El fin del oratorio Ben Yelún


Enrique Delgado

Conocemos perfectamente que no era una mezquita, que era solo un oratorio, pero eso no le resta importancia. Los planes del anterior gobierno de “despejar la muralla” nos alcanzan hasta el presente, aunque con intenciones muy distintas a las puramente artísticas o estéticas.

El edificio data de 1911, estaba construido sobre una superficie de 139 m2, constaba de dos plantas, siendo su último uso el religioso, y con una edificación total 365 m2. Sin embargo el problema se arrastraba desde 1863, cuando se demolió la mezquita de La Higuera en el cerro de Santiago. Desde esa fecha, los comerciantes fesíes que entraban a comerciar a diario en la ciudad, tras el acuerdo aduanero con el Sultanato de Marruecos, no tenían ningún lugar en donde poder realizar las oraciones prescritas por el Corán.

En su origen este edificio fue destinado a almacén, y en el realizaban sus transacciones las familias fesíes que mantenían el histórico lazo comercial con la ciudad de Melilla, a cuya capital, Fez, estaba vinculada. Estas familias consiguieron que una parte del edificio se destinase al oratorio, cosa que se admitió en esa primera etapa de su historia. Posteriormente perdió su uso religioso y fue un comercio de repuesto de vehículos y chatarrería, recuperándose su uso religioso en la década de 1980.

Esas familias de comerciantes de Fez, en parte están establecidas hoy en la ciudad, son los Ben Yelún, Ben Haddad, Bouhayad, Ben Riuan, Ben Akbil, Nassidi y Ben Yahya, siendo esta familia la encargada de su administración religiosa y a la que también pertenecía su imán más conocido.

Es importante que siga existiendo un oratorio en la zona del Mantelete, porque tiene su arraigo y sentido histórico. En la misma calle de Santiago, y en lo que parece ser una acera extendida, existía antes un inmueble. Sería posible permutar o ceder el terreno, para reemplazar el oratorio musulmán que va a ser desalojado y derribado. De todas formas, no se conserva la muralla original, sino que se mixtifica con falsa piedra, como se ha hecho en el tramo que antes ocupaba el almacén de Ayú Lalchandani. La de Santiago era una calle comercial. ¿Qué sentido tiene, además de crematístico, desalojar un inmueble que va a ser derribado?

El barrio del Mantelete, denominación que desapareció con el alcalde Ignacio Velázquez, está en estado de práctica ruina, es el primer barrio extramuros, y tiene una importancia histórica enorme. Vamos a seguir muy pendientes de él, porque la esencia de la ciudad de Las Culturas (cristiana, musulmana y hebrea) está aquí. No está la ciudad para crear nuevos problemas, ni para añadir otros agravios.

37 Respuestas a “El fin del oratorio Ben Yelún

  1. ¿Ha salido alguna información que diga que la Ciudad lo ha comprado?

  2. En la Década de los 80, este edificio salió a subasta en uno de los juzgados de Melilla y lo compró un industrial afincado en el Hipódromo. Aún así, el culto no se interrumpió.
    Soy partidario de que, en caso de su derribo, se construya otro lugar de culto en el solar que hay enfrente. Pasadizo del Mantelete.

  3. Anuncia la prensa que se ha paralizado el desahucio.
    Mi felicitación a los musulmanes melillenses que podrán continuar realizando sus rezos en ese lugar emblemático.

  4. Los 4 escudos se retiraron en 1990. Uno era el de la España franquista. Los otros tenían que ver con el Alzamiento Nacional. La estatua de Estopiñan sí la retiró Velazquez y se la llevó a Melilla la Vieja.

    • El aguilucho no embellece nada, es todo lo contrario.

      • Tu comentario es muy respetable, como el de cualquiera A ti te puede parecer un aguilucho, pero es ni mas ni menos que el escudo de los Reyes Catolicos, el mismo que luce en el vestibulo de la Embajada de Roma, sede del vaticano, es dcir, una frivolidad, nada, algo que tiene mas de quinientos años hace falta leer un poco mas para no cometer errores historicos

        • No es conveniente llegar a este extremo por lo que solo es un recuerdo. Yo también los vi y conviví unos 10 años con ellos. Ya no los recuerdo mucho. Desaparecieron y no merecen este grado de discrepancia.

          • Tienes razón en parte Hospitalario, pero hay que culturizarse un poco para no comentar algunas cosas a lo loco y de oidas Yo convivi muchos años No habia año que fuera a Melilla, que no fuera a esa plaza tan querida, como el parque Hernandez, donde en un banco estaban puestos mi nombre y el de mis amigas, que paermanecio mas de dos decadas puestos Un saludo

            • Cada persona tiene sus recuerdos y nada significa lo mismo para todos. Está bien recordar, pero no discutir por los recursos. Yo también tengo una postal del águila de San Juan, símbolo recuperado por Franco del escudo de los Reyes Católicos. En la Embajada de España en Roma está, pero ese sí es el Escudo original de los RRCC. La de Melila se retiró en 1990, porque no correspondía con el nuevo Escudo de España. Lo que sí recuerdo es que estaba rodeada por un bordillo, para que no se pudiera pasar por encima.

  5. ¿Qué está pasando aquí? No se puede llamar por su nombre a estos comentarios de Boira, pero sí se puede llamar canalla a “vazquez” o quien quiera que sea que retira un escudo franquista porque molesta a un recuerdo. Ja,Ja,Ja, si me lo cuentan no me lo creo.

  6. Esto no es una discusión por recuerdos. Bien a las claras se demuestra cierto lo que llamo a sus comentarios con el último de Boira que has borrado.

  7. Este es un espacio abierto, lo ha sido siempre. Además, se insertaron comentarios distintos a lo que se proponía en el artículo, con lo que se desvirtuó el debate.
    Llevábamos tiempo sin intervenir y sin ejercitar las podas. Se suprimió lo inapropiado, pero todo prosiguió hasta las descalificaciones personales. Se han rebasados dos límites.
    Aquí se poda incluso a Hospitalario, varias de cuyas respuestas han caído, al eliminar algunos comentarios. Sentimos cualquier marcha.

  8. Creo que lo de @Isa y @BOIRA_A es solo un malentendido.
    Has aportado muchísimas cosas al Foro y no es justo tirar todo por una discusión tonta, amiga Isa. Es imposible perder una comentarista igual a ti, y lo que menos deseo es tu marcha. Deja atrás el orgullo y lo que te llevó a discutir. Unámonos otra vez. No sabes las ganas que tengo de volver a tener un debate contigo, Isa.

    • No entiendo cierta violencia y ataques personales. Tiempo atrás vivimos situaciones muy parecidas e incluso peores. Hubo un comentario muy inapropiado que fue suprimido de inmediato y luego vinieron las descalificiones personales. Es triste, pero si no hay un mínimo de autocontrol, entonces se entienden las cosas que ocurren fuera, del Alminar, claro.

    • Me alegro de tu regreso, Miguel y lamento la trifulca. No caben en este lugar el insulto y la agresividad, venga de quien venga. En este caso, Isa ha sido una de las más constantes participantes y comentaristas, pero la bronca hace que la gente se retraiga de seguir comentando. Es algo perjudicial.

  9. Me ha parecido muy importante esta entrada, como la mayoría, como todas. Me parece que muchos los que han colaborado en un debate parcial y un tanto miope (y visceral) en la ciudad sobre el lugar desconocen todo lo que aquí se nos ha enseñado. Una pena, pues bien que nos cuestan los dineros, que en Cultura no haya nada ni nadie dedicado a una difusión tal de nuestro patrimonio asido a la historia (viva). También un orgullo tener esta expectación cotidiana de ver dónde quiere esta vez poner Hospitalario el foco, la lente lúcida accesible que nunca falte.
    Llegué tarde a saber qué ha podido pasar con los comentarios, pero he visto tanto por comentar en el post que lamento que se haya perdido tanto como se puede decir, por alguna cuestión accesoria.

    Sin ánimo de incomodar, pero sí de ser ilustrativo, esa construcción ahí es un pegote. Difícilmente se encontrarán restos históricos en nuestro país con adosados así, sean o no falsas piedras lo usado para reconstruir. Si se quisiera mantener para que exista una singularidad manifiesta, debería hacerse un obligado nuevo enfoque. Para empezar, información clara y completa sobre su historia. Y que estuviese abierta al público para ser visitada. Al ser pequeña, supone una experiencia añadida muy accesible a posibles visitantes (seguro que ya están por venir los cienes y cienes de turistas que justificaron el sueldazo del ínclito Mateo durante tantos años) de la muralla, un “entrar y salir”. Con tino, se podría incluir información de los accesos bajos a Melilla.
    Puede respetarse el espacio de culto…entendiendo que en primer lugar es un espacio ciudadano y que la religión es solamente parte de la cultura.

  10. Sigo sin entender. Los escudos a los que haces referencia nada tienen que ver con el Oratorio del Mantelete. Estaban en Plaza de España, a saber: escudo del Estado Español, escudo de la Ciudad de Melilla, escudo de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire, y escudo de la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Melilla.

  11. Me encanta cuando ejerces de jardinero. Con razón yo estaba en las nubes.
    “Podador // no te pare mi dolor //golpea y corta sin pena // quiero acrisolar mi amor // y darte cosecha buena//
    No me acuerdo quien lo pronunció.

  12. Debería haber podado antes.

  13. Lo que se ha podado, retoña. Lo ahuyentando vuelve; lo extinguido, se enciende; lo adormecido, despierta otra vez. Poco es, podar una vez sola; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

  14. Ahora tenemos dos colaboradoras fuera. Esa falta de templanza hace mucho daño. Tiene razón el Maestre de Puerta.

  15. Es comprensible que existan unas normas mínimas. Ese compromiso de estar pendiente de los comentarios que se emiten, aclarar cuando algo no es cierto, incluso moderar los comentarios si el ambiente se encrespa. La verdad es que cuando se pierde la postura, siempre se pierde algo más. También es verdad que el motivo de la marcha no se puede atribuir a ti, salvo lamentarlo. Yo lamento mucho la marcha de mi compañera Isa y Cruz de Malta. Si bien es cierto que Cruz de Malta nunca ha perdido la compostura y mucho menos la educación (su tono es algo que siempre ha cuidado), pero, en todo caso, por más que hablemos con pasión o momentos de tensión, la sangre nunca llega al río.

  16. Al fin y al cabo, somos humanos.

Acostúmbrate a sufrir con paciencia las contrariedades, a escuchar en silencio lo que desagrada, a estar sosegado entre los turbulentos y a permanecer tranquilo entre el estrépito del mundo.

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