemento), en distancias que no superan los 50 metros entre las tres. Es un despropósito y una auténtica ruina para los amortiguadores.  Ahora entiendo por qué, todas las piezas de los amortiguadores de los vehículos, son las estrellas en las tiendas de repuestos automovilísticos. No solo son los baches, socavones y hoyos en las vías, son también las bandas reductoras de velocidad, especialmente las de goma rígida, especialmente dañinas para la amortiguación, según me contaba alguna de las personas a las que pregunté, si la situación del tráfico en la zona aconsejaba una acción tan contundente y desproporcionada.

      Después de ver el resultado, que ha costado 67.000€, y de leer los consejos del Ministerio de Fomento sobre la instalación de este tipo de medidas disuasorias de la velocidad, tengo mis dudas de que se correspondan con la normativa y sobre el material elegido, el cemento, que se deteriora con mucha rapidez, como es el caso de las instaladas hace poco más de dos año sen diversos lugares de la ciudad, como la de la calle Ibañez Marín, que en realidad es un paso sobreelevado y que ya es una ruina. Pero todo esto ya lo escribimos hace tiempo.

             Lo que resulta absolutamente incomprensible es la situación de los márgenes de la carretera, llenos de escombros y de basura desde hace meses.

         Nota: (1) http://www.fomento.es/NR/rdonlyres/180E9859-01CD-45A2-92CB-B5B4D1137624/81033/1160101.pdf.

                          (2) https://elalminardemelilla.com/2011/12/31/pasos-sobreelevados/