Deficiente instalación de placas y losetas
Pasada la sorpresa de la instalación de los primeros monolitos, se empieza a ver la realidad de las cosas. Si se quiere atraer la atención de la gente, lo deseable es que el entorno acompañe, cosa que empieza a no suceder. La instalación de algunas losetas de la campaña «Melilla renovada», parece más obra del diablo que otra cosa. Algunas ya parecen viejas y no llevan más de diez días en la calle, pues están instaladas de modo grosero y en aceras prácticamente destruidas, lo que afea el conjunto de modo irremediable. Lo nuevo llama la atención pero no le acompaña lo que hay alrededor. Algunas de esas losas, que ya hemos localizado, parece que llaman la atención sobre el lamentable estado de la acera, que es en lo que uno se fija al verla; como es el caso de la emplazada en la esquina de la calle Castillejos y O´Donnell.
El acabado de las losas de marmol que identifican el área de interés, como el Parque Hernández, es muy deficiente. Están recién puestas y ya presentan un aspecto deslucido, con una sensación clara de obra efímera y no destinada a perdurar. La losa de granito negro pegada sobre una base tan estrecha no resulta estética. El borde saliente es demasiado visible y son candidatas a la fractura en apenas unos meses. Están mal emplazadas y colocadas con premura, lo que empieza a notarse de modo evidente.
Otro detalle en lo que nos han hecho fijar, es en el idioma elegido para la traducción bilingüe. Estamos en un entorno en el que la 2ª lengua de nuestros posibles visitantes es el francés, por lo que se podría haber instalado la doble traducción en ese idioma, o la triple compartida con el inglés. Además, los monolitos informativos, como el de la plaza de España, no explican el monumento que tienen enfrente, sino que divagan sobre aspectos etereos de Melilla.











