Galerías y minas de Melilla


      Las galerías y minas de Melilla comunican los llamados cuatro recintos defensivos de la ciudad. Los ingenieros españoles perforaron todo el peñón rocoso, buscando el modo de ir de un lugar a otro, por necesidades defensivas y también de espacio. Durante 400 años Melilla apenas tuvo 1 km² de superficie, y había que almacenar víveres y municiones, o incluso resguardar a  la población en caso de asedio. Los militares castellanos contaron en un principio con las cuevas naturales existentes, que ampliaron y modificaron. También hicieron uso de las más que probables «cuevas moras», excavadas por los pobladores bereberes a lo largo de los siglos. El sistema de defensa con túneles, era una construcción propia de la España musulmana, llegándose a encontrar hasta en Guadalajara. El antiguo reino nazarí está lleno de ellos.  En Melilla, los ingenieros castellanos y españoles hicieron de la necesidad un arte, y crearon una extensa red de túneles, galerías y minas, que aseguraron la vida en la ciudad en sus momentos más duros, y también sirvieron para socorrer y comunicar los puntos más aislados y lejanos con el centro de la plaza.

                 Sobre los túneles y galerías se ha creado una amplia leyenda. Mucha gente habla de ellos, pero muy pocos los conocen o han estado en ellos. Muchos ya están cegados en alguna parte de su recorrido, de otros solo quedan las entradas y algunos tramos. Ha habido derrumbes, guerras y mucha construcción a lo largo del último siglo, que los han ido eliminando. Se conoce poco porque es algo que no se ha divulgado en exceso. Durante la etapa franquista se catalogó todo eso casi como de «seguridad nacional», pese a que existían planos, hoy ya publicados, de esa red de túneles y galerías. A principios de la década de 1980, el melillense Carmona Mir realizó un documental sobre ellos, que no se si se llegó a visionar.  De hecho existe y yo he visto una copia, aunque de muy mala calidad.

       En los últimos años, he localizado algunas entradas, ya tapadas, a esas galerías. Otras están en uso y son visitables, como los almacenes y cuevas de La Florentina, la galerías y minas de San José Bajo y las cuevas naturales del Conventico. Existen otras muchas entradas, conocidas unas y desconocidas otras. Muchas son refugios de personas sin techo y de gentes de «mal vivir». Hoy es una aventura no aconsejable el adentrarse dentro de ellas, además del peligro de derrumbes y de otras circunstancias imprevistas y peligrosas.

     Notas: https://elalminardemelilla.com/2011/11/14/la-torre-del-abismo/. https://elalminardemelilla.com/2011/11/13/las-cuevas-moras-de-melilla/

Los 50 brazos de Pedro de Estopiñán


           ¿Por qué el brazo, por qué esa cifra?. 50 es un número desproporcionado, desmesurado. En aquella rueda de prensa, realizada al pie del cañón, o de la estatua, bajo su brazo amputado, preso de los nervios y sobre todo, sin poder reconocer lo que había pasado, teniendo obligatoriamente que quitarle «sierra» al asunto, el presidente de la Fundación Melilla Monumental, dijo uno de los disparates intelectuales más grandes de la historia de la ciudad. Mientras oía sus declaraciones en la radio, no podía creer lo que estaba oyendo: » Disponemos de otros 50 brazos», algunos de ellos con bolígrafo, para reponer el que han serrado. «Estopiñán no conquistó nada porque este hombre era solo un contable».  Él solo, D. José Vallés, sin necesidad de Coalición por Melilla,  se acababa de cargar el acto institucional del día 17 de septiembre. Nadie en su sano juicio político, podrá volver a colocar una corona de laurel, en la estatua del hombre que conquistó Melilla en 1497,  sin recordar las barbaridades que dijo el presidente de la Fundación monumental melillense. Nada menos que 50 brazos, casi los mismos que la divinidad hindú de Shiva.

         Lejos de rectificar, de reconocer que los nervios por el alcance y magnitud del acto realizado por los anexionistas maroquíes, le habían hecho decir cosas inapropiadas, siguió ahondando en la herida infligida a la estatua del conquistador, un hombre sin suerte,  y lo descalificó como tal, remitiendo al libro de «Los alguaciles»,  al que también trituró, afirmando  que los melillenses prehispánicos fueron a la Corte de Los Reyes Católicos, a pedir ser españoles, incluso antes que el los navarros. Melilla, en esta última versión, fue objeto de un cambalache, un trueque o un «truco o trato», en una versión primigenia y medieval de Halloween.

                                   Descubriendo la pólvora cada dia

            El acto hostil y muy osado, contra la estatua de Estopiñán sirvió al menos para que un grupo de melillenses nos pusiéramos a buscar quién era el autor de esa estatua, y así descubrimos, gracias al colaborador Imparcial, un nombre casi olvidado (Restituto Martín Gamo), y que además resultó ser el autor de otra efigie más, de las calles de nuestra ciudad. Sin embargo, la Fundación monumental se lanzó a descubrir la pólvora y se atribuyó la autoría  del redescubrimiento.  El Alminar fue alertado por un colaborador, Uno de Melilla, y pusimos fin a la apropiación intelectual del descubrimiento.

               Como no podían quedarse » el renuncio», volvieron a sorprender a la ciudad, anunciando otro descubrimiento, esta vez el de la casa más antigua de Melilla, pasando por alto la Casa Lafont, que es la que tiene ese honor histórico. Como estamos en el reino de «sostenella y no enmendalla«, el presidente monumental ha matizado algo sus declaraciones diciendo lo siguiente: «50 veces que sierren el brazo de Estopiñán, 50 veces lo repondremos».

              Insisten en la cifra. Por mantener un error, van a destruir toda la historia de Melilla.

Las garitas de Valenzuela


 

     Aquí estuvo el acuartelamiento de una Bandera del Tercio, creo que la 3ª, denominada como Valenzuela. Desde hace más de 20 años es un solar abandonado y vacío, que fue objeto de especulación sobre el suelo. En sus terrenos han llegado a proyectarse varias decenas de centros comerciales, pero sigue sin hacerse nada. Es una inmensa zona abandonada. Todo los males que han llevado a este País a la postración económica, moral y política en que se halla, tiene aquí su ejemplo. Era un solar de titularidad estatal, que a través de varias ventas y reventas acabó en manos privadas. Ahora pertenece a la firma John Lang Lasalle. Hemos hablado en El Alminar de este caso. Ahora solo nos interesa el estado ruinoso y peligroso del muro.

     El muro de Valenzuela ya no protege nada. De hecho fue derribado casi en su totalidad y solo quedan en pie dos segmentos, que representan una molestia y un peligro.  Su estado es de ruina, incluso peligrosa en lo que respecta a las antiguas garitas de vigilancia. Debería ser derribado en su totalidad, lo que aumentaría la visibilidad del solar y favorecería la vigilancia del entorno. Así el muro no serviría de parapeto a ninguna actividad oculta. Además, resulta molesto, porque obliga a recorrer la calle completa si se quiere llegar hasta las inmediaciones de Beni Enzar. Esta incomodidad, ha llevado a que se aproveche un agujero en el mismo, que ha sido ampliado hasta servir para las funciones de puerta, que atraviesan muchas personas y porteadores de mercancía, que desean acortar trecho, con el consiguiente peligro de derrumbe. En cualquier momento puede caerse sobre alguien que lo esté atravesando.

          Los grafiteros le dieron un toque artístico al muro, con unas curiosas y adecuadas pinturas. Un poco más abajo están los restos de lo que fuera la mítica «posada del Cabo Moreno», toda una leyenda melillense.

         PD:  https://elalminardemelilla.com/2011/05/29/la-gran-superficie-de-melilla/,  https://elalminardemelilla.com/2012/02/09/el-gran-satan-de-la-gran-superficie-de-melilla/. Hay varias entradas más sobre este tema, a lo largo y ancho del Alminar.

Día de La Constitución y del trabajo


 

        La clase política melillense conmemora hoy el día de La Constitución en la plaza de España con un acto Institucional. Después de esa dura jornada de trabajo, imagino que se producirán varios ágapes donde poder enjugar con vino y rosas, los sinsabores del trabajo político. A la vez que se produce esa imagen, que El Alminar no recogerá, esforzados trabajadores de las empresas contratadas por el municipio, desgranan con sus martillos hidráulicos las calles, para rebajar las aceras y hacer accesibles las mismas a las personas cono discapacidad. Es un contraste representativo y adecuado de lo que está pasando en Melilla, en otras comunidades, incluso  en El Estado. La falta de sintonía entre la gente y sus problemas, y la clase política,  es algo que ya pone de manifiesto todo el mundo. Sin embargo, la disociación entre clase política gobernante y pueblo es lo más parecido al abismo.

           Por supuesto que hay que celebrar el día de La Constitución, pero el gesto de poner una corona de flores frente a un monolito no sirve para nada, si no va acompañado de otros gestos, el más inexcusable es que el día sea festivo para el mayor número de trabajadores posibles, salvo en los centros de trabajo en donde se trabajas las 24 horas del día. Proseguir con el rebaje de aceras en un  día así,  no tiene sentido alguno, es absurdo. Existe el derecho al trabajo y también al descanso. Eso debería cuidarse, al menos desde la propia Administración

                  En Melilla, la clase política gobernante no ofrece nada, en el Día constitucional, a las clases populares y trabajadoras. Ni un sólo acto lúdico o festivo, o testimonial. Al menos, al igual que se invitan a las autoridades a los actos, y en esa lista no falta ni uno, se debería invitar, al menos por un día, a los colectivos desfavorecidos de la ciudad. Representación de los parados, de los alojados en albergues, de los inmigrantes, de asociaciones de barrios humildes. Eso sí, ellos se han gastado 30.000€ en comprar 55 Ipad, para ayudarse a desempeñar su duro trabajo, y no han reservado ni un solo euro para conmemorar La Constitución junto al pueblo. Nada de jornadas de visita al Palacio Municipal, al Salón de Plenos, al Salón Dorado, o una recepción del Presidente a una representación de los ciudadanos. Viven en su zona privada, de espaldas a la realidad, o volando por encima de ella.

La Loma del Viento


         La Loma del Viento es el lugar conocido como cerro de la Palma Santa. La primera vez que leí ese denominación fue en el libro «La flora silvestre de Melilla» de los autores José Manuel Cabo, Juan Antonio González y Huberto García. Es un lugar que me gusta, pues conserva todavía una parte de su terreno sin alterar. El barrrio de la Zaouia está a escasos metros, pero todavía el urbanismo no ha hecho presencia en la zona, aunque se aprecian desmontes para  extraer arena y piedra para la construcción.

         Está dentro del territorio melillense surgido tras los acuerdos de 1860, pero físicamente no está dentro del casco urbano melillense. Es una sensación subjetiva, pero Melilla, la ciudad, está al fondo. La continuidad del casco urbano se rompe irremisiblemente al final de los últimos chalets de la carretera de Farhana. Es la única zona en donde se tiene la sensación de estar fuera de la ciudad. A esta sensación se añade la de estar a 63 metros de altura sobre el nivel del mar, lo que concede la posibilidad de obtener unas magníficas vistas de Melilla. Es uno de los puntos más altos de la ciudad, al que solo superan la parte alta de Cabrerizas y el cerro de Rostrogordo.

            Por esta zona se ubicó el primitivo poblado bereber de Farhana, que tuvo que desplazarse tras la firma de los acuerdos de Wad Rass. Hasta 1938 existió aquí una antigua mezquita, muy anterior a la ocupación española del territorio. Los lugareños, todavía recuerdan el emplazamiento de la misma. Las crónicas de la época dicen que fue derrumbada para erigir la actual Zaouía del Cerro de La Palma Santa, pero no se edificó exactamente sobre el mismo lugar.

            Este cerro debería ser preservado. Melilla necesita y debería realizar su propio catálogo de espacios naturales protegidos, aunque el nuevo PGOU (Plan General de Ordenación Urbna), prevé la transformación de casi todo el espacio rústico en urbanizable. Este lugar debería quedar a salvo de todo eso. Una higuera silvestre, cuidada y podada por los lugareños, es la señal natural que abre el paso hacia este entorno apacible, bonito, silencioso  y casi mágico.

La estatua de Isabel La Católica


          El Alminar redescubre la autoría de una estatua en Melilla

               Restituto Martín Gamo también realizó la estatua de Isabel La Católica que se encuentra en la céntrica plaza  de Torres Quevedo. La acción bárbara y hostil llevada a cabo por los activistas del senador marroquí Yahia Yahia, en el corazón de Melilla La Vieja, ha servido para que todos los melillenses, nacidos o de adopción, prestemos atención a las estatuas que adornan nuestras calles, y lo que es más importante, ha conseguido que se busque, recuerde y redescubra el nombre de los autores, muchos de los cuales habían quedado perdidos en los cajones del olvido.

             La primera aportación la hizo el investigador religioso e historiador José Luis Blasco, quién recordó que el 20 de septiembre de 1995, la Asociación de Estudios Melillenses (AEM), en su revista Trápana, publicó un trabajo relacionado con el autor de la estatua de Pedro de Estopiñán, al cumplirse los 25 años de su instalación emplazamiento en su anterior situación. La firma del artículo correspondía a José Luis Blasco, a la sazón Presidente de la AEM.

           La calidad de una información no es solo por la redacción o por las novedades que aporta, sino también por las fuentes que se citan. Es muy importante y obligado, mencionar y citar a cualquiera que haya realizado en un trabajo sobre ese mismo tema. Como decía un historiador, profesor y amigo, al historiador se le reconoce por las fuentes que cita. Menciono esto, porque en los dos últimos días, la Fundación Melilla Monumental se ha apropiado de los datos proporcionados por El Alminar y sus colaboradores, como José Luis Blasco, en relación al autor de la estatua de Estopiñán.

              Tanto Imparcial, como Miguel Angel, señalaron el extraordinario parecido de esta figura de San José, de la iglesia madrileña de San Agustín de Tagaste , y atribuida también a Restituto Martín, con la de Pedro de Estopiñán, de la que parece su hermano gemelo.

            Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/12/01/el-autor-de-la-estatua-de-estopinan/

 

El aserradero de Valsaín


 

            La enajenación del Patrimonio del Estado

     A finales del siglo XVIII, el monarca Carlos III inició la industrialización y modernización de la estructura económica de España. Se crearon diversas industrias por toda la península. Nunca llegó a existir una industria excesivamente potente, pero algo era. Dos siglos después, con las negociaciones para la entrada de España en la Comunidad Económica Europea se inició el proceso inverso, el de la desisdustrialización.  España se abría camino hacia la economía del sector servicios y de la especulación, situación que nos ha dejado casi inerme ante la situación actual de crisis.

      El milagro económico de Aznar no existió, o consistió casi únicamente en vender y privatizar las entonces empresas estatales, las rentables, y obtener sustanciosos ingresos económicos a cambio. El resto fue especulación pura y dura del suelo público y privado,  y poner en marcha la bomba del ladrillo que acabaría estallando apenas una decena de años después.

                           Pinares, pueblo y serrería de Valsaín

           Valsaín es una localidad segoviana situada a 6 kilómetros del municipio de San Ildefonso o La Granja, que toma o da el nombre a un amplio pinar, de la ladera segoviana de la sierra de Guadarrama. La madera de Valsaín da  y riqueza a toda la zona y es su motor económico, junto con el turismo y la ganadería. El aserradero es todavía de titularidad estatal, pero ya se ha anunciado el inminente pase a manos privadas. Esta es la información que publica hoy el diario El País. La chimenea de la fotografía, en la que hoy asientan sus nidos las cigüeñas, data de 1884. Es solo un paso más en el desmantelamiento del Estado y su entrega al ámbito privado. Todo enmascarado, eso sí.

 Nota: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/12/01/

actualidad/1354379667_787338.html