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Gloria, Elena y Las Furias


Las Erinias o airadas, eran las diosas griegas de la venganza, que pasaron al mundo romano como las Furias. En cualquier caso, todos, tanto hombres como mujeres, procuraban pronunciar sus nombres, para evitar que ellas cayeran sobre ti. Todas las Furias se han desatado en forma de vendaval sobre las diputadas melillenses, consejeras de Educación y Cultura, y en en caso de Gloria Rojas, Vicepresidenta 1ª del gobierno de Melilla. En El Alminar de Melilla no acertamos a dar con la causa de tanta crítica airada que recae sobre ellas. Aunque el nombre de Elena esté inseparablemente unido al de la Guerra de Troya, no es menos cierto que la atención y el rigor crítico que recae sobre la consejera Elena Fernández es implacable, haga lo que haga, o aunque deje de hacer. El más reciente caso es el de la instalación de Las luces Interculturales en la plaza de Menéndez Pelayo, en la que se ha criticado absolutamente todo.

El asunto está cobrando tales proporciones, que incluso se forman vendavales nunca vistos en actos que ellas organizan o en el que están presentes, caso del 17 de septiembre y su suspensión obligada, por un temporal que se concentró solamente en esos minutos críticos en el que se deciden las cosas. La propia instalación del Belén, de la discordia, también estuvo marcada por el temporal de poniente más feroz que se recuerda.

Es cierto que un gobierno, como colectivo, cuenta con suficientes medios de defensa (portavoces, jefes de prensa) pero paradójicamente, un representante del mismo, está a merced de las críticas más airadas, sin que pueda responder de modo personal a esos ataques. Parece que la estatua de Franco, instalada en 1979, es responsabilidad de ambas consejeras, y no de todo el Gobierno y de toda la Asamblea de Melilla. Lleva casi en el mismo lugar más de 40 años, pero no se soporta un solo día más su presencia. Resulta enigmática esta manera de medir el tiempo y el grado de la ofensa, según a quien corresponda el hecho o la responsabilidad; más grave siempre si se trata de una mujer

En este blog nunca se ha defendido a quienes cuentan con suficientes medios para hacerlo por sí solos o solas, salvo que concurran las causas de ataques injustificados o de manifiesta desproporción, como parece ser el caso presente. Tampoco es que necesiten la escasa ayuda que pueda proporcionar este blog, porque son mujeres empoderadas y muy competentes, cada una en su área de representación. Sin embargo, sí asombra todo lo que está sucediendo en torno a ellas, en el que no hay un solo día en el que no se pidan sus dimisiones.

Nuestra atención está fijada sobre ellas y sobre este gobierno, el único posible, porque el ruido de fondo es inmenso, tanto que incluso aunque tuviéramos proyectadas otras narraciones, las circunstancias nos exigen mirar en la misma dirección. Esperemos que ese portal de Belén, correctamente instalado, en un lugar muy visible y accesible, traiga la paz y la luz necesaria a los espíritus, para seguir afrontando estos tiempos, y los venideros, que serán igualmente duros.

Poetas y escritoras en Melilla


Sobre el oficio de escribir

Se escribe para explicar y narrar lo que acontece, o para recrear mundos desaparecidos o imaginados. También para evitar que se pierdan experiencias, acontecimientos, hechos. Pero al escribir también dejamos constancia de nosotros mismos. Homero, el primer escritor, narró lo sucedido en Troya, para evitar que aquellos hechos y nombres legendarios se perdieran, pero también obtuvo la inmortalidad de su nombre, aunque no sepamos nada de él. Se escribe para trascender la propia temporalidad, nuestra finitud. Que quede algo de nosotros, cuando ya no estemos.

La narrativa suele dar muchas más pistas, pero la poesía es más complicada, al menos la poesía personalista e intimista. Quien escribe este tipo de poesía busca su propia explicación, sobre sentimientos y recuerdos que quiere fijar para que no se pierdan, o quizá para entenderlos. Sin embargo, quien escribe así se expone, se muestra, aunque parcialmente, pues solo se abre una pequeña cortina que permite al lector o lectora asomarse a sus sensaciones, que quizá le recuerden a las suyas.

Cristina Hernández o el retorno de los brujos

El Sonajero del Chamán nos remite a los misterios evaporados, al interior del bosque, al mundo invisible del Hades o al páramo de la Tundra. Es la búsqueda de saberes perdidos frente a la sensación de desamparo que ofrece el mundo de la modernidad, en el que no queda utopías vigentes, ni creencias que resistan el duro embate de la racionalidad. El poemario cuenta con una cuidadísima introducción de Antonio César Morón.

No hay combate si desnudarse es morir,

si no sabemos si una mano cóncava

da o pide .

Si la oquedad vigila o si el hueco acecha.

Hay un cultismo justo, para proteger los secretos a las miradas más impías, buscando su propia gnosis, en un camino que se recorre en soledad o en compañía, para que no todo sea en vano.

Si soy de lirio o de marfil, nadie me advirtió.

Una oscuridad me encubre, un manto de nieve,

pues ciego sería quien solo ve en la superficie.

Elena Fernández o el sexilio voluntario

Ninguna o ningún melillense ha ganado el premio internacional de Poesía Ciudad de Melilla. Este Sexilio voluntario es la obra que más cerca ha estado, en el año 2012. Melilla es tierra de vates, sustantivo que es a la vez masculino y femenino. Es un cultismo, porque seguimos en ese terreno.

Sexilio es la reivindicación de la libertad, de escoger a dejar de ser aquello que supuestamente nos corresponde. En estos versos se aluden a sucesos de los que no tenemos referencia. Solo tenemos el nombre desnudo de la rosa. Este libro anticipa o muestra una vocación de ruptura de la autora con lo anterior a ella.

La lucidez hará de mí la trampa

que esconde en la manga el pesimismo,

que anda amontonando la hermosura

y barajando amontonar el dogma.

Yo juego pues a derrumbarlo todo

y seguir apostando a otras preguntas.

¿Cuál es la fruta del amor, que no de la pasión? La uva. Aquí no hay artificios literarios, ni lugar en el que esconderse, son “espadas como labios1“, o disparos como versos. Todo es efímero, por eso es más intenso e irrepetible. Nada volverá a suceder. Nada nos encontrará igual que en este instante. Son sensaciones y momentos atrapados en poesías, para recordarnos en el futuro, al que también llegaremos.

Pilar Álvarez y las guerras de Melilla

Adentrarse con una novela en las guerra de Melilla, la ciudad que volcó tres veces España (1909, 1921 y 1936). Será esta última y definitiva guerra la que escoge la autora para componer su narración, de amor y encuentro en los pasillos y entresijos del ya desaparecido hospital militar Fidel Pagés, el descubridor de la anestesia epidural.

Gonzalo, soldado de aviación en la Base de Hidros del Atalayón, en donde fugazmente se fijará en Blanca. En un momento y tiempo en el que preguntar por algo era exponerse, Blanca inicia la búsqueda de Gonzalo y sobre lo sucedido en la base de hidroaviones. Nombres en clave, nombres conocidos, personajes como Paquita, que van desgranando historias pasadas, la rutina diaria de un hospital. Subterráneos que escondes secretos y personas. Monjas que atraviesan los pasillos. Es la historia que permanece en las piedras o que se disipa con ellas.

Nota: 1 Título de un libro de Vicente Alexandre

Tres mujeres en la política melillense


La instantánea esta realizada en la plaza de Culturas en pasado día 25 de septiembre, en el acto de entrega de las Medallas de Oro de la Ciudad. La fotografía capta un instante distinto de los que normalmente se producen en este tipo de eventos. Se trata de la Vicepresidenta 1ª de La Asamblea Dunia Almansouri Umpierrez la Vicepresidenta del Gobierno de Melilla Gloria Rojas Ruíz, y de la Consejera de Cultura de Elena Fernández Treviño. De todas es Dunia la más veterana en la actividad pública y es uno de los principales valores y referentes su su formación política, Coalición por Melilla. Compatibiliza la firmeza en la defensa de sus posiciones que con un trato, expresión y tono de corrección muy destacables. Ha resistido casi indemne a las omnímodas mayorías absolutas de las legislaturas de 2007 y 2011, que resultaron erosivas para con la democracia y la sociedad melillense.

Gloria Rojas procede del profesorado universitario y conduce con firmeza y mirada atenta, no solo los destinos de un partido centenario, el socialista, del que es la primera mujer que accede a la secretaría general; sino también los de toda la ciudad. Tiene o le han dado una imagen de blandura que no se corresponde con la realidad. Ocurre que hemos normalizado de tal manera la actitud zafia y la bravata, sobre todo en el mundo masculino, que cuando alguien es simplemente educado y sabe guardar la compostura, se confunde con debilidad. Resulta normal el elogio político dirigido hacia los varones, pero provoca chirridos si se dirigen hacia mujeres. Esta columna probablemente sorprenderá, pero cuando perdamos esa capacidad, nos retiraremos.

Elena Fernández es la neófita en la actividad política local, pero en apenas un año se ha ganado una sólida posición, adentrándose en terrenos en los que nadie lo había hecho con anterioridad. Para sorpresa de todas y todos, y sin que ningún analista político pudiera preverlo, e incluimos a este blog en esa ausencia de perspectiva, se va a convertir en la “liquidadora de los residuos franquistas” de Melilla. Esta revolucionando el callejero calle a calle con nuevos nombres de mujeres (Josela Maturana y Aurelia Gutiérrez Blanchard) haciendo caer del nomenclator nada menos que al general Moscardó, el héroe invicto del Alcázar.

Hay que anotar también que los peores ataques, incluso los más groseros, los han recibido, no de hombres, sino de otras mujeres, de la derecha política local, con las que comparten las tareas de la res publica. En la actual etapa de confrontación política no hay límite alguno para la bajeza. La diputada Elena Fernández está siendo objeto de una zafia campaña en las omnipresentes redes sociales, que se han convertido en el sumidero de todo el resentimiento y rencores personales.

Este es el motivo por el que las traemos al Alminar. No se libran ni siquiera de las maniobras palaciegas, que son las que mayor desgaste producen. Nos sorprenden muchas cosas, pero de momento baste con las mencionadas.

Imágenes navideñas en Melilla


                    Hemos ido recopilando imágenes navideñas de la ciudad en un año que ya consume sus últimos días. Fotografiar los mismos lugares pero buscando algo diferente. En este año de 2019 no está resultado demasiado difícil, porque se ha producido un gran cambio, el del Gobierno de la ciudad.

                     Son las mismas calles, casi la misma gente, las mismas luces, pero el ambiente es distinto, hay más cordialidad. El nuevo gobierno está atomizado y repartido por todas las zonas de conmemoración navideña. No caminan en clan, no acuden a un lugar exclusivo de celebraciones, están en cualquier lugar y son abordables. Comparten un momento, un comentario, un saludo,  con cualquier ciudadano/a que se lo requiera. En la Navidad el protagonismo es del portal de Belén, y no del pesebre. La Sagrada Familia era una familia como cualquier otra.

               “Un siervo no es mayor que su señor, ni un enviado es mayor que el que lo envió”, lo que traducido a nuestros días quiere decir que un dirigente público no es más que su votante. Hoy en la entrada del túnel  del hornabeque, hemos visto a dos megaconsejeras del nuevo gobierno, Gloria Rojas y Elena Fernádez. Se han convertido en megaconsejeras por la extraordinaria acumulación de competencias, cargos y denominaciones, tras la sentencia del Tribunal Supremo que obligó a que los representantes del gobierno de las ciudades autónomas de Ceuta y de Melilla sean también diputados electos.

     Son las servidumbres de la estricta observancia de las leyes. Como en el cuento de Dickens, el gobierno de las navidades pasadas estuvo 20 años haciendo caso omiso de esta normativa, y es el gobierno de las navidades presentes el primero en cumplirla. Todo sea porque  sigamos teniendo gobierno de las navidades futuras.

                                   Bendiciones navideñas desde El Alminar

       Reiteramos nuestra propuesta, tanto en el literal como en el espíritu: “Deseamos paz y felicidad a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, y a todos y todas los que componen la gran comunidad alminarense”. Estén donde estén y nos lean donde nos lean, a lo largo y ancho de todo el mundo, incluida Mongolia.

        Devolvemos el protagonismo al portal de Belén, a la Sagrada Familia, a la gran bola de la que hemos encontrado un lugar diferente desde el que observarla. A la gente, tanto la conocida como la anónima; a los villancicos y a la breve salutación, pero llena de contenido de “Feliz Navidad”.