La niebla cubre El Alminar


                                            Tiempo de lobos

        ¿Quién puede ver claro en medio de una niebla espesa, quién se puede aventurar a salir fuera de los límites del cercado, sabiendo que los lobos recorren el campo ?, pero sobre todo y esta es la más inquietante de todas las preguntas: ¿ Qué puede considerarse seguro ?. Pero ese será siempre el dilema del pastor, del buen pastor, el quedarse en casa con las ovejas que hay dentro del cercado y abandonar a las que han quedado fuera, o salir a buscarlas aunque sólo se traigan unas pocas.

       Estamos, aparte de en “tiempo de lobos”, en lo que en términos técnicos se denomina como “la alternativa del diablo”, que es aquella en la que, se escoja lo que se escoja, siempre acabará resultando un gran perjuicio. Defender lo que tenemos o salir a proteger lo que ha quedado fuera. Los lobos del Capitalismo, del Mercado campan a sus anchas por todo el planeta y hay muy pocas maneras de hacerles frente. Desde luego, nuestros gobiernos no parecen que tengan muchas intenciones de hacerlo, unos porque no quieren y otros porque no pueden, y dejo que cada uno coloque al suyo en el lugar que prefiera.

       Ayer, en un estremecedor comentario, Corona 71 hablaba de la aparición de listas negras en los centros de trabajo, de determinadas actitudes que ahora empezaban a verse y que hasta la fecha, se habían mantenido ocultas o disimuladas. ¿ Qué puede decirse, quién cree que puede mantenerse a salvo en un mundo así, en el que quien no caiga hoy caerá mañana ?.

       Basta escuchar las declaraciones, bien a microfono abierto o en supuestas confidencias, de los líderes empresariales españoles, nuestro gran problema, para vislumbrar qué mundo nos espera, o qué tipo de relaciones laborales. Hay a quienes ya se les vé la sangre entre los colmillos. Fue estremecedor escuchar la voz y el gesto del mando policial que llamaba “enemigos” a los estudiantes de Valencia, o que tipo de justificaciones se han hecho en algunas cadenas de radio y en medios de comunicación ultraliberales, sobre la supuesta amenaza que representan jóvenes desarmados,  frente a fuerzas policiales antidisturbios.

           En Melilla, nuestra patronal, antes educada y maquillada de amistad, ahora ya ni se molesta en reunirse con los sindicatos y los representantes de los trabajadores, para negociar el reparto de las bonificaciones concedidas por el gobierno. La patronal española, como siempre, esperando que el gobierno, el que sea, le haga el trabajo sucio, eso sí, luego no renuncian a ninguna de las rebajas de cotizaciones a la Seguridad Social, a las exenciones de tributación, o a los beneficios fiscales.    Y todavía hay algunos que  responsabilizan de todo, a los sindicatos de clase y los llaman subvencionados, como si los empresarios españoles no lo estuvieran e incluso diez veces por encima. No puede llamarse lucha a algo tan desigual.