El Carmen en Melilla, tradición y curiosidades


         Melilla ya no tiene flota pesquera. Es una actividad que decayó tras la independencia de Marruecos en 1956  y el progresivo control del vecino país sobre sus aguas territoriales. Pese a no tener ya flota el recuerdo de la Virgen del Carmen, patrona de la marineria y del barrio pesquero del Industrial sigue vivo. Curiosamente, la única flota pesquera existente en la bahía de Melilla se echa a la mar diariamente sin patronazgo alguno, salvo el que ejerce de modo completo Al-Lah, el Dios único de los musulmanes.  Un 16 de julio de hace ya muchos años, me fijé en ese detalle.  La Virgen del Carmen era traída a la playa de Melilla en un barca, mientras decenas de embarcaciones hacían sonar sus sirenas, justo en el instante en que la flota pesquera de Beni Enzar salía del puerto camino de la pesca, de modo silencioso y constante. No había reparado en ese detalle hasta ese momento. La universalidad de las cosas no existe, todo es relativo. No puede imponerse a otros nuestra visión de las cosas.

     Profundicé en el tema y leí que los sarracenos nos llamaban a los cristianos, en la época de las cruzadas y de las guerras con el Islam: «los trinitarios o politeístas». No podía comprender cómo podía denominarnos seguidores del Dios Único, si distinguíamos tres personas (Padre, Hijo y Espírtitu Santo), en un mismo nombre. Recuerdo que de pequeño, cuando mis padres me llevaban de viaje y veía una y mil vírgenes de nombres distintos preguntaba siempre lo mismo. ¿Por qué si la virgen es la misma, en cada sitio se la conoce de un modo diferente?.  La respuesta, ya viniese de mis padres o de mi tía Carmen, que era la entendida en estos temas, no variaba: «Todo es lo mismo, da igual el nombre que se le ponga, aunque sean mil». Luego de mayor he comprobado  que no es la mismo ser de la Soledad, que de Los Dolores. Cada uno reza solo a su virgen.

        Para complicar más las cosas, descubrí hace poco que en toda la cristiandad oriental no existen nombre de vírgenes, que La Virgen es solo Madre de Dios y que de los mares, pasada la isla de Sicilia, se encarga única y exclusivamente San Nicolás.

                 El día del Carmen en Melilla

      Los romanos tenían una religión de Estado y eran muy respetuosos con sus dioses y sus tradiciones. Además, eran muy superticiosos y en los días de fastos, como este del Carmen, interpretaban cualquier indicio o auspicio, para saber si traía buenos o malos augurios. Desde luego, el día del Carmen no ha podido ser peor. Por primera vez en muchos años, la imagen de La Virgen no ha podido ser desembarcada por el agua, pues hoy arreciaba el temporal de levante. Desde luego, si esto es un augurio de lo que se avecina y de lo que tenemos encima, está claro que el signo está acorde con los tiempos.

        Una procesión, la del barrio del Industrial y de los antiguos vecinos de los bloques de pescadores de Corea (Marqués de Valterra y Rodrigues Lizón). Una verbanilla popular en lo que fue el barrio de pescadores. Una misa de autoridades y  dos misas diferentes, de asociaciones diferentes, en dos iglesias de Melilla. La primera en la sede tradicional y parroquial de la Virgen del Carmen, la parroquia de San Agustín, la otra en la iglesia arciprestal. También hubo su verbena y colocación de flores en el barrio del Mantelete, en donde antaño estuvo el Hogar del Pescador.

                ¿ La virgen del Carmen patrona de Melilla ?

     Me contaron que hubo un tiempo en que cierta parte de la población, con ciertos sectores de influencia, intentaron que la virgen del Carmen fuese proclamada patrona de Melilla, de hecho, la imagen existente en el templo patronal, presenta a una virgen del Carmen sedente, algo bastante inusual. Todo chocó con la firme voluntad de la guarnición melillense y de casi toda la población, que siempre consideraron a La Victoria, como la única patrona de Melilla.  Hay indicios que apuntalan la posible «conspiración» en favor del Carmen y es que la imagen de La Victoria estuvo extramuros hasta bien entrado el siglo XVIII. Todavía hoy nadie ha señalado el emplazamiento de la última ermita de La Victoria en el Barrio del Mantelete.

       Al ahondar más en las vicisitudes de la proclamación de La Victoria como patrona, se hace constar que el alcaide Villalba y Angulo ordenó cerrar Melilla a cal y canto y encerró a los capuchinos en la Iglesia de la Concepción hasta que no proclamaran a La Victoria como patrona. ¿Porqué esa resistencia y sobre todo, en favor de quién?. En Málaga, la imagen de La Victoria entró con las tropas que conquistaron la ciudad en 1487,  e inmediatamente se erigió la ermita. Nadie discutió nunca su patronazgo. En Melilla solo son claros los hechos y a veces, ni eso.

Los dos candidatos a La Victoria


                El 25 de marzo elegirán nuevo Hermano/a Mayor

          En tiempos de incertidumbre, las personas necesitan lugares y entornos en los que sentirse amparados. Uno de esos ámbitos a los que se podría  acudir, es al entorno de las cofradías y su obra social y cultural, más allá del círculo estrictamente religioso. En Melilla se echa en falta esa «obra social» de las cofradías, que solo lucen o existen, salvo excepciones, un semana al año. No son lugares a los que acudir, porque casi nunca hay nadie o son ambientes demasiado envarados. Si se quiere sobrevivir, hay que abrirse al exterior, darse a conocer y emitir información, implicarse en la realidad social de la ciudad. En Málaga, el ejemplo, las cofradías son algo vivo, que tienen actividad durante todo el año, con sedes sociales, bibliotecas, talleres, boletines y páginas web propias y sobre todo, obra social.

                Mª Piedad Castellano Trevilla

      Es la 1ª mujer en la historia religiosa de Melilla, que se presenta como candidata  a Hermana Mayor de La Congregación que es el epicentro religioso de Melilla, la de La Victoria. Es el principal atractivo de su candidatura, que afirma haber meditado mucho. Durante los pasados ocho años, ha formado parte de la Junta de Gobierno del ya Hermano Mayor saliente Francisco Verdugo, primero como Albacea de Protocolo y ultimamente como Secretaria. Ambos hechos le dan una ventaja inicial importante. Su conocimiento de los entresijos del entorno cofrade y congregante es considerable, asi como los de la propia Iglesia. Además, Mª Piedad, Maripi, granadina, funcionaria del Ministerio de Defensa, está muy implicada en la vida de la Iglesia en Melilla, en donde imparte también, cursillos prematrimoniales.

              Para Mª Piedad Castellano: » La Virgen de La Victoria es suficientemente conocida y destaca la mayor devoción hacia La Patrona, el aumento de la afluencia a las novenas, y el incremento de la asistencia a su procesión, el día 8 de septiembre». Al preguntarle cuál es el futuro del patronazgo, en un cuidad cuya mitad de la población es musulmana, responde sin vacilación: » Es la Patrona de todos los melillenses». Este año podrá comprobarse esta afirmación, al coincidir las fiestas de Melilla, con el día de La Patrona.

         Su  objetivo es abrir La Congregación a la ciudad de Melilla: Hacer de La Victoria  una congregación solidaria, no solo acudir a los actos protocolarios, sino implicarse en la realidad social de Melilla, colaborando con otras asociaciones cuyos fines sean sociales, como Cáritas. Sin olvidar que el principal objetivo es siempre fomentar el culto y la devoción a la Virgen de  La Victoria. Mª Piedad representa la renovación desde dentro, el conocimiento con causa.

                        Guillermo Carmona Góngora

   Este melillense, nacido en la ciudad vieja, monaguillo de la iglesia patronal, de espíritu franciscano, es un seguidor de La Patrona desde niño. Es profesor de Electricidad del Instituto Victoria Eugenia.  Estuvo vinculado a La Congrecación en la última Junta de Gobierno de Carlos Castañeda, hace ya una década. Ahora, pasado ese tiempo dibuja un panorama preocupante en cuanto al futuro de La Congregación. «De los 177 congregantes con derecho a voto, el 60% tiene más de 60 años», con estas cifras, el futuro de la congregación no existe».

      Guillermo presenta un elaborado y extenso programa, que incluye medidas de choque para sacar a La Patrona de este estado de «semi desconocimiento». Para remediarlo propone, entre otras cosas, que una réplica de la Virgen de La Victoria esté instalada en otras iglesias, como la Arciprestal, visitas de los colegios al templo de La Concepción o algunas innovaciones en la celebración del día 8 de septiembre. No deja de señalar que la dificultad en los accesos a Melilla La Vieja, impide un mayor acercamiento de los melillenses, tanto a conocer el propio Templo Patronal, como a otras áreas del entorno.

          Su idea es que la sede de La Congregación sirva como aglutinante de las cofradías de pasión de Melilla, con algunas  divisiones  y necesitadas de mayores relaciones, pese a que sólo existen 4. También ofrece un nº determinado de puestos en el Trono de La Victoria, para que las otras cofradías colaboren en el desfile del día 8 de septiembre. Gillermo Carmona representa la renovación desde fuera, el empuje para devolver a La Patrona al Pueblo de Melilla.  

   El fomento de la devoción a La Patrona y la acción social de La Congregación, forman la base del proyecto de Guillermo Carmona. Tiene la intención de crear un «día de la solidaridad» y ceder un 10% de las cuotas a una entidad benéfica.  

  PD: No fueron propiamente entrevistas, sino conversaciones, tomas de contacto. He intentado dar a conocer al mundo no religioso, al que pertenezco, a dos personas sobradamente conocidas en el mundo religioso. He sido el primero en dar a conocer esta noticia. Los he buscado, me han buscado y respondieron a mi llamada  para dar a conocer sus proyectos y sus intenciones.   Yo no sabía nada de ellos. He intentado dar una visión equilibrada de ambos, aunque como «congregante» ya tengo decidido el sentido de mi voto. Sea cual sea el resultado de las votaciones, podrán siempre contar con la colaboración de El Alminar para lo que necesiten.    

Congregación de La Victoria de Melilla


             El Obispado veta la presencia de Carlos Castañeda

    Muy pocas personas saldrían indemnes de una conspiración en los pasillos de la Santa Madre Iglesia, que tienen fama de ser los más complicados y peligrosos del mundo. En el momento de las votaciones actúa el Espíritu Santo, pero hasta llegar a ese instante, hay que despejar el camino a «la voluntad de Dios». En una carta remitida a los congregantes y dada a conocer en algunos medios de comunicación, el candidato a Hermano Mayor de La Victoria, Guillermo Carmona Góngora, comunicaba su intención de contar con Carlos Castañeda, reconocidísimo hombre de Fe de Melilla, en su Junta de Gobierno.

       La reacción del Obispado de Málaga, dada a conocer por el Hermano Mayor en funciones Francisco Verdugo, no ha podido ser más clara: » En caso de aparecer el nombre de Castañeda, tanto antes como después, la candidatura será invalidada». Además, como los vetos de la Iglesia se extienden a través de los tiempos y alcanzan a toda La Eternidad, caso de que esta candidatura resultara ganadora y se incluyese a Carlos Castañeda en la ulterior Junta de Gobierno, da igual en qué condición, La Congregación sería intervenida por El Obispado y la victoria electoral, pasaría a la siguiente lista en litigio, la de Mª Piedad Castellano.

         La Santa Madre Iglesia siempre actúa con firmeza, pero no siempre suele mostrarse tan clara como en esta ocasión. Si el antiguo Hermano Mayor de La Victoria y de La Divina Pastora, pregonero de la Semana Santa en años anteriores, historiador religioso, aparece en vinculado a la candidatura, «la ira de La Iglesia» se abatiría sobre ella.

        Gracias a este pequeño dato, ahora sabemos mucho. Mi visión sobre estas elecciones en La Congregación de La Patrona de Melilla, ha cambiado por completo.

    

Elecciones en La Cofradía de La Victoria


 

Constitución del Cabildo General de La Victoria

       La Real y Franciscana Congregación de La Virgen de La Victoria constituirá su Cabildo General el próximo día 29 de enero. Este Órgano, es la máxima representación de la Congregación creada en torno a La Virgen de La Victoria, Patrona Coronada de Melilla. Esta cofradía, es por derecho propio, la más representativa  y emblemática (dentro de la Melilla católica y creyente), de todas las que existen en Melilla, creada en torno a la imagen, que desde un primer momento, fue considerada como la protectora de la gota de agua que significó  la conquista de Melilla, dentro de un mar, el Meditarráneo, que por aquel entonces era casi todo sarraceno.  Esa fue la intención  con la que se conquistó Melilla en 1497. La intención era empujar al Islam hacia no se sabe donde, pero no se pasó del Río de Oro en 4 siglos.

            Todavía se vincula el nombre de La Victoria con la advocación surgida tras la victoria naval de Lepanto ( 7/10/1571). Creo que esa adscripción no es correcta, y que el nombre está vinculado a los frailes de La Victoria o Mínimos, que acompañaron al Rey Fernando e Isabel La Católica, en la conquista de Málaga en 1487. De hecho, ambas ciudades celebran el patronazgo de su virgen el día 8 de septiembre, y no el 7 de octubre como correspondería a la advocación lepantina o del Rosario.

     Problemas históricos aparte, toca elegir el nuevo Hermano Mayor de la Cofradía, ya que el socialista Francisco Verdugo debe dejar el cargo, al cumplir el período máximo estipulado para ese cargo, que son 6 años en total. Las elecciones van a se interesantes, porque es un puesto muy representativo, aunque esté relacionado con el mundo eclesiástico. Además y según las informaciones, esta vez, podría postularse por 1ª vez en su historia, una mujer al cargo de Hermana Mayor. Desde la Cofradía de la Victoria se ha medrado y mucho en la etapa franquista, de tal modo, que el cargo de Alcalde de Melilla, estaba asociado al de Hermano Mayor de la Cofradía.

        Este último punto, me lleva directo hacia otro tema que está suscitando ciertos comentarios dentro del mundo cofrade de Melilla, y es el de si deben desvincularse los cargos políticos y los de representación religiosa, como ordena o recomienda el Derecho Canónico. Algunos piensan, que el Presidente de la Agrupación de Cofradías de Melilla y Hermano Mayor de La Soledad, debería desvincularse de algunon de esos cargo, ya que ostenta también el de Consejero de Seguridad Ciudadana.

Mustafa Aberchán frente a la Patrona de Melilla


     

 El presidente Mustafa Aberchán en la misa de La Patrona

       Mustafa Aberchán fue el primer alcalde rifeño de confesión musulmana, que accedía a la categoría de Alcalde de Melilla, 502 años después de que el último caid bereber fuera depuesto por La Conquista española de 1497. El hecho, independientemente del juicio político que merezca su presidencia, adquirió la categoría de «histórico» por sí mismo. Han  pasado sólo once  años y muchos melillenses, o no lo recuerdan o ni siquiera lo conocen, pero tiene una magnitud histórica que no decaerá con el paso del tiempo. Hay hechos que pasan a la historia por sí mismos y éste es uno de ellos.

         La historia política de Mustafa Aberchán como presidente y alcalde de Melilla fue la «lucha contra un caballo desbocado», del que sabes que tarde o temprano acabará tirándote de la montura, por lo que se trata de limitar los daños en la caída. Sin embargo, ese año escaso de 1999/2000,  estuvo plagado de actos muy significativos, que merecen ser recordados, interpretados y valorados con las luces de la perspectiva.

          El primero y más importante fue la presencia de un alcalde de confesión musulmana en un acto litúrgico cristiano, frente a La Patrona de Melilla, el 8 de septiembre de 1999. No creo que haya un caso similar en toda la historia moderna ( yo no he encontrado ninguno equivalente),salvo la presencia en actos ecuménicos de clérigos de diferentes religiones. Sin embargo, la «ofrenda» de Mustafa Aberchán a La Virgen de La Victoria ( la que ayudo a los cristianos en La Reconquista), en nombre de todos los melillenses, fue un hecho histórico que debería permanecer en el «haber» de Mustafa Aberchan, sean cuales sean los errores que haya podido cometer después.

       Revisada la prensa local, sólo El Faro comprendió la trascendencia del acto y valoró sin tapujos la ofrenda de Aberchán, calificándola como «emotivo discurso del Alcalde de Melilla». El resto de la prensa fue más bien cicatera en el elogio y se enredó con las críticas del fraile capuchino Fray Cejudo, a la clase política de Melilla. La homilía del fraile capuchino fue duramente criticada por parte de la oposición políticaEl diario Melilla Hoy publicó con posterioridad una entrevista con Aberchán, en la que explicaba sus motivaciones para la realización de la ofrenda ante La Virgen de La Victoria. El presidente Aberchán delegaría la representación  de la Presidencia en La procesión de La Virgen, en uno de los miembros de su gobierno, concretamente en José Mejías, Consejero de Economía.

      Pocos días después Mustafa Aberchán conmemoraba y presidía el día de Melilla. Su discurso, que intentó ser alternativo y novedoso, fue duramente criticado por casi todos los medios de comunicación, en un sana discrepancia que ahora mismo, en 2011, ya no existe.  Mustafa Aberchán no colocó ninguna corona de laurel bajo la estatua de Pedro de Estopiñán (al que las crónicas atribuyen la conquista de Melilla) y ese fue la única acción que varió un guión que se ha repetido desde 1991, cuando se recuperó el acto institucional del Día de Melilla.

   La conclusión de todo esto es que Mustafa Aberchán hizo todo esto porque entre cristianos y musulmanes existe un espacio común, que permite asistir a oficios religiosos mutuos sin que se resientan las creencias más íntimas, pero igualmente, cualquier día, otro presidente/alcalde de Melilla de confesión musulmana, podría no acudir a realizar la ofrenda y debería ser aceptado como igualmente normal y lógico, sin pensar que estamos ante el final de Melilla. Creo que doce años después, no se ha valorado suficientemente aquel gesto sumamente ecléctico de Mustafa Aberchan.

 PD (modificada a 20/09/2011): En aras de la precisión histórica voy a añadir algunos datos sobre este interesante 17 de septiembre de 1999. El entonces Presidente Mustafa Aberchán pidió al asesor de Presidencia Jesús Ayala el diseño de un Día de Melilla que respetara al efeméride, pero que no conmemorara La Conquista, por eso, aquel 17/09/1999 fue rebautizado como Día de La Autonomía de Melilla y en ningún momento del discurso presidencial se hizo la más mínima alusión a Pedro de Estopiñán y tampoco se le hizo la hasta ese momento tradicional ofrenda de laurel. Una fina finta que pretendía preservar el Día de Melilla, pero no conmemorar el indudable hecho bélico que supuso la Conquista, porque si no hubo muertes ese día, sí se produjo un encuentro bélico en apenas una semana y a partir de ahí, sin parar durante cuatro siglos.

       Lo que tampoco hizo el Presidente Aberchán es la ofrenda floral a La Patrona, porque como él mismo dice en la entrevista reproducida del diario Melilla Hoy: «En ceremonias religiosas, tan malo es pasarse como no llegar». También delegó su presencia en la procesión ritual del 8 de septiembre.     Mustafa Aberchán nunca retiró el crucifijo que hasta ese momento presidía la Mesa de La Asamblea de Melilla, y durante su presidencia fue desplazado hacia la zona de las vicepresidencias, pero estando igualmente presente.  En la actualidad, ese crucifijo, ya no puede verse por lado alguno.

Sobre La Patrona de Melilla


        

                     La Virgen de La Victoria en Melilla

         Enrique Delgado

      La batalla de Lepanto se produjo el 7 de octubre de 1571 y tras ella, La Iglesia decidió crear la advocación de La Victoria. Hasta antes de esa fecha resultaba imposible que la imagen y presencia de la Virgen de La Victoria tuviese algo que ver con Melilla. Esto es algo que se ha creído siempre, pero la historia podría ser diferente, de hecho parece serlo.
Durante el primer siglo de existencia de la Melilla española, la guarnición melillense, los presidiarios y el escaso personal civil tuvieron otras advocaciones y otros santos. Hay constancia de las titularidades de San Miguel, Santiago, Santa Bárbara, Santo Tomás de la cantera o San Pedro de la albarrada, pero no de vírgenes protectoras. Esto es algo usual en ciudades y pueblos de España, pero no en Melilla, que incluso en el aspecto religioso está llena de peculiaridades muy interesantes, sobre las que es necesario investigar y arrojar luz.

La imagen de La Victoria, una nueva hipótesis

      De ser cierta esta hipótesis que presento, no habría que esperar a la batalla de Lepanto para encontrar la imagen de La Victoria en Melilla. Desde 1487 los llamados frailes Mínimos (fundados por San Francisco de Paula) acompañaron a las tropas del Rey Fernando El Católico en la conquista de Málaga. Habían sido enviados desde Francia por el propio fundador de La Orden con la mediación del Conde de Lucena, que acompañaba al ejército castellano.
Al parecer la conquista de la imponente alcazaba musulmana de Málaga y la solidez de sus defensas estaba resultando más difícil de lo previsto y el cambio en la situación, coincidió con la llegada de estos frailes, que desde ese momento fueron conocidos en Málaga como “los frailes de La Victoria”, quienes por boca del santo eremita de Paula, había anunciado que: “Málaga caería en los tres días siguientes a la su llegada”, cosa que de hecho se cumplió.
El propio Rey Católico les permitió fundar una pequeña ermita dedicada a Santa Mª de La Victoria, actual patrona de Málaga, que fue transformada en convento en 1492. La siguiente fundación sería llevada a cabo en Andújar en 1495, sólo dos años antes de la conquista de Melilla.
En el Puerto de Sta. María se establecieron en 1502 y en Écija en 1506. Parece probable suponer que acompañaron a las tropas del Rey Católico hasta la toma de Granada y probablemente en la ocupación Melilla, en el norte de África, en donde se completaba el cierre político y militar a la dominación sarracena de la península ibérica. Sería pues lógico que la irradiación de la advocación de La Victoria llegase desde Málaga o desde la propia Andalucía y no implantada desde el acontecimiento de Lepanto.
Otro dato que diferencia claramente a La Patrona melillense de Sta. María de La Victoria de Lepanto, es que su festividad se celebra el 8 de septiembre y no el primer domingo de octubre, como es el caso de la virgen de Lepanto o del Rosario. Ni incluso la propia imagen es característica de una Virgen del Rosario. Su factura presenta elementos arcaizantes y cierto hieratismo, sobre todo en el niño, que la situarían en torno al siglo XV y no a las más evolucionadas y expresivas imágenes de finales del XVI
Ahora sí hemos roto ya esa barrera cronológica que impedía que La Patrona melillense se hallase presente en nuestra ciudad desde antes del año 1571.

                  ¿Llegó la Virgen de La Victoria en 1497?

            El dato más sorprendente y casi definitivo, en espera de documentación, es que San Francisco de Paula nació en la región italiana de Calabria, muy cerca de Cosenza, concretamente en Paula. A la provincia de (Cosenza) pertenece también la Melilla italiana, que es una pequeña pedanía de Colosimi, por lo que no sería muy aventurado suponer que al volver a su tierra natal, los frailes Mínimos que habían participado en la expedición de conquista de Melilla (la Malila musulmana), quisieran inmortalizar este nombre, por razones que desconocemos, cerca de la tierra natal del fundador de la Orden Mínima, a cuyo nombre se atribuyó el inicio del derrumbe y conquista del último Reino musulmán de España.
Por si esto no pareciera suficiente, en la parte superior del altar de La Divina Pastora, hay una antiquísima y desfigurada talla del santo eremita de Paula-Cosenza, lo que parece señalar claramente la presencia de los frailes Mínimos franciscanos en Melilla, bien durante la conquista o en una época inmediatamente posterior, porque la realidad es que erigieron, no se sabe cómo ni cuando, una ermita a La Virgen de La Victoria que se asentaba en la Plaza de Armas. Allí se emplazó esta ermita en al menos dos localizaciones y una posterior y última en el Mantelete, la conocida como ermita de La Victoria Extramuros.
    

            ¿Quién podría haber erigido una pequeña ermita dedicada a la Virgen de La Victoria?

               A mi juicio, solo los frailes Mínimos, porque eran los custodios de esa advocación y también eran franciscanos y eso confirmaría el dato que afirma que con las tropas castellanas habían acompañando a la expedición frailes franciscanos, que no capuchinos. Sin embargo eran frailes franciscanos de Paula y no de Asís. Una precisión imposible para los cronistas de la época.
Otra peculiaridad de la imagen de La Patrona de Melilla es su gran tamaño, cuando el resto de las imágenes titulares de las ciudades española son, por lo general, de muy reducidas dimensiones y esto es así, porque La Victoria de Melilla es una Virgen de tipo “Galeona”, genérico que se aplicaba a las imágenes que iban en las flotas militares y expedicionarias de Las Indias.
En 1497, a Melilla llegó una flota de al menos 30 barcos, con Nao Capitana, con barcos grandes, con al menos uno con “tren de artillería” y seguramente, con una imagen protectora de tipo “Galeona” y esa no podía ser otra que La Virgen de La Victoria, que sería desembarcada tras la conquista y consolidación de Melilla. Tras Lepanto se institucionalizó la tradición existente ya desde casi un siglo antes, de llevar “vírgenes galeonas” en todas las flotas de Indias.
Los frailes capuchinos siempre sintieron celos hacia la imagen de La Victoria y hacia la fe que le profesaba el pueblo, por lo que la ignoraron cuanto pudieron y que pese la animadversión era “la patrona” oficiosa del pueblo llano, de las tropas y de los presidiarios.
En esta singular rivalidad, los capuchinos se apresuraron a nombrar patrón de Melilla a Francisco de Asís, que no al de Paula y a dedicar la Iglesia principal y única de Melilla a La Inmaculada, cuando todavía no habían concluido las obras. Al ser los frailes capuchinos los administradores religiosos de la urbe, está claro que ocultaron cualquier dato de la procedencia de imagen o de la propia estancia en Melilla de los frailes mínimos, sus rivales religiosos. Al existir una solo iglesia en Melilla, esta se debería haber denominado como Santuario de Ntra. Sra. de La Victoria.
Estos celos llevaron a los capuchinos a atribuir milagros o protecciones celestes a vírgenes distintas de la de La Victoria, como la de La Aurora o la de Las Nieves (¡¡ en Melilla!!), pese a que esta imagen se encontraba presente en la ciudad desde su misma conquista. También es muy anómalo el modo en que fue proclamada como Patrona, para lo cual fue necesario “un cuartelazo” en toda regla, llevado a cabo por el Gobernador Antonio de Villalba y Angulo.
El texto histórico texto dice lo siguiente: “El 3 de febrero de 1756, cerradas las puertas de Melilla, levantados los puentes, la guarnición sobre las armas y patrulladas las calles (y con las capuchinos encerrados en la iglesia de La Purísima), se ratificó solemnemente, bajo juramento, como Patrona de La Ciudad a la Virgen de La Victoria”.
La Guarnición y el Pueblo de Melilla, probablemente hartos de casi dos siglos de desplantes hacia la imagen que les había protegido desde 1497, decidieron proclamar por “la fuerza de las armas a la Virgen de La Victoria como Patrona de Melilla. La acción incluía la posibilidad de haber dejado morir a los capuchinos en su iglesia, de no haber aceptado la proclamación.