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Los Cortados de Horcas


Los arenales de Horcas Coloradas

La erosión de las enormes paredes de caliza y areniscas blancas y ocres durante millones de años, y que forman los acantilados de Horcas Coloradas, famosos por otras muchas cosas, se acumulan en franjas de arena blanca y fina, que le dan al agua un especial color esmeralda, nombre con el que ha sido bautizada la neo playa, aunque en los planos de cartografía militar solo figure el nombre que da título a este artículo.

En realidad la playa estuvo ahí siempre desde hace al menos 5 millones de años, pero resultaba inaccesible para la población melillense, hasta la construcción del nuevo Paseo Marítimo de Horcas Coloradas, llevada a cabo durante el mandato del presidente socialista Rodríguez Zapatero (2004-2011) y estando Gregorio Escobar al frente de la Delegación de Gobierno (2008-20011). La infraestructura, que no tiene nombre oficialmente, bien podría tomar el nombre de Gregorio Escobar, su impulsor.

Orogénesis del territorio melillense

Los acantilados de Horcas tiene un perfil similar desde la playa del Quemado, bajo el barranco del mismo nombre, pasando por Aguadul, y Punta de Rostrogordo, la del Morrillo y hasta la zona de la Alcazaba, que es en donde se inicia la obra del nuevo paseo marítimo.

Un antiguo libro titulado Las rocas endesítico-basálticas de la zona del Río de Oro de Alfredo San Miguel Arribas, proporciona todas las claves necesarias para entender la singular composición y orografía de toda esta zona. Enormes erupciones volcánicas post-alpinas, que el autor sitúa en el comienzo del Plioceno como muy tarde (5 millones de años), arrojaron coladas de lava que cubrieron todo la zona, y que puede verse en la zona alta del macizo, de color grisáceo oscuro, y en otros muchos puntos del territorio melillense, menos alterado por la complicada historia del último siglo, como en el macizo o colinas de Hidúm.

“Las coladas descansan sobre molasas y calizas con abundantes conchas, de colores blancos, blanco y gris claro ligeramente amarillento, correspondientes al Vindoboniense en unos casos y al Pontiense marino, constituidos por areniscas tiernas y arenas o arcillas sabulosas, amarillentas y grises, con intercalaciones de bancos calizos”. Todo esto nos sitúa en la edad geológica de finales del Mioceno y comienzos del Plioceno. Las coladas volcánicas correrían sin interrupción hasta el borde marino, siendo muchos de los barrancos que hoy conocemos, como el de Hidúm o Farhana, consecuencia de plegamientos posteriores.

La colada de basalto volcánico mejor conservada se sitúa, según el autor del libro en las colina de Hidúm y/o cerro de la Carga, en los que se puede encontrar la roca volcánica conocida como Malpaís. Claro que han pasado 6 décadas desde la publicación de este trabajo, y algunas de esas zonas han sufrido una transformación muy elevada.

Playa Esmeralda

Situada en la zona más extrema del nuevo paseo marítimo, bajo el acantilado calcáreo de Horcas, presenta una enorme fractura en su continuidad, con desplome completa hasta el suelo, producto de un gran movimientos sísmico, no sabemos si anterior o posterior a los últimos 500 años. El enorme terremoto de Lisboa en 1775, el de Baza en 1531, o el de Almería de 1522, muy bien pudieron haber causado este desplome, con efectos invisibles desde la Ciudad Vieja. Es una línea de playa antiquísima, que no ha necesitado de aportaciones artificiales para mantener sus propios depósitos de arena.

Bombas volcánicas

El libro de San Miguel Arribas, aclara el misterio de las enormes piedras de color gris oscuro, que aparecen bajo el suelo en muchas obras de la ciudad. Son bombas y materiales basálticos arrojados en esas enormes erupciones volcánicas, cuyo principal emisor era el monte Gurugú, de desconocido nombre antiguo, pero que contaba con el apoyo de al menos otros cinco conos volcánicos en las inmediaciones.

Nota: Los rocas endesítico-basálticas de la Zona de Río de Oro Melilla. Alfredo San Miguel. Instituto Lucas Mallada de Investigaciones Geológicas (1949)

Rebaños ovinos en Melilla


 La interpretación de una Orden Ministerial   

          Melilla cuenta con una cabaña de al menos un centenar de borregos, ovejas y cabras que deambula por casi toda la ciudad. Desde el pasado mes de noviembre no hay  ningún nuevo caso conocido de “fiebre aftosa en Marruecos”. La próxima fiesta del Sacrificio será el día 11 de septiembre, por lo que la alerta sanitaria puede continuar vigente o haber desaparecido. Mientras tanto, es posible ver en algunas zonas de la ciudad, pequeños rebaños de ganado ovino y caprino, por lo que es posible que la fiebre aftosa, no contagiosa para los humanos, llegue hasta nuestro perímetro, sin que haya entrado un solo borrego. Si para la todavía lejana fiesta del Sacrifico sigue vigente la alerta, habrá que tener en cuenta que ni uno solo de los borregos que lleguen a la ciudad, podrá volver a la España continental europea.

         Ceuta y Melilla son parte integrante del territorio nacional, repetir esto resulta cansino, y por tanto se encuentran afectadas por la parte primera del Decreto:

Artículo 2. Prohibición de importación de animales vivos y productos animales y de origen animal.

1. Queda prohibida la entrada en el territorio nacional, incluyendo Ceuta y Melilla, de animales vivos de las especies porcina, bovina, ovina y caprina, así como de los productos animales y de origen animal, incluida la paja y el heno, con excepción de los productos de la pesca y la acuicultura, procedentes de Argelia, Libia, Marruecos y Túnez.

           Curiosamente, también están afectadas por su excepción:

2. La entrada de équidos procedentes de Argelia, Libia, Marruecos y Túnez en el territorio nacional, incluyendo Ceuta y Melilla, solo será posible cuando:

a) Junto con el certificado de acuerdo al modelo establecido por la legislación de la Unión Europea, vengan acompañados con una declaración adicional firmada por un veterinario oficial, en la que se indique que los animales no proceden de una explotación en la que existan animales susceptibles a la fiebre aftosa, y la explotación se encuentre situada en una zona en la que en un radio de 10 kilómetros no se ha producido ningún foco de la enfermedad.

      Lo que queda claro es que si hay un certificado veterinario desde la zona de origen (Marruecos), y también del expedido en el momento de la entrada, frontera de Melilla, los borregos podrán entrar. Lo que resulta más claro aún, es que los borregos que lleguen a la ciudad desde explotaciones peninsulares, no volverán a salir de aquí.

               Mientras tanto, los rebaños melillenses, disfrutan de una cómoda existencia, ajenos a una alarma demasiado anticipada y de ambivalente interpretación, aunque deja claro que si en un radio de 10 kms a contar desde la frontera de Melilla, no hay casos de fiebre aftosa, podrán entrar los borregos marroquíes, previo certificado veterinario.

El último puente del ferrocarril


             Las necesidades militares, y la explotación del mineral en cercanos montes de Uixan, conformaron un modelo urbanístico específico de ciudad. Desde el puerto, desde el antiguo cargadero del mineral, hay un eje de comunicación directo hasta la frontera, y antes hasta el mismo interior de Marruecos. El transporte de las tropas y la carga del mineral eran dos necesidades perentorias que condicionaban el modelo urbano de Melilla. También estaban las necesidades de comunicación del centro urbano con lo que se denominaba como campo exterior, e incluso los fuertes allí instalados, y también las canteras, de las que se extraía material de construcción y de defensa. Los barrios exteriores de la ciudad era muy humildes e insalubres. La mortandad infantil y las enfermedades infecciosas hacían estragos en la población. Todo lo que rebasaba la línea del Río de Oro era tierra hostil y de pobreza. Hay un libro de Francisco Narváez, sobre el intento de articular la comunicación en la ciudad mediante una línea de tranvías, llamados de sangre por el tipo de tracción, o sea, animal. Nada de eso fue posible. Melilla es la ciudad de los proyectos perdidos. Las necesidades bélicas, la escasez de recursos económicos, y los vaivenes políticos provocados por los conflictos armados, dieron al traste con mucho de esos proyectos. El desarrollo de la ciudad solo ha sido posible en paz, y con La Democracia. El libro de Narváez no se limita solo a recoger el intento de establecer una línea de tranvías en la ciudad, sino que también lo sitúa en el contexto social y político del momento, y describe las duras condiciones de vida de la población más pobre, totalmente anónima y que también contribuyó a forjar su historia. Son cosas que no suelen ser reflejadas. Parece que nuestra historia se ha limitado siempre a heroicidades y a las hazañas bélicas. Melilla ha tenido muchos héroes anónimos, hombres y mujeres, que soportaron penosas condiciones de vida, y sin los cuales, nada hubiese sido posible.

             De aquel pasado queda muy poco, pese a ser bastante reciente. Además de lo conocido en el centro urbano, en el exterior queda solo estos dos pilares del antiguo ferrocarril de Horcas Coloradas, y un pequeño resto del trazado de la línea.

Imágenes del inicio de marzo


                           El acantilado de Melilla

                       En marzo suele  pasar de todo, es un mes imprevisible:  “viento de todos los cabos, tiempo de todos los diablos”.  La garra de invierno se resiste abandonar sus últimos días y la primavera se abre paso con timidez, casi pidiendo permiso.  En marzo pueden producirse temporales, tan violentos como los de febrero, aunque menos duraderos e intensos. Tanto para unos como para otros vale lo mismo este refrán: “por ningún tempero, abandones el camino real por el sendero”. Cuando el temporal hace caer, o obliga a detenerse, es mejor permanecer a refugio durante el tiempo que sea necesario, antes que arriesgarse a transitar por sendas desconocidas, aunque parezcan más cortas o seguras.

              Marzo se ha iniciado en calma y eso es lo que importa. Estas son imágenes de la playa natural de Horcas Coloradas, obtenidas desde un lugar que no identificaremos. Las aguas y el viento agitado han desaparecido.  Un ave sobrevuela la zona de modo apacible. A veces es mejor esperar y volver a empezar en calma, desde u lugar seguro y tranquilo.  La luz incrementará en una hora y 28 minutos su tiempo de vigencia. En marzo: siembra avena, poca y en tierra buena.