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Diego Martínez Barrio en Melilla


         La visita olvidada de un jefe de gobierno de La República a Melilla

Enrique Delgado

                       La II República  fue un proyecto del pueblo español, construido por hombres y mujeres. El paso del tiempo deja apenas unos pocos de esos nombres en el acerbo común de la gente. Esta criba es inexorable y nada ni nadie escapa a ella. Uno de esos nombres que ha permanecido vinculado a la esencia de la II República es Diego Martínez Barrio, nacido en Sevilla en 1883 y muerto en el exilio en Francia en 1962. Los recuerdos son un complemento de los hechos, pero son débiles, por eso deben estar apoyados por los datos históricos y por las imágenes.

                   Diego Martínez Barrio lo fue todo en la II República, desde ministro de Comunicaciones y de La Gobernación, hasta Presidente de Las Cortes y de forma interina, Presidente de La República. Su militancia política pasó desde el Partido Radical de Alejandro Lerroux, hasta el Partido Radical Demócrata (fundado por él mismo), con el que acabaría integrándose en la Unión Republicana y finalmente en el Frente Popular.

                     También es un hecho su pertenencia a la masonería, ingresando en la Gran Logia de Andalucía, con el apodo de Justicia., y en la que alcanzaría el grado máximo de Gran Maestre. Su visita a Melilla en 1935, está relacionada con ambas cosas, tanto la relacionada con su actividad política, como la que le unía a la masonería.

                          Diego  Martínez Barrio en Melilla, 21 de abril de 1935

               En la sección Plaza y Campo, el diario El Telegrama del Rif del día 18 de abril, informaba de la próxima presencia de Melilla, de Diego Martínez Barrio y Manuel Torres Campaña, pertenecientes ambos a Unión Republicana. El breve informaba de que se llevaría a cabo un mitin en el teatro Perelló y un posterior homenaje en Los Viveros municipales.

           A las 11 de la mañana del 21 de abril, se celebró el acto político, con los discursos de Fernández Labandera y Giner de los Ríos (ambos ex diputados), Martínez Barrio, Torres Campaña, que fueron presentados por el presidente de la formación en Melilla, Aguilar Lagos. La importancia del acto, dada la importancia y talla política de los intervinientes, ha sido completamente oscurecida en la historia de Melilla. No son éstos, el tipo de hechos que interesa recordar en nuestra ciudad.  Diego Martínez Barrio es la más alta personalidad de  La República que estuvo en la ciudad de Melilla.

                Texto histórico y palabras de Martínez Barrio en Melilla

        “Hace tiempo que acariciaba la idea de visitar esta ciudad. Me ocurría con ella lo que con la otra, que a la subida del Estrecho, es vigía y avanzada de España. Sentía afecto por esta ciudad y por conocerla íntimamente, por estudiar más de cerca sus problemas y necesidades. Estas dos ciudades constituyen dos razones de su preferencia: estos  pueblos, colonia de otros días gloriosos de la historia de España, están constituidos por aquellos que vieron caer una civilización en el solar peninsular y la abandonaron para rendir aquí fruto a su trabajo. Otra razón es que a Ceuta y Melilla han venido de antiguo, hombres de España, y cada uno trajo un drama o una aspiración, forzándose en laborar y en ser cada uno un formidable ejemplo en el orden individual. En cada uno ve a un señor que trabajó con el pensamiento puesto en la tierra que abandonó. Vosotros, españoles radicados aquí, que sentís como propios los anhelos de la libertad, presentad la demanda de vuestras aspiraciones, que os corresponden, porque este concurso a La República lo hacéis a la Patria y a la Humanidad, dueña futura de sus destinos”.

                     Luego prosiguió con un análisis detallado de la situación política de España, en la que ya se barruntaba la conspiración de las derechas y de las fuerzas más reaccionarias, contra La República. Al término del acto político, fue objeto de un homenaje en los Viveros Municipales, en donde departió con correligionarios y con todos los que quisieron intercambiar unas palabras con él. La presentación la realizó el concejal José Marín Figueras, asesinado en el parque Hernández por miembros de Falange, el 3 de agosto de 1936

                     Por la tarde, recibió en la sede de Unión Republicana a los integrantes de su partido. En la mañana del lunes, 22 de abril,  se trasladó a la localidad de Nador, en donde fue recibido por José Mª Burgos Nicolás y las autoridades de la zona. Por la tarde, regresó en vapor, junto a todos los miembros de su comitiva, a la península.

                                                La clave masónica

                Un estudio elaborado por José Antonio Ferrer Benimeli, sacerdote jesuita, aporta una visión novedosa sobre el análisis masónico de la política africanista española, en concreto del Grande Oriente Ibérico. En el documento, se destacan las visitas de Diego Martínez Barrio realizó por el Protectorado Español en Marruecos, y sus visitas a las diferentes logias africanas. En abril de 1934 visitó la ciudad de Tanger, crónica también recogida por El Telegrama del Rif el día 26.

          En el artículo titulado Tres documentos y situaciones de la masonería en Melilla y Tetuán; se aporta una carta de salutación de un rifeño nacionalista, apodado Hassan, en la que saluda la visita de Martínez Barrio de esta forma:

                             ¡A la Gloria del Gran Arquitecto del Universo!

                          Queridos hermanos: en este acto transcendental, en el que nos visita el muy Respetable Gran Maestre de la Orden, muy Ilustre hermano Diego Martínez Barrio, no quiero desperdiciar la ocasión para trazar unas líneas para que este distinguido hombre público  sepa de los labios de un hermano que ha jurado decir la verdad en todo momento y ocasión, cual es la realidad del país protegido por España, cuna de nuestros antepasados.

El monumento perverso de Melilla


La historia oculta del monumento al Alzamiento Nacional de Melilla

  Enrique Delgado

              Perverso es algo sumamente malo, o que causa daño intencionadamente, que corrompe las costumbres y el estado habitual de las cosas. Esto es lo que dice la Real Academia Española sobre el adjetivo  perverso, y se ajusta con la precisión de un guante, al feo mamotreto de la plaza Héroes de España de Melila. Lo importante aquí no es solo el monumento del 17 de Julio, o del Alzamiento Nacional, sino también, y sobre todo, la intención con la que fue erigido. La intención fue la de ocultar para siempre la memoria del Café La Peña, al que llamaba “infecto café La Peña”. Esta intención fue manifestada el día de su inauguración, el 17 de julio de 1941. Es un monumento perverso en su intención y en su ejecución, como todo lo que llevó a cabo Falange, porque éste era su monumento.

                Es notoria la existencia del franquismo sociológico en España, con una amplia y espesa nomenclatura cultural, que ampara la pervivencia de ciertos monumentos o símbolos, desde muy diferentes posiciones. Melilla fue al franquismo lo que Nuremberg a la Alemania nazi, o sea, el lugar en donde se acrisoló el espíritu nacional, y en donde se forjaron los más importantes nombres que luego hubieron de dirigir la sublevación contra la República. Todos los grandes nombres del franquismo pasaron alguna etapa de su vida en nuestra ciudad o en su zona de influencia.

            Es obvio que el franquismo no va a renunciar a una de las ciudades que considera emblemáticas, ni el franquismo melillense va a entregrar el monumento que considera más importante. Es un monumento nacido para sepultar, para enterrar la memoria del Café La Peña, aplastado bajo sus cimientos.

                Ahora, en el momento en el que se va a remodelar la plaza, era la ocasión para demolerlo hasta el nivel del suelo, y colocar allí un pequeño recuerdo a todos los que defendieron con sus vidas la legalidad de La República. En nuestra ciudad se puede tirar abajo un edificio modernista, incluso con el sello de Enrique Nieto, pero no se puede demoler un monumento infame, de fea, agresiva y amenazante estética. Desposeído de los jardines que lo alejaban del ciudadano, se aprecia ahora en toda su fealdad. Es un mamotreto sin valor artístico alguno.

                           Vicente Maeso Tortosa , el escultor masón

            Vicente Maeso Tortosa, escultor español nacido en Orán (Argelia), es o era el padre de Vicente Maeso, el joven escultor que ganó el concurso para adornar el monumento al “alzamiento” con una estatua. Nadie se ha preguntado nunca en Melilla porqué este insigne artista melillense marchó al exilio, concretamente a Brasil y porqué no regresó nunca a su localidad natal. Como sabíamos que decidirían conservar el monumento, hemos optado ahora por dar a conocer la verdad que está en nuestras manos desde hace mucho. Después de conocerla, solo la connivencia política y moral con el franquismo, permitirá que este monumento siga en pie, ofendiendo la memoria de aquellos que dieron su vida en defensa de la legalidad republicana.

             Vicente Maeso padre, escultor, tenía un taller de modelado en la carretera de Hidúm, junto a la denominada “Parada del convoy”. Inició el trámite de ingreso en la logia masónica 14 de Abril, el 20 de julio de 1931,  apadrinado por Napoleón, Benlliure y Catón, y con el  visto bueno del Maestre Cervantes. Para protegerse, se hizo también miembro de Falange. Sin embargo, tras la sublevación contra La República y al incautación de archivos de las logias masónicas, su nombre fue descubierto, con las consecuencias que ello acarreaba.

      Falange Española de Melilla publicó en El Telegrama del Rif el descubrimiento (02/12/1937). Lo expulsó de sus filas y dio a conocer su filiación masónica a toda la ciudad. Se le impuso una primera multa de 5000 pesetas y su pase a disposición judicial, expulsión de la zona oriental de Marruecos e ingreso en la prisión del monte Hacho, en Ceuta. Pese a que constan los documentos de apadrinamiento y visto bueno para ingresar en la logia, nunca apareció el resto del expediente, su ceremonia de iniciación (calificada como humillante por Manuel Azaña), o su  nombre masónico.

                 Vicente Maeso, hijo. La interpretación de una escultura

         Vicente Maeso, hijo, es un pintor contemporáneo de fama mundial afincado en Brasil. Solo regresó una vez a la ciudad, en el año 1972 y fue entrevistado por Avelino Gutiérrez. Habla de su vida y de su obra, pero elude hablar del monumento al alzamiento y del conjunto escultórico, que es obra suya. ¿Por qué?.  ¿Pagó con su obra y su compromiso adolescente el pasado masónico de su padre?. ¿Fue el conjunto escultórico un tributo obligado a las autoridades franquistas?. El caso es que Vicente Maeso, padre, fue exonerado en 1958 de su supuesto pasado masónico. No se encontró el expediente posterior a su solicitud de ingreso en la logia masónica. O no llegó nunca a ingresar, cosa extraña, porque constaba su admisión por el “Maestre” Cervantes, o todo fue hecho desaparecer  con posterioridad.

       Quizá todo fue un quid pro quo. Una escultura a cambio de un olvido. Este monumento, salvo el conjunto escultórico, merece el derribo completo, hasta rasear el suelo. Mantenerlo es clara connivencia con el franquismo.