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La ermita-mezquita almohade de Fiñana


  

      La iglesia de Jesús Nazareno, que antes fue mezquita

                     Enrique Delgado/ El Alminar de Melilla

    En un entonces incipiente Instituto de Estudios Almerienses y en colaboración con la Diputación de Almería, Mª del Pilar Sánchez Sedano publicó en 1988, la obra titulada Arquitectura musulmana en la provincia de Almería, un magnífico trabajo que merecería una reedición, pues se trata de una catálogo artesanal de los restos de la España musulmana en la provincia que probablemente, mayores restos islámicos acumula. Era un trabajo contra corriente, porque en aquella época no se estaba por la labor de descubrir, conservar y mostrar restos de la España musulmana. Fue la 1ª vez que leí algo de la mezquita de Fiñana.

      Fiñana es una villa de la alpujarra almeriense que abre el camino de Sierra Nevada por aquel lado de la provincia y que cuenta con una población de 2387 personas*. A los que primeros que hay que agradecer algo,  es a aquellos que ocuparon lo que probablemente fuese una mezquita de arrabal en 1522?, y simplemente se limitasen “a cambiar el culto de manos”, sin derribar nada y sin transformar el templo. Gracias a aquella actitud tolerante, que procedía a su vez de una gran muestra de intolerancia; la que mostraba el Cardenal Jiménez de Cisneros quien con sus pragmáticas iba demoliendo tanto el fondo como la forma, de las Capitulaciones de Granada en 1492, surgió aquel acto anónimo de principios del siglo XVI, por el cual  podemos hoy disfrutar de la contemplación de lo que fuera una sencilla mezquita de la sierra almeriense, lejos de la magnificencia de Córdoba o del esplendor de Santa Mª la Blanca de Toledo, la sinagoga mayor  que también antes fuera mezquita toledana.

         A lo largo de cinco siglos de culto, los fiñaneros se limitaron a introducir en el templo las imágenes de culto cristiano y a colocar, en lo que fuera el Mihrab, la imagen titular de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno, que es la que da nombre y titularidad a la ermita. Desde fuera aparenta ser una sencilla iglesia y si no se está en la clave, nadie sospecha o intuye lo que atesora en su interior, aunque actualmente está muy bien señalizada e indicada. El mihrab está completo, conserva la decoración, el color original y las molduras, pero es lo único que no puede verse de modo directo, pues la imagen del Nazareno está cubierta por un cristal y además, el nicho como tal solo puede verse con permiso de La Cofradía. No ha habido casi ninguna modificación el probablemente largo milenio de historia del templo.

         El resto está íntegro. La sala de oración está dividida por dos hileras de arcos de herradura, limpios y esbeltos que dividen la nave en tres partes. El techo era y es un armazón de limas que fue restaurado en 1986 por la Consejería de Cultura de La Junta de Andalucía. No quedan restos del patio contiguo a cualquier mezquita, ni restos o datos que permitan suponer que la mezquita tuviera alminar. Las yeserías de la mezquita están datadas en el periodo almohade, tanto por el tipo de decoración como por la interpretación de los textos epigráficos.

               El  estudio de Carmen Barceló Torres y Antonio Gil Albarracín

           En 1994 la profesora Carmen Barceló y el profesor Antonio Gil publicaron, con la colaboración del Ayuntamiento de Fiñana y el Grupo Editoral Universitario, un  extenso y exhaustivo estudio  sobre la mezquita almohade de Fiñana. Realizaron fotografías en el interior del edificio y contaron con toda la información y planos procedentes de las obras de rehabilitación. Así mismo, fotografiaron, dibujaron e interpretaron todas las yeserías y epigrafía árabe del templo, fijándolo de modo casi definitivo en el periodo almohade, aproximadamente en el entorno del año 1200. Para ello recurrieron a la interpretación de los textos, las características epigráficas y a los paralelismos epigráficos con otros edificios del mismo periodo. Este antiguo estudio era la última llave que me faltaba para poder escribir y ofrecer el descubrimiento personal de la antigua mezquita de Fiñana, hoy ermita de Jesús Nazareno, a la que me acerqué en una calurosa tarde del mes de agosto. El estudio lo encontré por casualidad en la librería Picasso de la capital almeriense, pues  se trata de un texto casi agotado y que no suele estar  disponible, salvo en bibliotecas.

          Fiñana dispone de otros restos de la España musulmana, un aljibe muy similar en su factura al de la capital almeriense y un pequeño resto de la antigua alcazaba, completamente integrado en el casco urbano y que sólo puede verse desde lo alto de algunas viviendas. Para la visión de la ermita/mezquita conté con la colaboración de Sebastián, sacristán de la parroquia de Fiñana y sin cuya colaboración y amable disposición,  me hubiese sido imposible realizar la visita y las fotografías.

            El viaje hasta la villa de Fiñana fue rápido, aunque antes había realizado una labor de documentación,  y personal  de aproximación que ha durado dos años. En ese tiempo he conseguido el libro de viajes de Jerónimo Munzer, el primer testigo directo  de un gran acontecimiento mediático, la caída del Reino Nazarí en 1494 y muchos textos relativos a la tragedia de los moriscos en el Reino de Granada, siendo imprescindibles los de Mármol Carvajal y Hurtado de Mendoza, así como el análisis de Julio Caro Baroja. Todo ello compuso un viaje personal, necesario para percibir los hechos  del modo más completo y objetivo posible. Las cosas deben suceder en el momento justo y preciso. Hacer algo antes de tiempo y con precipitación no sirve más que para ver sin comprender. Todo debe tener su tiempo y su momento.

            Nota: La qibla está orientada en una correcta dirección Este.

         PD: Ninguno de los s viajeros, visitantes, relatores y estudiosos de la mezquita de Fiñana, entre los que me incluyo aunque en el apartado más modesto, hemos conseguido fotografiar el interior del nicho del Mihrab.