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A vueltas con las rotondas


  Incongruencias circulatorias en Melilla

      Obstaculizar el tráfico no significa peatonalizar. Lo sucedió bajo el monumento de la antigua Cruz de los Caídos es una buena muestra de ello. Al cortar la posibilidad de escape hacia el lado izquierdo de la calle duquesa de la Victoria, obliga a que todo el tráfico que baja de la calle del General Aizpuru tenga que dirigirse de modo inevitable hacia la supuesta rotonda de la mencionada calle. No todo lo que es redondo es una rotonda.

       Leemos a diario como la Guardia Civil publica y recuerda las normas de circulación en rotondas, pero resulta necesario e imprescindible que para aprender a circular por ellas, lo primero que se requiere es que lo sean. En Melilla tenemos falsas rotondas y falsos túneles. La rotonda de la calle Duquesa de la Victoria no lo es, porque lo primero que se aprende es que los vehículos que circulan por los carriles que forman la rotonda tienen preferencia en el giro, y esto no sucede así en esta de la que escribimos. Está mal diseñada y queda estrangulada en el acceso a la calle Luis de Sotomayor, en donde los dos carriles se auto estrangulan, introduciéndose en ella, cual punta de lanza, el carril procedente de la Avenida de La Democracia.

     La rotonda queda saturada por el tráfico excedente al que se le ha impedido girar por la antigua Cruz,  y que procede de la calle Aizpuru, y también por el procedente de la plaza de toros. En horas punta el embotellamiento es completo. No hay manera de salir de la zona, salvo tras una espera que puede llegar a superar los 10 minutos. Es claro que los responsables de Seguridad Ciudadana no entienden de Seguridad Vial, dos área s que deberían separarse, peor no creando una nueva viceconsejería.

    Hay que volver a definir el tráfico en la rotonda y darle preferencia a ambos carriles en dirección a Luis de Sotomayor, retirando el ceda el paso penetrante de la avenida de la Democracia. En cuanto a la antigua Cruz de los Caídos, debería reabrirse al menos una de las zonas de giro cerradas, la que prolonga la calle Aizpuru, para que no obligue a llegar hasta la “falsa rotonda”, para girar en dirección al Tesorillo.

      Aprovechando la rotonda del  lugar, y la oportunidad de la serie de Antena 3 Tiempos de Guerra, nos gustaría aclarar qué representa realmente la estatua allí instalada. ¿Es una victoria alada, o es un extraño homenaje a Carmen de Angoloti y Mesa, más conocida como la Duquesa de la Victoria?. Como efigie ni siquiera resulta  original. más bien confunde, porque tiene muchos elementos comunes con este tipo de estatuas. Las alas son muy similares a la efigie dedicada a la Reina Isabel I de Castilla, la más bella de las  instaladas de la ciudad, tras la eliminación de las esculturas de Mustafa Arruf.

Túneles en Melilla


 

El sendero del asfalto

           Los túneles son tubos bajo el terreno o a diferentes niveles, construidos para resolver problemas de circulación o de comunicación en territorios de difícil acceso o de tráfico denso. Los túneles tienen una normativas de seguridad muy exigentes, tanto si son urbanos como interurbanos, de pequeñas o grandes dimensiones, unidireccionales, o bidireccionales.. Lo que resulta común todos es que nada, ningún obstáculo vial debe entorpecer la boca de un túnel, que tienen preferencia en su salida.

             En Melilla existen tres túneles en tramos urbanos o exteriores. El de la Purísima tiene deficiencias en sus medidas obligatorias de seguridad, el de la carretera de Alfonso XIII apenas llega a los límites exigidos, pues carece de una acera para evacuación de personas en caso de accidente en su interior, además de ser demasiado estrecho y el de la carretera del Aeropuerto, el más amplio y espacioso de todos, no tenía problemas hasta la fecha.

                          ¿Rotondas frente a túneles?

        En los túneles, ya sean cortos o largos, no puede retenerse el tráfico, porque la acumulación de gases de escape puede hacerlos peligrosos. Sin embargo, el de Alfonso XIII tiene en su salida una rotonda, que elimina su preferencia de paso, creando una congestión en su salida y haciendo inútil la solución que pretendía resolver. Los túneles también se construyen para hacer más ágil el tráfico rodado, al cambiar los niveles de circulación de los vehículos. Instalar una rotonda frente a la misma boca del túnel parece un despropósito, o una incongruencia vial.

           Como los despropósitos nunca caminan solos, se ha construido otra rotonda casi sobre la misma salida del túnel de la carretera del aeropuerto, y además se ha añadido un resalto, para hacer  más peligrosa la circulación la salida de un túnel, que funcionaba razonablemente bien. En la semana de su inauguración, ya se han producido dos accidentes de tráfico en esta nueva rotonda.

            La rotonda convierte en algo peligroso tanto la entrada como la salida del túnel, pero la nueva carretera es absurda, porque comunica el mismo punto (la Residencia de Mayores), con la misma carretera, la del aeropuerto, en apenas 50 metros de distancia. El flujo de tráfico estimado para esa nueva carretera, que cuenta con una curva cerrada e incluso un cambio de rasante, apenas supera los 10 vehículos por hora. Una nueva carretera, dos rotondas para comunicar una zona, con apenas una separación de unas pocas decenas de metros. Toda una acumulación de circunstancias peligrosas. Luego nos echarán la culpa a los automovilistas.

En la galaxia de Hidúm


              En Madrid acaba de presentar una exposición titulada “El universo de Melilla”.  Esto es la galaxia de Hidum, porque alguien, hace algunos años tuvo la ocurrencia (que habrá que corregir algún día),  de nombrar a todas estas calles con nombres tales como Alfa Centauro, Orión, Casiopea, Perseo, La Hidra, Ptolomeo, Las Aurigas, Osa Mayor, La Luna, y a la carretera que circunvala el barrio se la llamó Vía Láctea. Es uno de los mayores dislates de la gestión administrativa de Melilla. Aquí no hay calles, solo callejones y pasadizos.

           En otras partes de la ciudad la gente se queja del pésimo estado de las aceras, de mal estado de la señalización vial, de la ausencia de papeleras. Aquí, en el corazón de La Cañada de Hidúm, o de La Muerte, o Monte de Reina Regente, o Barrios de Los Cuernos, la gente se queja de que no existen aceras, o donde ni siquiera llega La Ciudad, porque en este lugar, todavía, a ir al centro de la ciudad se le llama “bajar a Melilla”.

                           Rotondas en medio de la nada

          Acaban de instalar dos rotondas, dentro del plan denominado con el eufemismo de Desarrollo de los Distritos 4º y 5º. La realidad enmascarada siempre con el lenguaje. Un joven del barrio me condujo hasta una de ellas y me preguntó: ¿Tú crees que estas rotondas valen 64.000€?. Han realizado dos rotondas, ésta que comunica con la carretera de Hidúm y otra al pie de la Vía Láctea por el importe indicado.

                 Vista la rotonda y manifestado mi desconocimiento acerca del importe de los materiales de obra y de los jornales de los obreros, me condujo hacia la zona que ni siquiera tiene acera, desde hace más de 20 años. Todo es una rugosa superficie de hormigón desgastado y propiciador de caídas de ancianos y de niños. Esta es la zona de las tiendas, ya casi todas cerradas y sin actividad económica alguna. Todos los residentes bajan por la carretera de Hidúm, la mayoría de ellos a pie, en busca de los comercios en donde abastecerse.  La única panadería del barrio está a punto de cerrar.

               No solo es la inseguridad, es también la falta de actividad económica la que provoca la desaparición de los comercios. En una estimación propia se podría decir que la mitad del total del paro de la ciudad de Melilla se concentra en este barrio, sin futuro y casi sin presente.

                  Transitar por estas laberínticas calles es sumergirse en un mundo irreal. No se cruza uno con nadie y toda la vida se realiza dentro de las casas. A partir de cierta hora, que suele ser la de la puesta de Sol ya nadie sale a la calle, principalmente las mujeres. La única vida posible pasado el atardecer, se concentra en torno al cafetín, al quiosco del barrio y en las mezquitas, ambas de orientación salafista, una moderada y otra rigorista. La moderada es la clásica del barrio, la primera existente, al del alminar de estilo almohade, está situada en el final de la calle Ptolomeo. La otra, llamada la mezquita blanca por el color de su interior, fue edificada hace una década.

                 Un poco más arriba, mi guía particular, me muestra la salida del callejón de Las Aurigas, en donde en época de lluvia o con suelo húmedo, suele caerse la gente que por allí transita. La inclinación del suelo invita a ello.

               ¿Cuál es aquí el futuro?. Casi ninguno. Aquí ni siquiera llega la gestión de la ciudad,  Melilla es la que está un poco más allá de la nebulosa de Orión, a algunos años luz de aquí.

La rotonda que faltaba


                                             Y el semáforo resistente

                 Las dos rotondas de la Avenida de La Duquesa de La Victoria se han realizado albergando decenas de dudas sobre la utilidad y eficacia de las mismas. Ya sabemos que muchas de las obras se deciden por compromisos con las empresas constructoras existentes y no por la necesidad de las mismas. Melilla necesita más colegios públicos, un hospital nuevo, una piscina municipal digna de los tiempos actuales y acorde con las nuevas normativas. Melilla necesita muchas cosas que no tiene y sin embargo lo único visible son las rotondas, de todas las formar y tamaños posibles. Si sumamos las cantidades invertidas en rotondas, en nuevos viales y carreteras, en la extensión del cemento; obtendríamos la cantidad necesaria para las  infraestructuras que realmente la ciudad necesita y de las que carece, pese a encontrarnos en el año 2014. En Burgos la gente se ha hartado  y ha conseguido paralizar las obras de un bulevar prescindible, cuando lo que la gente demanda es trabajo. Todas esas obras suntuarias que permiten instalar una placa con el nombre del alcalde oficiante, luego necesitan un mantenimiento que deberá llevará a cabo una empresa “rémora”. Es la interminable espiral del gasto que ha arruinado este País. Estas obras apenas dan trabajo y solo sirven para que las empresas adjudicatarias sigan engordando sus ya abultadas cifras de ingresos.

                 La primera rotonda instalada en la avenida de La Duquesa de La Victoria se ha realizado para resolver un problema casi inexistente de tráfico, en un lugar (conexión con la avenida de La Democracia), en el que no había excesivos problemas. La rotonda está mal resuelta, y generará mas problemas de los que había. Entre una y otra han eliminado más de 50 aparcamientos gratuitos, algo que ha sido uno de los detonantes de las protestas del barrio del Gamonal en Burgos.

                La que no alberga casi ninguna duda sobre su inutilidad es esta segunda rotonda, inmersa dentro de la plaza primero de mayo, en intersección con la avenida de Los Reyes Católicos. No se sabe qué problema pretende resolver, pero ya ha eliminado una cantidad considerable de aparcamientos, y requerirá una modificación posterior de los actuales puntos de giro en esa calle, frente al Instituto Leopoldo Queipo. Todo se podía haber modificado y rectificado de una manera distinta, más barata, más sensata. ¿De verdad son necesarias toda esta cantidad indiscriminada de obras, estas molestias constantes a los ciudadanos?.  En  ninguna parte de la ciudad hay más de 100 metros de pavimento sin mordeduras, sin baches, sin desniveles

              Lo que sí llama la atención, por su resistencia y tenacidad es el semáforo tirado en el suelo, luciendo su luz intermitente de precaución, en un lugar en el que no volverá a hacerlo más, porque las rotondas les están dejando sin oficio. A ese semáforo resistente está dedicada esta entrada.

                PD: Las obras de la primera rotonda crearon problemas a los vecinos y daños en sus inmuebles, que han sido reclamados al Ayuntamiento. También ha perjudicado a un negocio cercano, que acababa de gastarse 3000€ en un vado, que ha sido eliminado por la rotonda.

El gran fiasco de la rotonda


       

Hoy hemos recorrido por primera vez la rotonda de la calle Duquesa de La Victoria en su intersección con la avenida de La Democracia. La ventaja de una rotonda es que los que circulan por ella tienen preferencia sobre cualquiera de las salidas laterales. Antes de su construcción aquí no había ningún problema de embotellamiento, salvo el del cruce frontal desde la avenida de La Democracia hacia la calle Duquesa de La Victoria. En ocasiones costaba un poco más de tiempo hacerlo, el cruce, pero no resultaba problema alguno. Los accidentes eran mínimos en la zona. Lo único que estaba muy mal situado era el paso de peatones del inicio de la calle Luis de Sotomayor, que al estar emplazado en la misma esquina, obligaba a los vehículos a detenerse, casi sobre la misma intersección.

Esto que han hecho no es una rotonda, aunque sea redonda. Ha originado un problema nuevo, que antes no existía, y es que ha cortado la prioridad de una de las calles con más densidad de tráfico, la avenida Duquesa de La Victoria. Al llegar a la rotonda hay que tener en cuenta a los vehículos que estén cambiando el sentido de la circulación sobre la misma rotonda, posibilidad que antes no existía. Esto solo, provocará retenciones y espesará la fluidez del tráfico en ese punto.

Sin embargo, lo incomprensible está un poco más allá, cuando los perpetradores de la rotonda obligan a reducir y estrangulan los dos carriles de Duquesa de La Victoria a uno solo, pues de manera irracional, han otorgado prioridad al carril de avenida de La Democracia, en su giro hacia Luis de Sotomayor, cuando antes solo había un ceda el paso.

Hay que pensar que aquí debe girar la COA (autobús de Melilla), y que para realizar su giro debe hacerlo desde el carril derecho o exterior, lo que provocará que se eche encima de los vehículos que circulen por el carril izquierdo o interior. Va a haber más de un accidente por esta incomprensible actuación de La Consejería de Seguridad Ciudadana. La prioridad en una rotonda es para el vehículo que circula por ella. Además de todo, hay salientes en los bordillos de la rotonda que obligan forzar el giro en la misma. Es un despropósito absoluto. Deben rectificar de manera obligatoria.

PD: Es mejor que cada uno/a  vea las cosas por sí mismo/a, por eso hemos grabado este vídeo.