Archivo de la etiqueta: casino militar

La biblioteca del Casino


El valor del capitán Plum

              Todo se pierde en Melilla. Desde principios de la semana hay unas cajas con libros antiguos en el Rastro, calle Montes Tirado. Algo llamó mi curiosidad y me decidí a ver qué clase de libros eran. Todo novelas antiguas. Lo sorprendente era la procedencia: la biblioteca del Casino Militar, o del Centro Cultural de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire. La pomposidad del franquismo hasta en el “ex libris”. Se supone que están arrojando al vacío solo lo que consideran que no tiene valor. Hace 20 años estuve en esa biblioteca cuando investigaba los inicios del la Sublevación militar en Melilla. Tenían una gran colección de libros y revistas. ¿Dónde está lo valioso?, ¿quién decide que lo es?.

          Desde que existe la Biblioteca Militar, uno de los lugares más organizados de la ciudad y en donde el espíritu de colaboración se hace presente nada más entrar; sé que existe la orden de enviar allí todos los documentos y libros de antiguas bibliotecas militares.Algo podría haber fallado al encontrar estos libros en la calle. Cosa distinta es ir a otros archivos, en dónde habitualmente no suele sacarse casi nada, de interés. Bien porque no exista, o porque no esté informatizado, o por el nulo interés de las autoridades culturales porque los archivos sean útiles. Es más fácil descargarse la Biblioteca Nacional entera, que una sola copia de un año determinado, del Telegrama del Rif.

         En los tiempos corrientes nada se pierde, todo se cataloga, pero eso no fue así siempre. La biblioteca del Casino español fue esquilmada sin escrúpulos. Incluso se tomaban la molestia de recortar fotografías de las revistas gráficas. Todo, hasta la destrucción, con tal de que el otro no se entere de lo que tú has visto.

           Muchos archivos del pasado, de bibliotecas de cuarteles, fueron esquilmados de esa manera. Alguien daba el aviso de que se iba a proceder a tirar todo, y se avisaba a los elegidos para que escogiesen entre todo, aquello que tuviese valor. Así se inició la semilla de los megadateros y archivistosáurios. Hay leyendas tremendas sobre las cosas que pudieron eliminarse, o de aquellas que desaparecieron camino de archivos, que no serán vistos hasta el día del Juicio Final. Todo para la propia gloria, nada, ni siquiera migas, para el adversario.

          

Anuncios

El Casino Militar de Melilla


La ruina del escudo de La República

    La cuestión se lleva en el más absoluto secreto, por la posible lectura política e histórica del suceso. Nadie quiere abrir las heridas de La República en Melilla, pero el frontispicio del Casino Militar, así como todas las dependencias de la azotea, está en estado de ruina absoluta. En principio no habría ningún problema en derribar todo aquello que corra riesgo de caerse, y todo lo que esté dañado de modo irreversible. Lo único que está haciendo pensar a las autoridades militares, propietarias del Casino, es que en el arruinado frontis se encuentra el escudo de La II República. Para hacerlo deberán solicitar el correspondiente dictamen favorable de la Comisión de Patrimonio y eso requiere cierta sensibilidad histórica y alguna sensibilidad política. Sin embargo, no hay problema alguno, y lo vamos a exponer de modo claro y conciso.

          Las diferencias entre un escudo republicano y un monumento franquista

     La República era un modelo de Estado democrático, constitucional y refrendado por el pueblo español mediante votación. La dictadura de Franco era un régimen instaurado tras el asalto a la legalidad republicana en 1936, y tras destruirlo mediante una guerra civil. La diferencia es pues esencial.

        La otra, no menos importante, es que los republicanos y los hijos/as o nietos/as de los defensores de La República somos y eran demócratas, y los franquistas y sus herederos no. La República fue destruida por las armas, y lo que queda en el muro frontal del Casino es solo un escudo de piedra. Esto no puede ser entendido por los franquistas, que consideran que pedir la retirada de la estatua de Franco, o la demolición del monumento al Alzamiento Nacional, es un ataque a su ser más íntimo y a su razón de ser ideológica.

          Su última línea de defensa en Melilla consistía en la pervivencia de ese escudo, el del monumento a Las Campañas de África y el del Altar Mayor de la iglesia de La Purísima. Pretendían poner en equivalencia estos tres escudos de un régimen democrático, con la ominosa presencia de los monumentos franquistas en la ciudad.

           Lo diremos claramente: No existe ningún problema. Si el frontis está arruinado y hay que derribarlo, escudo incluido, no se producirá la más mínima protesta. Es más, si pasado el tiempo no lo restituyen tampoco ocurrirá absolutamente nada. Nunca habrá equivalencia entre Franco y La República. El republicanismo es una idea vigente y una forma de Estado deseable, mientras que el franquismo no. Está completamente muerto, por mucho que mantengan su estatua y su perverso monumento.