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En la pista de carros


           La pista de carros pertenece a las leyendas de Melilla,  a la época legendaria de los tanques, o carros de combate. Los primeros que usaron “carros” como arma fueron los persas, y sus temibles carros falcados. Todavía quedan restos de trincheras, búnkeres del año de “la crisis de los tanques”, cuando un Comandante General  temió un asalto directo a la ciudad por parte de Marruecos. Una ciudad también es sus leyendas. Durante muchos años,  la conocida pista de carros era un lugar prohibido, en donde solo podía circular vehículos militares. Hoy se piensa hasta realizar un sendero verde en parte de su trazado.

        Este sendero, parte esencial de la pista de carros, es una importante comunicación entre La Cañada de Hidúm  y la carretera de Farhana. Esta zona era de antiguas huertas. Hoy existe una instalación deportiva, (dentro del plan de desarrollo de los Distritos IV y V, una cementera, el vivero de Guelaya  y las instalaciones de las empresas de asfaltado de Melilla. La carretera de circunvalación no queda cerca y obliga a realizar un gran rodeo. Mucha gente corta camino por aquí, ya sea andando o en coche. Sin embargo, el estado de este sendero es un de los peores de toda la ciudad.

             Vemos como se construyen puentes en lugares de escaso tránsito y sin embargo, en donde parece ser una necesidad imperiosa, no se lleva a cabo nada. Hace dos décadas se justificaba todo por el paso de los carros de combate, que solo podían transitar por el terreno puro y duro. Hoy el paso de los vehículos militares es esporádico y sin embargo, el estado de esta vía de comunicación es la que se ve.

          El vado por el que pasa el río de Oro debería tener un puente, porque cuando el río viene con caudal, la comunicación queda cortada. Cuando llueve, todo se complica más.

El agua vuelve al Río de Oro


     “En enero se hiela el agua en el puchero”, lo dice el refrán, claro que esto es un refrán de La Meseta, contenido en un libro del Archivo de Tradiciones Salmantinas. En enero está haciendo frío, porque es el primer mes del invierno, aunque lo importante de enero es el agua: “Más se engorda con el agua de enero, que con carne de carnero”.  En noviembre “barruntábamos” la sequía y el caso es que ha llovido de manera abundante, pero debe llover más.  Como prometí en la entrada de noviembre, he vuelto a la cabeza del Río de Oro en su parte española o melillense, pues compartimos el río con Marruecos.

           La lagunilla de Mari Guari se ha llenado y se volvían a ver aves, las garcillas, que son muy asustadizas y echan a volar al más leve movimiento. Lo que en noviembre estaba seco, está hoy lleno de agua. El salto de agua de la pista de carros ofrecía una imagen vistosa, aunque uno no debe fijarse mucho, porque los márgenes del Río de Oro están en una situación lamentable. Es una pena que algunas zonas estén en este estado en Melilla, y eso que poco más arriba, están los nuevos campos de fútbol de césped natural de la zona baja de La Cañada, en un terreno que antaño fueron de huertas.

           Esta carretera, que es un sector de la pista de carros de combate, está en una pésima situación y eso que es un camino que une la carretera de Farhana con el barrio de Reina Regente. Es una “carretera” muy transitada, pero que hace completo honor  a su nombre, el de “la pista de carros”.

        Junto a ella y sobre los márgenes del río, se está extendiendo el poblado de los centroafricanos no alojados en el CETI y eso es algo que compromete mucho la situación sanitaria de esta zona, y la de toda la ciudad, porque estas aguas, bajan luego hasta la misma desembocadura el Río de Oro y la playa de San Lorenzo, osea, hasta el escaparate turístico de Melilla. Todo está relacionado siempre, pero más en una ciudad de solo 12 kms².

           Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/11/10/el-rio-de-oro-en-sequia/

Historias de la pista de carros


         

                  El respiradero del aljibe

    Es una historia que apenas se menciona con una línea en los libros, pero tras los acuerdos con Marruecos en 1863, en los que se reconocía el derecho de Melilla a ampliar su territorio, el terreno pasó directamente de las manos de sus antiguos propietarios bereberes, a manos de terratenientes españoles. Todos estos terrenos que se extienden a un lado y otro de la pista de carros, están prácticamente en las mismas manos desde la guerra de 1909, que hubo que llevar  a cabo para conquistar el terreno pactado medio siglo antes.

     Las gloriosas victorias de nuestro ejército en las campañas de 1909, realmente supusieron la conquista de los Altos del Real y del Aeropuerto, así como la consolidación del resto del perímetro. En esas campañas se labró su inmortal fama el General Marina. La gran herencia de la mentalidad feudal española, es la propiedad del terreno, que otorga riqueza, poder y estabilidad en el futuro. La compra y la venta de terreno ha sido y sigue siendo, el gran negocio de Melilla, el objeto más ansiado. Quien tiene terreno tendrá riqueza.

           Estos parajes pertenecen a varias familias melillenses que las poseen desde aquella época. Toda esta zona de veredas, sendas y terrenos lindantes con el arroyo de Alfonso XIII, guardan todo tipo de historias, algunas procedentes del Neolítico. Muy cerca, en las laderas españolas del monte santo de Sidi Ouarich, subsiste o subsistía uno de los más importantes asentamientos neolíticos de Melilla, superior en riqueza arqueológica al asentamiento ocasional de Chafarinas.

              Desde que vi este pináculo me pregunté qué podía haber sido. No hay memoria en la zona, muy próxima al campo de golf, lujo realizado con fondos europeos para el desarrollo rural. Al parecer todo esto eran huertas, terreno rural que espera pacientemente próximas recalificaciones. Quizá esto sea el respiradero de un aljibe o alberca que todavía debe existir. De ser así sería una solución adecuada para ventilar y oxigenar el depósito de agua, preservándo de cualquier tipo de contaminación.

El Río de Oro en sequía


 

      Por aquí no suele venir casi nadie a hacer fotografías, sin embargo este pequeño salto de agua artificial de la pista de carros, y la pequeña laguna de junto a la frontera de Mari-Guari, siempre suelen tener agua, y más en esta época del año. Este año la pluviosidad de los meses de septiembre y de octubre ha sido muy escasa. En el año 2009, sin ir más lejos, tuvimos una tromba de agua e inundaciones en octubre, con desbordamiento del Río de Oro o de los meandros, como le llamaban los habitantes de Guelaya.

        El cruce de la pista de carros, que comunica la zona de la carretera de Hidúm y la bajada de Reina Regente con la carretera de Farhana es muy utilizado por los habitantes de las inmediaciones. Nadie entiende porqué no se ha asfaltado jamás, por mucho que la razón aducida sea el del paso de los carros de combate del ejército por la zona. Normalmente es un bancal polvoriento, pero en época de lluvia se convierte en un barrizal y un lodazal intransitable. Es una comunicación directa y corta entre estas dos zonas de la ciudad, que evita el rodeo por la carretera de circunvalación, sobre todo cuando se atraviesa este paso andando, algo que hacen muchas personas a diario, lo que supone un ahorro de tiempo muy considerable entre Hidúm y Farhana.

      El paso alto, el puente sobre la lagunilla de Mari-Guari, suele ser atravesado generalmente solo por vehículos, y la inexistencia de arcenes impide detenerse un momento, aunque sea para ver las escasas imágenes que la naturaleza ofrece en Melilla cuando se remansa aquí el agua. Cuando eso sucede, la zona de llena de pequeñas garcillas y otras aves que dan a la zona un aspecto inusitado y bonito.

          Cuando eso vuelva a suceder, cuando vuelva a remansarse aquí el agua, podrán ver las imágenes desde El Alminar de Melilla. De momento solo hay tierra seca.