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La doble visión


                              El templo Patronal de Melilla

            La doble cara, los dos modos de ver las cosas.  Siempre hay una vista frontal y otra posterior, pero no siempre puede trazarse un eje imaginario y ver las cosas, a la vez, de un modo distinto. Es el mismo edificio, pero visto desde puntos opuestos. No siempre puede hacerse. A menudo nos tenemos que contentar con ver todo desde el mismo lugar, porque elevarse por encima de las cosas es muy difícil, encontrar un punto desde el que se vea todo es difícil.  Estamos siempre pegados al terreno.  Otras veces tardamos mucho tiempo en tener una perspectiva distinta. Nada se manifiesta tal y como es desde el principio y las cosas, al igual que las personas pueden cambiar.

              Mirando el presente podemos estar solo viendo el pasado. Una imagen a que a nosotros nos dice algo, o nos provoca una determinada sensación, puede no decirle nada a otra persona. Habrá quien aquí solo vea una foto bonita y a quienes esto le llene la cabeza de recuerdos.

              Este es el presente del templo de la imagen patronal de Melilla, en donde vemos que las tejas de la cubierta están algo deterioradas, pero también es el pasado de la ciudad. En torno a esta iglesia se tejió la historia de la ciudad, pero con la expansión de la misma hacia el campo exterior dejó de tener el papel central en la vida religiosa y cívica de la urbe. Todavía hay quien cuida de esta iglesia, a la que alguno quiere cerrar. En la pasada Semana Santa no hubo oficios religiosos propios del tiempo (triduos). Los monjes capuchinos que la regentaban se fueron hace mucho. Dijeron que en las antiguas dependencias de los frailes iban a hacer una hospedería. Un Vicario quiso hacerse allí su residencia. El caso es que todo sigue sin uso y sin ideas. En lo que deciden algo podrían abrirse para visitas.

                Hay quienes recuerdan las décadas de 1960 a 1980 como un periodo idílico en la vida de Melilla y pretende un retorno nostálgico a ese pasado. La realidad es que hoy la mitad de la población es de confesión musulmana  y de la otra mitad, apenas una cuarta parte vincula el hecho religioso a su vida. Lo que algunos recuerdan ya no existe. Estamos en un presente distinto al que le corresponderá un futuro distinto, pero no sabemos cual.

             Entre ambas imágenes existe medio año de diferencia, pero eso no se aprecia salvo que se diga. Mostrar las cosas de modo compelto requiere su tiempo, pero no siempre es posible. Siempre hay otro modo de ver las cosas, pero no siempre está anuestro alcance.

Las criptas de la Iglesia de La Concepción


Historia de una lápida y de criptas

Melilla está llena de leyendas y de verdades ocultas. Una de las mayores y más escondidas  es la que refiere la posible existencia de criptas y enterramientos bajo la Iglesia Patronal de Melilla, o de La Concepción. Los gobernadores históricos de la ciudad, los hombres notables y sus mujeres podrían estar enterrados en ellas, pero nunca se han encontrado los posibles accesos, que sin embargo fueron buscados entre 1991 y 1996. Nunca se encontró nada, ni vestigios, ni fotografías, pero al igual que las meigas, haberlas haylas, de las dos cosas.

Las nunca encontradas criptas podrían albergar los restos de unas dos mil personas, entre personas principales y melillenses anónimos de varios siglos. Dicen que en la década de 1960 o incluso una década después, se cegaron para siempre los accesos a las catacumbas de la Iglesia Patronal de Melilla, entre razones de seguridad (por su posible derrumbamiento), y por un determinado concepto determinado concepto historicista que eliminaba  aspectos de un pasado, que no resultaba acorde con lo que se pretendía en aquellos momentos. El largo encierro de los 400 años, como lo definiera Cándido Lobera, resultaba una pesada losa que no se quería asumir.

Las capillas del Sagrario (Nazareno), Rosario (Dolores) y el Altar Mayor, podrían albergar bajo su suelo estas criptas, de las que algunos hablan, pero que nadie ha visto. Una de las entradas podría estar en el patio trasero de la Iglesia Patronal de Melilla, pero podría estar igualmente cegada, o podría no ser seguro el acceso al interior. En algún momento de las primeras décadas del siglo XX, cuando se inauguró el actual cementerio, pudieron ser trasladados todos los restos humanos existentes en Melilla La Vieja, aunque si esa acción se llevó a cabo, no dejó rastro en lado alguno.

Hallazgo de la lápida y búsqueda de las criptas

El 9 de mayo de 1996, durante las obras de rehabilitación de la Iglesia Patronal, bajo la escalera de acceso al campanario, apareció un fragmento de lápida, que en principio se creyó que era la del Gobernador Luis de Sotomayor. El informe del hallazgo está firmado por Pedro Rodríguez Domenech y dirigido al entonces director de Cultura José Mª Arrojo, que fuera profesor de Filosofía en el Instituto Leopoldo Queipo. Se encontró ese fragmento, pero luego no se halló nada más.

El hallazgo animó a buscar las posibles entradas de las criptas, y bajo la dirección de la arqueóloga Manuela Barthelemy. Los trabajos se realizaron en el mes de junio sin resultados significativos.

En el mes de septiembre se llevaron a cabo otras prospecciones bajo la capilla de Las Ánimas, llegándose a alcanzar los casi dos metros de profundidad y sin encontrar prueba alguna de los accesos. Luego se intentó buscar en otros posibles emplazamientos y el resultado fue el mismo, nada. No aparecieron más lápidas o restos de ornamentos que pudieran indicar la presencia de personajes ilustres enterrados bajo el subsuelo. La arqueóloga ya indicaba que se había perdido el rastro y la memoria de las legendarias criptas, por lo que era imposible levantar toda la solería de la iglesia, sin saber donde se buscaba.

En su momento intenté encontrar datos o a alguien que tuviera memoria y pruebas de todo esto, sin resultado alguno. Solo pude fotografiar el antiguo aljibe de la Iglesia de La Concepción,  que se encuentra en lo que fueran las dependencias del convento de los Padres Capuchinos.