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N+ 1 accidente en una rotonda


             No todo lo que es redondo es una rotonda. No puede haber rotondas con carriles rectos (rectondas), no se puede aparcar dentro de una rotonda, no pueden existir rotondas que cedan el paso a un carril lateral de acceso. En Melilla no hay rotondas como las que se dibujan en las normas de tráfico para conducir por ellas. Seguridad Ciudadana y Seguridad Vial no son la misma cosa.

             Esta mañana ha habido un nuevo accidente de tráfico en una “supuesta rotonda”, pero eso ya no es noticia, porque los hay todos los días. No es que todos/as los melillenses no sepan conducir, es que no existe una regulación del tráfico con arreglo a las normas de seguridad vial. Hay rotondas que obstaculizan el tráfico y que no son rotondas.

           Un poco más lejos de esta rotonda, la del accidente del día, existe otra que es una “rectonda”, término nuevo inventando por El Alminar para describir una rotonda que no existe ni se ve, y que está situada a la entrada del puerto deportivo o Noray. Se circula en línea recta hacia ella, y es cosa sabida que el que circula pro el carril interior de una rotonda recorre menos espacio que el que lo hace por el exterior o “cuerda”. Como se llega hasta ella en línea recta, no se ve al vehículo que circula por la parte posterior y gira, o al que accede a la misma desde la calle de Ayú Lalchandani. Además hay un homenaje al mar en forma de barca de pesca, que tapa la visión, que complica la situación. Ese lugar es un “come frenos”.

          Se produce a diario otra situación, y es que si se sale de los aparcamientos de Puerto Noray, hay que esperar a que se despejen los carriles que vienen del puente de la Policía Local, porque al venir en línea recta y rápidos, alcanza con facilidad al que intenta salir del aparcamiento y accede a la rotonda, por lo que se ve obligado a ceder la preferencia para evitar la colisión. Ya se sabe que a igualdad de señalización vial, un ceda el paso en este caso, tiene preferencia el que sale por la derecha. Aquí no, porque te revientan y además el impacto sería lateral y más peligroso. Esto tampoco es una rotonda.

          Afortunadamente en Melilla no se conduce tan mal como se piensa, ni tan rápido como se dice, por eso los accidentes aunque numerosos, revisten carácter leve, salvo en casos muy desgraciados y de temeridad al volante. No hay una planificación conjunta del tráfico en la ciudad, ni una regulación eficaz. Podría darse el caso de que aún  prohibiendo el tráfico rodado, habría accidentes. Cuando veamos una rotonda como las utilizadas en los planos explicativosde Tráfico, la fotografiaremos.

 

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Fortuny, la calle de doble dirección


                   Incongruencias urbanas en Melilla 

    Conducir en Melilla es difícil, pero más cuando las “supuestas” reformas y mejoras no solucionan nada, sino que dificultan el tráfico más aún, léase rotondas y falsas peatonalizaciones. Una de las más grandes incongruencias es la del tramo final de la calle Fortuny, en donde se encuentra la fachada del Palacio de Congresos. A pesar de tener un solo carril, tiene acceso tanto desde la calle del General Aizpuru, como desde la de Manuel Fernández Benítez. Ambas tienen la señal de prohibido circular, en ambos lados, excepto para residentes.

        La contradicción es máxima en la entrada desde la calle Aizpuru, porque en el lado izquierda existe una señal de dirección prohibida, mientras que la señal de la derecha limita la prohibición solo a los no residentes. Una colisión frontal en esa calle tendría difícil solución para los seguros. Nadie sería enteramente culpable, ni tampoco inocente. La vía se utiliza para circulación, para aparcamiento, tanto por residentes, como por no residentes. El caos en apenas 25 metros de vía urbana. Un ejemplo prístino de lo que es la circulación en la ciudad, y sobre todo, de la capacidad de gestión de los reguladores del tráfico, esos que se hacen llamar de seguridad ciudadana. Esta es una calle de la que no se puede decir que no se ve. Doble dirección, doble prohibición.

Tráfico, el infierno en las calles


accidentes en melilla

         Los accidentes de tráfico son constantes y diarios. Jugársela en las calles también. El mal estado del pavimento, la saturación y densidad del tráfico junto a la falta de una regulación efectiva, son males endémicos en la circulación en Melilla. La proliferación de rotondas (algunas de ellas inservibles), la ausencia de una señalización vial permanente, salvo el esporádico repintado electoral, consiguen que casi nadie circule adecuadamente por la calles. La falta casi generalizada de respeto o atención del automovilista melillense hacia cualquier señal o norma de tráfico empieza a ser legendaria. Suele ser normal que en un semáforo pasen más automóviles con la luz naranja o roja, que cuando está en verde. Exaspera ver el tiempo que se toman algunos/as en salir de un semáforo cuando el disco muestra el color verde, o la parsimonia con que  algunos/as salen de los aparcamientos, provocando enormes considerables embotellamientos. Los vicios de los automovilistas melillenses llenarían paginas de una enciclopedia. No todo podemos achacarlo a una gestión pésima.

El gran lío del Rastro


                       Las imágenes no son de hoy, pero da igual, porque esto sucede en el Rastro todos los días. Es una zona caótica y sin regulación de tráfico. Aquí no se invierte nada, porque no se ve. No hay rotondas, casi ni señales, pero tampoco existen normas civilizadas. En este punto confluyen los flujos de tráfico de las calles García Margallo, de Gran Capitán, y de la carretera del Tiro Nacional, más la subida hacia Montes Tirado y el giro hacia García Cabrelles. En la práctica se puede realizar casi cualquier giro. Aquí se atasca la COA (autobús de Melilla) todos los días, al menos media docena de veces. Para solucionar este inmenso enredo, que más parece una pista de coches de choque, con coches girando en cualquier dirección, bastaría con impedir que la circulación procedente de la calle Gran Capitán, pueda seguir en dirección ascendente hasta la calle Montes Tirado, cortando a su vez los vehículos que giran desde García Margallo en dirección a García Cabrelles. No hace falta una rotonda millonaria. Con una señal y una isleta sobre la calzada sería suficiente. No hay carriles marcados sobre el pavimento. No están indicadas las zonas de giro. No hay señal que prohíba nada. En teoría, todo está permitido aquí.