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Tres mujeres en la política melillense


La instantánea esta realizada en la plaza de Culturas en pasado día 25 de septiembre, en el acto de entrega de las Medallas de Oro de la Ciudad. La fotografía capta un instante distinto de los que normalmente se producen en este tipo de eventos. Se trata de la Vicepresidenta 1ª de La Asamblea Dunia Almansouri Umpierrez la Vicepresidenta del Gobierno de Melilla Gloria Rojas Ruíz, y de la Consejera de Cultura de Elena Fernández Treviño. De todas es Dunia la más veterana en la actividad pública y es uno de los principales valores y referentes su su formación política, Coalición por Melilla. Compatibiliza la firmeza en la defensa de sus posiciones que con un trato, expresión y tono de corrección muy destacables. Ha resistido casi indemne a las omnímodas mayorías absolutas de las legislaturas de 2007 y 2011, que resultaron erosivas para con la democracia y la sociedad melillense.

Gloria Rojas procede del profesorado universitario y conduce con firmeza y mirada atenta, no solo los destinos de un partido centenario, el socialista, del que es la primera mujer que accede a la secretaría general; sino también los de toda la ciudad. Tiene o le han dado una imagen de blandura que no se corresponde con la realidad. Ocurre que hemos normalizado de tal manera la actitud zafia y la bravata, sobre todo en el mundo masculino, que cuando alguien es simplemente educado y sabe guardar la compostura, se confunde con debilidad. Resulta normal el elogio político dirigido hacia los varones, pero provoca chirridos si se dirigen hacia mujeres. Esta columna probablemente sorprenderá, pero cuando perdamos esa capacidad, nos retiraremos.

Elena Fernández es la neófita en la actividad política local, pero en apenas un año se ha ganado una sólida posición, adentrándose en terrenos en los que nadie lo había hecho con anterioridad. Para sorpresa de todas y todos, y sin que ningún analista político pudiera preverlo, e incluimos a este blog en esa ausencia de perspectiva, se va a convertir en la “liquidadora de los residuos franquistas” de Melilla. Esta revolucionando el callejero calle a calle con nuevos nombres de mujeres (Josela Maturana y Aurelia Gutiérrez Blanchard) haciendo caer del nomenclator nada menos que al general Moscardó, el héroe invicto del Alcázar.

Hay que anotar también que los peores ataques, incluso los más groseros, los han recibido, no de hombres, sino de otras mujeres, de la derecha política local, con las que comparten las tareas de la res publica. En la actual etapa de confrontación política no hay límite alguno para la bajeza. La diputada Elena Fernández está siendo objeto de una zafia campaña en las omnipresentes redes sociales, que se han convertido en el sumidero de todo el resentimiento y rencores personales.

Este es el motivo por el que las traemos al Alminar. No se libran ni siquiera de las maniobras palaciegas, que son las que mayor desgaste producen. Nos sorprenden muchas cosas, pero de momento baste con las mencionadas.

La alerta climática llega a Melilla


 

             Los sonidos de los tambores del grupo de batucada de Cañada Viva inundaron con sus rítmicos y vibrantes sonidos toda la plaza de Menéndez Pelayo, y animaron a todos los allí congregados por el movimiento de “alerta mundial ante el cambio climático“. El calentamiento global provocado por los gases de efecto invernadero (dióxido de carbono, metanos, óxidos nitrosos y fluorocarburos) es ya un hecho, y esta es ya la principal causa del calentamiento global, cuyos efectos ya se están dejando sentir sobre el planeta y sobre el tiempo meteorológico.

             El cambio climático son los efectos y cambios producidos por el calentamiento global en la atmósfera, como el transporte de calor desde los trópicos hacia los polos. Estos hecho ya no son negados casi por nadie. El desacuerdo científico estriba en el tipo de cambios  que producirán y su lapso temporal. Si se verán efectos permanentes y casi inmediatos, o si por el contrario el plazo será algo más largo y todavía hay tiempo para revertir la situación ya desencadenada por la acción humana en La Tierra, el planeta que nos acoge.

            La alerta climática está ya iniciada. Los movimientos sociales se suceden y renuevan y los partidos políticos empiezan a incorporar medidas de matiz ecológico en sus programas. Es un tema del que ya se habla en las reuniones políticas de los mandatarios mundiales, aunque los países más contaminantes sean los más reacios a tomar medidas que ralenticen y disminuyan la producción de gases de efecto invernadero.

                                           El clima de Melilla

                Melilla tiene tres grandes problemas de contaminación y salud ambiental(planta incineradora, fábrica de electricidad de ENDESA y el problema del amianto). Los tres afectan a toda la ciudad y continuarán a lo largo de los próximos años. En los últimos 20 años no se han tomado medida alguna frente a estos problemas.

                    En cuanto al clima político el grado de contaminación es máxima. Continúa el boicot y censura mediática por parte de los propietarios de medios de comunicación, que tienen totalmente invisibilizado al Gobierno de Melilla. Salvo pequeñas excepciones (RNE, Onda Cero o el Faro TV) con informaciones muy puntuales. Es una lástima que los profesionales y trabajadores de los Medios locales tengan que trabajar en estas condiciones de incertidumbre y bajo estas directrices.

                    La presencia de Dunia Almansouri, Vicepresidenta 1ª de la Asamblea de Melilla, es siempre saludable y digna de mención, aunque mañana no aparecerá en medio de comunicación alguno. Su cordialidad y sentido político, mantenidas a lo largo de los años, y en los peores momentos de las etapas  de las mayorías omnímodas, la convierten en uno de los grandes valores de la política local. Es por ello que siempre será una presencia destacada en El Alminar.

 

 

 

Eduardo de Castro, presidente de Melilla


 


                     

         

                              Melilla es la Asamblea y el Pueblo

       A los que cuenten la historia en el futuro, habrá que decirles que el 22 de junio de 2019 significará para nuestra ciudad  lo mismo que el 17 de marzo de  1808 para Aranjuez, cuando el pueblo, cansado de los manejos de Manuel Godoy, el valido de Carlos IV, decidió amotinarse para provocar su salida.

        En Democracia, cada pueblo cuenta, y aunque en Madrid existan unas líneas generales de actuación entre los grandes partidos, luego la especificidad de cada localidad debe albergar un margen de maniobra. Esto es lo que ha sucedido en Melilla, en donde el único diputado de ciudadanos apoyó la mayoría del cambio, que constituía un anhelo de los melillenses desde 2015.

            Hoy , en la puertas del Palacio de la Asamblea se ha vuelto a congregar el pueblo de Melilla, la gente común, que hasta ahora tenía vedado el acceso al edificio del Ayuntamiento en las grandes ocasiones oficiales y de protocolo. Hoy estaban congregadas todas las autoridades civiles y militares, representantes de la Administración, la gente de melilla, excepto los diputados electos del Partido Popular y de Vox, y los representantes del gobierno saliente. Han mantenido su mal estilo hasta el final, que todavía no se ha producido. Un encadenamiento de denuncias y presuntas irregularidades prolongará la incertidumbre jurídica durante los próximos meses.

                                        Tiempos de cambio

          La toma de posesión de Eduardo de Castro, 5º presidente de la ciudad, estuvo refrendada por la presencia de la Ministra de Industria María Reyes Maroto, quien recalcó la vinculación permanente entre Melilla y el Gobierno del Estado, que siempre atenderá a sus necesidades y a su peculiar situación. Tras su intervención tomó la palabra el recién investido Presidente Eduardo de Castro, que dejó clara su voluntad de formar un gobierno para todos y cada uno de los melillenses. Por encima de cualquier nombre estará siempre el interés de Melilla y el de todos los ciudadanos y comunidades que la integran. La desaparición del viejo estilo ha quedado  clara desde el principio, con la presencia del ex presidente Enrique Palacios, invitado por primera vez a un acto oficial desde 1999, cuando dio el relevo a Mustafá Aberchán en el cargo de presidente de la ciudad.

         También y por primera vez en décadas, la puerta de antesala que da acceso al despacho oficial de Presidencia, estaban abierta. Hasta ahora, toda esa área constituía “la zona prohibida” del Poder, como en la era de los emperadores de la dinastía Ming en China. Además, el Salón Dorado se llenó de ciudadanos sin invitación, lo que tampoco ha sido habitual, ni la norma  en los últimos 20 años. También pudimos ver al senador emérito Carlos Benet.

                                             Toma de posesión

         La ceremonia de posesión estuvo muy bien conducida por Antonio Ramírez, el maestro de ceremonias habitual en todo tipo de actos protocolarios, hasta su depuración hace un año. Primero se leyó el Acta de sanción Regia con refrendo de la Presidencia del Gobierno, tras la que se dio paso al  propio acto del Juramento, en presencia de la Vicepresidente de la Asamblea Dunia Almonsouri. El bastón de mando y el collar presidencial tuvieron  que ser recogidos por el propio Eduardo de Castroen ausencia del ex presidente saliente Juan José Imbroda. En todo momento la corrección del público presente fue absoluta, refrendando con aplausos los actos ceremoniales sin gritos ni alharacas, como sí sucediera el pasado sábado, en el Pleno de votaciones.

        El tiempo de cambio  se ha abierto para la ciudad de Melilla. Cuando empezamos a escribir en 2011, el presidente saliente Juan José Imbroda llevaba ya 11 años en el poder. Han pasado 8 años más desde entonces. Hoy hemos visto, relatado y compartido una jornada histórica. Todo bajo la presencia y fe pública del Secretario de la Asamblea Jiménez Villoslada. Lo que importa es lo que él lee y oye.