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El tráfico del Puerto de Melilla


         En una tranquila tarde de domingo en las playas de la ciudad, la actividad en la bocana del Puerto de Melilla parecía no tener fin. Entraron cuatro buques, dos de cargas y dos de pasajeros con dirección a Melilla o Beni-Enzar. En ambos categorías se fue un buque para cada lado. La embarcación de la Semana Náutica desplegó su inmenso velamen, que se elevaba en altura por encima de uno de los barcos más grandes. La actividad de los buques sí deparó bellas e interesantes imágenes.

     La ocasión nos ha llevado a consultar las memorias de actividades del Puerto de Melilla, que publica la Autoridad Portuaria. En ella pueden consultarse toda clase de datos interesantes, como la cifra de negocios del Puerto, la clase y tipo de mercancía desembarcadas, con destino no solo a nuestra ciudad, y también las características de la propia bahía melillense. La cifra de ingresos del Puerto ha bajado de los 10 millones de euros en el año 2015, última cifra publicada, situándose en los 9,8, cuando en los años anteriores alcanzaron los 10, 1 millones en 2013 y 10,5 millones en 2012. Es un descenso leve, pero parece una tendencia. Los ingresos se obtienen en un 70% de las tasas portuarias. En el capítulo de gastos, el de personal acapara la mitad de todo lo ingresado. En el año 2015, el resultado de la explotación presentó un diferencial negativo de 1 millón de euros con respecto a lo presupuestado, algo que no ocurrían en años anteriores, en donde el superávit era algo habitual.

      El tráfico de pasajeros se sitúa en una cifra cercana al millón de pasajeros, pero sin llegar a superarla. Las líneas o destinos preferidos por los melillenses son Málaga, Motril y Almería. La mercancía desembarcada casi alcanza el millón de toneladas métricas. Los vientos dominantes son los del Oeste (poniente), y Este (levante), ambos con componente Norte. La mayor ola registrada superó los 7 metros. El calada del Puerto es de 12,5 metros y las mareas alcanza una diferencia máxima de un metro entre bajamar y pleamar.

                          Ampliación del Puerto: ¿Realidad o quimera?

       El puerto de Melilla podría estar cerca de su techo en cuanto a desembarco de mercancías y de pasajeros, sobre todo porque ya no estamos solos en esa actividad económica. El Puerto de Beni-Enzar ya tiene su cuota de pasaje y de momento solo se dedica a la descarga de mineral y materiales sólidos, pero cualquier día podría no ser así.

        La posible, futurible o quimérica  ampliación del Puerto de Melilla, para competir con los de Algeciras, Tanger o Nápoles no parece una alternativa económica viable, aunque ya haya generada abundantes gastos y producidos algunos réditos, políticos en algunos casos. Parece que la propia mercancía es el proyecto de ampliación, y no la ampliación en sí, que aparte de la Patella Ferrugínea, plantea un problema técnico y logístico que nadie ha explicado: ¿Como se rellenaría la superficie de la ampliación?. La única posibilidad sería la de comprar el sólido en Marruecos y trasladarlo a la ciudad para su volcado, a un ritmo de 100 camiones diarios durante dos años, con todos sus días. No parece algo posible, aparte de que Marruecos está construyendo su propio puerto de aguas profundas, más allá del Cabo Tres Forcas.

           Nota:http://www.puertodemelilla.es/index.php/informacion/memorias/memorias-del-puerto-de-melilla

 

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De Melilla al muelle


 

                Este el es barco rápido de Balearia que salía este medio día del puerto de Melilla, en una soleada mañana del día 1º de mayo. Hace unos días, el pasado 26 de abril, Balearia comunicaba que sustituía el buque Nissos Chios, por razones operativas, por otro buque rápido, de doble casco, pero de mucho menor tamaño. Éste barco efectuaba hasta su llegada a Melilla el trayecto entre Ceuta y Algeciras.

              Estábamos al tanto de la noticia, pero hasta esta mañana no habíamos podido comprobar el pequeño tamaño del nuevo buque, bautizado con el nombre de Pinar del Río. A las cuatro horas de su salida de Melilla, en la imagen obtenida al azar, entrando en el puerto de Málaga y por razones que se desconocen, el buque de Balearia chocaba contra el muelle malacitano. Al parecer también iban polizones a bordo, que han aprovechado la ocasión para saltar por la borda. Este es la información recogida por el diario La Opinión de Málaga*.

             Balearia, la naviera propiedad de la familia Matutes, había iniciado su operatividad en nuestra ciudad el día 19 de diciembre de 2016, a finales del pasado año, y con proyección de cubrir más líneas y trayectos. De momento Balearia no se presentaba con una alternativa a Trasmediterránea, pero sí como una opción de futuro.

             Las entradas en los puertos son maniobras complicadas, por mucho que se repitan de modo constante y día tras día. El más leve fallo puede acabar en un choque contra los muelles, como ha sido el caso. El 16 de febrero de 2015, el buque JJ Sister de Trasmediterránea, colisionó contra el denominado como muelle 1,  entrando también al puerto de Málaga. En aquella ocasión, y dadas las mayores dimensiones del buque, los daños materiales fueron mayores. Ni en uno ni en otro caso ha habido daños personales. Lo que sí parece claro es que el atraque en el puerto de Málaga presenta algunas dificultades. Son frecuentes las noticias accidentes de pequeña envergadura en los barcos de las navieras que cubren las llamadas líneas del Estrecho.

        Nota:http://www.laopiniondemalaga.es/malaga/2017/05/01/melillero-choca-dique-levante-puerto/927381.html

 

Arrancar de cuajo


                 Se arranca de cuajo un árbol emplazado en un determinado lugar durante décadas para llevarlo a un lugar cercano o alejado, da igual, porque lo que desaparece de nuestro entorno se acaba olvidando. Sin embargo, el desarraigo no solo afecta a los árboles, sino también a las personas. Cuando hay un transformación constante del medio urbano, las personas dejan de sentirse identificadas con las ciudades y ya les da igual lo que suceda con ellas. Se puede arrancar un árbol, demoler una estación marítima, o arrasar un bulevar para hacer una rotonda extraña y prescindible, sin que apenas se alcen mas de un puñado de voces en contra. Eso el Poder lo sabe y por eso se comporta de la manera en que vemos. En Burgos, en el barrio de Gamonal, la gente se opuso a que se les destruyese el entorno en el que llevaban toda la vida viviendo, y evitaron la puesta en marcha de un bulevar como otro cualquiera. Esta es la clave, mantener el carácter de las ciudades y de los barrios, combinándolo con el necesario desarrollo urbano. Conseguir que las ciudades sean habitables, cálidas  y no un reino de cemento y pavimento extendido sin límites y encima mal cuidado. En un principio quisieron tirar todo, como los bloques de las calles de las Infantas Elena y Cristina y todavía no parecer haber renunciado a sus pretensiones de hacer lo mismo con los de Álvaro de Bazán.

                    Con estas acciones también se arranca de cuajo recuerdos y se reduce la vinculación de las personas con su entorno. Todo está perfectamente estudiado por los poderes que mueven el mundo, para tener así cada vez menos resistencia de la ciudadanía ante sus planes.  Se impone tal ritmo a las reformas, sena del tipo que sean, que luego ya es difícil formar redes de resistencia ante sus acciones de demolición. Estamos ante el “divide y vencerás” pero a escalar universal. Hoy destruyen un árbol, un barrio, o cualquier otra cosa, pero mañana o en cualquier momento, liquidan un país completo. Ucrania es el último de esta lista. Todo lo estamos viendo antes nuestros ojos y todo los que nos dicen por sus medios de comunicación, es absolutamente mentira. Casi no hay modo de saber qué es lo que está pasando.

               Todo está pasando demasiado rápido en Melilla, en este corto pero intenso mes de febrero, el mes que está en medio del invierno.

El contrato marítimo de Melilla


 

                     Entre Acciona y Armas

      Decían mis profesores de matemáticas, que las incógnitas hay que despejarlas siempre desde el principio, para así poder entender el problema. En estos días estamos escuchando a los miembros del Gobierno de Melilla decir cosas en relación con el nuevo contrato marítimo, sin que nadie se entere de nada, entre otras cosas porque no quieren que nos enteremos de lo que realmente se traen entre manos.  El Presidente de Melilla, Juan José Imbroda,  dijo: “Este es el contrato que se merecen los melillenses”. Dicho así, y con esa manera tan desabrida que tiene de decir las cosas, más sonaba a amenaza o a un : “ahora os vais a enterar de lo que vale un peine. Vais a viajar todos en butaca y de día”.

           ¿Con quién se ha reunido el Presidente de Melilla para hacer una afirmación tan categórica y de carácter absoluto?. Por lo que se está viendo, transportistas, comerciantes, agencias de viaje, agentes sociales, partidos políticos, ciudadanos particulares; que han expresado su opinión contraria a la supresión de los horarios nocturnos, no se ha reunido con nadie. Por lo tanto, no puede realizar una afirmación de esa categoría, y pretender hacerla pasar por cierta. No se han reunido con nadie, porque nunca se reúnen con nadie. Hacen lo que a “ellos” les interesa y que luego deciden que es el bien común.

                                Algunas cosas que hay que decir

        Lo primero que hay que decir, es que cuando se hace un pliego de condiciones muy exigente, y con unos horarios determinados, que casi coinciden con los que actualmente oferta la naviera Armas,  es porque se pretende, que salvo sorpresas, determinada compañía y no otra, tenga las mayores probabilidades de quedarse con el sustancioso contrato marítimo entre Melilla y la península. Además hay un regalo adicional de 1.600.000€, que nunca hasta la fecha se había pagado, y del que todavía no han conseguido explicar claramente,  cuál es el supuesto beneficio de desembolsar una cantidad así. Si se dan estas circunstancias, es lícito pensar que existe algún interés no declarado en hacer un cambio tan radical de horarios, de barcos e incluso de compañía naviera.

                                                Viajar de día

           El viaje de día es más barato, pero para la compañía naviera. Los costes de explotación son menores y los beneficios son mayores. Es así de sencillo. Las compañías obtienen en nuestra ciudad la mayor parte de sus ingresos con la carga, no con los pasajeros. Los pasajeros somos la parte más pequeña y menos rentable, de la tarta de las comunicaciones marítimas. Ni unos, ni otros, piensan en nosotros. Cualquiera que viaje en barco con asiduidad o esporádicamente, lo sabe.

          Los melillenses cogemos el barco por obligación y por necesidad, casi nunca por ocio, salvo en el periodo vacacional. Una de las boutades más grandes que se han dicho estos días, por un miembro del Gobierno de Melilla,  ha sido la de: “Con estos horarios, los melillenses podrán salir de la ciudad por la mañana y e irse a un buen restaurante en Málaga”.

             El barco nocturno diario es algo a lo que no se puede renunciar. El último vuelo de Melilla sale a las 8 de la tarde y si el último barco tiene su horario de salida a las tres de la tarde, eso quiere decir que el ciudadano de Melilla estará incomunicado en la ciudad durante doce horas, las que median entre las 8 de la tarde y las ocho de la mañana del día siguiente. Cualquier urgencia que luego precise un viaje posterior entre Málaga y otra capital española, quedaría eliminada de la agenda de los melillenses. 

        Nota:  La reducción del tiempo de viaje llevará aparejada la reducción de camarotes. Con viajes inferiores a 6 horas, la naviera no tiene obligación de ofertarlos, o puede reducirlos al mínimo imprescindible. Nos esperan menos horas de viaje, pero casi todas en butaca.

        PD: Este es el verdadero problema de los viajes en Melilla, de los viajes por necesidad. Todo está ya escrito, aunque ellos descubran la pólvora cada día. https://elalminardemelilla.com/2011/07/11/salir-de-melilla-y-regresar/

Franco, el fiel difunto de Melilla


                          Noviembre es el mes de todos los santos y también de los fieles difuntos. En Melilla tenemos la estatua del difunto más fiel posible, Franco y a su vez, Melilla es la ciudad más fiel al difunto. Da igual cómo esté o se le represente, igual que los santos, pues Francisco Franco entra en ambas categorías. Hoy en día su estatua acecha, mirando al puerto por donde vino, casi escondido tras la torre de San Juan.  Se me ha ocurrido esto porque en días pasados, circulando por la zona, pude ver a dos jóvenes haciéndose fotografías junto “al comandantín”, como le llamaban sus compañeros de armas. Claro que esa no es la idea que ofrece la estatua, de casi dos metros de altura. Dicen que cuando uno envejece, suele achicarse un poco, sin embargo la muerte restablece el equilibrio perdido y algunas figuras se agigantan con el paso del tiempo. Nada hay más cierto, que el momento en el que se habla mejor de casi cualquier persona, es tras su fallecimiento.

                                 La estatua, el arquitecto y el libro

             La estatua siempre está: ¡Presente!, en la realidad social y política de la ciudad. Hace medio año, en verano, apareció por El Alminar un tal Isidoro, nombre sevillano, que resultó ser un conocido arquitecto afincado en Madrid. Había hecho el servicio militar en Melilla, y se juntó con otro grupo de soldados, altamente cualificados. Uno de ellos realizó y/o ayudó al autor de esta estatua, con los bocetos y el diseño de la misma. La verdad es que la estatua, como tal, tiene una buena factura y proporciones, y parece tener cierto dinamismo. Posteriormente y a través de los correos hemos tenido ocasión de comentar muchas más cosas, acerca de esta estatua y de la ciudad en donde sigue erigida.

             “Francisco Franco, cristiano ejemplar”*, es una obra editada por la Fundación Francisco Franco. dedicada a enaltecer la vida y la obra del que fuera “Dictador de todos los españoles”. Parece un delirio, desde el mismo título, pero resulta que el libro está escrito totalmente en serio.  Su autor es un fraile de la Orden de San Benito, Manuel Garrido Bonaño, la que custodia la Basílica del Valle de Los Caídos. Lo pedí hace unos años, cuando vi en televisión que se presentaba la 5ª edición.  Una edición ya me parecía mucho, pero cinco sobrepasaba cualquiera de mis mejores expectativas para ese libro.

                  Según su testamento político, Franco creía que moría dentro del seno de La Iglesia, cosa que esta Institución santa,  jamás ha desmentido, y si él esta dentro,  es que casi todos los demás estamos fuera. En la iglesia del Palmar de Troya, Franco ya es santo. Por algún sitio hay que empezar, aunque se el mismo infierno.

         PD: Añado mi versión para la construcción de un pequeña capilla dedicada a Franco Salvador, por tres veces de Melilla. Hay elementos ornamentales nada desdeñables, como el arco omeya que representa los rayos del Sol, y la cúpula o koba de los morabitos del rif.

El barco que sostiene Melilla


        

                            Husky racer ( el corredor fornido)

             Todos vemos en algún momento de la semana este barco. Incasablemente lo vemos descargar contenedores repletos de mercancía y volver a llevárselos vacíos. Esa es toda nuestra industria y nuestro presente y futuro se concentra en ese pantalán de carga. Hoy leo una noticia que habla de que el tráfico de contenedores se ha incrementado de modo notable. Esa es la madre de todas las claves. La mercancía llega regularmente a nuestra ciudad, se descarga, su cuantifica y paga de modo inexorable el IPSI, que llena y satura nuestras arcas públicas. Estamos en una coyuntura favorable, en Melilla, y eso nos beneficia.  El éxito indudable de la recaudación por IPSI, provoca esa sensación dual de que mientras todo lo concerniente al Estado se esté hundiendo, todo lo relacionado con la Ciudad Autónoma se mantenga a flote.

                Lo único que preocupa es que se esté derrochando a manos llenas, las cifras de gastos inexplicables de la CC.AA. o de la Autoridad Portuaria son sobrecogedoras, y no se está guardando nada para el futuro. quien gasta todo lo que tiene, crea su propia inseguridad para el futuro. En Melilla se gasta hasta el último euro que se ingresa, pero no siempre en cosas que luego permanezcan en la ciudad. Se hacen obras muy caras y que luego resultan de un mantenimiento más caro aún. Hasta ahora parece que se puede pagar todo, pero las coyunturas económicas son así, hoy favorecen y mañana se vuelven en contra. Una política económica sensata y con vistas al futuro, debería estar llenando las cuentas públicas de superavit.

                Cuento esto para que quien no haya  haya pensado las cosas  de esa manera, entienda que Melilla debe aceptar como una compensación obligada, la afluencia de inmigrantes subsaharianos, cuando obtiene tanto del actual comercio fronterizo.

El síndrome de Casandra


                  Casandra fue una profetisa griega de gran poder adivinatorio, a la que los dioses temían, y éstos, para neutralizar su poder, consiguieron que nadie de los que escuchaban sus profecías, la creyese. No es que yo esté a la altura de Casandra, no es que haga a menudo profecías. Sin embargo creo que “los dioses” nublaron el entendimiento a quienes decidieron la fecha del 20 de Noviembre como día de la convocatoria electoral. Nunca me dio buena sensación esa fecha y así lo escribí en El Alminar el pasado 14 de septiembre:………………. “Yo todavía no he entendido ni comprendido la causa última de la fecha de convocatoria. Quizá se hizo pensando en que la izquierda está ese día movilizada y acudirá a votar en mayor proporción, aunque lo que creo es que “la derecha”, siempre movilizada, votará en masa, en una ola de grandes proporciones, que sin llegar a ser Tsunami, nos barra de modo uniforme y sostenido, desde Cabo de Gata hasta Finisterre, desde Isla Cristina hasta Palafrugell.

       Por si fuera poca semejante advertencia, el pasado 14 de octubre volví a recordar o advertir hacia donde nos estábamos encaminando, ya sin remedio: ………………..” El 2o de noviembre ya significaba en España un antes y un después, pero con la decisión del Presidente Zapatero de convocar las “elecciones generalísimas” para esa fecha, el 20N entrará en el calendario histórico de España, con la aureola de las fechas decisivas. Nada fue igual a partir de aquel 20 de noviembre de 1975 y ya nada volverá a ser lo mismo tras el 20 de noviembre de 2011.

    Los días 9 (la decisión de rebelarse),  y 19 (el invierno azul) de noviembre, volví a publicar mis impresiones adelantadas sobre el inminente desastre que se avecinaba (para los socialistas, claro), pero en esos momentos ya las cosas eran evidentes casi para todo el mundo. Las advertencia, las de verdad, hay que hacerlas en su momento justo y con suficiente antelación, para que puedan ser tenidas en cuenta. La excesiva proximidad o el inmediato instante posterior ya no valen para nada.