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Segismundo Casado y Abu Abd Allah (Boabdil)


                        

                     Casado y Boabdil , derrotas paralelas

      El coronel Segismundo Casado en 1939, y Abu Abd Allah en 1492, tuvieron que rendir sus capitales (Madrid y Granada), con una gran parte del territorio bajo su mando. Segismundo Casado rindió la II República española y Boabdil la “provincia musulmana de España”. La historia ha tratado mal a estos dos hombres, pero la realidad es que defendieron sus territorios y a sus gentes, hasta el último momento; en la esperanza de un trato favorable para todos los que no tenían posibilidad alguna de irse, y porque esas eran sus tierras y sus vidas.

        Abu Abd Allah, Muhammmad XII obtuvo una Capitulaciones honrosas y el respeto para las vidas, haciendas y costumbres de los musulmanes andalusíes. Segismundo Casado no obtuvo absolutamente nada por parte del ya proclamado Generalísimo Franco. La leyenda llorona de Boabdil es falsa. La de la traición a La República del  conocido como coronel Casado también. Tras la rendición, Boabdil embarcó con destino a Cazaza y luego desapareció de la historia para siempre en la ciudad de Fez.  Segismundo Casado se fue a Londres, aunque pudo regresar a España en la década de 1960, y desaparecer también en un final muy oscuro.

                La derrota de La República social y de izquierdas española

       La caída de Barcelona el 26 de enero de 1939 supuso el final de la actividad bélica en los frentes de guerra, salvo pequeñas acciones, y sobre todo, la irremisible condena de la II República. El muy cuestionado Jefe del Gobierno, doctor Juan Negrín, pretendía una resistencia a ultranza, basándose en la teoría de que el inminente inicio de una guerra en Europa, cambiaría la suerte política de lo que quedaba de La República española. La evolución histórica mostró lo equivocado de esa idea, porque la II Guerra Mundial no comenzó hasta los ataques alemanes a Londres en  otoño de 1940. La resistencia hasta esa fecha se tornaba imposible.

           La supervivencia de la República en el último año, ya estaba solo garantizada por la heroica resistencia del Ejército popular y Constitucional de La República y sus muy dignos jefes militares y políticos. Lluis Companys, afirmó en una entrevista que: la operación del Ebro fue un golpe poético que destrozó todo el ejército del Ebro, perdimos 30.000 hombres y todo quedó disperso y deshecho (1). Tras su final, en noviembre de 1938, la caída de todo el territorio catalán era inevitable.

                   Santiago Carillo escribirá: Con Franco no había acuerdo ni compromiso posible. La paz para él era la continuación de la guerra, pero ya sin un Ejército que protegiera a los republicanos. Esta paz costó decenas de miles de vidas, entre ellas la del propio Julián Besteiro, sacrificadas fríamente para asentar con mayor firmeza su dictadura (2).

                            El Golpe de Estado del coronel Casado

               El 5 de marzo de 1939 el coronel Casado crea su Consejo de Defensa y destituye al gobierno de Juan Negrín. ¿Fue un golpe de Estado?. Los hechos muestran que el Estado republicano ya no existía. Manuel Azaña había dimitido el 5 de febrero y nadie aceptó sustituirle, la escuadra republicana había huido abandonando Cartagena, Las Cortes de La República, sin quorum suficiente, se reunieron en Figueres en el mes de febrero, y muchos de sus participantes se marcharon definitivamente a Francia. La última vez que el gobierno de Juan Negrín estuvo en Madrid fue en los últimos días de febrero, y el coronel Segismundo Casado le informó claramente sobre la inutilidad de prolongar la resistencia. A esta posición se sumó también el general Miaja.

      A la República española solo le quedaba en su poder la zona Centro-Sur y parte del Levante, con su respectivos Cuerpos de Ejército. Prolongar la resistencia solo hubiese exaltado aún más, la ferocidad de Franco y de su Ejército. Los mando militares estaba divididos entre prolongar la resistencia o pactar la rendición con Franco.

       El 5 de marzo se iniciaron en Madrid los combates entre los partidarios del ya depuesto gobierno del doctor Negrín, al que apoyaba el general Modesto, y los defensores  del Consejo de Defensa del coronel Casado. La lucha se prolongó hasta el día 1o. A partir de ese momento, cuando ya todos aceptaron a La Junta de Segismundo se iniciaron “las negociaciones” con Franco, que no fueron tales, porque solo aceptaba la rendición incondicional. No obtuvieron de Franco ni una sola concesión. Durante ese mes escaso, miles de personas y todos los dirigentes que susceptibles de caer bajo la represión franquista, pudieron escapar de España.

        Durante esos 20 días, tras el cese de los combates en el interior de Madrid, Franco se impacientó y amenazó con desencadenar una ofensiva general sobre todo el frente republicano, que hubiese causado otros varios miles de víctimas más. Una conquista de Madrid al asalto habría dado lugar a una masacre. La derrota de La República fue brutal y enormemente triste.

                                   La rendición de Granada

          Málaga se rindió a las tropas de los Reyes Católicos el 18 de agosto de 1487, tras un firme defensa de varios meses, en la que las tropas cristianas creyeron que no podrían conquistarla. Los historiadores juzgan como “salvaje” el trato dado a la ciudad y a los conquistados. Todo fue demolido, se ejecutaron a los renegados y a los que se negaron a rendirse , y se vendieron, repartieron y regalaron como esclavos a los hombres, mujeres y niños supervivientes. Almería pactó la rendición el 26 de diciembre de 1489. Granada ya estaba aislada y como dijera el Rey Católico: Me haré con el Reino de Granada grano a grano.  En una metáfora de la fruta que daba nombre el reino nazarí.

       Cortado el acceso al mar, lo que le imposibilitaba el recibir refuerzos. Quemadas y arrasadas todas la vegas y campos, para no poder obtener alimentos de ningún tipo, en la mitad de 1490, la suerte del Reino granadino estaba echada. Los nazaríes, con Boabdil al frente, se defendieron mucho y bien, pero Abú Abd Allah comprendió que lo mejor era evitar sufrimientos innecesarios frente a una situación inevitable y negoció una paz honrosa con los Reyes Católicos, entregando Granada y el resto del Reino, el día 6 de enero de 1492.

    Su intención fue la misma que la del coronel Casado. Boabdil no fue ningún traidor a su pueblo. Sin embargo, obtuvo algo que no lograra el militar republicano: paz, piedad y perdón, como dijera Manuel Azaña. Ninguna de esas tres palabras estaban en el vocabulario de Franco. La única paz posible con él, era la de la fosa del cementerio.

    Notas: (1) Por qué perdimos la guerra, Carlos Rojas, (2) La II República, recuerdos y reflexiones, Santiago Carrillo.