






A las 9h 35´ un pequeño terremoto (3,4M) sacudió la ciudad. Algunos lo interpretaban como una señal. Unas horas después se conocía el fallecimiento de un joven melillense en Jerusalén, Yaakov Pinto Bittan (QePD), en un atentado terrorista islamista, en Jerusalén. En Melilla, la ciudad que tiene la convivencia como su principal patrimonio, la noticia no podía ser peor. Los únicos responsables de este atentado ya están muertos y condenados, pero el día ya no quedó para demasiadas celebraciones, e indudablemente la procesión de la Patrona de Melilla lo es.
Cuando la voluntad de los humanos es matarse, no hay patrón, santo o deidad que pueda evitarlo. Los dirigentes que siembran la guerra y la muerte, rara vez perecen en las mortandades que causan. La clase política se enfrenta de manera crispada, y el pueblo llano se separa de los actos públicos. Nunca, en estos 14 años, hemos visto menos gente en la calle y nunca ha sido tan exigua la escolta de Regulares, que es voluntaria, como no podía ser de otro modo. Si siempre hemos hablado de los mil de la Patrona, en los diferentes momentos y tramos del trayecto, el presente año de 2025 no podemos decir que haya habido más de 500 personas, casi incluyendo a los participantes, que también eran menos. Había menos presencia en esta procesión que empezó pronto, a las 19h 00, y acabó dos horas después, en un desfile procesional muy aligerado, incluso en el paso.
Caras circunspectas en los integrantes oficiales de la procesión, completamente rodeada de las Fuerzas de Seguridad del Estado. Muy espeso el silencio del público asistente, incluso en el momento de la sorprendente y colorida petalada, que ni siquiera contó con aplausos o vítores a la Virgen de la Victoria, que creo que no recibió en todo el trayecto, salvo en los momentos de la levantada del trono. Todo fue muy silencioso, parecía más la Soledad, que la Victoria. Se echaron de menos muchas presencias que tradicionalmente acompañaban a la imagen patronal de Melilla. Hasta el tiempo resultó extraño, con rachas de viento y nubes grises que acompañaron el trayecto, pero con un calor muy notable. Ya ni el tiempo acompaña.
El 8 de septiembre compartimos celebración con Asturias (Covadonga) y Extremadura (Guadalupe), junto con las advocaciones de la Caridad, de la Cinta, Victoria, Gracia, Núria, de la Encina, del Pino, de los Llanos, de la Peña, y de la Vega.
Destacar, como siempre, la participación voluntaria de todos los integrantes de la procesión de alabanzas, que le dan colorido y calor, incluso en los tiempos más grises y sombríos.