Campaña: «Melilla renovada»


             Deficiente instalación de placas y losetas        

           Pasada la sorpresa de la instalación de los primeros monolitos, se empieza a ver la realidad de las cosas. Si se quiere atraer la atención de la gente, lo deseable es que el entorno acompañe, cosa que empieza a no suceder. La instalación de algunas losetas de la campaña «Melilla renovada», parece más obra del diablo que otra cosa. Algunas ya parecen viejas  y no llevan más de diez días en la calle, pues están instaladas de modo grosero y en aceras prácticamente destruidas, lo que afea el conjunto de modo irremediable. Lo nuevo llama la atención pero no le acompaña lo que hay alrededor. Algunas de esas losas, que ya hemos localizado, parece que llaman la atención sobre el lamentable estado de la acera, que es en lo que uno se fija al verla; como es el caso de la emplazada en la esquina de la calle Castillejos y O´Donnell.

       El acabado de las losas de marmol que identifican el área de interés, como el Parque Hernández, es muy deficiente. Están recién puestas y ya presentan un aspecto deslucido, con una sensación clara de  obra efímera y no destinada a perdurar. La losa de granito negro pegada sobre una base tan estrecha no resulta estética. El borde saliente es demasiado visible y son candidatas a la fractura en apenas unos meses. Están mal emplazadas y colocadas con premura, lo que empieza a notarse de modo evidente.

         Otro detalle en lo que nos han hecho fijar, es en el idioma elegido para la traducción bilingüe. Estamos en un entorno en el que la 2ª lengua de nuestros posibles visitantes es el francés, por lo que se podría haber instalado la doble traducción en ese idioma, o la triple compartida con el inglés. Además, los monolitos informativos, como el de la plaza de España, no explican el monumento que tienen enfrente, sino que divagan sobre aspectos etereos de Melilla.

2012. Odisea en el modernismo


           Aparecen nuevos monolitos en las calles de Melilla

   A filo de las 13 horas de la mañana de ayer,  operarios municipales instalaban un nuevo monolito en la céntrica plaza de Menéndez Pelayo, ante la sorpresa y curiosidad de los viandantes y trabajadores que deambulaban por la calle. Ultimamente se está viendo un incremento de los monolitos conmemorativos, que está incluso rivalizando con la colocación de placas que rememoran hechos o inauguraciones gloriosas. El más celebrado de los monolitos era el que reflejaba la culminación de las obras de rehabilitación o remodelación del Parque Hernández en el pasado año 2010.      En 2007 ya se había instalado uno en la recien creado Parque Forestal, para conmemorar la 1ª y probablemente última visita a Melilla del Monarca y Jefe del Estado español, S. M. Juan Carlos I.

         Según se desprende de la leyenda (en inglés y español), de este más reciente monolito, parece que Melilla se haya dentro de una campaña de renovación de su «centro modernista». Se ha escogido un lema contundente, que sin embargo pierde algo de fuerza en su traducción inglesa. Un nuevo reto: «Melilla renovada». Por una vez estamos enteramente de acuerdo con los promotores de esta campaña. La necesidad de renovar Melilla es absoluta. Tampoco vamos a preguntar qué ha costado esto,  ni cuánto se va a invertir en publicitar esta campaña.