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Los terremotos del Mar de Alborán


 

Melilla, un mes entre temblores

         El día 21 de enero a las 14h 47, en la posición 35.6385 de Latitud y la -3.7951 de Longitud, el Mar de Alborán registraba el primero de un serie de terremotos, que un mes después sigue su curso. El día 25 se registró el mayor movimiento sísmico del que se tenga constancia en las últimas décadas, con una magnitud de 6,3 y en la posición 35.6004 de Longitud y -3.8056 de Longitud. A lo largo de este mes se habían producido alrededor de 1500 movimientos sísmicos, de los que no todos puede ser calificados como réplicas. Se trata de una “crisis sísmica”, o de una serie de terremotos agrupados en torno a una zona (Mar de Alborán) , que hasta el momento había permanecido adormecida. La actividad tectónica había reducido su frecuencia e incluso parecía haberse detenido en  su serie continuada, en el último fin de semana. A lo largo de los tres últimos días apenas había registrados movimientos.

             Un mes después, en el día de hoy el 22 de febrero, casi a la misma hora que en el pasado día 25, a las 04h 46, un nuevo temblor sacudía la ciudad y despertaba a sus habitantes. La posición se situaba en los 35.6510 de Latitud, y -3.6203 de Longitud. La magnitud alcanzaba los 5,1 , exactamente igual que hace un mes. Mas de 30 movimientos sísmicos significativos, superiores a 3, se han producido a lo largo de estos 30 días, todos en el mismo área geográfica, pero en diferentes posiciones y profundidades. No se trataría de un único terremoto y sus réplicas, sino de diversos movimientos con su grupo  asociado.

                                        La isla de Alborán

            La isla de Alborán, que da nombre al mar circundante, surgió tras un episodio volcánico en un momento indeterminado de la noche de los tiempos. El macizo de Sidi Hamed el Hach o Monte Gurugú es un volcán del que no hay constancia histórica, ni noticia de su actividad. Todo el cabo Tres Forcas, con sus farallones y las islas Chafarinas o del Muluya, son de origen volcánico. Su formación se remonta a épocas muy remotas.

                    El terremoto que devastó la ciudad de Alhucemas, causando más de 500 muertos, se produjo el 24 de febrero de 2004, y también de madrugada. Su magnitud alcanzó los  6.2, pero a solo 6 kilómetros de profundidad. La situación fue en 35.1563 de Longitud y -3.9841 de Latitud. El grupo de terremotos que sufre la zona, al menos los más significativos, están en torno a los 20 kms de profundidad, en torno a las proximidades del averno, o lo que es lo mismo, del manto terrestre.

                                              La isla del Hierro

                       En diciembre de 2013 se inició en la isla del Hierro, en el archipiélago canario, una crisis sísmica de origen volcánico, que se prolongó a lo largo de 4 meses. El terremoto mayor alcanzó una magnitud de 5,1 y se produjo el día 27 de diciembre. En ese mes, que fue el periodo de mayor actividad, se registraron 395 movimientos sísmicos.

El monte Gurugú


Todo ha pasado alguna vez en el Gurugú, aunque cerca de Alcalá de Henares existe un cerro homónimo. Nadie sabe de dónde sale este nombre, ni quien se lo puso, pues verdaderamente se llama Yebel Sidi Hamed el Hach, nombre del santón del morabito que da está en la cima del monte, y que en realidad es un macizo montañoso de tres coronas o picos de 879, 795 y 725 metros de altura. El historiador Claudio Barrio se ocupó de este monte en su libro “Melilla mítica”. Es un libro importante, porque estudia en su totalidad toda la zona y ofrece todas las citas de historiadores, tanto antiguos como modernos.
El macizo del Gurugú es un volcán sin actividad, pero debió serlo y mucho en el pasado remoto, pues toda esta zona está llena de formaciones de origen volcánico. Debió ser un monte colérico, y lo que es y fue su cráter, es de considerable tamaño. Su última explosión, de la que no hay noticias escritas, yace sepultada en la noche de los tiempos. La constante actividad sísmica de sus inmediaciones, indica que aunque profundo, su sueño no es total.
En el pasado más cercano, sus laderas, especialmente la de Sidi Hamed el Hach, fue testigo de cruentas batallas entres españoles y rifeños. Es un monte que está en le cancionero popular español, y que narran la guerras allí celebradas. Ha sido testigo de todo lo sucedido a lo largo de los siglos, y su imponente tamaño servía de gigantesca atalaya para advertir de cualquier amenaza, y también de refugio en caso de invasiones. La visibilidad en días de poniente es absoluta, por lo que resulta difícil creer que desde sus lomas, no fuese advertida la llegada de la flota castellana en 1497, pese a todas las precauciones que tomaron y de las que dan cuenta las crónicas. No solo la llegada, sino también el desembarco y el asentamiento posterior.
Se ve desde cualquier punto de la ciudad, y su presencia es a la vez protectora y amenazante. Su casi kilómetro de altura, retiene las nubes en los periodos de levante, y conforma un microclima infernal sobre la ciudad de Melilla, que es casi la única a la que afecta. En Nador apenas se percibe su presencia, y pasado Zoco el Had, en dirección a Cazaza, su paraguas nuboso desaparece.

El morabo de Sidi Hamed el Hach


En lo mas alto del Monte Gurugú

       Lo que conocemos en Melilla como monte Gurugú o Gourougou (en su versión marroquí), es en realidad un mazico montañoso de varios picos, siendo el mas alto el de Sidi Hamed el Hach o ” Hamed el peregrino”. Realmente Gurugú es un nombre que no se sabe como aparece, pues nunca lo llamaron de ese modo los geógrafos árabes que se acercaron a la zona, ni los anteriores a ellos. Hay un monte Gurugú en las cercanías de Alcalá de Henares. Lo que si se sabe es que expedicionarios franceses como Debrel lo denominan como “Yebel Sidi Hamed el Hach” o Gurugú como segunda denominación y que a la larga es la que se acabó imponiendo.

       Las reticencias hacia los árabes no desaparecieron nunca en el Rif, pero la religión islámica se abrió paso con la celeridad del rayo por todo el magreb, borrando cualquier rastro religioso anterior. Unos dicen que el culto a “los morabos” (personas de reconocida santidad pública), son anteriores al Islam, otros sostienen que sin estos “morabos”, la religión islámica no se hubiese extendido de un modo tan uniforme y extenso y que fueron imprescindibles para imprescindibles para esa islamización. Ambas teorías podrían darse la mano. El caso es que no parece existir ningún lugar de culto “morabítico” anterior a la llegada del Islam o que haya sobrevivido a este.

          La Guerra de Marruecos asoló toda esta zona a principios del siglo XX y todo quedó sembrado de muerte y de bombas, incluido el propio morabito original, que fue arrasado en La Guerra de 1909. Hoy no queda rastro de todo aquel horror y en la zona reina una quietud sobrecogedora. Las vistas en días de poniente son espectaculares y la calma y el silencio que envuelven al Yebel de Sidi Hamed el peregrino, hacen que uno se reconcilie con la naturaleza. Son muchos los melillenses que hacen recorridos tanto a pie como en bicicleta por estos montes, hay uno: Ricardo Ruíz Varea, que incluso tiene un blog de rutas, cuyo enlace añado.

       Los morabitos son lugares de culto y de reposo. Suelen estar rodeados de una vegetación típica y además cuentan o contaban, con una zona habitacional en la que se podía descansar, cocinar o refugiarse. Antes había una persona o familia que vivía en el lugar y se preocupaba de mantenerlo en óptimas condiciones, tanto para sí mismo, como para los posibles peregrinos. Ocurre también que la nueva ola islamizadora considera todos estos lugares y estos cultos como contrarios al Islam, por lo que están siendo abandonados, o incluso algunos como el de Sidi Embarek (Ceuta), atacados e incendiados.

       También se puede estar produciendo el mismo fenómeno secularizante que en las sociedades occidentales de tradición cristiana y este tipo de cultos se esté abandonado de modo gradual. Hay santos más populares que otros y santos de gran raigambre en el pasado están hoy absolutamente olvidados.

     El morabo de Sidi Hamed el Hach (la reconstrucción española de 1920), se encuentra en un estado de absoluto abandono y parece que la tumba del peregrino ha sido removida o profanada. Hay pintadas en árabe, que sabrán leer los arabófonos y que espero que nos informen de su texto.