Campaña para salvar un monumento


Monumento a los Héroes y Mártires de las Campañas de Marruecos

A las de la tarde del domingo 6 de septiembre de 1931, fue inaugurado el monumento erigido a los Héroes y Mártires de las Campañas, en conmemoración de todos los soldados y militares profesionales muertos en las Guerras de Marruecos. Las tropas estaban formadas frente al Casino Militar. El monumento partía de una idea anterior que fracasó, porque primaba demasiado el carácter religioso. El bramido de la guerra colonial había afortunadamente cesado cinco años atrás. No se concibió ni como un monumento bélico, ni tampoco funerario. Está concebido también como un monumento a la Paz, que debía seguir reinando entre dos países que se consideraban hermanos. “Melilla debe considerarse orgullosa de haber cumplido con el sacrosanto deber de honrar y enaltecer la memoria de los que murieron para que ella viva, prospere y se engrandezca, anhelosa también de que jamás hable la pólvora”, escribía El Telegrama del Rif en su editorial, con este curioso inicio: Evocad la historia de Melilla y veréis es la de su ejército desde el 17 de septiembre de 1496. No se trataba de una errata.

El autor del Monumento es Juan López Merino (firma como Juan en la peana del soldado), melillense, nacido el 1 de septiembre de 1909 en la calle de Medina Sidonia. La Victoria alada que corona el obelisco pesa 4000 kilos, y la figura del soldado, realizada en bronce 800, El monumento se abre hacia los lados, en donde se sitúan el friso de la Madre Patria sosteniendo a un soldado muerto, y en el otro lado la figura del maestro que representa a la Cultura y el progreso.

Se escogió el centro de la Plaza de España, centro neurálgico de la nueva Melilla, como el lugar más significativo para su instalación, para recordar a las generaciones futuras e horror que significa la guerra. Están eran las nobles intenciones, porque en apenas 5 años, se iniciaría en España una guerra de características jamás imaginadas. La guerra total en el suelo patrio.

La llegada del Agua

El monumento estaba concebido para ser parte de la ciudad, para acceder hasta él y sentarse en sus escalinatas, para contemplar con detalle su fábrica y su significado. De hecho, muchos melillenses y parejas de recién casados, inmortalizaban allí instantes importantes de sus vidas. Sin embargo, en 1971, Francisco Mir Berlanga, alcalde franquista, decidió impedir el acceso al monumento y apartar de él a la ciudanía. Reformó el acceso, quitó los jardines y las escalinatas, y lo rodeó todo con una fuente y chorros de agua. Han pasado 50 años desde esa nefasta reforma, y el monumento ha acelerado su deterioro. La partes del monumento que están en contacto con el agua sufre una fuerte erosión y desgaste por la cal, con zonas ennegrecidas por el moho. La figura del soldado presenta claras muestras de oxidación del bronce, con descamación en el rostro. El conjunto también ha sufrido desplazamiento en algunos de sus bloques, como consecuencia del gran terremoto de 2016, y el enjambre sísmico posterior.

La presente campaña pretende divulgar el estado del monumento, su conservación y restauración (está próximo a cumplir su centenario), y sobre todo a retirar las fuentes del agua del mismo, que es el agente principal de su deterioro. Así como su reposición a un estado más próximo al original. Quizá sea el único monumento erigido durante la II República, que no fue destruido ni alterado por el Régimen franquista.

Nota: Enlace para la recogida de firmas (http://chng.it/2ZLMn76yFy)

Monumento a los Héroes de África


          

                El agua como enemigo de un elemento emblemático

      El monumento a los Héroes de las campañas de África, situado en el centro de La Plaza de España de Melilla, es un monumento estética y conceptualmente hermoso, entre otras cosas porque es un monumento republicano.  Es un monumento realizado por el Pueblo y para el Pueblo. Rendía homenaje y memoria eterna a todos los caídos en las guerras de África. Fue inaugurado en septiembre de 1931.

   En cambio, los monumentos fascistas son de concepción grosera y estéticamente feos. La antítesis de este emblemático monumento es el de los Héroes de España, diseñado por Enrique Nieto, al que intenta imitar hasta en el nombre. El monumento fascista solo rinde homenaje a los que consideraba suyos. Produce rechazo desde el principio, desde su concepción. Como dijo Santiago Carillo: » La característica del fascismo español es fundamentalmente su zafiedad».

       El monumento a Los Héroes de las Campañas de África está lleno de detalles, de matices estéticos y escultóricos. Ha sido profusamente estudiado por personas como José Megías, Ginés San Martín, Jose Luis Blasco, Juan Díez-José Marqués, por lo que no añadiré nada a estos trabajos, salvo mencionarlos.

      En un  principio y hasta la década de 1960 fue un monumento seco, rodeado de jardineras y  escalones. Era un lugar en dónde hacerse fotografías o en el que sentarse a disfrutar de un rato de calma. Me atrevo a decir que no fue un monumento querido por el franquismo, precisamente por sus  orígenes republicanos, puede verse el escudo de La República en su parte posterior.

       En ese década se reformó la Plaza de España, se rodeó la misma con cuatro escudos de cerámica que representaban la diferente composición del Ejército de Franco y se rodeó al monumento republicano de una fuente, que a la larga está provocando su deterioro irreversible. La piedra está ya muy afectada por la presencia constante de agua y sobre todo, las placas de bronce que flanquean al «soldado desconocido», cuyo mal estado es evidente.

        El gran apasionado de este monumento es José Megías, secretario de la Uned, que en la época del Gobierno cuatripartito que derrocó a Ignacio Velázquez, lo sometió a un proceso de restauración concienzudo. La placas de bronces y el soldado fueron protegidos por una pátina que los mantenía a salvo del agua. En la actual etapa de gobierno, el monumento fue sometido a una limpieza industrial, que desprotegió al bronce de su capa protectora.

         Desde entonces nadie ha dicho o escrito nada, pero el agua debería ser eliminada de un monumento, al que sólo sirve para perjudicarle. El modelo imperante de las fuentes de «mil colores», le resta seriedad a este conjunto escultórico. Es una cuestión seria que como todo lo demás, sera desatendida por todos los que deberían ocuparse de él. Yo entiendo que sea un monumento al que no le tengan demasiado aprecio. El conjunto recreado por Juan López López (hijo de Juan López Merino) y el arquitecto Juan Diez, supera con creces al ideado por  Enrique Nieto y Vicente Maeso.