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La higuera del puente del ferrocarril


 

 

    Hay un error que no puede cometerse en Melilla, llevando siempre una cámara fotográfica encima. Cuando se ve una foto hay que hacerla, porque si se deja para el día siguiente, puede que el objeto que llamó la atención ya no exista. Si es un edificio puede estar derribado al día siguiente, si en un contenedor o una papelera puede haber ardido esa misma noche y si se trata de un árbol, puede estar talado la siguiente vez que se pase por allí.

                        El talado de la higuera del puente del ferrocarril

         El puente del ferrocarril tenía una higuera hermosa, que florecía en mayo y proporcionaba un deliciosa aroma al pasar junto a ella, en una ciudad que no se distingue precisamente por sus buenos olores. Talar una higuera no tiene sentido alguno, y más estando florecida. No lo han hecho por limpiar la zona en donde se asentaba, que sigue estando sucia y llena de residuos. No causaba molestia alguna y proporcionaba un detalle verde y aromático en una zona gris, con el puente gris del ferrocarril, que en otra época estuvo pintado de color beis claro.

                 No tiene sentido lo que se ha hecho. Es una mala acción, una de las muchas que se cometen de modo constante contra el arbolado melillense. Era una higuera de un esqueje, pero muy robusto, aferrada al puente de una manera imposible, pero una planta al in y al cabo, un ser vivo. Un verde florecido que rompía la gris uniformidad de la zona.

                 Todos los años, desde la creación del Alminar, revisamos las higueras existentes, buscamos nuevas, y damos cuenta de ello. Lamentar profundamente su tala, y sobre todo, que la semana pasada, tanto Uno de Melilla (que me avisó de la fechoría), pensamos en hacer una fotografía más de la rama  de higuera del puente. Tanto uno como otro, pese a llevar cámaras fotográficas siempre en el zurrón, dejamos la posible escena para otro momento. Craso error, si nosotros fallamos ellos no. El bien descansa pero el mal no. La mierda y la ruina allí siguen.

                Hoy la higuera ya no es nada. Hemos recogido sus últimos frutos, y mostramos sus últimas imágenes.

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